- Diálogo –
-“Pensamientos” –
-[Notas de la Autora] –

 

"Las Cosas Cambian"

por NeKRo_GiRL

Capítulo XXIII
 
Llovía. Salió a caminar por un rato, sólo para despejar su mente, pero la lluvia le sorprendió en el camino; no se molestó por regresar a su departamento por una sombrilla o resguardarse en algún lugar, nadie le esperaba, ni había quién se preocupara por él. Veía cómo la gente corría, mojándose más en vez de evitarlo. Se detuvo en medio de la calle, dirigió su mirada al cielo y sonrió. En su mente seguían aquellos recuerdos; Shuichi había cedido por sí mismo, sin embargo, pensó que era mejor dejar las cosas así, no quería causarle más daño al pelirrosa, no era justo. Apenas daba un paso cuando chocó contra alguien, un poco más bajo que él, empujándolo hacia un charco; no tardó en reaccionar para jalar al sujeto hacia sí y evitar que cayera. Suspiró aliviado. Recogió la sombrilla que había soltado aquella persona, al darse cuenta de quién se trataba, volvió a dejarla caer. Dejó ver su total sorpresa al toparse con él, de haber podido, hubiera dejado caer su mandíbula hasta el piso. Volvió a recoger la sombrilla, entregándosela a su dueño, sonrió y le dio una palmada en la cabeza, haciendo saltar unas cuantas gotitas que había absorbido el rosado cabello. Estaba a punto de emprender su regreso a casa cuando su brazo le detuvo, notó inmediatamente el sonrojo que adornaba su rostro, volvió a sonreír.
 
 
-S-sakuma-san… ¿Estás bien? – Decía mientras lo resguardaba de la lluvia.
-Sí, pero ya me voy, nos vemos.
-¿Tienes algo que hacer? – Preguntó aún más sonrojado.
-Hmmm… - Ponía un dedo sobre su mejilla al momento de ladear un poco su cabeza. – No, la verdad no.
-… - Su mirada reflejó tristeza, así que la desvió.
-¿Qué pasa, Shu-chan? – Tomaba la barbilla del menor para obligarle a verlo.
-N-nada… - Se soltó del agarre. – Supongo que no quieres hablar conmigo… Mejor nos vemos luego…
 
 
Observó cómo el pelirrosa le daba la espalda para seguir caminando. No esperaba encontrarse con él y se renegó a sí mismo el trato que le dio al pelirrosa, corrió hasta alcanzarlo y le abrazó por la espalda; el pelirrosa casi perdía el equilibrio, pero se aferró de las manos de Sakuma, que se entrelazaban en su vientre. El abrazo se aflojó hasta que el moreno le soltó por completo. Shuichi volteó y le vio con cierta inseguridad.
 
 
-¿Por qué? – Preguntó con voz dolida.
-¿Eh? – No entendía la pregunta.
-¿Por qué te fuiste? – Agarró la camisa del moreno por el cuello. - ¿Acaso no quieres estar conmigo? – Le soltó de inmediato, dándose cuenta de lo que había dicho. Se sonrojó y se tapó la boca.
-Claro que quiero, pero… - Desvió su mirada. – No quiero hacerte más daño. – Acarició suavemente la mejilla del pelirrosa.
-Sakuma-san, yo…
-¡Mira! – Decía una chica a otra. - ¿Ése no es Sakuma Ryuichi? – Apuntando al moreno.
-¡Sí! – Gritó emocionada. - ¡Y ése otro es Shindou Shuichi!
-¡Kyyyaaaa! – Gritaron a coro.
 
 
Todas las personas cercanas voltearon, empezando a murmurar y a apuntarlos, haciendo que ambos vocalistas se quedaran estáticos; las chicas se acercaron eufóricas al par y empezaron a acosarlos con preguntas tontas y declaraciones de amor eterno, mientras otras personas empezaban a aglomerarse a su alrededor. Ambos sonrieron nerviosos, retrocediendo unos pasos y luego echándose a correr. Sakuma tomó la mano del pelirrosado, haciéndolo entrar a un callejón algo angosto, esperaron a que pasara la multitud, verificaron que no hubiera nadie por ahí y comenzaron a correr otra vez. Llegaron al departamento del moreno sanos y salvos; el par estaba algo agitado por tanto ejercicio de súbito, por lo que Shuichi se recargó en la pared, cerrando sus ojos, al abrirlos, se topó con la mirada azul del moreno, haciéndolo sonrojar. Le había acorralado contra la pared, se puso algo nervioso, pero volvió a cerrar sus ojos, recibiendo un tierno beso. Ryuichi deslizó su mano para encontrar el brazo del pelirrosa, volvió a deslizar su mano a lo largo de la extremidad, haciendo que el pelirrosa sintiera escalofríos. Tomó la mano del menor, entrelazando sus dedos, se separaron y le miró fijamente. Sacó las llaves de su bolsillo, abrió e hizo pasar a su acompañante. Se sentaron en la sala.
 
 
-Shu-chan… Yo… - Le explicaría todo de una buena vez. – Yo quiero decirte la verdad. – Al escuchar aquéllo, volteó a verlo.
-¿Decirme la verdad? – Preguntaba confundido.
-Sí. – Pasó saliva. – La razón de todo lo que ha pasado…
-Ah…
-Shu-chan, yo… ¡Nunca quise lastimarte!... ¡Te amo! – Las palabras lo sobresaltaron un poco. – Pero yo tenía mucho miedo de que tú volvieras con Yuki Eiri…
 
 
Los finos dedos del pelirrosa se posaron sobre los suyos, haciéndole callar; tomó la mano y la besó suavemente, no quería que ese toque terminara jamás, posiblemente, era lo único que le quedaba después de todo lo que le había hecho a su pequeño. Cerró sus ojos con amargura y dejó ir la mano. Sentía un nudo en la garganta, no había dicho todo l oque hubiera deseado, sin embargo, esperaba que el pelirrosa entendiera sus razones o la posición en la que estuvo. Abrió los ojos de golpe. Esa misma mano que había dejado libre, acariciaba su mejilla y secaba una solitaria lágrima; se sorprendió aún más cuando Shuichi tomó su rostro con delicadeza y depositó un suave y corto beso en sus labios, casi imperceptible, de hecho, no estaba seguro que siquiera se hubieran rozado, tal vez éso lo hizo aún más delicioso. El pelirrosa se separó un poco de él, sintiendo algo así como vergüenza, debido a su atrevido comportamiento; su ídolo se le quedó viendo, admirándolo. Inconscientemente, se mordió el labio inferior, provocando un poco al moreno.
 
 
Estaban algo separados. Por unos centímetros más y estarían uno a cada lado del mueble; Shuichi, milagrosamente, no tenía miedo, quizá estaba algo nervioso, confundido… Sakuma no quería acercársele, la sola idea le daba pavor; no sabía de lo que era capaz por tener ese cuerpo debajo del propio, haciéndolo suyo una y otra vez… Sacudió su cabeza, no, no podía dejarse llevar por sus impulsos, tendría que permanecer algo alejado del pelirrosa si es que no quería dañarlo. Salió de sus cavilaciones al sentir a Shuichi sentado a horcajadas sobre él, algo como una corriente eléctrica recorrió su cuerpo, dejándolo estupefacto al momento. El chico se le abrazó al cuello, colocando su cabeza en su hombro, dejándolo sentir su respiración en su cuello. Hacía todo lo posible por resistir, pero tal parecía que el pelirrosa se había propuesto tirar toda barrera de abstinencia que el moreno hubiera levantado. Se movió para tratar de ponerse de pie y obligar a Shuichi a hacerse a un lado, lo único que consiguió fue mover su cadera, logrando que el pelirrosado ahogara un, casi inaudible, gemido en su garganta. Se le erizó por completo la piel.
 
 
-Shu-chan… Levántate… Por favor. – Dijo suplicante.
-Sakuma-san… - Suspiraba en su cuello.
-Shu-chan, por favor… - Rogaba porque el pelirrosa le hiciera caso.
 
 
El pelirrosa no contestó, en cambio, se separó del moreno, soltando el abrazo. Le miró fijamente, mientras volvía a abrazarse a su cuello, dejando sus bojas casi juntas, lo suficientemente separadas para poder murmurar algo. Shuichi no desperdició la oportunidad y se acercó a los labios de Sakuma, acallando una protesta de éste. Realmente quería que aquéllo pasara, no entendía porqué su ídolo se negaba. Ryuichi hizo acopio de toda su fuerza para ponerse de pie, dejando al pelirrosa colgando de sí; se volteó y colocó al menor en el sofá.
 
 
-¿Por qué? – Preguntó Shuichi.
-No puedo, lo siento. – Trató de enderezarse, siendo detenido por el pelirrosa.
-¿Por qué?
-Porque te haré daño.
-Pero… yo lo deseo… Es por mi propia voluntad que estoy… - Unos labios le callaron.
-Lo sé, pero aún así no quiero lastimarte. – Se separó de él, avanzó unos pasos.
-¡Sakuma-san! – Volteó. – Por favor… - Se sentía algo tonto al empezar a rogar. – No… Nada… - Agachó su mirada. – Creo que mejor me iré.
 
 
El pelirrosa salió de aquél lugar lo más rápido que pudo. Sintió, nuevamente, que se había fallado a sí mismo por rogarle a Sakuma, arrastrándose por conseguir algo de placer. No lo entendía, decía amarle, además, ya le había dañado… ¿no?... ¿Qué más le detenía? A lo mejor se cansó de él y pensaba cambiar de víctima. Sus ojos se tornaron vidriosos, haciendo que aminorara el paso, ya que su vista se hacía borrosa; maldijo el momento en que se lo encontró, el momento en que se le ocurrió salir de su casa en ése día lluvioso. ¿Es que acaso las cosas le seguirían saliendo mal? Decidió correr, así llegaría más rápido a su departamento, se encerraría y no saldría en quién sabe cuántos días a sufrir por su amargura. Sí, sonaba ridículo, pero se le hacía lo más lógico. No iba a ir corriendo a los brazos de Hiro, mucho menor a los de Yuki… Yuki… No se había acordado de él hasta ese momento. Suspiró.
 
 
El moreno seguía en su departamento, algo desorientado. Shuichi por fin le había dado el ‘sí’, por así decirlo, tenía la oportunidad de demostrarle cuánto le amaba, decírselo al oído… Desaprovechó una buena oportunidad, sin embargo, prefería éso a que el pelirrosa volviera a odiarle o tenerle miedo; era algo difícil esa situación, se encontraba entre la espada y la pared, entre lo que el deseaba y el bien de quien amaba… Obviamente, decidiría por el bien del pelirrosa. Recargó su frente sobre la fría superficie de la puerta. Cerró sus ojos y dejó ir sus pensamientos; no tardó mucho en cambiar de posición, recargándose en la puerta, observando todo lo que había a su alrededor. Vio la sombrilla de Shuichi y sonrió.
 
 
Tenía media hora o más de haber llegado a su departamento, seguía enojado y con la cabeza hecha una maraña de dudas y maldiciones hacia el vocalista de Nittle Grasper, escuchó el timbre y abrió, dispuesto a darle un portazo en la nariz a cualquiera que se atreviera a molestarlo en esos momentos. Abrió sus ojos de par en par, la sorpresa de tenerlo ahí en su puerta le alegró al instante, pero más tardó en asimilar lo que pasaba que en enojarse; estaba a punto de cerrar la puerta, cuando Sakuma le detuvo. Le enseñó la sombrilla y sonrió, haciendo hervir la sangre del pelirrosa; empujó con más fuerza la puerta, tratando de cerrarla, sin embargo, el moreno no se lo permitió. Se coló al interior del departamento, dejando de lado la sombrilla y acorralando al pelirrosa contra la pared, haciendo que se sonrojara y parpadeara un par de veces, sonrió seductoramente. Hizo cada vez más corta la distancia entre ellos, hasta que le besó apasionadamente.
 
 
Shuichi se abrazó al cuello de su ídolo, dejando que éste le tomara por la cintura; fueron tanteando hasta que pudieron llegar al sofá, donde Ryuichi acostó al pequeño y se colocó sobre él, tratando de no recargar mucho su peso en el frágil cuerpo. Siguieron así, besándose y acariciándose la espalda hasta que ya no fue suficiente; Ryuichi le vio con algo de miedo reflejado en la mirada, dejando que fuera el pelirrosa quien decidiera que hacer, éste siguió acariciando su espalda y empezó a besar su cuello, provocando en el moreno una gran excitación.
 
 
-Sakuma-san… - Dijo quedo.
-… - Sólo le veía.
-Ya no aguanto.
 
El moreno parpadeó. Él tampoco aguantaba, nunca había sentido tanta excitación por tan sólo unos besos, así que le sonrió al pelirrosa, que había escondido su mirada al reaccionar por lo que había dicho. Observó su rostro ruborizado, la cabellera desparramada y el agitado ritmo en el que respiraba… Sin duda… Sería un largo día.

"Las cosas cambian" es propiedad de NeKRo_GiRL presentado por Yersi Fanel

~* Yersi-Nirvana*~