por Eala
CAPITULO
V
Aragorn
corría mirando al cielo y blandiendo su espada limpiando el camino para un
confundido Legolas que lo seguía, con Arial en los brazos. Los caballeros se
encontraban a los costados de ellos tratando de matar a los orcos que se habían
llegado a reforzar a la tropa anterior y que iban detrás de ellos.
Arial
parecía cada vez peor, su cabeza se movía ligeramente de lado a lado y su
rostro expresaba dolor. Legolas la aferraba a su pecho, tratando de que
compartir lo que sea que la estaba haciendo sufrir.
Finalmente
lograron deshacerse de los pocos orcos que los acechaban (habían perdido a la
mayoría en el camino y los otros habían seguido llenos de furia a Sombragris
quien había tomado otro camino, despistándolos) se metieron en un conglomerado oculto de árboles a un lado
del camino.
Aragorn
se acercó a Arial y le puso las manos en la frente y se la besó. Arial abrió
los ojos.
-
Llevémosla
a mi reino, la cuidaran, habrán refuerzos y…-dijo Legolas
-
Le haría
igual de daño … - lo interrumpió Aragorn – la oscuridad le hace daño .
-Le
haría igual de daño … - lo interrumpió Aragorn – la oscuridad le hace daño
.
-
Pero en nuestro pueblo la oscuridad es repelida! - dijo Legolas.
-
No pasará las fronteras.... no soportará - dijo Aragorn.
Erias
miraba a Arial visiblemente preocupado al igual que los otros caballeros.
-
Si la
oscuridad daña a la Dama, debemos sacarla de aquí, Su Majestad- dijo Traedas
– no pasará mucho para que los orcos regresen y nos encuentren, nosotros los
protegeremos con nuestras vidas si es necesario… -
Los
demás asintieron.
-
Aprecio su
lealtad, pero no son los orcos lo que me preocupan. Temo que algo más vendrá,
algo que debió permanecer en tinieblas y no despertar de nuevo….-
Legolas
quería entender lo que sucedía, pero estaba tan preocupado por ver a Arial
bien, que el motivo pasó a segundo plano.
-
No! Ya están
aquí, Aragorn, los siento… ya….- Arial cayó inconciente en los brazos de
Legolas.
Lo
siguiente pasó muy rápido, un terrible chillido, familiar para Legolas, resonó
en el cielo. La tropa de orcos corría hacia ellos y los rodeaba de nuevo.
El
chillido sonó de nuevo y Legolas lo comprendió… pero no era
posible….estaban muertos….
-
Nazgûl!!!
– gritó Legolas.
Legolas
reconoció a las terribles criaturas volando sobre sus bestias horrorosas, Arial
gemía de dolor y las bestias se arremolinaban encima de ellos como asquerosos
buitres sobre carne fresca.
-
Debemos
sacarla! – dijo Aragorn al instante que sacaba a Andúril del cuerpo de un
orco, se acercó a Legolas – Llévala
a algún lugar seguro lejos de las sombras, iré al paso de Rhun, allí esperan
cien hombres y derrotaremos a los
orcos que queden, encuéntrenme allí al amanecer del sexto día,
el peligro pasará para entonces.
De
pronto Sombragris apareció dando patadas en la tierra y derribando a 5 orcos
alrededor. Legolas subió a él con Arial en los brazos. Aragorn le dio
un beso en la frente a su hermana.
-
Los nazgûl
no se acercaran – Aragorn miró fijamente a Legolas – Cuidense. Andelu i ven
**el camino es peligroso**
Erias
le echó una mirada a Legolas.
Sombragris
relinchó y brilló con una intensa luz blanca (alejando a orcos y nazgûl) y
salió raudamente. Legolas sabía exactamente a donde debía ir. Conocía un
hermoso y secreto lugar en las afueras del Bosque Negro, lejos de la sombra que
lo rodeaba. Legolas cantaba en susurros a Arial, sujetándola fuertemente contra
él, logrando cuidar el sueño de la hermosa elfa, quien se calmó y ahora dormía
tranquilamente.
Arial
había sentido una dulce voz sacándola de las tinieblas y llevándola a un
hermoso bosque con olorosos jazmines y rosas, se sentía protegida por una
calidez en su pecho.
Arial
despertó. Era de noche ya. Encontró dos bellos ojos azules mirándola y un
hermoso rostro sonriendo.
-
Legolas! –
se levantó de un salto y lo abrazó.
El
la envolvió en sus brazos, feliz de tener a su dama con él.
De repente, se separó bruscamente de él.
-
Aragorn, los
Nazg… - Legolas puso un dedo sobre sus labios.
-
No
pronuncies ese nombre – tomó la mano de Arial - tu hermano está bien, me lo
dicen la luna y las aves, nos encontraremos con él muy pronto.
Legolas
le contó todo a Arialdnir, desde el momento que cayó inconciente. Ella se
encontró algo avergonzada y bajó la cara.
-
No sabía
que sería tan débil! Pensé que esta vez podría soportarlo pero…. – La
tibia y perfumada mano de Legolas tocó su rostro y lo levantó, quedando cara a
cara.
-
¿Qué
sucedió? – preguntó en un dulce tono, como un susurro.
Ella
suspiró.
-
Mi madre fue
una de las altas elfas, ellas podian manejar el mal y usar sus poderes contra la
oscuridad. Ellas aprenden a manejar el dolor del mundo, aprenden a derrotarlo y
no dejar que las afecte; pero temo que aún no puedo manejar aquel poder –
-
“Cuando
algo es puro no imaginas el daño que puede causar la oscuridad” – dijo
Legolas – ahora entiendo a Elrond, pero…¿Qué magia puedo traer a los nazgül?
Y además sé que su presencia aquí no fue ninguna novedad para ti o Aragorn-
-
Pues no, no
lo fue. Fue sólo la confirmación de que Saruman había regresado más fuerte,
usando alguna fuente maligna que aún desconocemos. Hace un tiempo sentí el
regreso de los nazgül, así fue como nos enteramos de los ataques de los orcos
– ella miró al cielo.
Pasaron
así algunos segundos, hasta que Legolas habló adivinando su pensamiento.
-
El estará
bien – dijo Legolas – tu hermano es un hombre fuerte, no debes preocuparte.
Sólo faltan tres noches más para encontrarnos de nuevo.
-
¿Tres
noches? Pero tu dijiste que sería al amanecer del sexto…. – de pronto Arial
comprendió todo - ¡¿Cuánto tiempo estuve dormida Legolas?! – exclamó.
-
Dos noches
con ésta – dijo él con una hermosa sonrisa – espero que tus sueños te
hayan ayudado.
Ella
lo miró con dulzura y un toque de tristeza.
-
Tú creaste
los sueños …..cuidaste de mí todo este tiempo dentro y fuera de ellos, no
descansaste… oh, Legolas! –
Sentía
que su voz se quebraba.
-
Ningún
cuidado es demasiado para la dama– dijo él sonriendo tratando de aliviarla
– sabes que haría cualquier cosa por
ti – dijo él, haciendo que sus orejas queden ligeramente rosadas.
Ella
lo miró cariñosamente.
-
¿dónde
estuviste todo este tiempo? – dijo ella.
Él
sonrió.
-
No fui yo el
que se mantuvo en secreto, creedme os hubiera buscado en los rincones más
alejados de este mundo de haber sabido vuestra existencia!–
Ambos
rieron.
-
¡Sombragris!
– Arial se paró.
El
caballo salió entre los árboles y trotó rozando su hocico con el hombro de
Arial. Ella lo acarició y Legolas se acercó a ambos.
-
Estuvo
trotando por los bosques, creería que estuvo vigilando – dijo él acariciando
la blanca crin del caballo – traté de hacer que descanse un rato y el señor
de los Mearas se negó a hacerlo, magnífico y extraño caballo – dijo él
dando un suave beso en la frente del caballo.
-
Veo que el
Señor de los Mearas y el Señor del Bosque Negro tienen algo en común entonces
–
Sabía
que Legolas se esforzaba, pero no podía ocultar el cansancio de sus ojos. Había
estado mucho tiempo peleando y pasó en vela dos noches además de haber usado
sus poderes élficos.
Arial
sacó su morral (felizmente Sombragris aún cargaba sus cosas en su lomo) y sacó
dos trozos de lembas de él.
Se
sentaron en una manta y encendieron una fogata.
-
Será mejor que descanses, yo haré guardia esta noche – dijo ella.
- Y
también será mejor que no te rías – continuó.
Legolas
congeló el rostro. ¿Cómo podría haber sabido ella que el quería reirse?
-
¿Cómo..? -
-
¿Olvidas que pasé tiempo con Galadriel? – dijo ella sonriendo aunque sabía
que esta no era la razón por la cual lo sabía (ella no podría nunca invadir
la privacidad de Legotas de esa forma!).
Legolas
sonrió también sabiendo que quizás se había vuelto como un libro abierto
para ella.
-
Sabes que no voy a dejarte hacer guardia, Arial – dijo él, expresando el
motivo de su frustada sonrisa.
-
Lo sé, pero
no es una petición, Legolas – su voz era seria ahora – necesitas descansar
Legolas.
Ella
plantó sus ojos miel en él .
“¿Cómo
decir que no a esos ojos?” pensó él.
-
¿Estarás
bien? – dijo él.
-
Creo que
podré arreglarme por unas horas – respondió ella con la más cálida de las
sonrisas.
-
Está bien,
pero es difícil relajar la mente cuando se tiene tantas preguntas en ella!! –
-
Concederé
ahora respuesta a sólo una de ellas –
Legolas
meditó un momento.
-
¿Qué
sucedió la primera vez que te encontraste con uno de ellos?
Arial
miró el cielo.
-
Mi primer
encuentro fue con un orco. Un día cuando era pequeña y me encontraba bajo el
cuidado de Olórin me escapé a los bosques – ella sonrió ante la ceja
levantada de Legolas - ¡Por Eru! ¿acaso tú nunca lo hiciste? – le dijo con
un gesto divertido.
-
Miles de
veces – dijo él – por favor continua.
- Bueno, aquel día fui mas
lejos de lo que debería y de pronto me ví cercada por dos orcos – ella se
puso seria – recuerdo el dolor….
- ¿¡Te hirieron!? – dijo
asustado el elfo.
-
No se me acercaron…. pero
sentí su esencia…pensar que algún día no fueron tan distintos a ti o a
mi…por supuesto Olórin llegó en el momento indicado, los derrotó y me
recogió llorando en sus brazos….me llevó con Galadriel – sonrió –
estaba tan enojado y tan increíblemente preocupado! pero al final, como
siempre, estaba tan feliz de verme que se olvidaba de regañarme! – Legolas
vio el reflejo de un fino cristal en el ojo de Arial…. Era una lágrima.
-
No es mi intención recordarte
momentos tristes – dijo él – lo siento
-
No! – dijo ela sonriendo y
limpiandose el rostro – no te preocupes! Es sólo que a veces lo extraño
mucho… en fin – dijo ella – él me enseñó a defenderme de los orcos y
con el tiempo llegué a superar su esencia …. Pero los nazgul… ellos son el
mal puro, el alma totalmente corrupta de un hombre… mi parte humana no soporta
ese tipo de … -
Legolas tenía una extraña
sensación. Era miedo… por ella.
-
Descuida – dijo ella leyendo
su rostro de nuevo – además creo que la respuesta ya está dada – dijo
viendo seriamente a los ojos del elfo.
-
Tan sólo … - Legolas se
recostó de pronto.
Arial había puesto su mano en aquellos hermosos ojos.
- Me
disculparé en tus sueños – dijo ella mirando aquellos ojos ahora perdidos en
algún hermoso bosque de Lórien.
-
es mi turno ahora- dijo ella acercandose a él – Lisse Oloori. Legolas
**dulces sueños, Legolas – se inclinó y besó la suave frente de Legolas.
"Pureza y Maldad" es propiedad de Eala presentado por Yersi F