"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI"

por Anië 

Capítulo 20: La cura.

 

     Tan cansada estaba por todo lo acontecido que no pudo levantarse para cenar y durmió profundamente hasta la media mañana del otro día. Esteban ya se había ido a trabajar y la había dejado al cuidado de Cleo, quien al notar que su amiga ya había despertado le preparó el desayuno y se lo llevó al cuarto, inmensa fue su sorpresa al notar que Abi no estaba tan bien como todos pensaban o esperaban.

     -¡Buenos Días!, acá te traigo el desayuno Abi-, dijo Cleo muy amablemente.

     -Buenas-, dijo Abi con demasiada dificultad para hablar.

     -¿Te sientes bien?, preguntó ahora Cleo observando la gran palidez que el rostro de su amiga lucía.

     -La verdad, no muy bien, me está costando respirar, por favor dile a Gandalf o a mi padrino que vengan, siento un dolor muy grande en mi pecho-.

     -En seguida vuelvo-, dijo Cleo a la vez que salió corriendo del cuarto de la elfa luego de dejar sobre la cómoda la bandeja con el desayuno que le había llevado.

     Con la mayor rapidez posible Cleo entró totalmente desencajada a la habitación de Gandalf, donde desde muy temprano estaban reunidos con Elrond y Legolas.

     -¡Niña!, ¿qué te ocurre que entras de esta manera en mi cuarto?-, preguntó Gandalf con gran preocupación.

     -Lo siento Gandalf, es que –respiró profundo y continuó- Anië tiene algo, no sé que, te lo juro. Fui a llevarle el desayuno y la noté mas que pálida, dice que no puede respirar bien y que le duele el pecho-.

     -¿Cómo dices?-, dijo Elrond, dejando entrever por el tono de su voz que algo malo estaba sucediéndole, mientras que Legolas se puso blanco como una hoja de papel.

     -Lo que escuchan, la veo mal, por favor, me pidió que viniera a avisarles y que Gandalf o Elrond fueran a verla-.

     -De inmediato, no tenemos tiempo que perder, puede ser más grave de lo que imaginamos-, dijo Gandalf y todos salieron rumbo al cuarto de Anië.

     Al llegar a la habitación, el cuadro con el que se encontraron los dejó algo más que preocupados. Allí estaba Anië, recostada, cada vez más pálida y ahora luciendo unas ojeras cada vez más moradas, extremadamente demacrada, como si se le estuviera consumiendo la vida con cada respiro.

     Gandalf, Elrond y Legolas se miraron y guardaron silencio, los tres sabían qué le estaba sucediendo a Anië y eso los angustiaba enormemente, no querían dejar que ese pensamiento fatal se apoderara de ellos pero tenían que estar preparados para lo peor, esta vez lo que tanto trataron de evitar era prácticamente ineludible, ella podía morir de un momento a otro.

     -Anië, aquí estoy. Dime exactamente que es lo que sientes-, dijo Gandalf.

     -Gandalf, tu sabes que Saruman me hirió con una aguja emponzoñada con ese veneno que te mata el alma, no pensé fuera a afectarme tanto pero ya no puedo más, ya no lo soporto-, dijo la elfa.

     -¿Qué es lo que tiene?-, preguntó muy angustiada Cleo.

     -Mucho me temo que la Anië que conocimos puede dejar de existir de un momento a otro-, dijo Elrond con tristeza en su mirada.

     -No entiendo, ¿qué quiere decir eso?, ¿me están queriendo decir que se va a morir?, por favor díganme que no se va morir, por favor-, dijo entre lágrimas Cleo viendo como su amiga empeoraba a cada minuto.

     -No puedo mentirte Cleo –dijo Ganfalf y continuó- la Anië que hoy conocemos se está muriendo, su alma se está consumiendo para volverse un ser oscuro-.

     -¿Eso quiere decir que se está convirtiendo en un ser malvado?, ¿qué Saruman ganó?-, preguntó Cleo.

     -Si no logramos evitar que eso suceda me temo que si-, dijo Gandalf.

     Casi ya sin poder articular palabras Anië dijo:

     -Ustedes saben que aunque la Anië que conocen deje de existir, hay una forma de evitar un mal peor, y saben mejor que yo lo que tienen que hacer. Por favor –dijo mirando a Legolas-, cuando llegue el momento tu sabes que hacer, por favor hazlo-.

     -No puedes pedirme semejante cosa, por favor Anië, sabes que lo que quieras y desees soy capaz de hacer por ti, pero eso no-, dijo el elfo.

     -¿Qué es lo que hay que hacer?, cada vez entiendo menos-, dijo Cleo.

     -Me está pidiendo que la mate, que en caso que se vuelva un ser oscuro y malvado, capaz de destruir el mundo como hoy lo conocemos y como desea Saruman que ocurra, que evitemos semejante catástrofe y que la matemos-, dijo Legolas.

     -¿Está perdiendo la mente o qué?-, preguntó Cleo totalmente angustiada.

     -Cleo, si lo que tememos ocurre, ella está en lo cierto, deberemos matarla pues ya no será ella sino otro ser malvado en su cuerpo, pero no puedo hacerlo, la amo demasiado-, dijo el príncipe elfo.

     -¡Por favor!, tenemos que pensar rápido y bien, no puede ganarnos así, alguna solución que ahora se nos esté escapando tiene que haber-, dijo Elrond.

     El tiempo iba corriendo y Anië estaba cada vez más cerca de la oscuridad, sus ojos habían cambiado de color y ahora sus iris lucían de un gris casi blanco, cada vez se notaban más moradas y grandes sus ojeras y su respiración se entrecortaba con más frecuencia.

     -¡Legolas, por favor!, ya no hay casi tiempo, hazlo ahora-, dijo ella casi sin poder hablar.

     -¡No!, no lo haré, lo siento pero no puedo hacerlo-, dijo el elfo.

     -Por favor, ¡hazlo por mis hijos!-, suplicó Anië.

     -No, ya te dije que no lo haré-, dijo Legolas.

     En ese momento regresó Gandalf, que se había ido por un momento a su cuarto para ver qué podía encontrar que pudiera darles tiempo por lo menos para ver si podían hallar algo que curara a la elfa. Volvió con un preparado de hierbas que servirían para retrasar los efectos del veneno y lo colocó sobre la frente de la elfa.

     En cuanto el preparado de hierbas entró en contacto con la piel de Anië, esta tuvo una reacción horrible, actuaba como si estuviera poseída y maltratando a los que estaban a su alrededor. Luego de unos minutos, ya se había calmado y parecía volver a ser la Anië de siempre, pero eso no era más que una solución provisoria y el tiempo se les estaba acortando otra vez, había que encontrar una solución urgente, o de lo contrario, para poder evitar que Saruman usara sus poderes para dominar el mundo no tendrían otra opción que recurrir a lo que nadie deseaba; su muerte.

     Los minutos seguían pasando en el reloj y el tiempo se les agotaba, el momento del final estaba cada vez más cerca y en sus corazones la tristeza se calvaba cada vez más profundo como un puñal que los iba desgarrando de dolor muy lentamente. Elrond, con una profunda angustia en su alma le entregó a Legolas un puñal y lo miró fijamente a sus ojos como indicándole que él ya sabía lo que tenía que hacer cuando llegara el momento, el príncipe del Bosque Negro le devolvió la mirada y no pudo evitar dejar caer unas lágrimas de sus ojos.

     Cuando todo parecía ya estar perdido por completo, mientras todos estaban alrededor de Anië esperando que ocurriera lo inevitable, un resplandor apareció en la cama junto a la elfa, y cuando pudieron reaccionar ante lo que estaba ocurriendo pudieron notar que de la brillante luz doraba se alcanzaba a distinguir sólo un rostro, muy amigable por cierto, que les trajo algo de tranquilidad.

     -¿Es que ya no recuerdas Legolas lo que le dije a Anië antes de morir, es que ella no te lo dijo?-, dijo la voz, que no era otra que la de Tasha.

    -Lo siento, pero no comprendo de qué me hablas-, dijo el elfo.

    -Está bien, no hay tiempo que perder, lo que le dije es que cuando llegue ese momento en que parezca que todo esté perdido y sin solución, solo el amor que había entre ustedes, ese amor capaz de haber resistido todo  como lo hizo, ese amor los salvaría. La solución la tienes en tus manos, el amor que hay entre ustedes la salvará-, dijo la voz del espíritu de Tasha.

     Todos permanecían atónitos ante lo que estaba sucediendo, y en ese preciso instante Anië emitió un gemido de dolor desgarrador.

     -Ahora, hazlo ahora-, dijo la voz del espíritu de Tasha.

     -¿Qué, qué debo hacer?-, preguntó Legolas.

     -Renueva tu pacto de amor hacia ella con algo con lo que no pueda borrarse, con algo que tu serías capaz de dar por ella-.

     En ese momento el silencio de apoderó de todos al ver que Legolas tomando el puñal que Elrond le había dado minutos antes cortó la palma de la mano de Anië y la suya y las unió mientras ambas sangraban. De esta manera y cual pacto de sangre, la sangre de ambos se mezcló y una luz plateada envolvió a ambos elfos por unos minutos.

     De pronto el halo plateado desapareció y ambos elfos quedaron completamente desvanecidos. Legolas recobró enseguida el conocimiento y al observar la palma de su mano y la de Anië quedó completamente sorprendido, pues ambas estaban como si nunca las hubiera cortado con el puñal.

     Anië de a poco empezó a despertarse y como por arte de magia sus ojos estaban recobrando el color almendra de  siempre, las ojeras habían prácticamente desaparecido y el dolor desgarrador que sentía en su pecho y que no la dejaba respirar se estaba disipando. Fue justo en ese instante que el espíritu de Tasha desapareció de la misma extraña y rápida manera en la que había aparecido.

     -Amor mío, ¿estás bien?, ¿cómo te sientes?-, preguntó ansioso Legolas.

     -Creo que bien, aunque con un fuerte dolor de cabeza, ¿que  sucedió?-, preguntó ella.

     -Eso ya no importa, estás bien, pudimos ganarle otra vez a ese maldito de Saruman y solo me importa ahora disfrutar de que te encuentras bien-, le dijo Legolas al mismo tiempo que la abrazó con inmensa ternura.

     -Gracias, gracias por salvarme-, dijo ella.

     -Yo no hice nada, nada que tu no hubieras hecho por mí-, dijo él mirándola a los ojos profundamente.

     -Te amo tanto-, dijo ella dejando que sus ojos se perdieran en su mirada.

     En ese momento ninguno de los dos pudo evitar la tentación de besarse con tanto amor y tanta pasión, que al hacerlo sintieron que después de lo que acababan de vivir sus corazones estaban más unidos que nunca.

     Y finalmente Tasha había tenido razón cuando le dijo a Anië que lo único que puede salvarnos aún en el peor de los momentos es el amor, ese amor sincero y capaz de cualquier sacrificio por el ser amado. Ese amor fue el que curó y salvó el alma de Anië, que ahora estaba recuperando sus energías para prepararse para enfrentar lo que fuera que Saruman estuviera preparándoles, pues a esas alturas el malvado mago ya sabía de seguro que ella había logrado salvarse.


"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië  presentado por Yersi F

~* Yersi-Nirvana*~