"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI"

por Anië 

Capítulo 17: El Cumpleaños.

 

     El invierno estaba llegando ya a su fin y con su culminación se aproximaba el cumpleaños de Esteban, en los años anteriores los preparativos para la fiesta de su cumpleaños eran vividos por todos con una gran algarabía, pero en esta ocasión el clima en la posada era tan tenso que las ganas de festejar un cumpleaños eran muy pocas.

     Esteban vivía de malhumor y peleaban constantemente con Abi que ya no toleraba que él se burlara de su sensibilidad, que en el último tiempo estaba a flor de piel. Sucedía que Anië, al recuperar sus recuerdos por completo también recuperó esa sensibilidad élfica que hace que los elfos tengan una gran capacidad emotiva ante los hechos de la vida; mientras ella estaba cada vez más espiritual y ocupada de los problemas del alma, tanto propios como ajenos, Esteban vivía diciéndole que no fuera tonta, que dejara de llorar por tonterías  y se burlaba de ella si se emocionaba al punto del llanto por cosas que a él le parecían insignificantes.

     Tan grande era la tensión que existía entre ellos, que en más de una ocasión Anië llegó a odiarse a si misma por estar junto a un hombre al que había creído conocer, que era el padre de sus hijos y que de un momento a otro había cambiado tanto que se había convertido en un perfecto extraño para ella. Ambos estaban cada vez más separados, se habían vuelto el día y la noche, Anië trataba de no sentirse mal, de no perder los estribos antes determinadas situaciones que se daban entre ellos, como entredichos, malos entendidos y desacuerdos, pero a veces Esteban se comportaba de manera tan sarcástica y fría que ella se desencajaba y peleaban muy duramente.

     Él se refugiaba en el cigarrillo, se descargaba fumando, cada vez más, ella se encerraba en su cuarto a llorar y llorar, hasta agotar completamente sus lágrimas. Así, en medio de tanto dolor y tantas broncas, llegó el día del cumpleaños de Esteban. Como todos los años Abi se encargó del pastel, torta de chocolate humedecida con un poco de almíbar con licor de chocolate, un relleno de dulce de leche con merengue y otro de crema de leche con trocitos de chocolate semi amargo, y con cobertura de chocolate, Cleo la ayudó con la comida para la noche pues cuando se juntaban las familias de ambos, más los amigos, eran un batallón.

     Cerca de las 20.30 comenzaron a llegar los familiares y amigos, Anië lucía espléndida pese a tener su mirada triste, a los pocos que lo notaron ella se dedicó a decirles que en realidad estaba cansada y nada más. Sólo uno de los presentes notó su tristeza en los ojos y supo que aunque dijera que no, ella sentía un dolor tan grande en su corazón que le estaba desgarrando el alma.

     Durante la cena, ella mantuvo su cabeza mirando hacia abajo como queriendo evitar la mirada de los presentes, queriendo ocultar su tristeza o malestar, pero Legolas notó su sufrimiento y no dejó de mirarla ni por un segundo. Luego de cenar, Anië y Cleo levantaron los platos y cubiertos de la mesa para prepararla para traer el pastel y soplar las velitas.

     Todos los invitados seguían reunidos en el comedor junto a Esteban y los niños, y Anië estaba en la cocina preparando el pastel, sin poder aguantar más se largó a llorar como si un gran dolor le estuviera desgarrando el alma.

     -¿Qué te sucede?-, preguntó Legolas poniendo una mano sobre el hombro derecho de ella.

     -No deberías estar aquí-, le dijo entre lágrimas.

     -Tal vez, pero te vi mal y no pude evitar acercarme para intentar saber qué te ocurre-, le dijo el elfo.

     -Nada, o todo. Ya no aguanto más todo esto, no puedo entender como cambió tanto, sé que yo no soy igual desde que recordé y que eso me distancia de él enormemente pero aún así el jamás había sido tan frío e insensible como ahora-, dijo ella.

     -¿No le preguntaste que le sucede?-, preguntó él.

     -Directamente no se le puede preguntar nada, porque todo lo ofusca y hay días en que me odio a mi misma por seguir a su lado, de una manera especial yo lo quiero no sólo por ser el padre de mis hijos y espero que esto que estoy diciendo no te ponga mal pero necesito ser sincera contigo porque esa es una manera de demostrarte que te amo. Cuando yo no recordaba nada y conocí a Esteban, el era un ser muy dulce, cariñoso, me dio tanto afecto, me cuidó tanto durante tanto tiempo que llegué a quererlo mucho, a amarlo de manera diferente aunque el amor de mi vida seas tú; pero ahora que está tan diferente, no sé cómo hacer para no querer ya salir corriendo para irme de su lado-, explicó Anië.

     -¿No se habrá puesto así porque desde que recordaste estás más fría y distante con él?, quiero decir que  aunque me duela tu eres su esposa y mientras que estés con él, ¿tu me entiendes?-, explicó ahora el elfo.

     -Si, te entiendo, pero creeme que no es eso, no voy a negarte que estoy más distante con él, pero antes de recordar quién era yo realmente las cosas no andaban muy bien tampoco, ahora se pusieron peor, eso es todo. Además, ¿cómo puedo ser una buena esposa?, aunque no lo ame como él quisiera, sí el no me trata dulcemente; pues así a nadie le dan ganas de responderle a su esposo, ¿tu también me entiendes, no?-, dijo ella.

     -Disculpen -dijo Cleo entrando en la cocina- no quiero interrumpirlos pero en la sala están esperando el pastel-.

     -Es cierto, ¡vamos!-, dijo Anië secando las lágrimas en su rostro.

     -Vayan ustedes dos, yo iré un poco más atrás para no levantar sospechas, ni malos pensamientos-, dijo Legolas.

     Anië puso el pastel en la mesa y entre todos los invitados cantaron el feliz cumpleaños, apagaron las velas y a pedido de los niños, Ailén y Uriel, tuvieron que volver a encenderlas para que las pudieran apagar. Cerca de las 23.30 los invitados comenzaron a retirarse y cuando ya no quedaba ninguno, entre Cleo y Anië juntaron y limpiaron todo y se despidieron hasta el otro día.

     Ya con su ropa de cama puesta Anië se estaba por acostar cuando Esteban entró en la habitación y mirándola con cara seria le dijo:

     -Abi, necesito que me respondas algo-, dijo Esteban.

     -Dime, si puedo ayudarte en algo-, dijo ella.

     -Quiero saber en qué andan tu y el jefe de seguridad de la posada-, enfatizó Esteban.

     -No entiendo, ¿a qué te refieres?-, dijo ella fingiendo no entender.

     -A que  últimamente tu y él andan hablando muy seguido-, dijo él.

     -Disculpame pero sigo sin captar lo que intentas decirme, ¿estás sugiriendo que hablo demasiado con  Leo?, si mal no recuerdo somos dueños de esta posada, ¿verdad?, y creo que es de suma importancia mantener la seguridad del lugar lo mejor posible, no sólo por los huéspedes sino porque nosotros y nuestros hijos viven aquí-, dijo ella.

     -Está bien, pero eso ¿no es algo de lo que puede encargarse Nano?-, replicó Esteban.

     -Si podría ser, ahora quiero poner las cartas sobre la mesa. ¿Acaso intentas decirme o insinuarme que te desagrada que hable con Leo?, ¿con qué motivo, te pone celoso de algo?-, preguntó ella.

     -No pongas en mi boca palabras que no dije-, replicó ahora Esteban.

     -Pero lo pensaste, ¿no es así?-, dijo la elfa.

     -Abi, ¡por favor!-, dijo él.

     -Por favor, ¿qué?, reconocé la verdad, que te enferman los celos de verme con Leo, actúas como si no me conocieras, ¡no sé quién te piensas que soy!-, dijo enojada Anië.

     -Lo siento, pero estás tan esquiva conmigo últimamente, que cuando te veo a veces con él conversando pasan muchas cosas por mi mente-, dijo Esteban.

     -Si estoy tan esquiva contigo es por como me tratas últimamente, te burlas de mis sentimientos, me maltratás y la verdad  es que no sé si quiero seguir aguantándome todo esto-, dijo Anië.

     -¿Qué intentas decirme?-, dijo algo sorprendido Esteban.

     -Nada en especial, sólo que estás viendo fantasmas donde no los hay y por esa misma razón es que pasas todo el tiempo tratando de controlar lo que hago y dejo de hacer, eso mismo te está llevando a tratarme muy mal y la verdad es que me siento tan dolida por eso que no puedo tratarte de otra manera que no sea esquivando tu compañía-, explicó ella.

     -Lo siento, tal vez tengas razón-, dijo él.

     -No, ¡tal vez no!, tengo razón, el asunto es que a veces me siento tan mal por no poder hablar ciertas cosas con mi marido, es decir tú, que cuando ya la angustia me sobrepasa entonces me desahogo conversando un poco con Leo, sólo eso es lo que pasa, eso y nada más. Pero si insistes en ver fantasmas, seguirás con mala predisposición hacia mí y seguirás tratándome mal, hasta que ya no sea posible seguir juntos, y creo que ni nuestros hijos ni nosotros merecemos pasar por una situación así, ¿no te parece?-, dijo Anië.

     -Si, es cierto, tal vez no me doy cuenta y entre que tengo muchos problemas en el trabajo y que estoy cansado por la misma razón, mi mente me traiciona y me hace ver cosas o sospechar cosas que no son-, dijo Esteban.

     -Esteban, no malinterpretes lo que voy a decirte pero la verdad creo no tenemos que arruinar un día de festejo y además estoy muy cansada, corrí mucho con los preparativos por tu cumpleaños y la verdad es que me estoy cayendo del sueño. Por otra parte no quisiera dormirme sabiendo que estamos disgustados-, afirmó Anië.

     -Tienes razón, la verdad es que lo pasé muy bien en la reunión y no vale la pena que lo arruine con mis malos pensamientos-.

     Ambos se abrazaron como signo de reconciliación y se acostaron a dormir. Él sin saber como pedirle disculpas por semejante planteo, ella sintiéndose mal por no poder seguir amándolo como Esteban quisiera o mereciera y por amar tanto a Legolas y no poder estar a su lado.

 

 


"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië  presentado por Yersi F

~* Yersi-Nirvana*~