"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI"

por Anië 

Capítulo 12: La verdad que faltaba.

 

     Con la respiración entrecortada, totalmente en estado de pánico y casi a punto de llorar Anië despertó de lo que parecía haber sido un sueño aterrador. En ese mismo instante Tasha se le acercó para tranquilizarla y los demás presentes se quedaron en silencio observando, con muchísima atención todo lo que sucedía.

     -Hija, ¿te encuentras bien?-, preguntó Tasha.

     -Por favor ayúdeme, ¡quítemelas!-, seguía repitiendo una y otra vez.

     -Pero... ¿qué te sucede niña, no me recuerdas?-, insistió Tasha.

     -Lo siento pero es que desperté sintiéndolas caminando sobre mí-.

     -¿A quienes, hija?-, preguntó Tasha.

     -¡A las Arañas!, estaban por todas partes, y ese mago.......-.

     -Tranquila, -interrumpió Tasha-, estoy aquí a tu lado y no hay ninguna araña aquí. Respira profundamente y verás con más tranquilidad-.

     -Gracias por no abandonarme-.

     -Entonces, ¿me recuerdas?-, preguntó la hechicera.

     -¡Cómo no iba a recordarte!, Tasha, si tu has hecho por mi más de lo que deberías; la verdad es que no sé que hubiese sido de mí sin tu ayuda y la de Chela, si no...-, hizo silencio-.

     -¿De veras te encuentras bien?-.

     -No sé, me siento rara, me duele muchísimo la cabeza, me siento como mareada y confundida, es como si por un momento hubiese soñado que soy otra persona y no quien soy-, dijo algo angustiada Anië.

     -¿Y quién eres, o quién soñaste que eras?-, preguntó la hechicera.

     -¿Bromeas?, sabes que es para mi una tortura tener que mantenerme oculta por tener sangre élfica en mis venas y por tener algo que ese ruin mago de Saruman quiere quitarme para cumplir con sus viles propósitos. Lo raro es que me siento como si también fuera otra, como si fuera dos personas al mismo tiempo, ¿entiendes?, es que me soñé como si perteneciera a la, bueno, como si estuviera casada con un hombre y hasta con hijos, ¿me explico?-, dijo Anië.

     -Si, perfectamente. Ahora, ¿qué es lo que recuerdas exactamente?-, insistió Tasha en preguntar.

     -Que me llamo Anië, Saruman me atrapó y me torturó casi hasta morir para convertirme en un ser oscuro y utilizarme con fines nefastos, para mi suerte logré escapar pero tanto tiempo me tuvo prisionera que mi gente me dio seguramente por muerta y se fueron todos a las Tierras Imperecederas, lugar al que ya me es imposible llegar y por eso ahora estoy destinada a vivir aquí no sé hasta cuando, hasta que Saruman me encuentre y batallemos hasta ver quien de los dos gana, y aún me siento débil para enfrentarlo-, explicó Anië bajando su mirada.

     -Me temo Anië, que hay algo que sucedió y que tu mente entremezcla con realidad y sueños, tu realidad hoy es que como te pasó todo eso, y aparentemente no podías volver a ver jamás a tu gente, te casaste aquí con un hombre llamado Esteban y hasta dos hijos tienes ya-, afirmó la hechicera.

     -Disculpa, ¿acabas de decir aparentemente?, ¿qué significa eso?-, preguntó turbada Anië.

     -Que hemos vuelto por ti, hija mía-, le dijo afectuosamente Elrond.

     Anië volteó para mirar hacia el lugar de donde la voz venía y para su sorpresa, junto a su padrino estaban su maestro y guía Gandalf, y su gran amor, Legolas. Al verlos se paralizó, sus ojos no podían creer lo que tenían enfrente y dejaron caer unas lágrimas de la emoción.

     -¿Es que no vas a abrazar a tu padrino?-.

     -Claro que sí-, dijo emocionada y lo abrazó fuertemente.

     Luego del abrazo a su padrino, abrazó y saludó a Gandalf y para lo último dejó a su amado Legolas. Cuando lo tuvo enfrente no podía dejar de sentir una mezcla de angustia con felicidad, su corazón latía tan fuertemente que parecía que de un momento a otro iba a salírsele del pecho, lo había echado tanto de menos, tanto le había hecho falta su mirada que no pudo evitar que las lágrimas se hicieran presentes en sus mejillas para deslizarse hasta caer al vacío y  lo abrazó tan fuerte como pudo.

     Legolas también la abrazó igual de fuerte como queriendo retenerla para siempre entre sus brazos y susurró unas palabras en su oído.

     -¡Te extrañé tanto!-, dijo él.

     -Ni te imaginas lo que yo a ti-, dijo Anië y bajó su rostro para esquirvale la mirada.

     -¿Qué te sucede?-, preguntó él al mismo tiempo que le levantaba el mentón con su mano para poder ver a sus ojos.

     -Es que ya sabrás he hecho cosas que no puedo modificar y que cambiaron nuestras vidas, y aunque no me arrepiento pues aunque lo haga ya de nada sirve, tengo que hacerme cargo de ellas y la verdad es que ni yo misma entiendo por qué las hice y ...-, el puso uno de sus dedos en sus labios y le indicó con su mirada que no dijera más.

     -No importa lo que has hecho, a mi lo único que me importa es que mi corazón te ama igual o más que antes y que puedo verte frente a mi, saber que estas viva ya me alegra el alma-, dijo él mientras la miraba con ternura.

     Ambos continuaban mirándose como si quisieran olvidar todo lo que pasó y detener el tiempo en ese abrazo para mantenerse juntos eternamente, sus corazones latían cada vez más intensamente y sentían que les faltaba el aire, no hacían falta palabras pues sus miradas lo decían todo y sin poder evitarlo sus labios se unieron en un apasionado beso que estremeció sus almas.

     -Mmmmmm, mmmmm...-, interrumpió Tasha a los enamorados.

     -Lo siento-, dijo Anië completamente sonrojada.

     -Igual yo-, agregó Légolas.

     -Está bien, se comprende la situación pero tenemos que terminar de aclarar algunas cositas, detallitos digamos que son de vital importancia que Anië tenga en cuenta-, dijo Tasha.

     Después de dicho esto, con la ayuda de Gandalf, Tasha le contó a Anië como es que llegó a convertirse en Abi para pasar desapercibida ante los ojos de Saruman, y todo lo que hicieron con Chela para protegerla. De a poco todo se fue aclarando en la mente de Anië/Abi y cada uno de los recuerdos de su vida, por un lado los de Anië y por otro los de Abi se pusieron en su lugar.

     Luego de tener el rompecabezas armado, comenzó a entender que lo que en un principio para ella eran sueños, no eran otra cosa que recuerdos de su vida, recuerdos de su vida elfica, y cuando cada pieza encajó en el lugar que le correspondía la angustia en su corazón se hizo más profunda y desgarradora. Dentro de su ser los sentimientos de impotencia e ira batallaban contra todo lo que aprendió acerca de ser un ser armonioso que lucha por la paz, sentía bronca por no poder estar junto al amor de su vida, pero no podía salir corriendo junto a Legolas aunque quisiera, además en cierta forma también quería de una manera especial a Esteban, quien además de ser su esposo era el padre de sus hijos, Ailén y Uriel; ¿cómo reacomodar todo?, no había forma, y además había que seguir luchando contra el fantasma de Saruman. 

     -La verdad, no menosprecio mi capacidad, pero creo que esto es demasiado para mi-, dijo en voz triste Anië que luego de estas palabras se desvaneció y cayó al suelo.

     -¡Anië!-, dijo Legolas y se agachó para llevarla en brazos a la cama.

     La levantó suavemente y la recostaron en la cama de Tasha, en ese momento recobró el conocimiento y todos respiraron aliviados al ver que ya estaba mejor. Tasha le dio una aspirina para su fuerte dolor de cabeza, después de todo había sido demasiado recordar todo junto en un solo día y tener que enfrentar sentimientos encontrados, el desafío era en como seguir de ahora en más, ¿cómo seguir entre la corriente de dos mares y poder mantenerse de pie ante tanto enredo?.

     -Si no les molesta, me siento demasiado cansada y quisiera descansar, me queda tener que enfrentar más de una situación difícil y aclarar bien mis ideas y sentimientos y para eso necesito la mente despejada, Tasha, ¿me acompañas a mi habitación?-, dijo la elfa.

     -Si, hija, por supuesto-, dijo la hechicera.

     -Legolas...-, dijo Anië viéndolo con tristeza.

     -Si-, respondió.

     -Luego, cuando me sienta más repuesta quisiera poder conversar contigo muchas cosas-, dijo ella con gran tristeza en su mirada.

     -De acuerdo, pero por favor trata de no estar triste, y más aún deja de sentirte culpable-, le solicitó Legolas.

    -Está bien, te lo prometo –le dijo a él, y mirando a Elrond y Gandalf prosiguió-. Luego imagino tendremos mucho de que hablar también nosotros tres, ¿verdad?-.

    -Así es-, respondieron ambos.

     Anië los saludó a los tres con un gesto amable y se fue acompañada por Tasha hasta su cuarto para descansar.

 

 

 

 


"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië  presentado por Yersi F

~* Yersi-Nirvana*~