por Anië
Capítulo 13: El adiós de Tasha.
Ya en su cuarto, Anië o Abi, ambas eran la misma, seguía aún aturdida por todo lo que en su mente giraba, sentía que todo era como despertarse en medio de una gran locura que no tenía fin. ¿Cómo seguir ahora?, se preguntaba sin poder encontrar una respuesta que fuera lo suficientemente sensata.
-¿En qué estás pensado hija?-, le preguntó Tasha.
-En todo y en nada-.
-¿En todo y en nada?, ¿pero como es eso?-, preguntó entonces la hechicera.
-Si, en todo lo que pasó, en todo lo que me pasó, en todo lo que hice, en como llegué hasta acá, en como seguiré de ahora en más con mi vida, en quien soy y en quien creía que era, y en quien debo seguir siendo, es decir, ¿te parece poco?, eso es todo y nada para mi porque todo es todo lo que me pasa y pasó hasta ahora, y nada, nada es lo que puedo hacer ahora sin pensar cada paso que dé, eso es todo lo que ocupa mi mente en estos momentos-, explicó Anië.
-Imagino. La verdad hija, es que no tengo manera de pedirte disculpas por aquello en que tu vida se ha convertido, pero en aquel momento fue la única manera que encontramos de protegerte con Chela y la verdad sé que ahora no hay forma de volver las cosas atrás-, dijo con dejo de tristeza Tasha.
-Tasha, mirá y escuchame con atención, no voy a negarte que siento una daga atravesándome el alma y él corazón por no poder correr junto a mi gran amor que es Legolas. Pero no puedo culparte por tratar de mantenerme con vida y alejada del despreciable de Saruman, la verdad es que la realidad que me toca vivir me duele, y sé positivamente que de haber podido conservar mi identidad nada de muchas de las cosas que hice serían hoy lo que son, pero tal vez el destino quiso que llegara a pasarme cada una de las cosas que hoy pueden disgustarme o no, y contra eso no puedo ir-, teorizó la elfa.
-La verdad es que sigues sorprendiéndome, no imaginé que podrías tomar las cosas así-, dijo Tasha sorprendida.
-No creas, no soy perfecta, dentro de mí combaten los sentimientos de ira y odio contra los de aceptación y paciencia. Aceptación y paciencia con aquello que no puedo cambiar aunque quisiera, y no me es fácil pero es una de las cosas para las que me prepararon y debo asumir las responsabilidades que me tocan-, dijo con resignación Anië.
-Entonces, ¿qué harás de ahora en más?, digo, no es conveniente de momento que los que no conocen tu verdad, es decir, tu verdadera identidad, sepan aun esa verdad, no sólo es para protegerte a ti sino a tus hijos-, explicó Tasha.
-Lo sé, ellos son medio elfos y debo protegerlos no sólo por ser mis hijos sino por lo que significan en si mismos, además el mundo actual de los hombres no está preparado para convivir con elfos de verdad, nosotros no formamos más que parte de su imaginación hoy, y así debe seguir siendo hasta que estemos seguros de que podemos confiar en que nos aceptarán para convivir como lo fue antaño, hasta ese entonces sólo debemos aparentar ser hombres-fenómenos, como hasta ahora-, enfatizó Anië.
-No será fácil de ahora en más-, dijo Tasha.
-Nunca lo fue, y aún no estoy completamente preparada para enfrentar a Saruman como corresponde-, dijo la elfa.
-Si, es posible que aún te falte terminar de recordar algunas cosas y recobrar más fuerza para enfrentarlo, no hay que fiarse con ese vil y artero mago-, dijo Tasha.
-Lo sé, por eso esta vez me prepararé y no me tomará desprevenida-.
-Lo mejor será que ahora descanses, fueron muchas emociones para un solo día-.
-Yo diría más bien, muchas emociones para una sola mañana-, dijoAnië.
-Ahora de dejo descansar, cualquier cosa me avisas, ¿si?-, dijo la hechicera.
-Si, y gracias nuevamente. Por favor avisale a Cleo que se encargue de los niños por un par de horas y que se ocupe de que almuercen como es debido, yo me quedaré descansando y si llama Esteban díganle que fui al médico y que volví tan cansada que me recosté y quedé profundamente dormida-.
Está bien, que descanses-, dijo Tasha y salió cerrando suavemente la puerta.
Tasha fue donde Cleo y le trasmitió el pedido de Abi, luego fue a dar un paseo por los jardines de la posada para aclarar sus pensamientos y ver cual era la mejor manera de seguir, para poder enfrentar a Saruman y salir con éxito de semejante batalla entre el bien y el mal. Mientras caminaba llegó hasta la sombra de un árbol que era más que tentadora para sentarse bajo ella a meditar por un buen rato, de manera tal que optó por sentarse bajo la sombra de ese árbol a meditar y sin darse cuenta se quedó dormida.
Tanto Anië como Tasha se quedaron dormidas tan profundamente que sus sueños parecían llevarlas a otro lugar, como si viajaran astralmente. De pronto el sueño de Anië pareció turbarse, como si algo la inquietara hasta atemorizarla, parecía como si estuviera luchando en sueños, como si tratara de defenderse o defender a alguien. Tasha mientras tanto parecía tener un sueño de lo más placentero, parecía estar feliz, tan feliz como hacía mucho tiempo no era.
Las horas fueron pasando y el sueño de Anië era de lo más inquietante, parecía mantener una lucha feroz, respiraba de manera agitada y sudaba abundantemente como si hubiera levantado fiebre y le costaba respirar, en ese instante se despertó sobresaltada y se incorporó de inmediato, sentada en la cama se puso sus zapatillas y salió de su habitación tan veloz como pudo, pero alguien la detuvo en la puerta.
-¿A dónde te diriges con tanta prisa, hija mía?-, preguntó Gandalf con tono y cara de preocupación.
-A buscar a Tasha, siento que me necesita, que algo malo le está sucediendo-, afirmó Anië.
-¿Estás segura?-, preguntó entonces el mago.
-Si, creo que Saruman le hará algo-, dijo la elfa.
-Entonces, si es cierto lo que dices no debes acudir sola en su ayuda, aún no estás lo suficientemente fuerte como para enfrentarlo, y un encuentro entre ustedes ahora, para ti podría ser fatal-, dijo Gandalf.
-Entonces apresurate, no tenemos tiempo que perder Gandalf, y no voy a dejarla sola por ningún motivo, y menos cuando ella me salvó la vida-, dijo la elfa.
-Vamos-.
Anië y Gandalf salieron presurosos en buscaa de Tasha, pero la hechicera no estaba en su habitación, entonces se dirigieron a la sala y a la biblioteca, pero no encontraron nada, ambos fueron hasta la cocina y se encontraron ahí con Cleo.
-Cleo, ¿viste a Tasha en las últimas horas?, preguntó Anië.
-No, ¿por qué la buscas?, ¿sucedió algo?, ¿necesitas alguna cosa?-, preguntó la muchacha.
-Si y no, sólo necesito saber dónde se metió, necesito encontrarla urgente-, aseguró Anië.
-Pero, ¿qué sucede Abi?, dime-, insistió Cleo.
-Nada, solo quiero encontrarla, me urge comentarle algo-, dijo la elfa.
En ese momento entró a la cocina Nano y les dijo que la había visto hacía un par de horas dando una vuelta por los jardines de alrededor de la posada. Anië palideció y salió corriendo como a quien lo lleva el demonio, pero cuando estaba saliendo hacia el jardín Cleo la tomó de la mano y mirándola fijamente a los ojos le hizo sólo una pregunta que ella no pudo responder.
-¡Abi!, algo malo está sucediendo con Tasha ¿verdad?-.
Ella sólo la miró a los ojos y sin decir nada salió tan veloz como pudo. Tras ella siguió Gandalf y como era de esperarse Nano y Cleo les siguieron.
-¡Tasha!-, la llamaba a los gritos Anië.
Su corazón latía cada vez con más fuerza, y como sin algo la llevara de manera mágica hacia donde estaba Tasha, corría buscándola como temiendo lo peor. Todos los demás, Gandalf, Cleo y Nano iban tras ella tratando de no perderle el rastro.
Corrió sin descansar hasta que llegó al lugar en donde Tasha estaba recostada y la llamó pero la hechicera no contestó, permanecía como dormida y cuando se acercó a ella apareció detrás del árbol aquel ruin ser que tanto temía Gandalf fuera el autor de semejante hecho.
-Sabía que vendrías,-dijo riendo irónicamente Saruman-, es imposible que un elfo te sea desleal, ¿verdad su majestad?, ¡ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!-.
Cleo y Nano se miraron boquiabiertos y quedaron mudos.
-Sabía que estabas detrás de todo esto, era imposible no imaginar que el autor de semejante hecho no era otro mas que tu-, dijo Gandalf.
-Pero amigo, siempre equivocas el lado junto a quien debes estar, la verdad es que tu eres inentendible, ¡ja, ja, ja, ja, ja!, dijo riendo a carcajadas el ruin y malvado mago.
-¿Qué le has hecho?, te juro que si la lastimaste..., -dijo con furia la elfa.
-Si la lastimé, ¿qué?, - dijo Saruman y riendo prosiguió-, ¿me dirás que olvidarás tu esencia e intentarás vengarte, o me enfrentarás para darme el gusto de verte finalmente morir?-.
-¡Maldito!-, dijo Anië a punto de atacar a Saruman.
-Detente, no vale la pena, no le des el gusto hija mía-, le dijo Gandalf sujetándola de uno de sus brazos.
-¡Súeltame Gandalf!, déjame darle su merecido.
-No es este el momento, no ahora que podría salir todo mal, es que no ves que eso es lo que él quiere, aprovechar el momento para poder matarte y salirse con la suya finalmente, es que si te le enfrentas ahora y mueres no habrá nadie después que pueda detenerlo y arruinará el mundo en el que quedarán viviendo tus hijos-.
Al escuchar estas palabras Anië pareció calmarse y pensar con más tranquilidad los movimientos a realizar, miró fijamente a los ojos de Gandalf y cayendo de rodillas en el pasto dio un puñetazo contra el suelo y rompió a llorar.
-No pierdas tu tiempo llorando mi señora –dijo irónicamente y riendo a carcajadas Saruman-, fijate que puedes hacer para ayudar a tu hechicera, quien recibió su merecido por desafiarme-, en ese momento desapareció mientras su carcajada siniestra seguía escuchándose en el aire.
Anië se incorporó y corrió donde Tasha, trataron de hacerla volver en sí pero no reaccionaba, aún tenía pulso pero estaba muy fría y muy débil, así que Gandalf la levantó en brazos y la llevaron a su habitación de inmediato. Una vez en su habitación la metieron en la cama y la arroparon con varios cobertores para hacerla entrar en calor más rápido, cuando recobró el conocimiento aún seguía muy debilitada y casi no podía ni hablar ni moverse; todos permanecían junto a Tasha en silencio, y en ese momento entraron Elrond y Legolas quienes se enteraron por Gandalf de lo que había sucedido.
Legolas se acercó a Anië y posó una de sus manos en uno de sus hombros, ella giró su rostro y al verlo se levantó y lo abrazó tan fuerte como pudo, él trató de contenerla, la abrazó con enorme dulzura y mirándola a los ojos la besó tiernamente en su frente. Ambos se miraron profundamente y se dijeron con sus miradas cuanto se amaban.
En ese instante Gandalf regresó de ir a realizar un preparado para ver si podían ayudar a que Tasha se mejorara, se acercó a la hechicera y colocó en su frente un paño blanco mojado con aquel preparado. Ahora sólo era cuestión de esperar y desear que todo saliera bien.
Nano y Cleo se acercaron lentamente hacia Anië y la abrazaron y los tres se miraron sin decir palabra alguna, ya conocían como pensaba cada uno y con solo cruzar sus miradas ya sabían que estaban pensando en ese mismo momento.
-Creo que debo pedirte una disculpa por como te traté esta tarde-, dijo Cleo.
-¿Una disculpa?, no, no lo creo, yo no tengo nada que disculparte, en todo caso tu deberás disculparme a mi, pues esta mañana me enteré de algo que aún no te he contado y que aunque muchos me dijeron que aún no es el momento para que lo cuente creo que a ti no te lo debo ni puedo ocultar-, dijo Anië.
-No hace falta que nos digas nada, Anië-, dijo Nano.
-¿Cómo me llamaste?, preguntó ella.
-¡Anië!, ¿no es ese tu verdadero nombre?, dijo el muchacho.
-No entiendo...-, dijo y quedó como pensativa la elfa.
-¿Que no entiendes Anië?, ¿que además de tus hermanos del corazón fuimos tus guardianes junto a Tasha?, pues sí, nosotros nos enteramos de la verdad hace un tiempo atrás, cuando empezaste con tus sueños raros y preocupados contactamos a Tasha para que te ayudara, ella, no tuvo más remedio que contarnos y por eso es que regresó tan veloz como pudo-, explicó Cleo.
-Es decir que todo el tiempo supieron la verdad y me cuidaron y...,- en ese momento la interrumpieron.
-Te cuidamos lo mejor que pudimos para que tu, tus hijos y lo que representan, estén a salvo de Saruman hasta que estés lista para enfrentarlo, sólo que jamás imaginamos que todo esto sucedería así y ahora-, dijo Cleo.
-Gracias, no tengo más que gratitud y mucho cariño hacia ustedes, la verdad es que no sé que hubiera sido de mí si no los hubiera encontrado-.
-Nosotros no te encontramos, Tasha nos encontró a todos-, dijo Nano.
-Parece que así es-, dijo Anië.
En ese momento Tasha pareció despertar y Anië se acercó a ella.
-Tasha, ¿te encuentras bien?-, preguntó la elfa.
-La verdad es que no, y ahora más que nunca deberás ser fuerte y cuidar a los tuyos-, dijo la hechicera.
-Tasha, ¿qué intentas decirme?-, preguntó Anië.
-Tu corazón lo sabe hija mía, ya me llegó la hora de partir y descansar, ya no tengo fuerzas para seguir, mi cuerpo ya no lo resiste-, respondió Tasha.
-¡No!, ¿qué estás diciendo?, tu no vas a abandonarnos ahora, no en este momento, si te faltan fuerzas, si necesitas energía, eso es algo que yo puedo arreglar pues sé como resolverlo-, afirmó la elfa.
-Jamás te lo permitiré, ya es tarde y si usaras toda tu fuerza y energía para ayudarme entonces quedarías más que débil para protegerte y proteger a tus hijos, y eso es precisamente lo que Saruman busca, además ya es tarde para mí y quiero descansar-, explicó Tasha.
-No te dejaré ir, ¡no por las manos de ese maldito ser!-, exclamó Anië.
-Por favor llévensela antes de que sea demasiado tarde, mi hora ha llegado y yo ya asumí eso, ya contribuí de la mejor manera que pude-, dijo Tasha ya con la voz más tenue y como desfalleciendo.
En ese momento Legolas y Nano la tomaron de los brazos y la apartaron de Tasha; Anië intentó soltarse pero no pudo, pedía a gritos la soltaran para ayudar a su querida hechicera con su magia élfica, pero todos sabían que si ella ayudaba a Tasha sería su fin pues quedaría totalmente expuesta y débil ante cualquier ataque de Saruman, y ese sería su fin.
-Hija, no te enfades conmigo por esta decisión pero es lo mejor que puede hacerse, este era mi destino, pero el tuyo es ayudar a los hombres a conservar este mundo lo más libre de maldad y puro para que todos puedan vivir lo mejor posible, y ayudándome a mi no lo conseguirás. Además no te preocupes por mí porque yo siempre viviré en ti, y estaré en ti con mi magia aunque ya me haya ido de este mundo-.
Anië logró soltarse, se acercó a Tasha y la abrazó tan fuerte como pudo, comprendió el significado de sus palabras y aunque con inmenso dolor por la pérdida que estaba por sufrir aceptó que las cosas así debían ser. Mientras se estaban abrazando, Anië sintió morir en sus brazos a Tasha, quien antes de irse para siempre de este mundo susurró unas palabras al oído de la elfa.
-Anië, hija mía, espero puedas perdonarme pero todo lo que hicimos con Chela fue por protegerte, aunque los tiempos se pongan difíciles por favor no dejes de luchar por ser feliz-.
En ese momento le dedicó una sonrisa y su rostro trasmitiendo paz quedó dormido para siempre, justo en ese instante y para sorpresa de todos un halo de luz dorada muy brillante envolvió el cuerpo de Tasha como si una llama se escapara del corazón de la hechicera y luego esa misma llama envolvió el cuerpo de Anië, quién sintió como un extraño cosquilleo en su cuerpo.
Al ver esto, todos comprendieron las palabras que Tasha le había dicho a la elfa antes de fallecer, “siempre viviré en ti, aún cuando me haya ido de este mundo”, significaba que al morir Tasha todos sus poderes mágicos se los pasaría a Anië quién ahora tenía una fuerza mágica más fuerte.
"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië presentado por Yersi F