"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI"

por Anië 

Capítulo 16: Un amor que duele.

 

     Luego de la muerte de Tasha Anië perdió por completo el poco brillo que le quedaba en su mirada, que se volvió triste  y sin vida; lo único que le devolvía calidez a sus ojos era la presencia de Légolas, su gran amor, frente a ella; que pasaba horas encerrada en la biblioteca mirando por la ventana hacia el jardín.

     -¿En que piensas amor mío?-, dijo Esteban entrando a la biblioteca esa tarde de fin de invierno.

     -¡Esteban!-, exclamó ella sorprendida-, ¿tu aquí?-.

     -Si, ¿por?, vivo aquí por si no lo recuerdas, ¿por qué se me hace que además de sorpresa mi presencia de incomoda?-, preguntó él.

     -¡No!, no es eso, es sólo que me sorprende estés aquí tan temprano, siempre llegas más tarde-, dijo ella.

     -Si, así es. Pero hoy terminamos lo que tenía para hacer temprano y me dejaron salir antes para venir más temprano a casa para que pudiera compartir más tiempo contigo y los niños-.

     -Ya veo-, dijo ella con un nudo en su garganta.

     -Abi, todo este tiempo que pasó desde la muerte de Tasha has estado más que rara, sé que ella significaba mucho para ti y comprendo el dolor que aún debes sentir por su ausencia, pero cada día que pasa te siento más distante-, dijo Esteban.

     -¿De veras?, lo siento, no me había dado cuenta-, dijo ella.

     -Supongo que no, imagino que la tristeza por su muerte es lo que te mantiene así como alejada de mi y entonces esta situación me hace pensar eso-, dijo Esteban en tono algo irónico.

     -No sé porqué me estás hablando así-, dijo Anië que de inmediato se había percatado del tono irónico en las palabras de Esteban,- Si te hice sentir eso, nuevamente te pido disculpas, no es esa mi intención, es que la muerte de Tasha me recordó también la de mi abuela y eso me tiene triste, sólo necesito que me des un tiempo, hasta que se me pase un poco la angustia-, dijo Anië.

     -Está bien, no hace falta me pidas algo así, pero por si no lo notaste últimamente no hay diálogo entre nosotros, lo poco que hablamos discutimos y sino cuando llego con el tiempo justo sólo te veo en la cena y luego ya te vas a dormir. Eso no nos hace bien, el no tener tiempo para nosotros nos está alejando Abi, y yo te amo tanto que esta situación de saber que algo te pasa y no poder ayudarte me parte el alma en dos-, dijo él acercándosele y  abrazándola fuertemente.

     Ella se quedó inmóvil mientras que su corazón deseaba que fuera Legolas el que estuviera abrazándola, y con una gran angustia en medio de su pecho se largó a llorar.

     -No, no llores por favor. Sabes que verte llorar me mata-, dijo Esteban.

     -Lo siento Esteban, pero últimamente la tristeza me supera y creo tengo que hacer mi duelo, dure lo que tenga que durar, sé que no es fácil esta situación, ni para ti ni para mi, pero lo voy a superar, ya verás, estaré bien, te lo prometo-, dijo ella.

     Esteban acarició su mejilla izquierda con ternura y cuando la estaba por besar se vio interrumpido por alguien que golpeaba la puerta.

     -Adelante-, dijeron ambos.

     -¿Interrumpo?-, preguntó Cleo.

     -Para nada-, dijo Anië mientras que Esteban se quedó mirando con algo de disgusto.

     -Abi, en la recepción está el cadete del colegio que viene a buscar los apuntes que le preparaste a la profesora que está haciendo tu suplencia mientras estás de licencia-.

     -Ah, si, casi me olvidaba, esperame que vamos juntas y se los alcanzo. Esteban, ¿me disculpás?, retomamos la charla en otro momento, si no entrego ese material me matan-, afirmó ella.

     Buscó un sobre entre los libros de lomo rojo con ribetes dorados que estaban en uno de los estantes cercanos a la puerta, salió junto a Cleo y mientras iban hacia la recepción de la posada mantuvieron una breve charla.

     -Disculpa, ¿soy yo o las cosas con Esteban se están complicando?-, preguntó Cleo.

     -Mirá Cleo, a ti no puedo mentirte, pero las ganas por salir corriendo y olvidarme del mundo para poder estar con Legolas me superan, lo amo tanto, tanta falta me hizo durante todo este tiempo que lo único con lo que sueño es con poder estar junto a él por el resto de mi vida. Y con Esteban, ¿qué te puedo decir?, las cosas no están mal pero tampoco están bien, lo quiero y mucho, siento por el mucho afecto y cariño, el me dio mucho amor durante todo este tiempo, es el padre de mis hijos y me cuida o me cuidaba pero lo que es amar con locura, eso descubrí que solo Legolas es capaz de despertar ese sentimiento en mi-.

     -La verdad, amiga mía, no quisiera estar en tus zapatos. Es una situación muy complicada, además me da la impresión de que tu marido no anda muy de buen humor con tu estado de ánimo de los últimos días-, dijo Cleo.

     -Es cierto, es más, ya me ha hecho notar que me siente distante y tiene razón cuando hace referencia a que en estas últimas semanas no hacemos más que pelear, pero la verdad es que no sé como manejar la situación y creo que ni yo misma me aguanto-, dijo la elfa.

     -Disculpen, ¿voy a tener que esperar mucho más?-, las interrumpió el cadete que las esperaba del otro lado del mostrador.

     -No, discúlpanos tu, aquí tienes el sobre que vienes a buscar-, dijo Abi entregándole el sobre al muchacho.

     -Sabes Cleo, creo que necesito salir a tomar algo de aire, si Esteban pregunta por mi, dile que fui hasta el vivero para ver qué nuevas plantas de flor podía comprar para poner en el jardín ahora que viene  la primavera, ¿me harías ese favor?-, preguntó ella.

     -Por su puesto, pero ¿dónde estarás realmente?, digo por si acaso se ofrece algo-, preguntó Cleo.

     -Saldré a caminar, iré cerca del bosque, no tengo ganas de cruzarme con nadie más que conmigo misma para pensar como sigo con todo esto-, dijo ella.

     -Ten cuidado, no olvides que cerca de aquel lugar Saruman atacó a Tasha y ella murió después de eso-, dijo Cleo.

      -Gracias por preocuparte, pero quedate tranquila que eso lo tengo bien presente y además estaré bien, si algo se llega a ofrecer no tienes más que llamarme al celular-, le dijo ella.

     -De acuerdo-, dijo Cleo.

     Luego Abi salió de la posada y caminó por los jardines hasta el límite con el bosque y una vez allí se sentó a la sombra de un árbol, similar al árbol bajo el que se había sentado Tasha el día en que Saruman la atacó. De pronto un ruido extraño la alertó y manteniendo el estado de alerta fingió estar dormida, en eso sintió que alguien se acercaba y cuando percibió que quien se acercaba estaba lo suficientemente cerca como para darle un golpe de manera sorpresiva se incorporó tan veloz como la luz.

     -¡Hey!, ¡hey!, ¡hey!, ten un poco más de cuidado, ¡casi me matas!, veo que no pierdes la costumbre, para variar-, dijo Legolas esquivando un golpe que iba directo a su mentón.

     -Lo siento, es que desde que Saruman atacó a Tasha quedé como más a la defensiva, y al escuchar ruidos pues no quise me tomaran desprevenida-, dijo Anië con las mejillas totalmente ruborizadas.

     -Pues si no quieres que te tomen desprevenida no deberías alejarte tanto-, sugirió el elfo.

     -Tal vez, pero necesitaba tomar aire, ya no aguanto más y la verdad es que no sé como seguir con todo esto-, dijo ella.

     -¿A qué te refieres?-, pregunté él.

     -A nuestro amor. Es que te amo tanto, que ya no aguanto no poder vivir este amor; a veces me despierto en mitad de la noche y siento que no puedo respirar de cómo me duele amarte y no tenerte-, dijo ella.

     -Te entiendo, a mí me pasa igual, es más hay noches que las paso completamente en vela por no poder dejar de pensar en ti, en cuanto te amo y en cuanto deseo que alguna vez podamos volver a estar juntos-, dijo Legolas.

     -¡Ya no sé que hacer!, muero por estar contigo pero a la vez sé que no puedo dejar a Estaban, no sólo que no se merece que lo deje sino que es el padre de mis hijos, con que cara podría luego mirarlos a los ojos si lo dejara-, dijo la elfa con dejo de angustia.

     -Lo sé, veo en tu mirada lo que todo esto te duele, pues falta brillo en tus ojos-, le dijo el elfo.

     -Te amo, y me duele tanto, ¡tanto!-, se lamentó la elfa.

     -A mi me pasa lo mismo-, dijo él y la abrazó.

     -¿Qué vamos a hacer con esto que nos pasa?, ¿cómo podemos seguir así?-, preguntó Anië.

     -La verdad Anië, es que me gustaría poder saber que hacer o cómo seguir pero creo que lo único que podemos hacer es seguir igual que hasta ahora, esperando-, dijo él.

     -Si, aunque nos duela este amor, no nos queda otra que seguir esperando y aguantando-, dijo ella.

     -Si, sobre todo aguantando estas ganas de gritar nuestro amor, de poder decirte que te amo y caminar contigo de la mano bajo la luz del sol y las estrellas sin temor a que nadie nos vea. De poder vivir cada segundo de vida que me queda, a tu lado-, aseguró el elfo.

     -Ojalá las cosas pudieran ser así!!!. Pero  por ahora sólo nos queda mantener este amor en secreto, aunque sea un secreto que duela y nos anude la garganta-, dijo ella.

     -Sí, duele demasiado, tanto que me desgarra el alma-, afirmó Legolas.

     -Lo sé, a mi también, pero no puedo dejar a Esteban, aunque quisiera salir corriendo a tus brazos, mi lugar está junto a él que es el padre de mis hijos-, enfatizó ella.

     -Eso lo tengo claro y sé que debe ser así. No voy a negar que esta situación me duele y hasta por momentos me provoca celos, pues a veces trato de imaginar como hubieran sido nuestras vidas si Saruman no te hubiese atacado y secuestrado; de no haber sido así, hoy tendríamos una vida juntos y esos niños serían nuestros hijos-, dijo el elfo.

     -Lo sé, ni te imaginas la cantidad de veces que esa idea dio vueltas en mi cabeza y lo que me tortura pensar que las cosas pudieron ser muy diferentes. Duele tanto en el alma despertarse en mitad de la noche y mirar hacia un lado de la cama y ver que quien está a tu lado no es ese ser a quien amas más que a tu vida misma, y sentir que quisieras salir corriendo a los brazos de verdaderamente a quien amas-, le explicó ella.

     -Amor mío, ¿cuánto más nos queda por sufir?, ¿por qué amarnos tiene que dolernos tanto?-, preguntó él.

     -Tal vez sea para que cuando al fin podamos estar juntos y para siempre tengamos paz y la certeza de saber, que después de todo esto ya no queda nada que nuestro amor no sea capaz de superar y soportar-, dijo ella.

     -Es posible-, dijo él acariciando con su mano la mejilla izquierda de ella.

     En ese momento Anië dejó escapar un par de tibias lágrimas que Legolas secó de su rostro con dos tiernos besos que los llevaron a mirarse fijamente a los ojos hasta fundirse en un apasionado beso que los hizo estremecer. Luego del beso se quedaron sólo viéndose a los ojos confesándose uno al otro con sus miradas, cuán profundamente se amaban.

     Ambos se dieron cuenta ese día que cada vez les resultaría más difícil soportar estar separados y ocultar ese amor que les brillaba en los ojos con solo mirarse; ambos  prometieron ese día amarse siempre pese a todo cada vez más que el primer día y seguir manteniendo ese amor en secreto, aunque les provocara un dolor capaz de desgarrarles el alma.

 


"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië  presentado por Yersi F

~* Yersi-Nirvana*~