- - Diálogo –
- -“Pensamientos” –
- -[Notas
de la Autora] –
"Las Cosas Cambian"
por NeKRo_GiRL
- Capítulo III
-
- Había pasado un largo rato
desde que K y Shuichi salieron del estudio, Suguru y Sakano tenían poco de
haber llegado y apenas se enteraban de lo pasado. Ambos escucharon atentos e
incrédulos a lo que Hiro les contaba.
-
- -
Francamente, no lo puedo creer. – Comentaba Suguru cruzándose de
brazos.
- -
Pues, con Shindou-kun nunca se sabe. – Admitía Sakano.
-
- Sakuma seguía en la habitación
pensando en las múltiples razones por las que su
pequeño pelirrosa se encontrara en ése estado, la primera que se le vino a
la mente era Yuki Eiri, con él hablaría después, pero si se equivocaba,
tendría que haber otra explicación lógica, otra que no encontraba. Resopló
malhumorado y salió de la habitación dejando al tercio indagando sobre la
actitud de Shuichi.
-
- Pensó en tomar el ascensor,
pero tiempo le sobraba, así que bajaría por las escaleras. Minutos después
se encontraba parado en la calle, sin saber en dónde buscar primero.
-
- -
Parece que algo te mortifica. – Dijo Tohma con una linda sonrisa.
- -
Así es. Y eres tú el único que me puede ayudar. – Afirmó
astutamente el moreno.
- -
¿Ah, sí? – Preguntó con suspicacia.
-
- Tohma dudó un poco, pero ante
las insistencias de su amigo, tuvo que acceder. Luego de su encuentro con
Tohma se dirigió directamente al departamento de Eiri, para su fortuna, y
sorpresa, se lo encontró a la entrada del edificio, lo que le dificultó
menos la búsqueda.
-
- Ambos afilaron la mirada y
fruncieron el entrecejo. Bien era cierto que siempre hubo algo de tensión
entre ellos dos, pero desde que Shuichi llegó a la vida de ambos, la tensión
creció más. No eran necesarios los insultos o las palabras, las simples
miradas de desprecio bastaban; parecía que ninguno de los dos aguantaría más
sin insultar al otro, así que Sakuma se apresuró a hablar.
-
- -
¿Qué le hiciste a Shu-chan?
- -
¿Que qué le hice? Nada. Ha de ser otro de sus caprichos, luego
volverá.- Respondió despectivo con intenciones de marcharse.
- -
¿Luego volverá? Hablas de él como si fuera una mascota. – Detuvo
su paso.
- -
… - Yuki sonreía cínicamente, lo que hizo que el moreno se
enfureciera.
- -
Ya veremos lo que realmente es para ti. – Dijo el moreno con
malicia.
-
- Antes de que pudiera decirle
algo más, Sakuma se dio la media vuelta y caminó a paso lento, esperando
alguna protesta o algo por estilo, pero, como se lo esperaba, Yuki no dijo
nada. Éste por su parte simplemente veía como el moreno se alejaba
victorioso, caviló unos segundos y se subió a su auto.
-
- -
Por eso te pido de favor que me dejes libre el día de hoy. – Decía
un serio Shuichi. – Pero entenderé si no es posible.
- -
Well… - K ponía su mano derecha sosteniendo su mentón al tiempo
que piensa su decisión. – OK, sólo por ésta vez.
- -
Gracias, K-san. Le dejé unas hojas a Hiro, revísalas, por favor.
– Dijo el pelirrosa haciendo reverencia antes de irse.
-
- K observó como Shuichi se
alejaba, suspiró cansado y se dio media vuelta para volver al estudio y
empezar a trabajar con Suguru y Hiro. Al llegar se vio asediado de preguntas
por el pequeño, sin saber si contestar o no, alzó su mágnum para que
todos empezaran a trabajar.
-
- Shuichi apenas salía del
edificio cuando sintió una mirada inquisitiva sobre él, dudó si voltear o
no, pero de todos modos lo hizo; sólo había una persona que podía
dirigirla una mirada tan penetrante, pasó saliva al ver que Yuki se
acercaba a paso elegante. Tendría que ser fuerte.
-
- -
Necesito hablar contigo. – Le dice el rubio escritor.
- -
Buenos días, Uesugi-san. Tengo algo de prisa. – Se excusó el
menor pasando al lado de él.
- -
Necesito que sea ahora. – Ordenó.
-
- Shuichi no paró su paso,
simplemente levantó su mano y se alejó. Yuki no cabía en sí mismo de la
sorpresa, el baka jamás le había dicho que no, ni siquiera para los más mínimos
detalles. De pronto, recordó las palabras de Sakuma:
-
- “Ya veremos lo que realmente es para ti.”
-
- Apretó sus puños a más no
poder, no podía creer que ése maldito moreno le hubiera tomado alguna
ventaja, menos sin que se diera cuenta. Enfadado, se subió a su auto para
regresar o dar un paseo; iba a mitad del camino a su departamento cuando
detuvo su auto, recordó las palabras que le dijo Shuichi antes de salir por
última vez de su departamento. En ése momento le dio lo mismo que el
pelirrosa saliera o no de su vida, pensaba no necesitarlo, pero algo se
arremolinaba en sus adentros diciendo lo contrario.
-
- Se puso en marcha nuevamente,
ésta vez iría a hablar con Tohma, quizá él sabía lo que pasaba con su
pequeño koibito, al pensar en ésa palabra, se le heló la sangre. ¿Y si
ya no era su pequeño koibito? Si todo terminaba sería su culpa, ¿no?
Nunca le puso la suficiente atención, aunque tampoco lo descuidaba tanto.
-
- Pensaba en eso y mil cosas más
cuando le pareció ver una figura conocida más adelante. La autopista
estaba algo congestionada, había gente cerca de lo que parecía un
accidente. No le prestó mucha atención, le desagradaba la gente morbosa,
por ende, trataba de no serlo, al menos hasta que reconoció a la persona
afectada. Sentado en el pavimento se encontraba Shuichi, platicando con el
posible causante de todo, paró en seco y salió del auto, sentía hervir su
sangre. Estaba a pocos pasos del lugar cuando escuchó la conversación
entre ambos chicos.
-
- -
En serio, lo lamento. Andaba algo distraído y no pude frenar a
tiempo. – Se excusaba un joven delgado, alto, de cabello negro azulado y
ojos verdes.
- -
No, fue mi culpa, parece que no se me quita la costumbre de atravesármele
a los carros. – Decía sonriente Shuichi.
- -
¿Entonces no es la primera vez? – Preguntaba curioso el joven.
- -
Pues… No. Sólo han sido dos veces, contando ésta. – Contestó
algo sonrojado.
- -
Te duele el brazo, ¿verdad? – Preguntaba al mismo tiempo que
tomaba el brazo derecho del más bajo para analizarlo.
- -
No es para tanto. Me tengo que ir.
-
- El vocalista de Bad Luck no se
detuvo ante nada, siguió su camino a pesar de su herida, después de
encontrar departamento iría al hospital, quizá para ese tiempo ni se
acordaría o le dejaría de doler, si no es que pasaba lo contrario. Iba
feliz de la vida, sin preocuparse en nada ni nadie, pero sintió una fuerte
presión en su brazo, volteó sin pensarlo dos veces y se encontró con una
gran sorpresa. Una que realmente no esperaba…
"La
Leyenda Olvidada" es propiedad de Angel Alexiel
presentado por Yersi
Fanel
~*
Yersi-Nirvana*~