"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI"

por Anië 

Capítulo 24: Buenas y malas nuevas.  

 

     Todos estaban aguardando en silencio que la Gran Dama dijera al fin eso tan importante, eso que era el motivo o uno de los motivos por el o los cuales habían sido reunidos ese día.

     -Cómo pueden ver amigos míos, hoy en esta mesa compartió el almuerzo alguien a quien esperamos y deseamos tener aquí hace muchísimo pero muchísimo tiempo. Hoy está aquí con nosotros y frente a todos ustedes una elfa tan importante como yo pues lleva sangre de mi linaje, finalmente es un gran honor y una gran dicha tenerte de nuevo a nuestro lado queridísima Anië-, dijo la Galadriel mirando a su sobrina con mucha dulzura.

     -Realmente no sé que decir –, dijo Anië poniéndose de pie.

     El resto de los presentes también se puso de pie en señal de reverencia ante la presencia de Anië pues todos sabían quién era ella y lo que su persona significaba.

     -Estar aquí con todos ustedes –continuó la elfa- es algo que soñé y esperé mucho tiempo, hubo noches enteras en las que lloré sin consuelo creyendo que este momento jamás sería vivido por mi. Ahora que estoy con todos ustedes, es algo que no puedo explicar lo tan feliz que me hace, más aún sabiendo que por ser quien soy es que se me permite llegar hasta aquí pese a que los viajes hasta Eldamar ya no eran permitidos para aquellos que habían decidido quedarse en el otro mundo-.

     -Salvo que tu no tomaste esa decisión-, interrumpió Gandalf.

     -Es cierto. Ahora hay algo que no me quedó nunca muy claro y que tal vez en este momento Galadriel podría aclararme-.

     -Tu dirás Anië. ¿Qué es lo que deseas saber?-, preguntó la Gran Dama.

     -¿Cómo?, ¿Cómo pudo ser posible que Saruman me atacara aquel día camino a Imladris, si había caído muerto en manos de su traicionero ayudante, Grima?-, preguntó Anië.

     -Pues todos creíamos que así era, y lamentamos enormemente todo lo que te ocurrió, es por esa misma razón que se te permitió poder venir hasta aquí pese a que ya en realidad eso es imposible para muchos otros-, explicó Galadriel.

     -Lo sé. Pero aún eso no me da la respuesta satisfactoria que yo espero-, replicó la elfa.

     Cada uno de los presentes permanecía en silencio, cuando de pronto Gandalf dio un suspiro y comenzó  a hablar.

     -Hija, veras..., todos, absolutamente todos creímos que Saruman estaba muerto, de hecho así era y por la misma razón nunca imaginamos ni muy remotamente que era él quien estaba detrás de tu desaparición. Sólo muchísimos años después, luego de que todos nos habíamos acostumbrado a la triste idea de que habías muerto en manos de quién sabe que bestia, cuando tu ya habías sufrido la transformación del hechizo de Tasha y cuando ya tenías una vida armada de manera muy diferente a la que cada uno de nosotros, incluida tu, habíamos soñado u imaginado-, dijo muy seriamente y con un tono algo triste el mago.

     -De alguna manera que aún no pudimos descubrir, Saruman encontró la manera de volver a la vida, o lo que aún podría ser peor alguien ya sea por desconocimiento o totalmente con la intención de provocar mal en el mundo le devolvió la vida-, agregó Elrond a las palabras de Gandalf.

     -Lo verdaderamente importante aquí hoy son dos cosas, dos cosas por las que fueron convocados y por las mismas que tu Anië tuviste la posibilidad de llegar hasta Eldamar-, dijo Galadriel a su sobrina advirtiendo la gran curiosidad que aumentaba en los ojos de todos los presentes, curiosidad por descubrir de que se trataban esas dos cosas.

     -Por favor los invito a tomar nuevamente asiento-, dijo la Gran Dama.

     Todos tomaron asiento de inmediato y permanecieron en silencio esperando que Galadriel comenzara a hablar.

     -En primer lugar quiero que sepan que fueron citados para presenciar algo que previamente me fuera consultado y que en un concilio con otros altos señores elfos autorizamos a que fuera llevado a cabo. La palabra es toda suya príncipe Legolas, para realizar el pedido que considere pertinente-, dijo la Gran Dama.

     -Gran Dama, Elrond –dijo poniéndose de pie-, en esta ocasión y delante de todos los presentes quiero nuevamente solicitar la mano de Anië para poder tomarla como mi esposa, para que justos, en un futuro, podamos ser felices, guiémos por el buen camino el destino de nuestra gente, y para que finalmente podamos vivir nuestro amor, tal y como lo soñamos tanto tiempo atrás-.

     Anië estaba muda y con los ojos llenos de lágrimas, aún no podía creer lo que terminaba de oir.

     -Yo no veo impedimento en que eso suceda, hay que ver qué es lo que ella decide-, dijo la Galadriel con una sonrisa en su rostro.

     - Ni yo-, dijo Elrond.

     - Lo único es que por razones obvias deberán esperar a arreglar ciertos detallitos que ahora complican un poco el que puedan estar unidos en matrimonio-, agregó la Gran Dama.

     -Anië, ¿méralyë vesta ni?[1]-, preguntó entonces Legolas.

     -Ná, nada me haría más feliz!-, respondió Anië.

     En ese instante Legolas le entregó una caja pequeña a su amada y mirándola con ternura y mucho amor le dijo frente a los presentes algunas palabras.

     -Amor mío, frente a todos los que  aquí se encuentran hoy reunidos te entrego como símbolo de todo el amor que  siento por ti este presente que deseo aceptes-.

     Anië abrió la caja y dentro de ella había un bellísimo anillo que lucía ocho flores hechas en pétalos de cristal color lila finamente enhebrados en hilos de plata. Ella tomó el anillo y se lo puso y mirando fijamente a los ojos de su amado dijo:

     -Con este anillo que me entregas como símbolo del amor que sientes por mí, acepto tu propuesta de matrimonio y me comprometo delante de todos los presentes a amarte hasta el fin de mis días y a ser una esposa digna para tí-.

     Ambos se tomaron de la mano y se juraron amor eterno frente a todos, aunque en lo más profundo de sus corazones sabían que aún pasaría mucho tiempo hasta que pudieran concretarlo y vivir ese amor tan puro, sincero y fuerte que cada uno sentía por el otro.

     -Bien queridos míos –dijo Galadriel viendo atentamente a Legolas y a Anië-, tienen nuestra bendición, aunque frente a los aquí presentes debo decirles también, que hasta que no termines Anië tu compromiso con tu actual esposo no elfo no podrá celebrarse vuestra boda-.

     -Lo sé, y por la misma razón es que le pido a Legolas toda su comprensión, pues eso es algo que de momento me es imposible hacer, ya que de esa decisión depende la felicidad de mis hijos, y eso es algo que está por encima de todo, incluso de mi misma-, dijo Anië.

     -Pues bien, que así sea entonces. Creo que todos estaremos ansiando llegue ese momento, pero lamentablemente ahora hay algo realmente grave de lo que tenemos que hablarles-, dijo Elrond.

     -Así es-, afirmó la Gran Dama.

     -Realmente lamento mucho tener que amargarles este momento de dicha que estamos compartiendo pero debo informarles que la maldad y la oscuridad están nuevamente cerniéndose sobre el mundo de los hombres, mundo que luchamos por defender del mal de Sauron en aquel entonces y que ahora aunque sin un anillo que destruir, amenaza con destruir al mundo actual de los hombres. Aunque en otras ocasiones pareció ser igual pero no lo fue y pese a que en esas mismas ocasiones optamos por mantenernos al margen de los problemas de los hombres, esta amenaza está poniendo realmente en riesgo todo aquello por lo que Frodo, Sam, Gimli, Légolas, Aragorn, Merry, Pippin, Gandalf e incluso Boromir en aquel entonces padecieron las peores cosas. Además, ahora es que en los hijos de Anië vemos que la alianza entre elfos y hombres continúa, son esos niños los que nos demuestran el por qué esta vez si debemos tomar cartas en el asunto, es Anië que permaneció durante mucho tiempo sin saber o recordar quién era ella y que durante todo ese tiempo convivió con los hombres y los ayudó con sus cualidades élficas, y ahora que ya recuperó su identidad no los abandona sino que luchará por ese mundo en el que siguió viviendo hasta hoy, en el que nacieron sus hijos, en el que encontró que aún existen hombres como antaño que saben ser leales, que se comprometen por sus amigos y que luchan con ellos hasta el final, es por todos esos hombres y mujeres de bien que existen que debemos nuevamente enfrentar al mal y vencerlo como sea-, explicó Gandalf.

     -Y..., ese mal, es decir Saruman, ¿cómo es que podría provocar tanto pesar?-, preguntó muy tímidamente Sam.

- Mi muy querido Sam, ¿recuerdas acaso como encontraron vuestra tan amada Comarca

al regreso de la misión del anillo?, ¿recuerdas toda la destrucción y todo el mal que la perversión y la codicia de Saruman le ocasionaron?, pues ahora es igual y peor aún-, dijo Galadriel mirando fijamente a los ojos del hobbit

     En ese instante un escalofrío corrió por las venas de todos los presentes, con sólo pensar en la posibilidad de que el mundo pudiera volver a estar así de sombrío, lúgubre y cubierto por el mal como las tierras de Mordor, aunque por poco tiempo que fuera, se les estrujaba el corazón.      

     -No sé ustedes, pero yo no se lo voy a permitir, ya hizo demasiado daño y provocó mucho dolor, yo le presentaré batalla, aunque empeñe mi vida en eso. Además ya es para mí tiempo de volver-, dijo Anië.


 

[1] ¿Quieres casarte conmigo?, en Quenya.

 


"Historia de Amor Élfico en el siglo XXI" es propiedad de Anië  presentado por Yersi F

~* Yersi-Nirvana*~