"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI"

por Anië 

Capítulo 8: La sombra del mal.

 

     Hacía ya una semana que Tasha estaba en la posada compartiendo momentos de alegría con Abi, su marido e hijos, y con Cleo y Nano  pero algo la mantenía intranquila, algo le turbaba el alma y le opacaba la mirada. Abi que la conocía casi como la palma de su mano, como si realmente fuera su abuela, no había dejado de notar esto y trataba constantemente de descubrir que era lo que mantenía tan fuera de sí a Tasha.

     Una tarde, en la que el bar de la posada estaba algo lleno de personas que acostumbraban a ir a tomar a veces la merienda al estilo élfico, algún té acompañado de hidromiel y lembas,  un hombre de extraña apariencia entró y se sentó en el rincón más apartado y oscuro del salón. Abi que estaba esa tarde atendiendo al público se acercó a la mesa para preguntarle que se iba a servir y al escuchar la voz de quien le respondía le corrió un extraño frío por sus venas.

     El hombre que estaba sentado en el rincón tenía, en apariencia, unos 60 o 70 años, ya todo blanco en canas, de mirada fría y con el carácter algo apático, la miraba como si la conociera de antes. Ante esta situación incómoda Abi le preguntó si no se conocían de alguna otra parte y el hombre le dijo que no tenía buena memoria pero que tal vez era una posibilidad pues él veía en su rostro algo muy familiar.

     Luego de servirle el té, se dirigió hacia la cocina y trató de encontrar la respuesta a su interrogante, de dónde podría conocerla este hombre que podría ser su abuelo?, en vano trató de encontrar una respuesta pues por algún capricho de su memoria era imposible que  pudiera recordar esas facciones. Luego de extenuar su mente y memoria terminó concluyendo que tal vez se trataba de algún profesor que tuvo a lo largo de su carrera de estudios, ya sea en la escuela secundaria o en la universidad y que ahora no podía recordar.

     En ese instante Tasha entró a la cocina totalmente desencajada, con la respiración entrecortada y preguntando como loca que hacía ese hombre ahí:

     -¿Qué demonios hace ese hombre ahí?-, pregunto con mezcla de enojo y susto.

     -¿Ese hombre?, ¿qué hombre Tasha?, ¿de quién hablas?-, preguntó Abi.

     -El que esta sentado en el rincón, que parece un abuelo pero ¡con la sangre más fría que un reptil!-, exclamó.

     -En primer lugar está tomando un té, quién es no sé y por eso no entiendo ¡por qué razón te pones así!-, dijo ella.

     -Ese hombre hija mía es malo, más malo que la peste y no debería estar ahí. Él es el culpable de muchas de las angustias que hemos pasado con Chela, nos hizo la vida imposible mucho tiempo-, dijo Tasha.

     -Está bien, cálmate un poco, ¿qué les ha hecho para que te pongas así?-, preguntó ahora Abi con una sensación de angustia por ver a Tasha en ese estado.

     -Tu no entiendes Abi, ahora no importa lo que hizo, nos lastimó mucho y es malo, usa magia negra para hacer o conseguir cosas, nos odia por ayudar a gente que él intentó lastimar con sus poderes oscuros y no debe estar aquí, no importa el por qué, ya te lo explicaré con más tiempo, pero no lo dejen entrar más aquí-, respondió Tasha con la voz entrecortada.

     Justo  cuando Abi estaba abrazando a Tasha y pidiéndole se tranquilizara, Cleo entró a la cocina tal como si fuera un huracán y totalmente desesperada.

     -¿Pero a ti que te pasa Cleo?-, preguntó Abi.

     -Debes venir pronto, se está armando una riña en el salón-, dijo Cleo angustiada.

     -¿Qué?-.

     -Lo que escuchás, es ese anciano, está discutiendo con uno de los huéspedes, uno de los que te dije son raros-.

     -¿Pero qué les pasa a todos hoy aquí, es que han perdido por completo la razón?, ve pronto en busca de Nano, está en el cuarto del fondo, dile que se apresure no sea cosa se vayan a agarrar a golpes, tu Tasha por favor te quedas aquí-, dijo Abi y se dirigió veloz hacia el salón.

     Entró al salón como toda una guerrera, los que la vieron entrar se quedaron boquiabiertos pues parecía que entraba no Abi la dueña de la posada, sino un ángel que venía a reprenderlos por estar riñendo y a imponer paz.

     -¿Pero qué es lo que está sucediendo aquí?-, preguntó levantando el tono de su voz.

     Al escucharla un silencio se hizo por unos instantes, todos quedaron como helados al escucharla así pues para muchos era la primera vez que la veían así de enojada.

     -¿Es que no les da vergüenza estar peleando como si fueran niños?, este es un lugar para respirar paz, para tener tranquilidad y sentirse felices, no quiero aquí más peleas, qué es lo qué les pasa?-, preguntó con una firmeza inigualable.

     -Mis disculpas señora, no fue mi intención alterar la paz de este lugar-, dijo una voz que le pareció más que familiar.

     -¿Pides disculpas?, jajajaja, no me hagas reir ¡viejo necio!, dijo el hombre anciano que estaba en el rincón oscuro y al que hace unos minutos Abi le había servido un té.

     -Ya basta. ¿Es que no me ha oído?-, dijo Abi aún más enojada.

     -Disculpe, es que a veces hay cosas que son inevitables-, dijo irónicamente el hombre.

     -Pues a mi no me interesa lo que es y no es inevitable, este es mi hogar, mi lugar y yo pongo las normas aquí, usted solo vino a tomar un té y el señor es huésped aquí así que por favor le solicito se retire de buena gana y no venga más, no puede ser que la primera vez que viene y cause semejante desorden-.

     -Está bien, como guste-, dijo el hombre ahora visiblemente enojado y que tomando su abrigo se retiró mirándolos con odio.

     -Le pido disculpas nuevamente-, dijo la misma voz amigable del otro hombre que hasta ese momento mantuvo la cabeza gacha y que ahora levantó su mirada para disculparse con Abi.

     En ese instante un escalofrío le recorrió el cuerpo, era como estar viviendo otro dejavú, y con una rara sensación en su estómago lo miró fijamente a sus ojos y aceptó las disculpas.

     -Está bien-, le dijo Abi.

     -No, no lo está, no es correcto alterar la paz en ningún lugar, así que necesito dar excusas por mi comportamiento. Sucede que este señor es de mala entraña y hace tiempo tenía el placer de no verlo, pero hoy el destino nos volvió a encontrar y en fin-, hizo una pausa y prosiguió, -igualmente no tengo excusas-.

     -Gracias por las disculpas, son aceptadas, comprendo su situación veo que este hombre tiene la virtud de alterar el espíritu de más de una persona-.

     -Así es, pero... ¿a quién más alteró?, si es que me permite la indiscreción-.

     -A una vieja amiga, eso es todo-.

     -¿De dónde lo conoce usted, si me permite ahora a mi la indiscreción?-.

     -Simplemente en una época podría decirse que fuimos como amigos, pero el tiempo cambia a las personas a veces, y esos cambios son para mal en determinadas ocasiones. No quiero asustarla pero me atrevería a decirle que es un ser oscuro y que tal vez no le convenga dejarlo entrar aquí-.

     -¡Qué rara es la vida!, ya dos veces el mismo consejo en el mismo día, solo que de personas diferentes-.

     -¿Cómo dijo?-.

     -No me haga caso, a veces se me da por expresar ciertos pensamientos en vos alta, eso cuando no me sorprendo hablando sola, jajaja-.

     -Suele pasar-, dijo el hombre sonriendo.

     -¿Puedo preguntar su nombre?, digo me gustaría conocer la gracia de quien estoy aceptando las disculpas-.

     -Por supuesto, me llamo-, dudó unos instantes y siguió, -me llamo Peregrino-.

     -Entonces, Peregrino, sus disculpas con aceptadas y deseo su estadía sea lo más placentera posible-.

     -Gracias-.

 

 


"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië  presentado por Yersi F

~* Yersi-Nirvana*~