"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI"

por Anië 

Capítulo 7: El Regreso de Tasha

 

     Al otro día todos menos Esteban, que como era habitual debía ir a trabajar, amanecieron inusualmente temprano para ser sábado. Desayunaron todos en silencio como esperando a que alguien empezara a hablar de algo para romper el hielo, además era una fría mañana de otoñó en la que caprichosamente el sol tardaba en asomar para llenar cada rincón con su calor.

     Cuando terminaron de desayunar Esteban se despidió de todos, de Abi y los niños con un beso, y se fue a trabajar, pues era el tesorero de una empresa distribuidora de alimentos no perecederos. El resto, se dispuso a realizar las tareas que les correspondían como era usual en la posada, Nano, también amigo de la infancia de Abi, se puso arreglar el cuarto de enceres del fondo, Abi se fue a la biblioteca a preparar la clase para el lunes pues deseaba hacerlo durante la mañana del sábado para tener la tarde libre y poder descansar el domingo, y Cleo se dedicó a preparar los desayunos para los extraños huéspedes que pidieron desayunar en sus cuartos.

     A media mañana, Cleo vio salir a uno de ellos rumbo al jardín y le avisó rápidamente  a Abi, que dejó de hacer los resúmenes para ver qué hacía. El huésped que estaba paseando por el jardín a la luz de los rayos del sol no era otro que el que la noche anterior la había salvado de lastimarse al caer de la silla en la que estaba subida en la biblioteca tratando de alcanzar un libro; entonces su curiosidad pudo más y se quedó observándolo, lo seguía atentamente con su mirada al tiempo que estudiaba cada movimiento que hacía y sin poder creer aún lo que sus ojos veían.

    Sí, era él, ¿pero cómo podía ser?, se preguntaba mentalmente. Por un momento pensó en llamar a su terapeuta pero inmediatamente desechó tal opción pues él pensaría que estaba perdiendo la cordura y tal vez no era más que una coincidencia sin sentido alguno.

    De pronto miró su reloj, ya era tarde y le faltaba un poco para terminar de preparar la clase, entonces regresó a la biblioteca para terminar lo que estaba haciendo. En media hora ya había terminado, recogió todo y lo dejó  sobre el escritorio, donde acostumbra, para poder tenerlo a mano el lunes; inmediatamente después fue a ver cómo estaba todo y para charlar un rato con Cleo.

     Mientras estaban hablando Ailén y Uriel pidieron salir un rato al jardín para disfrutar del sol un rato antes de almorzar. Cuando los niños estaban jugando en la hamaca una voz amiga, a la que no escuchaban hacía ya muchísimo tiempo los sorprendió y los dejó boquiabiertos.

     -¿Es que ya nadie atiende en esta posada?-, preguntó la voz con acento familiar.

     -¡Tasha!-, exclamaron a coro y emocionadas Abi y Cleo.

     -¡Qué felicidad de verlas, hijas mías!-, dijo Tasha.

     -¿Pero dónde has estado todo este tiempo?-, preguntaron Abi y Cleo.

     -Ya les contaré-.

     Cómo ya era la hora del almuerzo, todos juntos entraron dispuestos a disfrutar de un buen plato de comida. Entre carcajadas y mucha algarabía almorzaron y se contaron muchas de las cosas que les habían sucedido a cada una durante todos estos años, en especial a Abi quien la última vez que vio a Tasha aún era soltera.

     Tasha era una mujer de casi 70 años que había sido amiga de la abuela materna de Abi, ellas se conocieron en un simposio de aficionados al Tarot y otras ciencias similares; también era la madre del corazón de Nano y Cleo. Ella los recogió de la calle en una fría tarde de invierno cuando eran niños y no tenían más que apenas 6, Nano, y 4 años, Cleo, los dos se escaparon de un hogar para niños abandonados por sus padres al nacer y ella los crió desde entonces como si realmente fueran sus hijos.

     Al ser tan unidas la abuela de Abi y Tasha, los tres niños crecieron juntos como hermanos, entre travesuras y muchas risas, entre hechizos y tiradas de tarot. Esto a la madre de Abi no le causaba mucha gracia pero qué mal podría hacerle a la niña compartir tiempo con su abuela y unos niños. La madre de Abi nunca imaginó que la niña heredaría los poderes psíquicos de su abuela, Tarotista y algo hechicera como Tasha, que sí se especializaba en hechizos y esas cosas, y que tendría una hija a la que muchos visitaban para hacerse leer el tarot.

     Cuando Abi tenía 10 años su abuela murió y al morir todos los poderes sobrenaturales que la anciana tenía pasaron de abuela a nieta. Tasha en ese momento le prometió a Chela, así la llamaban a la abuela de Abi cuyo nombre era Celia, que cuidaría de la niña como si fuera su propia nieta y que la ayudaría a desarrollar esas cualidades que ambas sabían tenía ya innatas en su interior esperando despertar para sumarse a las que Chela le heredara. Desde ese momento Tasha se convirtió en la guía, maestra y mentora de Abi, quien podría decirse era toda una hechicera, en todo y el mejor sentido de la palabra.

     La última vez que se habían visto Abi todavía era soltera y estaba dedicada a estudiar su licenciatura en literatura y letras, por un lado, y sus técnicas para ser una excelente tarotista y hechicera por otro, con la ayuda de Tasha que la guiaba con mucho afecto y orgullo. Por esos días Tasha recibió una carta misteriosa y les informó que aunque con tristeza por dejarlos debía partir para ir a visitar a un viejo amigo suyo, también hechicero, que no andaba del todo bien, y desde entonces jamás tuvieron noticias de ella hasta hoy que apareció para sorpresa y alegría de los tres en la posada.

     Abi, que conocía muy bien a Tasha, enseguida advirtió que la llegada de su casi abuela no era sólo para verlos, sino que algo más tenía escondido y todavía no podía descubrir qué. Su sexto sentido le decía que Tasha algo le estaba ocultando, que era algo que supo desde siempre y nunca le dijo, y que por alguna extraña razón tenía o quería contarle ahora pero no encontraba cómo hacerlo.

     Luego de una larga siesta después de almorzar, Tasha se levantó alrededor de las cinco de la tarde y buscó a Abi, Nano y Cleo para merendar con ellos. Los encontró, tomando un chocolate bien caliente junto a los niños y compartiendo una rica torta de naranja, y se unió a ellos.

     Después de haber merendado los niños se fueron a su cuarto a jugar, Nano salió a terminar su arreglo en el cuarto de enceres, Cleo fue a comprar las cosas que faltaban para la cena y Abi y Tasha se quedaron hablando y recordando los viejos tiempos.

     -Sabes una cosa hija mía, la verdad es que fue una más que una sorpresa encontrarte casada y ya con dos niños-, dijo Tasha.

     -¿De veras?, la verdad es que parece mentira, van a ser ya seis años y todavía no lo puedo creer-.

     -A mi también me parece mentira, ¡podrías haberme esperado!-.

     -¿Esperado?, imagina que no iba a esperar para casarme a que te dignaras a aparecer, nuestro momento de casarnos era ese, sentimos que tenía que ser así. Además siempre me dijiste que escuchara a mi corazón, que dejara que él me guiara en cada paso, en cada decisión que tomara en mi vida, eso hice, no entiendo el por qué de tu reproche-, dijo Abi frunciendo el ceño.

     -Lo siento hija, no me hagas caso es que tal vez estoy enojada conmigo misma por no haber estado en un momento tan especial para ti y creo que por eso me termino enfadando y me las tomo contigo-.

     -Tasha, nos conocemos hace mucho tiempo, ¿estás segura que es eso?, ¿no me ocultas nada verdad?-.

     -No digas tonterías Abi, qué podría yo estar ocultándote, sólo que le prometí a tu abuela cuidarte y acompañarte en todo y no estuve presente en tu boda, pero en fin, que puedo decirte, un amigo me necesitaba, y ...-.

     -Y no digas más, ya está-, la interrumpió.

     -Pero yo realmente hubiese deseado estar-, continuó Tasha.

     -Lo sé, pero a veces el destino nos tiene preparada otra cosa y hay que saber aceptar lo que ya no se puede cambiar, con esto quiero decir que las cosas que ya pasaron no las podemos cambiar y no tiene caso lamentarnos sino que hay que seguir adelante. ¿No me decías siempre eso?-.

     -Abi, tienes tanta razón, se ve que los años me están atontando-, dijo con la mirada algo perdida.

     -No digas esas cosas, ¿no pensarás en abandonarnos ahora verdad?, tu no, no puedes irte ahora, Nano y Cleo te necesitan y yo no quiero perder a mi segunda abuela, no ahora en este momento, no ahora que volvimos a estar juntos los cuatro-.

     -Por supuesto que no, no podrán librarse de esta vieja tan fácilmente-, dijo con algo de tristeza en sus ojos.

     -¿Estás segura de que estás bien?, ¿de que no me estás ocultando nada?. Preguntó nuevamente Abi, que notó su mirada triste.

     -Si, segura, es que estoy algo cansada por el viaje, la emoción de verlos es mucha y ni que hablar la de encontrarte casada y con niños, piensa que estoy vieja y muchas emociones juntas te sacuden más fuerte a mi edad que a la tuya-, dijo sonriendo.

     -Si, puede ser. Creo que últimamente veo demasiados fantasmas donde no los hay-.

     -¿Fantasmas?-.

     -Si, fantasmas Tasha. Es que han pasado tantas cosas en mi vida que lo que me faltaba era que hasta mis sueños me torturaran y que encima mi terapeuta me mire como si estuviera loca al contárselos-.

     -Pero, ¿qué es lo que sueñas como para tener que ir a un terapeuta?-.

     -Eso no importa, lo que realmente me tortura es que son tan reales, como si ya hubiese vivido eso o algo así, es muy raro de explicar, y lo peor es que el hombre que aparece en mis sueños, al que nunca he visto en mi vida, ahora está como huésped aquí en la posada-

     -¡Buenas noches!-, las interrumpió una voz. Ambas mujeres no habían notado lo rápido que se les había pasado el tiempo conversando.

     -¡Esteban! -exclamó Abi y prosiguió-, te presento a Tasha, que es como mi abuela-.

     -Encantado señora, Abi me habló mucho de usted, realmente es un gusto tenerla en casa-.

     -Muchas gracias joven, ahora sabrán disculparme pero quiero tomar un baño antes de la cena, nos vemos luego-, dijo con total dulzura y se retiró.

 

 

 


"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië  presentado por Yersi F

~* Yersi-Nirvana*~