"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI"

por Anië 

Capítulo 23: Reencuentro en Eldamar. 

     Mientras caminaban hacia la casa de la Gran Dama Anië no podía creer lo que sus ojos estaban viendo y el corazón le latía cada vez más intensamente de la emoción de estar caminando por aquellas tierras que tanto soñó conocer, por las que debería haber caminado hace tanto tiempo atrás, y no pudo por culpa del malvado y cruel Saruman.

     -¿En qué piensas?,- le preguntó Elrond de pronto mientras caminaba junto a ella.

     -¿En qué pienso?. ¿Y por qué esa pregunta?-, dijo ella.

     -Pues advierto en tu mirada que tus pensamientos van más rápidos que nunca girando en tu mente-, le dijo Elrond.

     -La verdad padrino es que luego de todo lo que me tocó vivir y padecer jamás me imaginé que podría caminar por estas veredas, que podría estar aquí entre mi gente-, dijo la elfa.

     -Ahora ves lo raro que puede ser el destino-, afirmó Elrond.

     -Lo que ahora veo es que conmigo están haciendo una excepción y la verdad....-, en ese momento Galadriel los interrumpió.

     -Bien, hemos llegado-, dijo la Gran Dama señalando con su mano una puerta blanca toda labrada y con apliques de plata que resplandecían bajo la luz del sol y la luna.

     Todos entraron a la casa de pisos y muros color blanco, con escaleras de peldaños de cristal y detalles en plata y fueron dirigidos a sus habitaciones para que descansaran un rato antes de almorzar. Anië fue conducida a una habitación que tenía un balcón con vista al mar desde el que se podía apreciar la playa, sobre la cama que lucía un bellísimo acolchado color blanco bordado con hilos de plata le habían dejado un elegante vestido blanco con detalles en plateado y un broche para el cabello que representaba un lirio de plata con perlas en el centro de la flor; junto al vestido y al broche había una nota que ella leyó detenidamente.

     “Mi tan querida Anië, no sabes lo que añoré este momento y lo que he sufrido pensando en que te habíamos perdido. Cuando finalmente supimos que aún estabas con vida no descansé hasta encontrar la manera de que este día se hiciera realidad y poder abrazar nuevamente a mi querida sobrina. Es tan importante para mi tenerte aquí, y no por lo que representas para nuestra gente ni para la humanidad entera, sino porque ahora que podremos compartir algunos momentos juntas es que siento el corazón pleno de alegría por tener frente a mí a mi tan amada sobrina que creí perdida y que la vida me devolvió.

     Este vestido y el broche son para que te los pongas y los luzcas en el almuerzo pues la ocasión es de festejo y amerita que luzcas más bella que nunca”.

     Después de leer la nota, entre lágrimas tomó el vestido y se cambió, luego se dirigió hacia donde había un gran espejo en el que podía observarse de cuerpo entero y frente al que chequeó que su atuendo estuviera bien, y frente al cual también colocó el broche de plata con forma de lirio en su cabello. Al terminar de arreglarse, como aún faltaba un rato para el almuerzo, se dirigió hacia el balcón donde había un blanco banco de madera finamente tallado y se sentó en él para quedarse meditabunda observando el mar y como sus olas llegaban suavemente  a la playa.

     Mientras estaba perdida viendo hacia el horizonte alguien tocó a la puerta de su habitación, pero ella estaba tan concentrada que no escuchó nada y continuó con su mirada perdida mientras quién había golpeado se animó tímidamente a entrar pese a la falta de respuesta de la elfa para permitir su ingreso. Con pasos muy lentos y suaves, casi imperceptibles, quien había entrado a la habitación de Anië se dirigió hacia donde ella estaba sentada y al llegar a su lado puso tímidamente una de sus manos en uno de sus hombros y le habló.

     -Disculpe que haya entrado así en su habitación mi señora pero como nadie respondió y me dijeron que usted estaba aquí entré igual para asegurarme que se encontrara bien-.

     Anië se dio vuelta algo sobresaltada.

     -No fue mi intención ni asustarla y mucho menos molestarla-, continuó diciendo la voz ante los ojos atónitos de la elfa.

     -¡Frodo!-, exclamó Anië.

     -Así es señora, y sólo quería decirle unas palabras antes del almuerzo pues no creo me fuera animar a decir esto delante de otros presentes y entonces preferí venir a hablarle en privado-, dijo el hobbit.

     -¡Oh, Frodo!-, dijo Anië al mismo tiempo que se levantó e hizo una reverencia hacia el mediano.

     -¡Por favor, no mi señora!-, le dijo él al verla hacer la reverencia.

     -¿Por qué no?, ¿acaso te consideras menos importante que yo?-, dijo ella.

     -Es que....-, estaba diciendo cuando ella lo interrumpió.

     -Es que tú eres y fuiste muy importante, ni te imaginas cuánto nos has ayudado a todos y cuanto nos has enseñado, tu no mereces menos respeto o reverencia del que tal vez sean dignos muchos señores elfos, te debemos gran gratitud Frodo Bolsón, por todo lo que ayudaste a la Tierra Media en aquel entonces, por todo lo que ayudaste a la gente y a los reyes de Gondor y por todo lo que tuviste que padecer para darnos esa ayuda-, dijo ella tomándole las manos.

     -Pues, sé por lo que por ahí se comenta que ahora le tocó la misma suerte-, dijo Frodo.

     Ella le sonrió al mismo tiempo que sus ojos se le llenaban de lágrimas y volteó nuevamente para mirar hacia el mar.

     -¿La molesté con mis palabras?-, preguntó temeroso el hobbit.

     -No Frodo, sólo que como a ti en ese entonces, a mí también me pesa y me atormenta semejante responsabilidad-, dijo ella.

     -Lo imaginé y por eso es que quería verla. Sé lo que es sentirse solo en semejante situación aunque haya muchos alrededor intentando ayudarlo a uno, cuando se tiene el destino de muchos en las manos la carga pesada que se lleva  no nos deja dormir y nos aprisiona el corazón de manera que le cuesta latir por momentos-, explicó Frodo.

     -Así es. Así me siento muchas veces, y realmente me da miedo fallar y defraudar a todos los que depositaron y depositan sus esperanzas en mi-, dijo Anië.

     En ese momento Elrond fue a avisarle a Anië  que la estaban esperando para almorzar y como la puerta había quedado entreabierta no pudo evitar oír lo que estaban hablando su ahijada y el hobbit.

     -Comprendo mejor que nadie su situación y su padecer-, dijo Frodo.

     -Lo sé y te agradezco mucho Frodo, sólo voy a pedirte un favor, como no me considero más importante que tú en ningún aspecto, ya no me trates de usted, no puedo sentir que haya tanta diferencia entre dos seres a los que  el destino los hace pasar por casi tan iguales situaciones-, dijo Anië.

     -Está bien, le haré, digo te haré, ese favor-, afirmó el mediano.

     -Eso quiere decir que cuento con tu apoyo como pudo hacerlo entonces Aragorn-, dijo ella.

     -Tiene, tienes todo mi apoyo-, aseguró Frodo.

     -Me reconforta escuchar eso, no sabes lo bien que me hace poder compartir contigo esto que siento y que debo esconder porque los demás esperan de mi que entregue toda mi valentía, y creeme que tengo coraje y valor, pero igualmente uno no deja de temer por aquellos a los que ama, pues no dejo de preguntarme  qué sería de ellos si llegara a fallar-, dijo la elfa.

     -Creo que si un mediano como yo, sin su, digo tu destreza, fuerza y  poderes mágicos pudo hacer lo que hizo, podrás lograrlo, además no puede ser que Saruman se salga con la suya, ya no-, dijo Frodo.

     -Es cierto, ya no más padecer por su culpa, ya no permitiré que dañe a nadie más y te prometo que daré lo mejor de mí y más también si es necesario para detener su maldad-, dijo Anië.

     En ese instante Elrond golpeó a la puerta y Anië lo invitó a pasar.

     -Lamento interrumpirlos pero venía a avisarles que ya está listo el almuerzo y que los estamos esperando-, dijo el elfo.

     -Muy bien, iremos entonces-, dijo Anië.

     -Frodo, ¿podrías adelantarte que necesito hablar unas palabras con Anië y avisarle al resto que estamos en camino?-.

    -Por supuesto. Nos vemos luego-, dijo Frodo saliendo de la habitación de la elfa.

    -¿Pasa algo padrino?-.

    -Es lo mismo que venía a preguntarte-, dijo Elrond.

    -No, ¿por qué?-, respondió ella.

    -Es que desde que llegamos te siento como extraña, ¿puede ser?-.

    -¿Extraña dices?, y ¿qué esperabas?, después de tanto anhelar este momento, después de todo lo que me todo vivir y padecer, estar aquí con ustedes me hace tan feliz, pero es una felicidad que no puedo disfrutar, ¿creo que no hace falta que te detalle los motivos verdad?-, explicó ella.

     -Hija mía, te entiendo muy bien y quisiera poder aliviar esa pena que atormenta a tu corazón, lamentablemente no puedo más que estar a tu lado hasta el último momento y deseando y luchando a tu lado para que el final llegue y sea el mejor-, dijo el Señor Elfo.

     -Ojalá y así sea-, afirmó ella.

     -Deseemos y esperemos que si. Ahora vamos que nos están esperando para hacer un anuncio-, dijo su padrino.

     -¿Un anuncio?, ¿de qué se trata?-, preguntó ella.

     -No lo sé, sólo sé que Galadriel nos quería a todos reunidos en el almuerzo-, dijo Elrond.

     Sin decir más ambos salieron de la habitación y se dirigieron en silencio hacia el salón donde todos se reunirían para almorzar como la hacían tanto tiempo atrás. Ya frente a la puerta del salón donde almorzarían, se miraron uno al otro y con un gesto de aprobación en sus rostros ingresaron al lugar.

     Al entrar, Anië notó que estaban todos reunidos alrededor de una mesa redonda finamente vestida con un mantel blanco bordado con finos hilos plateados y dorados que lucía unas finas copas y unos delicados botellones con vino hechos de cristal y resplandecientes cubiertos de plata.  Sus piernas temblaban de la emoción de vivir un momento así, un momento como el que no vivía hace tantos años.

     Al acercarse a la mesa vio a su gran amor más lindo que nunca luciendo una túnica aterciopelada de color blanco bordada con hilos plateados y un pantalón al tono, él la miraba con una inusual ternura y no dejaba de sonreírle. Una vez frente  a la mesa pudo ver el rostro de todos aquellos que estaban allí reunidos, Galadriel, Celeborn, Gandalf, Elrond, Gimli, gran amigo de Legolas, Frodo y Bilbo Bolsón, Sam y Legolas, con ella eran diez.

     -Por favor, tomen asiento-, les dijo Galadriel.

     Luego de que todos estaban ya sentados Galadriel se puso nuevamente de pie y comenzó a hablarles.

     -Realmente me alegra muchísimo tenerlos a todos aquí hoy reunidos. Es hoy el día en que justos festejaremos poder volver a reunirnos con nuestra queridísima Anië, mi sobrina y quien será en un futuro la que ocupe mi lugar, también festejaremos y festejamos que por fin te has podido reunir con nosotros como debió haber sido hace tanto tiempo querida Anië-, concluyó la Gran Dama dirigiendo su mirada hacia la elfa que estaba sentada a su lado y después tomó asiento nuevamente.

     Mientras todos almorzaban alegremente, Legolas que estaba sentado al otro lado de Anië advirtió que ella estaba algo inquieta y muy discretamente tomó su mano izquierda intentando tranquilizarla pues él estaba a su lado y ella no tenía nada que temer. Aún así ella sentía que algo la inquietaba, como si estuviera esperando una mala noticia.

     Cuando estaban terminando de almorzar, la Gran Dama se puso otra vez de pie y les solicitó que se quedaran un rato más después de almorzar porque tenía algo importante que decirles y era importante que cada uno de los presentes tomara conocimiento de aquello, todos se vieron unos a otros extrañados y se quedaron expectantes.

 

 


"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië  presentado por Yersi F

~* Yersi-Nirvana*~