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"Las Cosas Cambian"

por NeKRo_GiRL

 

Capítulo XI
 
Habían pasado algunos días desde que se encontró con Yuki y luego con Sakuma, unas horas desde que su confusión pasó de ser algo grave a algo peor. Ya ni siquiera podía poner en orden sus pensamientos sin tener que relacionar una cosa con otra. Era definitivo, tenía que alejarse de ellos. No era que lo quisiera, era lo mejor que podía hacer, ¿no?
 
No podía seguir a sus sentimientos, pero tampoco quería ser de piedra, tal vez, sólo tal vez, si se alejaba un poco podría aclarar su mente y su corazón, aunque tampoco podía darse el lujo de decirle a K que se iría por un tiempo y luego regresaría. Estaba contra la espada y la pared. No le quedaban ánimos de preguntarle a su mejor amigo qué hacer al respecto.
 
Su mente se revolvía cada vez más. Quizá nunca fue capaz de madurar, quizá por éso siempre estuvo anclado a alguien más, quizá ya era demasiado tarde para querer cambiar algo de su vida. Quizá ya era demasiado tarde.
 
Se sentó en la cama, recargando su espalda contra la pared, en seguida encogió sus piernas y las abrazó. No le quedaba más que éso: abrazarse a sí mismo. Y es que cada vez que partía de su supuesta decisión a madurar a algún logro que hubiera tenido poco después, todos terminaban en confusión o simplemente no terminaban. Empezó a pensar en la posibilidad de volver a ser el de antes, pero ya no podría, es decir, después de haberse sometido a tanto, ¿dejar las cosas así, nada más porque sí? Sería un desperdicio de energía y de tiempo, aunque tampoco le sonaba razonable seguir siendo quien estaba tratando ser.
 
 
Seguía pensando. Pensando en todo y nada, tal vez ni siquiera pensaba, sólo estaba viendo al techo sin excusa alguna, ¿debería tenerla? Estaba solo, no completamente solo en la vida, pero en ése momento se sentía totalmente solo. Había perdido una muy buena oportunidad de hablar con Shuichi, sonrió irónico, nunca le había tenido miedo a nada, no había sentido nervios por casi nada, y ahora, un pelirrosa llegaba y ¿acababa con éso?
 
Tocó sus sienes, empezaba a dolerle la cabeza, no sabía bien el por qué, tampoco le interesaba, podían haber mil y una razones, pero ninguna le interesaban. A decir verdad, desde que habló con Noriko no le interesaban muchas cosas. Solamente recordar lo tranquilizaba un poco, aunque sabía que no podía pasársela así toda la vida. Entonces recordó:
 
“Si tú no haces nada al respecto, nadie lo hará…”
 
Se giró rápidamente, le dolió cuando Noriko le dijo éso. Abrazó una almohada y la mordió, debía admitir que era cierto, no importaba cuánto odiara el hecho de que fuera cierto, era así y nada lo iba a cambiar, a menos de que él hiciera algo al respecto. Se sentó al borde de la cama y vio su cama revuelta, entonces volvió a sonreír, pero esta vez con burla, seguramente le dolía la cabeza por no haber dormido. [No, que va…]
 
Trató de vestirse lo más rápido posible, tomó las llaves y salió a toda prisa de su departamento, tenía que hacer y lo tenía que hacer lo más rápido posible.
 
 
Tecleaba velozmente en su laptop, no sabía cuanto tiempo había estado sentado, pero sin duda había sido gran parte del día. Sonó el teléfono y no atendió, casi podía apostar que sabía quién era el que podía llamar tan desesperadamente. No le importaba. Si no era quien el quería, no le importaba, ¿tendría que importarle?
 
Se reclinó sobre la silla y fijó su vista a un costado, justamente en la ventana. Un atardecer. Sintió como la melancolía se colaba entre sus sentimientos, no sabía bien qué sentía en ése momento, pero la melancolía era algo muy familiar para él, lo era desde hacía algunos meses, tal vez más.
 
Estiró su brazo y alcanzó la cajetilla que lo esperaba ansiosamente a un lado de su computadora, era su fiel vicio y acompañante. Sopló el humo del cigarrillo, se puso de pie y caminó lentamente hacia la sala, se sentó a ver la puesta de Sol. Sería algo ‘inspirador’. Casi rió al pensar en éso. Lo hubiera hecho de no haber sido porque el teléfono sonó una vez más, había estado toda la tarde sonando y pensaba acabar con éso de una buena vez.
 
-          ¿Qué es lo que quieres, Tohma? – Contestó de forma poco cortés.
-          ¿Tohma? – Decía alguien algo confundido del otro lado de la línea. – Siento haberte molestado, Uesugi-san.
-          ¿Shuichi? – Sintió nervios de pronto. – Yo… lo siento, pensé que eras…
-          ¿Seguchi-san? Lamento no ser él. – Su comentario sarcástico lo molestó. – Por cierto, ¿tienes tiempo?
-          Sí… - No quería sonar muy ansioso, pero tampoco quería hacerse del rogar. - ¿Por?
-          ¿Podemos vernos a las 9, en el parque?
-          Está bien. – No pudo decir nada más, Shuichi colgó.
 
Vio su reloj con algo de desesperación, apenas eran las 7:45, tendría que esperar mucho para ver a su amado pelirrosa, tal vez esta vez podrían arreglar las cosas y llegar a un acuerdo.



"Las cosas cambian" es propiedad de NeKRo_GiRL presentado por Yersi Fanel

~* Yersi-Nirvana*~