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"Las Cosas Cambian"

por NeKRo_GiRL

Capítulo XIX
 
 
Por fin tenía sus merecidas vacaciones, después de tanto trabajo arduo, se sentía en el cielo, aunque no debía acostumbrarse mucho a la holgazanería; se detuvo un poco para pensar en qué ocuparía su tiempo, definitivamente sería con Hiro y Suguru, ya que su amado escritor no aparecía en ningún lado y tampoco le había llamado. Suspiró. Su mente empezó a divagar, inevitablemente sus párpados empezaban a pesarle más y más, hasta que cerró sus ojos completamente.
 
Pasó la mayor parte del día dormido. No hubiera despertado de no haber sido porque el hambre atacó su estómago; apenas iba a la cocina, cuando sonó el teléfono. Contestó. En tanto hablaba con Hiro, seguía buscando algo que satisficiera sus antojos, al no encontrar nada, le propuso a Hiro dar una vuelta por la ciudad, así, de paso, comerían algo. Colgó para ducharse y arreglarse lo más rápido posible. Salió casi corriendo de su departamento, se encontró con Hiro y Suguru y empezaron a proponer lugares a donde ir; pronto, la plática se convirtió en una discusión por saber a dónde se iría primero. Suguru, algo desesperado por la actitud de sus amigos, terminó por fastidiarse y abandonar al par, que seguía indeciso y discutiendo sobre el asunto. Hiro vio la hora en su reloj y resopló.
 
 
-Parece que se nos fue parte de la tarde discutiendo. – Comentó desganado.
-Sí… Mmm… - Se quedó pensativo un rato. - ¿Y si vamos al cine? – Preguntó con esperanzas de no tener que regresar a su departamento a aburrirse.
-Buena idea. Vamos.
 
Ambos empezaron a caminar hacia el cinema más cercano. Aún tenían planes para la noche, así que no tenían tiempo que perder. Era tarde ya y todavía no se cansaban. Quizá les hacía falta salir juntos más seguido, al pensar en eso, Shuichi sonrió y se comentó a Hiro, quien correspondió el gesto de manera melancólica. Iban caminando lentamente por el parque que quedaba cerca del departamento del pelirrosa, cuando vieron a una pareja a lo lejos. Ambos se quedaron anonadados al descifrar las siluetas en plena noche; sin decir ni una sola palabra, se giraron sobre sus talones, aún quedaba parte de la noche para divertirse, además, habían otros caminos para poder llegar al departamento del pelirrosado.
 
 
-Oye, Hiro… - Shuichi estaba inseguro, no quería arruinarle la noche a su amigo.
-Dime… - Caminaba distraídamente.
-¿Ésa no era Ayaka-chan? – Preguntó finalmente, Hiro detuvo su paso al instante, el pelirrosa no se dio cuenta hasta unos metros más adelante y se detuvo. – Lo siento, no debí preguntar. Es sólo que no me quisiste decir qué pasó y yo…
-Está bien. – Interrumpió. – Después de todo, debí contártelo. – Dijo cerrando sus ojos e inclinando su cabeza hacia un lado. – Ayaka y yo terminamos porque ella todavía siente algo por Yuki Eiri. – Pausó para intentar pasarse el nudo que atravesaba su garganta. – No te lo quise decir por todo lo que has pasado con él, yo…
-No importa. – Se abrazó a él. – Todo éso ya no importa.
 
 
El pelirrosa sonrió lo más natural que pudo, a pesar de sentir una punzada al escuchar todo aquello, sin embargo, debía agradecerle a su amigo el ser totalmente sincero con él; tomó su mano y le guió de regreso hasta aquel parque. Aunque ambos estaban nerviosos, empezaron a caminar hasta pasar a un lado de la pareja. Parecía que Ayaka estaba llorando, lo que hizo que Hiro volteara hacia otro lado para evitar topar con ésa mirada vidriosa que, estaba seguro, lo desintegraría; reaccionó al sentir como Shuichi apretaba su brazo, entonces, se atrevió a mirar hacia el frente, fingiendo un aire totalmente indiferente. El pelirrosado hizo caso omiso a Ayaka o quien estuviera con ella, no quería que su mejor amigo se sintiera incómodo por alguien que no valiera la pena, al notar que éste esquivaba la mirada de Ayaka y Eiri, apretó su brazo, esperando darle ánimo.
 
 
Por fin salieron del parque y emprendieron la marcha al departamento del pelirrosa, ya hallarían qué hacer ahí. Llegaron y se acomodaron en el sofá, encendieron la televisión, explorando toda la programación disponible, pero sin sentirse atraídos por algún canal en especial. Se escuchó el timbrar de un celular, ambos sacaron el propio lo más rápido que pudieron para darse cuenta que era el de Shuichi. Se sorprendió un poco, no sabía que él tuviera su número, pero de todas formas le hizo feliz, le pasó el celular al moreno, esperando que escuchara la propuesta de Daisuke, al poco rato, se encontraban fuera del departamento de nueva cuenta.
 
 
Daisuke los esperaba con un somnoliento Suguru, había logrado convencer al peliverde, quién sabe cómo, pero lo logró, sorprendiendo sobremanera a ambos chicos, quienes no se lo querían creer ni de chiste. El cuarteto empezó a conversar animadamente, sacando a Suguru de sus sueños, entraron a una taberna discreta. El ambiente era muy agradable, el lugar estaba pintado de colores oscuros y era iluminado por luces neones llamativas, lo que hacía resaltar más cada mesa o rincón del lugar. No era el típico lugar lleno de borrachos o gente sin que hacer. Se sentaron en una mesa que quedaba cerca de una ventana, pero a la vez, estaba resguardada del pasar de la gente del lugar.
 
Pasaron las horas, al igual que las copas y pronto se vieron obligados a regresar a sus respectivos departamentos antes de que los asaltara el amanecer. Suguru apenas podía sostenerse, iba agarrado del brazo de Hiro, mientras que Daisuke y Shuichi, hacían un gran esfuerzo por sostenerse el uno al otro. Podían escucharse sus carcajadas y balbuceos a lo largos y ancho de la calle, algunas personas se les quedaban viendo, no tanto por el escándalo que hacían, sino por el estado en el que iban. Se separaron, Suguru se fue con Hiro y Daisuke decidió quedarse con Shuichi; de milagro, llegaron en una sola pieza al departamento del pelirrosa, dejándose caer en el primer sillón que encontraron para quedar profundamente dormidos.
 
 
Despertó dificultosamente, lo primero que sintió fue una punzada en las sienes, debido al dolor de cabeza, no había sido una buena idea pasarse de la raya con el alcohol, tal vez lo anotaría para la siguiente ocasión. Fue entonces cuando abrió sus ojos por completo, para parpadear varias veces y abrirlos de golpe. No estaba seguro de qué había pasado, pero definitivamente no había sido nada bueno, se puso de pie instantáneamente y analizó todo lo que le rodeaba. Había un rastro de sangre desde unos pasos de distancia del sillón donde durmió hasta el baño, lo siguió con paso lento, sudaba frío y sentía sus manos temblar, nunca le pasó algo así en su vida. Tocó con la yema de sus dedos la puerta del baño, empujándola suavemente, cerró sus ojos con fuerza, no quería sorprender al pelirrosa desnudo o algo por el estilo, al no escuchar nada los abrió lentamente. Nada. El baño estaba impecable, escuchó unos sonidos detrás de él y juró que el alma se le iba a los pies.
 
 
-Buenos días, Daisuke. – Dijo el pelirrosa alegremente, asustándolo sobremanera y notablemente. - ¿Gustas café? – Agregó sonriente.
-¡Me asustaste! No debes de aparecerte así, un día vas a matar a alguien. – Dijo cómico, poniendo una mano sobre su pecho. – Por cierto, buenos días y sí, por favor.
 
 
El vocalista de B.L. asintió gustoso y se retiró de nuevo a la cocina, el olor del café inundó el aire. No tardó mucho en acicalarse e ir al encuentro de Shuichi en la cocina, se sentó a la mesa y empezó a observarlo detenidamente, definitivamente, el pelirrosa se veía algo pálido, dejando resaltar unas ojeras notables debajo de sus ojos violetas. Se acercó sin previo aviso, lo tomó por los hombros, lo examinó como si tuviera algo extraño en la cara y finalmente lo soltó, viéndole de una manera muy severa.
 
 
-¿Pasa algo? – Preguntó confundido, mientras ponía unos mechones de sus rosados cabellos tras su oreja. Esperó un poco. - ¿Hay algo que te moleste? – Insistió.
-¿Qué fue todo éso? – Shuichi le miró confundido e interrogante. – No te hagas tonto. – Su tono era severo y serio. – Contesta. ¿Qué fue todo eso? La sangre en la sala. – El pelirrosa desvió su mirada. – Sigo esperando.
-No es nada. – Dijo apenas. Una mano le hizo volver su mirada hacia los ojos de Daisuke. – En serio.
-No te creo.
-Es algo muy ridículo. – Se sonrojó. – Te reirás o te enojarás. – Apartó su mirada de nuevo.
-Me enojaré más si no me lo dices. – Acotó amenazante.
-Es que, cuando me levanté, tropecé con la mesa de centro y… - Detuvo su relató y le dio la espalda.
-¿Y? – Esperaba impaciente.
-Se cayó el florero que estaba ahí, se rompió y sin querer pisé un pedazo de vidrio. – Confesó de golpe.
-Menos mal, pensé que te había pasado algo malo. – Dijo con alivio.
-¿Éso no es suficientemente malo? – Reprochó el pelirrosa.
-Pues sí, pero veo que te las arreglaste bien. – Revolvió la cabellera del menor.
 
 
Siguieron la mañana en calma, platicando sobre cosas sin importancia, hasta que alguien llamó a la puerta. Noriko buscaba desesperadamente a Daisuke. Pidió disculpas por la interrupción, aclaró que sólo lo buscaba porque le ayudaría a componer una canción para Nittle Grasper, pero el pelinegro desmintió todo aquello al pasar un brazo por el cuello de la joven, dejándola al descubierto con el pequeño. Más roja que un tomate, Noriko trató de excusarse para salir lo más rápido posible de ahí, sin embargo, Daisuke parecía divertirse poniéndola en ‘vergüenza’, no sólo con el pelirrosado, sino con todo el que podía. Shuichi rió a más no poder.
 
 
-No hay problema, Noriko-san. – Dijo jalando aire para respirar y calmarse. – Daisuke ya me había dicho, desde la vez que nos viste en el hospital. – Sonrió.
-Bueno, entonces, vamos. – Decía poniéndose nerviosa otra vez. – Me tienes que ayudar. – Lo jaló fuera de ahí.
 
 
El pelirrosado se quedó en la cocina, se sentó a la mesa y sonrió. Definitivamente, tener a alguien que te hiciera reaccionar de tan distintas maneras, debía ser muy lindo…

 


"Las cosas cambian" es propiedad de NeKRo_GiRL presentado por Yersi Fanel

~* Yersi-Nirvana*~