Nota de la Autora: Espero q les guste mi fic y me encantaria recibir sus comentarios… es el primer fic q escribo por favor no sean tan duros conmigo!!
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Pureza
y Maldad
CAPITULO
I : El Encuentro
Hacía mucho, mucho tiempo ya desde que Legolas recorría estos caminos; pero, aún así, los recordaba perfectamente como si sólo hubiera sido ayer: el joven príncipe recorriendo los caminos hacia Imladris (Rivendel, como llaman algunos) llevando consigo el mensaje de su padre avisando al Concilio de la huida de Gollum, quien iba a pensar que ese sería el comienzo de toda una aventura, ahora regresaba con una misión parecida; avisar el paso de un qrupo de orcos a través del Bosque Negro, todo parecía igual, sin embargo no lo era, definitivamente no lo era, mucho había cambiado desde ese día ..... aunque aún seguía siendo joven (para los elfos, al menos) ahora ya no era príncipe. Al terminar la guerra contra el Señor oscuro, el padre de Legolas, el rey Thraundil, partió a las Tierras Imperecederas y, despues de la participación de su hijo en la guerra, creía que Legolas se había hecho merecedor de ser el sucesor del trono, decisión que nadie reprochó y Legolas recibió con mucho agrado, prometiéndole a su padre no defraudarlo.
Así
que después de todo ahí estaba él, el rey Legolas de Bosque Negro en su fiel
caballo Arod ( por supuesto que seguía con él, lo llevó a consigo después de
la disolución de la comunidad y definitivamente demostró ser un verdadero
caballo de Rohan, convirtiéndose en uno de los mejores caballos del reino), se
encontraba ya a entradas del reino de Elrond , mientras divagaba en sus
pensamientos. Sabía que podría haber mandado a cualquier mensajero con el
recado pero, en ves, prefirió dejar su reino en manos de sus hermanos y decidió
partir él mismo, “después de todo era un mensaje muy importante y habían
muchos temas de que discutir”, esa era la razón que había dado y nadie le
objetó, después de todo él era su rey y sabía que decisiones tomar... aunque
en el fondo de su corazón sabía que deseaba ese viaje, necesitaba ver esos
paisajes denuevo, sentir la emoción en su alma, tener contacto con el mundo....
quería a su tierra, por supuesto, y sabía que en poco tiempo se había ganado
la confianza de su pueblo y sabía también que lo había manejado bien,
haciendo algunos cambios, claro. Uno de los cambios que realizó fue el permitir
que los enanos entraran con total confianza y fueran recibidos como unos de los
mejores amigos del Bosque (por supuesto, que Gimili fue el encargado de
inaugurar aquel honor) y su pueblo tomó el cambio
mucho mejor de lo que él hubiera pensado, ahora los enanos eran asiduos
visitantes y mantenían amistad con muchos elfos.... Legolas suspiró y una
sonrisa se dibujo en su hermoso rostro al recordar a su amigo Gimli: después de
realizar los viajes que se habían prometido mutuamente, Gimli encontró una
esposa y formó una familia, asentándose en las Cavernas Centelleantes, en los
valles del Folde Oeste, cerca al Abismo de Helm; Legolas iba a visitarlo siempre
que podía y el enano siempre le molestaba con que ya era tiempo que el también
“siente cabeza y forme una familia” otra sonrisa se dibujó en el rostro del
elfo mientras pensaba en formar una familia.. sus pensamientos se vieron
interrumpidos porque se dio cuenta
de que llegaba ya a Rivendel y podía
ver los árboles del jardín de Elrond.
Pasó
por los guardias quienes lo saludaron con una reverencia (lo que causó cierto
sonrojo en él ), desmontó a Arod y se dirigía a la entrada del palacio cuando
escuchó una voz familiar que lo llamaba.
-
¿Glorfindel?
– el elfo sonrió y corrió hacia a su amigo.
-
¡Anya
, Legolas! ¡Por Elbereth, dichosa la hora en que apareces! Ya había mandado a
un mensajero a tu reino para avisarte de ...- no pudo terminar la frase.
-
¿Es
que acaso algo sucedió? – interrumpió Legolas con un rostro lleno de
preocupación.
-
¡No,
claro que no! - exclamó Glorfindel
– al contrario, llegas a tiempo para la celebración!
-
¿Celebración?
No comprendo que... –
-
Rey
Legolas! Que alegría que haya llegado! Realmente son muy rápidos los caballos
de los elfos silvanos! – Legolas giró y vió a Elrond , el gran elfo estaba
tan feliz como Legolas nunca lo había visto antes, se veía , incluso,
rejuvenecido.
-
Oh,
Señor Elrond! Temo que mi llegada sólo fue una coincidencia, obra del gran
Gilthoniel y la gran Elbereth! la razón de mi pronta llegada sólo es producto
de mi pronta partida, antes de recibir su invitación!-
-
Oh!
Ya veo... bueno debemos ocuparnos de las noticias primero – se dijo Elrond
mientras trataba de disimular la alegría con un rostro más serio , más no por
eso menos amable.
Elrond
condujo a Legolas hacia un amplio salón bellamente decorado con plantas y
flores de todas clases, aún así, el ambiente no se veía cargado en lo
absoluto; los colores eran claros y el piso blanco y lozano con sólo tres
grandes bancas blancas acolchadas apoyadas en respaldares blancos de suave
terciopelo, las bancas se situaban alrededor de una chimenea también de color
blanco donde un cálido fuego iluminaba el salón.
Elrond
se sentó en una de las bancas e indicó a Legolas que lo imitara. Legolas se
sentó en la banca del frente y relató a Elrond lo sucedido con los orcos, como
algunos sobrevivieron al ataque de los elfos y se dirigieron a las tierras del
norte.
-
Si
lo sé – respondió Elrond – unos jinetes del reino de Elessar mataron a
unos orcos hace mas o menos tres días – se paró y comenzó a dar vueltas
alrededor de la chimenea – situación algo preocupante... – de pronto el
rostro se volvió hacia Legolas – en todo caso, ya habrá tiempo de
hablar de estos hechos, Elessar no demorará en venir, no se perderá la
celebración! – el rostro de Elrond se volvió radiante de felicidad, mientras
invitaba a Legolas a seguirlo a través del cuarto, hacia la salida del palacio
– vendrán tiempos funestos, quizás, pero por ahora es tiempo de felicidad!-
Legolas
volvió la mirada algo confundido, y con un poco de timidez, se volvió hacia
Elrond
–
Disculpe,
señor, pero ¿qué celebra? –
Elrond
lo miró algo extrañado, y rápidamente se volvió hacia Legolas.
-
Es
cierto, usted llegó sin ver la invitación! Verá mi hija, Arialdnir, terminó
su preparación y regresa hoy desde Lórie. –
-
La
Dama Blanca vendrá! – exclamó emocionado Legolas.
Arialdnir, o la “Dama Blanca”, como los elfos la llamaban debido a la luz que despidió al nacer, según contaban las historias; era la hija de una de las grandes elfas, descendiente de los Antiguos, llamada Fësafel; y de un rey perteneciente a la raza de los Dunédain, uno muy poderoso y valiente según decian. Al parecer la combinación de ambas razas habían sido extraordinaria, según se decía, la dama tenía todas las ventajas de ambas razas; era inmortal y tenía la agudeza de sentidos de los elfos y la habilidad y perspicacia de los Dunédain. Los padres de Arialdnir fallecieron hace ya mucho tiempo (el padre de ella falleció antes de que ella naciera y su madre pereció en una guerra, debido a la herida de una flecha, casi como la madre de Arwen) y Elrond decidió adoptar a la pequeña y criarla como una hija. Cuando Arwen regresó a Rivendel ella se quedó en Lórien, bajo el cuidado de la dama Galadriel. Arialdnir había sido nombrada heredera del trono de los elfos y sucesora de Galadriel, por lo que se encargó su instrucción a la Gran Dama del Bosque y a los mejores magos (se decida, incluso, que había recibido instrucción del propio Gandalf, antes de su partida), por esta razón la Dama Blanca no había regresado a Rivendel hace mucho, sólo su padre Elrond viajaba a verla de tiempo en tiempo acompañado muchas veces de la reina Arwen.
Ahora
que Galadriel anunció el fin de la instrucción, Arialdnir podría regresar.
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