por Anië
Capítulo 18: El secuestro.
Los días habían pasado tan rápido desde el cumpleaños de Esteban que la primavera ya había llegado y traído consigo una fiesta de flores de colores bellísimos por doquier, el jardín de la posada lucía maravilloso pues Anië había dedicado muchas horas en arreglarlo y dejarlo tan precioso como se podía, lleno de flores de colores como petunias, geranios, rosas y todo tipo de plantas con flores que fuera posible imaginar.
Esa mañana Anië se despertó más temprano que nunca con la extraña sensación en su corazón de que algo malo podía pasar, trató de sacarse esa idea de inmediato de su mente y se levantó de la cama, se vistió y fue a la cocina. El sol recién comenzaba a asomarse en el horizonte mientras ella tomaba un té con miel, acompañado por unas lembas que había preparado la tarde anterior.
Estaba tomando el té cuando de pronto alguien entró en la cocina y mirándola con cierta preocupación le preguntó:
-Veo que no soy el único que no puede dormir, ¿qué te inquieta para que tengas semejante cara de preocupación?-.
-¡Gandalf!, ¡buenos días!, la verdad no sé que contestarte, de repente me desperté con una extraña sensación, como si sintiera o presintiera que algo malo va a pasar, y aunque intenté nuevamente conciliar el sueño fue imposible y entonces decidí levantarme-, dijo Anië.
-Tal vez no sea nada, y sólo se trate de ansiedad, la situación por la que estás pasando no es nada fácil, y menos aún si le agregamos que hay que estar con la expectativa por lo que Saruman pudiera hacer. Creo que ninguno de nosotros podrá dormir con tranquilidad hasta que todo esto haya pasado, hasta que Saruman no represente ni para nosotros ni para el resto del mundo una amenaza-, sugirió Gandalf.
-Si, es muy probable, eso es algo que me inquiera bastante-, dijo ella.
-Mi querida Anië, la verdad es que los tiempos que se avecinan no serán nada fáciles y tenemos que estar preparados para que cuando llegue el momento de la batalla final, nuestra fortaleza espiritual sea tal que no pueda ser doblegada por la maldad y crueldad de Saruman-, dijo el mago.
-Lo sé, y ten por seguro que esta vez no me tomará desprevenida-, afirmó ella.
Luego de decir esto, Anië vio la hora en el reloj y se dispuso a preparar el desayuno para todos. Esa mañana, ella, Esteban, los niños, Cleo y Nano desayunaron juntos en el comedor, mientras que Legolas, Elrond y Gandalf lo hicieron en la habitación del gran mago blanco.
Cuando terminaron de desayunar Anië levantó la mesa con la ayuda de Cleo y cuando estaban llevando todo para la cocina Esteban se acercó a ella para despedirse como todas las mañanas antes de partir al trabajo. Él se acercó a ella y la abrazó tan fuerte como pudo, como si en esa despedida estuviera diciendo adiós y no hasta luego, la miró fijamente a los ojos con ternura y la besó suavemente en sus labios.
En ese instante varias cosas pasaron, justo cuando Esteban estaba besando a Anië entró a la cocina Légolas, quién sintió una puñal clavándosele en el pecho al ver semejante escena, pero algo aún más extraño ocurrió; también al mismo tiempo que Esteban la besó, a ella se le vino una rara imagen a la mente. Vio a Saruman tratando de matar a Esteban y a ella tratando de salvar al padre de sus hijos de las garras de aquel malvado mago, entonces al ver semejante imagen un frío le recorrió el cuerpo y una extraña sensación le hizo sentir un dolor en su pecho.
-Abi, mi amor, nos vemos luego, prometo que hoy trataré de volver más temprano-, le dijo Esteban acariciando levemente su rostro y ya yéndose rumbo al trabajo luego de besarla.
-Está bien, te estaremos esperando-, dijo ella con una sonrisa en su rostro tratando de disimular un poco la preocupación por lo que acababa de sentir.
Esteban salió de la cocina y se fue, cuando Anië se dio vuelta se quedó más que dura por ver que junto a Cleo estaba parado Légolas con una gran tristeza en su rostro. Ella se acercó a su amado elfo, con un gran sentimiento de culpa.
-Lo siento-, dijo mirándolo a los ojos.
-No te preocupes, no voy a negarte que ver lo que ví me dolió y mucho, pero ambos sabemos y sabíamos que no sería fácil y que deberíamos enfrentar más de una situación así, entonces no te disculpes porque no tengo nada que perdonarte, ya bastante angustiante es todo esto como para que además le agreguemos más pesar-, dijo él.
-Tienes razón, es demasiado duro todo esto, pero en algún momento podremos disfrutar de paz y tranquilidad-, asintió ella.
-Presiento cierta intranquilidad en el tono de tu voz-, dijo Legolas.
-Puede ser, es que esta mañana me levanté con una extraña sensación, como de que lago malo iba a suceder, pero deben ser tonterías mías por tener que soportar tanta presión con todo esto-, dijo Anië.
-Está bien, pero quiero que me prometas que si algo sucede que te pueda llegar a inquietar o necesitas ayuda vendrás a buscarme-, le dijo él.
-¿Qué es lo que temes?, dime, ¿ahora eres tu quien está preocupado, o qué?-, preguntó ella.
-Mira, no es por perseguirme, pero te conozco, eres la elfa más testaruda que jamás conocí y no quisiera saber o enterarme de que si algo sucede irás tu sola a enfrentarte con eso, solo quiero tomar mis precauciones como para no perderte por segunda vez, ambos sabemos que Saruman además de vil y malvado es traicionero y artero, y que tratará de hacer lo posible por debilitarte para vencerte y salirse con la suya-, enfatizó el elfo.
-Si, es verdad, pero ahora las cosas son distintas, y esta vez no me agarrará por tonta-, dijo ella.
-No quise decir eso, solo que no quiero dejarte sola en esto y no lo haré pase lo que pase, ¿entiendes?-, dijo Legolas.
-¡Te amo tanto!-, dijo ella mirándolo con una mirada entre tierna y tristona.
-Y yo a ti-, dijo él acercándose a ella y abrazándola fuertemente.
Luego de abrazarse se besaron con gran pasión, se despidieron y él se fue con Nano para ayudarlo con unas cosas que tenían que ir a comprar para la posada. Anië ayudó a Cleo a asear todas las cosas del desayuno y luego de eso se fue a limpiar y ordenar el cuarto de Ailén y Uriel.
Alrededor de las 13.00 horas se sentaron a almorzar, y mientras Anië, Uriel, Ailén, Cleo, Gandalf y Elrond almorzaban llegó a la posada un mensajero que tría un sobre para la dueña de la posada. Cleo recibió el sobre, que decía venir con carácter de urgente, y se lo llevó a Anië, que lo abrió sintiendo un nudo en su garganta. Luego de leer lo que decía la nota y tratando de no perder la calma, se disculpó con los presentes por no poder seguir compartiendo con ellos el almuerzo pero se había presentado algo que tenía que resolverse y no podía esperar.
-Espero sepan disculparme pero me temo que no podré seguir almorzando con ustedes-, dijo Anië.
-¿Sucede algo malo?-, preguntó Cleo.
-Si y no, es que se ha presentado un inconveniente en el colegio con uno de mis alumnos y la profesora que está ocupando mi lugar actualmente con respecto a la interpretación del material que les proporcioné para estudiar, entonces como hay una discrepancia en la interpretación del mismo solicitan mi presencia allí porque de lo que yo opine al respecto depende de si mi alumno egresa o no finalmente este año y puede comenzar el año entrante sus estudios universitarios. Espero no tardarme mucho-, dijo esto, se levantó y se fue a su habitación para cambiarse y salir.
Mientras se estaba cambiando para salir decidió esconder la nota en un libro que venía leyendo de a ratos todas las noches antes de irse a dormir, justo es ese momento entró Cleo y volvió a preguntarle si estaba todo bien, a cuya pregunta Anië respondió que si, y luego de responderle le solicitó que por favor cuidara bien de los niños en su ausencia.
-No te preocupes, me encargaré de que estén lo mejor posible-, dijo Cleo.
-Lo sé-, dijo y se fue.
Después de que Anië partiera, mientras que Cleo jugaba con los niños en el jardín de la posada llegaron Nano y Legolas, ambos preguntaron por Anië.
-Cleo, tienes idea de dónde está Abi, necesitaría que controlara que todo lo que ella me encargó que trajera está en orden y tal y como ella precisa-, dijo Nano.
-Pues lo siento pero no va a poder ser, salió hace tres cuartos de hora hacia el colegio pues se presentó un inconveniente y era ineludible que ella se hiciera presente para resolverlo-, dijo Cleo.
-¿No dijo cuánto iba a demorarse?-, preguntó el muchacho.
-Pues lo siento pero no-, respondió Cleo.
-Mirá, tengo una consulta urgente para hacerle así que por favor llámala al celular, no es mi intención molestarla pero no puedo esperar-, dijo Nano.
-Está bien, encargate de los niños que voy por el teléfono y la llamo-, dijo Cleo.
Cleo regresó a los pocos minutos con el teléfono y llamó al celular de Abi.
-¡Es rarísimo!, no contesta, está como apagado o fuera del área de cobertura-, dijo Cleo.
-Tal vez no tiene buena señal dentro del colegio-, dijo Nano.
-Eso es imposible, el celular de ella tiene buena señal allí, lo debe haber apagado por las dudas-, teorizó Cleo.
-Entonces llámala al colegio, me encargó algo y tengo que hacerle una pregunta respecto a eso y no puedo esperar-, insistió Nano.
-¡Ok!, ¡no comas ansias!, ya llamo-, dijo Cleo al mismo tiempo que marcaba el número telefónico para comunicarse con el colegio.
-¡Hola!-, dijo Cleo a quien le atendió-, disculpe la molestia pero necesitaría me comunicara con la Profesora Abigail. ¿Cómo?, ¡no puede ser!, si este mediodía recibió una nota de ustedes que le pedían que fuera urgente por un inconveniente que se había presentado entre la profesora que la está suplantando y un alumno de ella. Está bien comprendo, disculpe la molestia-.
Ambos, Nano y Legolas se quedaron mirándola con mucha preocupación y expectantes por lo que Cleo iba a decirles con respecto a Anië.
-Lo siento Nano, pero creo que hoy no tienes suerte. Me dijo la secretaria del colegio que Abi no fue para allá, que no la ven desde hace ya varias semanas cuando fue a buscar unos papeles que debía firmar por su licencia, es más dicen que ellos no enviaron jamás ninguna nota citándola para que hoy fuera para el colegio pues no hay ningún inconveniente entre la profesora actual y los alumnos-, explicó Cleo.
-¡Cómo!, exclamaron al unísono Legolas y Nano.
-Pero entonces, ¿a dónde fue?, ¿de quién era la nota?-, preguntó Legolas.
-No lo sé, no me la mostró, sólo sé lo que ella me dijo-, respondió Cleo.
-Esto me huele mal, muy mal. Tenemos que encontrar esa nota, si es que la dejó aquí y no se la llevó con ella-, dijo Legolas más que preocupado.
-¿Es que ha perdido la razón?-, dijo Nano algo enfadado.
-No, no perdió la razón, sólo que es demasiado cabeza dura y sigue pensando que puede con todo, y la verdad es que esta vez no quiero ser pájaro de mal augurio pero tengo un mal presentimiento-, dijo Legolas.
-Entonces entraré a los niños y busquen ustedes mientras tanto a Elrond y a Gandalf-, dijo Cleo.
-Está bien-, dijeron ambos y entraron en la posada en busca de Elrond y Gandalf tan rápido como pudieron.
Cleo entró a los niños a la posada y los dejó jugando en su habitación mientras trataba de hacer memoria de sí la vio a Abi salir con la nota de la posada. Pero nada, su mente estaba en blanco, más pensaba y nada. De pronto se le vino una imagen a la memoria, recordó que al entrar Abi estaba guardando el libro que estaba leyendo por esos días antes de irse a dormir.
-Si la dejó aquí tiene que estar dentro de..., ¡ese libro!-, exclamó en voz alta Cleo.
Su memoria no le había fallado, dentro de aquel libro, mezclada entre sus páginas, estaba la nota que había recibido mientras almorzaban. La tomó y con las manos que le temblaban del miedo por lo que pudiera decir aquella nota respiró profundo y la abrió.
La nota decía:
“Mi estimada Anië, no perderé tiempo en nombrarte como aquí te han llamado los hombres con los que has podido ocultarte de mi durante tanto tiempo, solo me limitaré a contarte que a mi lado tengo a alguien que no sé si sigue siendo importante para ti ahora que has vuelto a reencontrarte con el amor de tu vida, pero imagino que para esos pequeñines, para esos pequeños medio elfitos sería muy duro que su papá muriera por la necedad de su mamá, ¿cómo podrías explicarles que por quién sabe qué razón dejarte morir a quien es su papá?, después de todo lo ames o no ellos son sus hijos, ¿qué harás mi señora?.
Si salvar la vida de Esteban te interesa, sólo tienes dos horas desde que me notifiquen que recibiste esta nota para llegar hasta donde me encuentro disfrutando de tan grata compañía, aquí donde el silencio tortura a aquellas paredes que hace tanto tiempo atrás albergaron la alegría de miles de niños intentando o siendo obligados a adquirir sabiduría.
Ah, debes venir solita mi querida y no incumplir lo que te solicito pues sino esta noche durante la cena te verás obligada a explicarles a tus niños cómo y porqué murió su papá, antes de que un fiel servidor se vea en la obligación de hacerlo por ti.
S.”
Al pié de la nota había algo escrito por Anië que decía:
“Si me conoces tan bien como creo, sé que a esta altura del día esta nota estará en tus manos. Esta mañana me desperté con la extraña sensación de que algo malo iba a suceder y así fue, Saruman secuestró a Esteban, lo comprobé pues lo llamé desde el celular y me dijeron que había salido temprano a hacer unos trámites y aún no había regresado lo cual les parecía raro a sus compañeros de trabajo. Lo tiene en la vieja escuela, en aquel viejo edifico abandonado hace más de 20 años cuando fue construido el nuevo. Por favor explicales a Elrond, Gandalf y Legolas que no tuve opción, espero volver con buenaventura de esto y jamás se olviden que los llevaré siempre en mi corazón”.
Al finalizar de leer esto, con lágrimas en sus ojos Cleo salió corriendo de la habitación de Abi y fue en busca de los demás a quienes encontró en uno de los pasillos de la posada, les enseñó la nota y todos se quedaron duros y en silencio.
-Hay que ir a ese lugar, no sólo la vida de Esteban puede estar en peligro, y no sería bueno que los niños pierdan a ambos padres, pues esto no es más que una trampa de Saruman, no tiene pensado dejar libre a Esteban, él es la carnada para poder llegar hasta Anië-, dijo Elrond demasiado preocupado.
-¿Usted quiere decir entonces que Abi o Anië corre peligro de muerte?-, dijo Nano.
-Mucho me temo querido mío que el plan está urdido con ese fin, con Anië muerta, aunque no pueda poseer sus poderes, no habrá nadie que pueda detener su plan siniestro-, dijo Gandalf.
-No hay tiempo que perder, hay que ir para ese lugar ¡de inmediato!, exclamó Legolas.
-Además ya son como las 17.30 y la nota la recibió alrededor de las 13.30, ya pasaron más de 2 horas del plazo establecido y siento algo raro en el corazón que me dice que las cosas no están bien-, dijo Cleo.
-Bien, creo que lo mejor será que tu Cleo y yo nos quedemos a cargo de los niños, por si acaso, y que Legolas, Gandalf y Nano vayan por Esteban y Anië-, dijo Elrond.
-Estoy de acuerdo-, afirmó Cleo y mirando a Legolas le dijo-, Por favor te suplico que traigas de vuelta a Anië-.
-Te aseguro que lo haré-, dijo el elfo.
Después de decir estas palabras Legolas, Gandalf y Nano salieron por Anië y Esteban.
"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië presentado por Yersi F