- - Diálogo –
- -“Pensamientos” –
- -[Notas
de la Autora] –
"Las Cosas Cambian"
por NeKRo_GiRL
- Capítulo XXI
-
- Seguía corriendo. Nunca se le había hecho tan
largo el camino al departamento de Hiro, se le hizo ilógico, sobre todo porque
iba corriendo. Presa de la desesperación y la angustia tropezó varias veces,
escuchando la voz de Sakuma; no prestó atención para tratar de descifrar lo
que le decía, su mente sólo ordenaba que escapara y vaya que ponía todo su ser
en ello. Dobló varias esquinas equivocadas para tratar de perderlo, sin
embargo, el moreno no parecía rendirse y pero aún, no le perdía el paso.
Rogaba por toparse con alguien conocido en ése momento, pero tal parecía que
no sería así. Cruzó una calle sin fijarse, varios automovilistas se detuvieron
a tiempo, sólo para hacer sonar el claxon o gritarle malas palabras al
pelirrosa. Se detuvo al escuchar las llantas de un auto derraparse y
cristales romperse. Volteó lentamente. ¿Acaso Sakuma había…? Su mente se nubló
al instante. Sintió como alguien lo jaló y lo tiró sobre el pavimento. No,
definitivamente el del accidente no había sido Sakuma; éste lo tomó por los
hombros y lo puso de pie, tenía miedo, no sabía qué esperarse de él, sin
embargo, por alguna desconocida y, tal vez estúpida razón, se dejó guiar por
él hasta su propio departamento. Su corazón latía demasiado rápido, podía
sentirlo a la altura de su garganta. No esperaba nada bueno.
-
-
- -Shu-chan… Escúchame, por favor… - Decía
Sakuma, pero un golpe en su mejilla le hizo callar de inmediato. – Shu-chan… -
Se tocaba donde le había golpeado.
- -¡No!... ¡No te me acerques! – Le miraba con
profundo odio.
- -Shu-chan, por favor. – Se abrazó a él a pesar
de las protestas del pelirrosado. – Escúchame, yo nunca quise lastimarte. – Se
recargó en la espalda del pelirrosa.
-
-
- Shuichi no cabía en sí del miedo. Las lágrimas
dejaron de salir de sus ojos y su mirada se tornó vacía. Si Sakuma quería
‘éso’ otra vez, él se lo daría, todo con tal de que lo dejara en paz. Se
volteó y se abrazó a el, besando suavemente su cuello, haciendo que su
respiración erizara la piel del moreno; dejó sus manos viajar por la ropa del
otro vocalista, dejándolo algo anonadado por las repentinas acciones del
pelirrosa. Por más que quiso, no pudo aprovechar esa oportunidad que se le
presentaba en bandeja de plata; él amaba a Shuichi, pero no quería tenerlo de
ésa manera, deseaba con toda su alma que el pelirrosado algún día le dedicara
palabras de amor, que sólo pensara en él y cosas así, pero si ésa la manera de
conseguirlo no lo quería. Se separó de él bruscamente, el pelirrosa se le
quedó viendo extrañado. ¿Acaso no deseaba éso? Se acercó a él con movimientos
seductores, sin embargo, su mirada perdida, delataba todo lo que sentía en ése
momento. Ryuichi tomó sus manos y enfrentó sus miradas.
-
-
- -Mírame, Shu-chan. – Imploró. – Por favor. –
Su voz empezaba a quebrarse.
- -¿No era ésto lo que querías? – Preguntó.
- -¡No! – Lágrimas corrían libremente por su
rostro. - ¡Shu-chan, por favor!
-
-
- Se quedaron quietos. Sakuma abrazó al
pelirrosado, tratando de que escuchara sus razones, pero Shuichi seguía ido.
Se colocó frente a él y le vio a los ojos, analizó un poco la situación y se
alejó del pelirrosa; éste parpadeó un par de veces y observó todo lo que hacía
el moreno. No concebía cómo la persona que lo inspiró a ser lo que era, le
hubiera lastimado tanto… ¿acaso se había aprovechado de él y su ingenuidad?
Bajó la mirada. Era doloroso pensar en éso. Involuntariamente recordó todo,
desde el día que conoció en persona a su ídolo hasta ése momento; siempre
sintió algo especial hacia él y al estar lejos de Yuki, pensó que tal vez
podría ser él quien le ayudará a olvidar al rubio. Miró de soslayo al moreno.
Estaba sentado en el piso, a unos dos metros de él. Se dio confianza y se
acercó. Tocó la mejilla del cabizbajo Sakuma, no tardó en sentir las cálidas
gotas saladas que caían de sus ojos, podía ver el dolor de su ídolo, ésa
mirada vidriosa lo hacía casi palpable. Una sensación extraña lo invadió.
¿Compasión? No, no era éso, tampoco era lástima. ¿Qué era entonces? Siguió sus
impulsos, se dejó llevar por ese hormigueo en su estómago y la curiosidad que
le causaba esa sensación; chocaron sus labios. Pudo sentir la confusión de
Ryuichi, la duda de continuar o detenerse; se separó un poco, lo suficiente
como para poder ver el semblante del moreno. Escondió su mirada tras unos
mechones rozados que caían sobre su cara, sintió como los mismos eran
apartados por la mano de Sakuma, haciéndolo sonrojar un poco, intentó esconder
su mirada nuevamente, pero le tomó del rostro con ambas manos. No podía
escapar de aquella mirada azul.
-
-
- Se quedaron así varios segundos. Lentamente le
soltó. Se sorprendió mucho, pensó que el moreno avanzaría más, pero no fue
así; reaccionó. Sakuma ya se estaba poniendo de pie para, seguramente, salir
de ahí; le detuvo de un brazo, no quería que se fuera, aunque le daba miedo
que se quedara, mas no podía evitarlo, era algo… ¿magnético? Era raro, de éso
no tenía duda. Notó el intento de su ídolo por zafarse del agarre de su mano,
sin embargo, le jaló un poco, haciéndole entender que no quería que se fuera.
Ahí estaban. El moreno de pie, frente al pelirrosa, que se encontraba sentado
en el piso. Se encuclilló, quería ver esos ojos violetas una vez más, antes de
irse para siempre de su vida; lo tomó por completa sorpresa el ser jalado
hacia el piso. ¿Qué haría? ¿Qué tramaba? Desvió su mirada. Era más que obvio
que no debía hacerse ilusiones con algo que, sabía perfectamente, no pasaría.
-
-
- -¿Q-qué… querías decirme? – Preguntó nervioso.
Sakuma volvió su vista a él.
- -… - Guardar silencio sería lo mejor. – Nada.
No es importante. – Intentó ponerse de pie nuevamente.
- -No es cierto. – Dijo deteniendo su paso. –
Dímelo, por favor. – No estaba seguro de lo que hacía, pero seguiría hasta el
final.
- -… - Seguía guardando silencio.
-
-
- Desesperado, el pelirrosa se puso de pie y se
enfrentó a él. Sakuma seguía serio, distante; pensaba en desistir, cuando los
brazos del moreno le rodearon protectores. No sabía si corresponder, cualquier
cosa que hiciera podría ponerlo en peligro, se separaron un poco, sólo para
que el moreno acercara su rostro al del pelirrosa, deteniéndose a pocos
milímetros de su boca, podían sentir sus respiraciones y un leve rubor se
hacía presente en ambos. Apenas rozaron sus labios. Shuichi sintió de nuevo
ese hormigueo. No sabía si eran nervios o miedo, pero indudablemente, le
invitaba a ir más allá; dudó, rozó suave y fugazmente su lengua contra los
labios de su ídolo, saboreando un poco el sabor que éstos tenían. Pronto se
vio asaltado por la lengua de su acompañante, el hormigueo se hizo más
intenso, haciéndole perder un poco la respiración. Se separaron. Ambos
jadeaban.
-
-
- -Y-yo… - No hallaba palabras para excusarse. –
Lo s-siento.
-
-
- El pelirrosa se acercó a él, haciendo que su
voluntad flaqueara un par de veces, si éso seguía así, no tardaría en reclamar
ése cuerpo, cosa que quería evitar a cualquier precio, sin embargo, parecía
que el pelirrosa tenía otros planes. Trató de alejarse un tanto del pequeño
cuerpo, pero Shuichi no lo permitió, al contrario, éso lo animó a restregarse
más a él. Ahora entendía lo que su pequeño pelirrosado sintió en aquellos
momentos, cuando le obligó a lo que no quería; ahora no era que él no
quisiera, todo lo contrario, pero temía lastimarlo, hacer que le odiara
nuevamente. Por éso le buscó, para tratar de arreglar las cosas y salir de su
vida, alejarse lo más posible de él; hacerse a un lado para verle feliz. Tomó
a la pequeña figura por los hombros, si éso seguía perdería la razón. Shuichi
le miró extrañado. Pensó que éso era lo que deseaba, ahora que estaba
dispuesto… ¿le rechazaba? Agachó la mirada, siendo abrazado por Sakuma otra
vez.
-
-
- -Lo siento. – Dijo el moreno. – Yo nunca quise
lastimarte, es sólo que…
- -¿Qué…? – Esperaba escuchar una explicación,
algo que le convenciera.
- -Soy un tonto. – Se separó de él. – Lo siento.
– Repitió.
-
-
- Se quedó ahí, parado, viendo cómo el moreno
despertaba algo en él nuevamente, para irse de su lado. Se sintió algo
utilizado, un enorme coraje invadió su ser… ¡Qué tonto era! Se dejaba usar una
vez más para quedarse solo. Se recargó en la pared, cruzó sus brazos y dejó
resbalar su cuerpo por la extensión de concreto hasta llegar al piso,
quedándose sentado ahí, pensando en lo que pasó.
"Las
cosas cambian" es propiedad de NeKRo_GiRL
presentado por Yersi
Fanel
~*
Yersi-Nirvana*~