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"Las Cosas Cambian"

por NeKRo_GiRL

Capítulo XII
 
No llevaba mucho esperando, habían pasado apenas unos cinco minutos desde que había llegado, sentía una especia de impaciencia, tal vez miedo, no lo podía definir a ciencia cierta, sólo sentía que en cualquier momento su corazón saldría disparado de su pecho. Se preguntó la última vez que sintió algo así, y, amargamente, lo hizo. Cada vez que estaba con Kitazawa sentía todo su ser estremecerse, pero por extrañas razones, todo terminó mal, muy mal.
 
Sintió su cuerpo nublarse al ver a la conocida figura acercarse cada vez más, de su mente se borraron malos recuerdos y de su boca el sabor amargo a culpa; definitivamente, ése pelirrosa se había vuelto algo muy especial para él, tendría que poner todo de su parte para no perderlo, nuevamente.
 
Una canción se oía a lo lejos, pero lo suficientemente cerca como para alcanzar a distinguir lo que decía; de cierta manera, éso lo relajaba un poco, más que nada, porque realmente estaba poniendo atención a lo que la canción decía.
 
Camino por la ciudad… Mirando al cielo…
 
Casi sin darse cuenta, tenía a Shuichi frente a sí, era como si, de pronto, todo se hubiera detenido. Sacudió su cabeza, no, nada se podía detener y no deseaba que el tiempo se detuviera. Saludó de la mejor manera que pudo, no sabía como actuar en ese momento; tenía tantas ganas de besar al menor, pero también tenía miedo de arruinar el momento.
 
La lluvia me hace pensar… Que tú estás lejos…
 
-          Perdón si te hice esperar. – Decía el pelirrosa mientras tomaba asiento.
-          No llevaba mucho aquí. – Se quedó de pie, viéndolo fijamente.
-          ¿Impaciente? – Yuki no asestó más que a asentir con la cabeza. – La verdad, es que ni yo mismo sé porqué te llamé… - Fijaba su vista en el cielo.
 
Una brisa ligera sacudió la cabellera rosada, Eiri pudo notar lo que ésta había crecido con tan sólo unos meses, ahora le rebasaba un poco los hombros; sin pensar en lo que hacía, se acercó y acarició la melena de manera suave y casi fugaz. Shuichi salió de su pensamiento con tan sólo ése movimiento.
 
La gente viene y va… Yo me congelo…
 
Alzó la cabeza hasta chocar su mirada con el escritor, de inmediato lo supo, nunca pudo estar sin él, después de todo, el esfuerzo que él había hecho por olvidar y salir adelante por sí solo, había sido un engaño a sí mismo, nada más que un engaño. Rápidamente apartó su vista a aun costado.
 
-          ¿Qué es lo que pasa? – Se acercó unos pasos y levantó su rostro por el mentón. – Dímelo. – Más que una invitación, era una orden.
-          No lo sé… - Se soltó y se puso de pie. – Si lo supiera, no te hubiera llamado.
-          No es cierto.
 
Su tono inquisitivo lo invitaba a no desobedecerlo, y como sublime dominado, se recargó de frente en un barandal, tratando de darle la espalda, no quería contestar nada, cualquier pregunta, cualquier respuesta lo podría delatar. Sentía que incluso su mirada era frágil ante él.
 
Sólo para aterrizar… En tu recuerdo…
 
Suspiró, sabía que si seguía con una actitud indiferente y altanera podría lastimar al pelirrosa. Esta vez no dudó para acercarse y abrazarle por detrás, pudo sentir como el menor tembló al contacto y sonrió. Shuichi, por su parte, no necesitaba más, quizá la única razón para hablarle a Yuki, fue para estar acompañado de alguien sin tener muchas complicaciones, cosa que antes no hubiera sido posible.
 
La brisa se volvía un poco más fría y Shuichi no llevaba más que una delgada sudadera, que dejaba que el frío se colara por la tela sin proporcionarle calor, no tardó mucho en empezar a titiritar de frío.
 
Me pregunto por qué… No te puedo encontrar…
 
Yuki arropó a Shuichi entre su chaqueta y su cuerpo, a lo que éste simplemente se dio la media vuelta y se aferró al cuello del escritor, enterrando su cara en el pecho del mismo, sin poder evitar dejar correr unas lágrimas de frustración. Yuki pudo sentir la humedad en su pecho, pero no quería preguntar, había escuchado comentarios de Tohma sobre el ‘nuevo’ comportamiento de Shuichi.
 
Inconscientemente apretó mucho más el abrazo. No podía evitarlo, si de algo estaba seguro en ese momento, era que no quería perder al pequeño pelirrosa, entonces, sintió como este último se apartó de sí. Sus miradas chocaron. Sin querer evitarlo Shuichi sonrió ampliamente.
 
Todo habla de ti… Pero tú no estás…
 
El escritor se sintió aliviado, tenía mucho que no veía ésa hermosa sonrisa, así que verla, aunque fuera bajo esas circunstancias lo hacía inmensamente feliz; por un momento detuvo los pensamientos que cruzaban su mente, se sintió estúpido, generalmente, las únicas personas que pensaban tan ‘melosamente’, eran los personajes de sus novelas y los que le rodeaban.
Sintió algo cálido en sus labios, cuando pudo reaccionar, era demasiado tarde, el pelirrosa se había aventurado a besarlo, y por estar pensando en tonterías se le fue la oportunidad. Tan rápido como sus labios se unieron, Shuichi se hizo hacia atrás.
 
Me pregunto por qué… Te pudiste marchar…
 
-          Gracias, Uesugi-san. – Alzó la mano a modo de despedida y se giró para emprender su camino.
 
No perdió de vista a Shuichi hasta que su figura desapareció a lo lejos. Se sentía feliz, sus últimos encuentros con él se veían, generalmente, interrumpidos por alguien más y en el momento más inoportuno.  

 

 



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~* Yersi-Nirvana*~