por Anië
Capítulo 11: La poción de los recuerdos.
Tasha pasó toda la noche completamente en vela, buscando la manera de realizar el hechizo para que Abi pudiera recordar quién era en verdad y tratando de encontrar la forma de disculparse luego por no haberle dicho o hecho recordar las cosas antes, tal vez más a tiempo de las decisiones que ya habían cambiado su vida para siempre. Finalmente cuando el sol empezaba a asomarse en el horizonte la “poción de los recuerdos” ya estaba lista.
Esa mañana Abi no fue a trabajar pues seguía aún con esa migraña insoportable que había comenzado la tarde anterior, igualmente se levantó y desayunó con todos en el comedor como era habitual.
-¿Cómo te sientes hoy amor mío?-, preguntó Esteban.
-La verdad no mucho mejor, ¡esta migraña me está matando!,- respondió Abi.
-Deberías consultar al doctor, podría no ser nada, como si podría serlo, ¿me prometes que hoy irás?-.
-Está bien, a media mañana iré a la clínica a ver que me dicen-.
-De acuerdo, te llamaré luego para ver como sigues, cuídate, nos vemos en la noche-, la saludó con un beso y se fue.
Ese día, sólo Abi y Esteban parecían haberse despertado temprano pues desayunaron solos. Luego de que Esteban se fuera, Abi recogió las tasas sucias y las llevó a la cocina, mientras las estaba lavando entró Cleo y le preguntó:
-¿Te sientes mejor esta mañana?-.
-La verdad, no mucho. Esteban me pidió que fuera a ver al doctor y le prometí hacerlo, pero la verdad es que no sé si iré, tal vez si me siento mejor luego lo postergo para otro momento-, dijo Abi.
-Creo que deberías ir de todos modos, ya tomaste de todo para calmar ese dolor y dices que sigues prácticamente igual-, replicó Cleo.
-No lo sé, creo que solamente es mucho cansancio, Stress, quizá-, dijo Abi.
-Puede ser, te la pasas corriendo de aquí para allá y no te detienes ni un minuto para descansar, además de angustiarte por lo que le pasa a todo el mundo-, enfatizó Cleo.
-Lo que sea, no necesito reproches hoy, y menos a esta hora-, dijo Abi.
-¡Cómo desees!, los demás, ¿se han levantado ya?-, preguntó Cleo.
-No, hoy todos parecen padecer el síndrome de la “bella durmiente”, te dejo la posta y me voy un rato a realizar unos ejercicios de meditación y relajación, tal vez me ayuden a quitarme esta migraña-, afirmó Abi.
-Está bien, yo me encargo de todo, tu tranquila-, dijo Cleo.
Abi se fue entonces a realizar sus ejercicios y mientras los hacía alguien entró y la interrumpió.
-¡Buenos Días!-, saludó Tasha.
-Buenos días, ¿precisas algo Tasha?-, preguntó Abi.
-Saber como te sientes-, dijo la hechicera.
-Pues aquí me ves, tratando de hacer unos ejercicios de meditación y relajación para ver si se me quita esta migraña y puedo evitar ir a ver al doctor-, dijo Abi.
-Veo que tan fuerte es la migraña que hasta te pone de mal humor-, ironizó Tasha.
-Pues si-, dijo Abi.
-Bien -Tasha pensó inmediatamente que era su oportunidad para darle la “poción de los recuerdos” sin que ella sospechara nada-, pues tengo el remedio que precisas para este problema-.
-¿De veras?-, preguntó Abi.
-Si, es una vieja receta que hacíamos con Chela, créeme es muy efectiva, sólo hay que tomarla y recostarse por un rato y al levantarte estarás como nueva, te sentirás otra-, dijo la hechicera.
-No esperemos entonces, ¡ya no aguanto!-, dijo Abi.
Ambas se fueron entonces hacia la habitación de Tasha por la mágica poción que supuestamente dejaría como nueva a Abi, sin rastros de la maldita migraña que la estaba torturando. Una vez en la habitación Abi se sentó a los pies de la cama mientras Tasha buscaba la poción, buscó en su ropero y de entre sus cosas sacó una botellita color ambar, pronunció unas palabras que Abi no escuchó y el conjuro estaba listo, había que esperar que lo tomara y cruzar los dedos para que todo saliera bien.
-Toma hija, aquí tienes, es lo que me queda hasta que haga más pero por le dolor que tu dices tener tiene que tomar todo lo que contiene la botellita-, indicó Tasha.
-Esta bien, a fondo blanco como diría Nano-, dijo Abi.
-Así es, luego recuéstate en mi cama total no voy a usarla ahora, y es muy probable que ni bien lo tomes te sientas un poco mareada, pero pasará y al despertar de la pequeña siesta sentirás que ese dolor se esfumó-, explicó Tasha.
-Gracias Tasha, siempre estás ahí como si fueras mi angelito de la guarda-, dijo Abi con una sonrisa en su rostro.
-No tienes que agradecerme nada, en primer lugar lo hago por todo el cariño que te tengo y en segundo es algo que le prometí a Chela y a una amiga no se le falla-, dijo Tasha.
-Igualmente gracias-, dijo Abi tomando la botellita y bebiendo hasta la última gota que en ella había.
En ese mismísimo instante Abi cayó en un sueño tan profundo que parecía estar desmayada, Tasha la acomodó en la cama y salió corriendo tan pronto como pudo en busca de Gandalf y los elfos. Para su suerte los encontró a todos reunidos en la habitación del mago y al entrar les dijo:
-Está hecho-.
-¿Ya?-, preguntaron al unísono.
-Sí, ya, así que les recomiendo por favor me acompañen a mi habitación, es ahí donde la tango descansando y tenemos que estar para cuando despierte-, indicó la hechicera.
Inmediatamente todos salieron con cautela para no ser vistos y se dirigieron al cuarto de la hechicera para ver los resultados de la poción y que Anië se encontrara bien; cuando llegaron aún estaba dormida. Tasha miró su reloj y les dijo que ya no faltaba mucho para que despertara, que era cuestión de minutos ver si el hechizo había dado resultado o no.
Mientras esperaban que Anië despertara, cada uno de los que estaban a su alrededor dejó correr por su mente los mejores recuerdos que de ella tenían o que con ella compartían. Gandalf recordaba esos días en los que le enseñaba innumerables cosas sobre la vida, sus responsabilidades y a manejar sus habilidades a la sombra de los mallorns de Lothlorién, Elrond recordaba el día en que se convirtió en padrino de Anië y la bella ceremonia que se celebró en Rivendel, Legolas, como era de suponer, recordaba el día en que se vieron por primera vez.
La habitación permanecía en silencio y todos se miraban expectantes, la ansiedad les hacía un nudo en sus gargantas y les entrecortaba la respiración, de repente una de las manos de Anië pareció moverse muy levemente; estaba comenzando a despertar y en todos se albergaba la misma incógnita: ¿habría logrado recordar?. En ese mismo momento ella se reincorporó y despertó lanzando un grito desgarrador en el que los sentimientos de terror y angustia se entremezclaban.
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah!, ¡quítenmelas de encima!, dijo Anië
totalmente espantada y como intentando quitarse algo de sus ropas.
"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië presentado por Yersi F