"La última Pesadilla" 
Por Doc.exe
Capítulo 7: Destellos en la penumbra
 
Abrió los ojos con dificultad, aún seguía adormilado. Sentía una brisa soplando a través del cuarto, golpeándole el rostro.
 
- ¡Qué extraño! Estoy seguro de haber cerrado la puerta anoche.
 
Se levantó con algo de dificultad y se dirigió hacia la puerta. Cual fue su sorpresa al descubrir que lo único que quedaba de ella era una lámina de metal tirada en el suelo con un enorme agujero al centro.
 
- ¡¿Qué rayos...?!
 
Los bordes del agujero estaban adornados por una línea de metal fundido, como si alguien lo hubiera abierto mediante un soplete o un rayo láser. Se asomó al exterior del cuarto. Había trozos de vidrio regados a lo largo del pasillo, provenientes de los ventanales que habían sido quebrados. Pedazos de concreto y varilla, residuos de una pared destruida y los cuerpos de algunos reploids nulificados completaban el cuadro, señales indiscutibles de que una batalla había tenido lugar.
 
- Pero... ¿Qué está pasando aquí?
 
Salió corriendo a toda velocidad por el pasillo. En su camino encontraba más señales de lucha: cadáveres regados por el suelo, paredes que parecían haber sido tumbadas por una bomba, ventanales que habían reventado por la explosión. Algunos cuartos habían sido invadidos de la misma manera que el suyo, al mirar al interior se encontraba con sorpresas por demás desagradables: Los asesinos habían aprovechado que sus víctimas estaban durmiendo para eliminarlas dentro de sus cápsulas de hibernación, aún no comprendía cómo es que no había sido víctima del mismo destino.
 
- ¿Qué está sucediendo? Esto no tiene sentido... Tengo que llegar al centro de mando.
 
En su camino por la base se encontró con situaciones muy semejantes a las que encontró en las barracas. Al parecer el cuartel había sido víctima de un ataque mientras él estaba durmiendo. La batalla había sido feroz, los maverick hunters habían opuesto resistencia pero sus esfuerzos resultaron inútiles. Algunas secciones de la base estaban incendiándose, otras habían sido demolidas por completo. X reconoció los cuerpos de varios de sus compañeros, algunos de los cuales habían sido brutalmente masacrados.
 
“¿Pero quién pudo hacer todo esto? Sólo espero que el centro de mando se encuentre a salvo.“
 
Finalmente llegó al centro de comando, al abrir las puertas descubrió que había llegado demasiado tarde. El lugar había sido destruido, los cuerpos de algunas operarias aún se hallaban en sus terminales, parecía que las habían acribillado mientras cumplían con su labor, lo que indicaba que había sido un ataque sorpresa. Lo que más horrorizó a X fue reconocer algunos rostros conocidos de entre los cadáveres que se encontraban regados por el cuarto: En una esquina se hallaban los cuerpos de Douglas y Life Saver, mientras que el cuerpo del Dr. Koi descansaba sobre una de las terminales al lado del de Target, a quien violentamente habían estrellado el rostro contra la pantalla de la computadora. Al otro lado, en la puerta que comunicaba con el ala este de la base, yacían los cadáveres de dos maverick hunters que habían perecido valientemente al tratar de defender el lugar. X se aproximó a ellos y quedó sin aliento. 
 
- Hawk... Blues...
 
El fortachón había perdido un brazo y se encontraba recargado contra el marco de la puerta, había muerto acribillado por un arma de alto calibre, tuvo mejor suerte que su compañero. El cazador de la pañoleta reposaba en el piso, a primera vista parecía que lo habían decapitado, aunque la enorme mancha de sangre y los circuitos desparramados por el suelo más bien daban a entender que le habían reventado la cabeza. X sintió un nudo en la garganta al contemplar el grotesco y triste final de sus hombres.
 
- ¿Cómo pudieron hacerles esto?
 
En ese momento escuchó los pasos de alguien que entraba al centro de mando. Se volteó hacia él, arma en mano, quedándose mudo al darse cuenta de quien se trataba.
 
- ¿Z-Zero?
 
- Veo que he llegado demasiado tarde.
 
El cazador de armadura roja y blanco recorrió el centro de mando con la mirada, la expresión en su rostro reflejaba una enorme desazón.
 
- ¡Zero!
 
X corrió a toda velocidad hacia su amigo.
 
- Estás de vuelta... pero... ¿cómo?
 
- Lo siento X, pero no tenemos tiempo para charlas, tenemos que salir de aquí cuanto antes.
 
- Zero, ¿qué está pasando aquí? ¿Quién ocasionó todo esto?
 
- Te lo explicaré en el camino. Ahora sígueme.
 
Antes de salir del lugar, X dio un último vistazo al interior del cuarto. Lo único que le reconfortaba era saber que por lo menos, Signas y Alia no estaban entre las víctimas. Siguió a Zero hacia fuera de la base, donde se encontró con una horrible sorpresa: El exterior del cuartel de los maverick hunters estaba adornado con una copia de la estatua de la libertad de menor tamaño, en lo alto de dicha estatua se encontraba clavado el cuerpo de Signas. El comandante supremo había sido ensartado con sus propias katanas justo a mitad de la frente de la estatua, una siniestra ironía que representaba el final de los maverick hunters. X cayó de rodillas al suelo, apretando los puños con rabia.
 
- ¡X! – Zero se acercó a él. – No hay tiempo que perder, debemos salir de aquí antes de que...
 
X no respondió al llamado de su amigo, estaba enardecido pero, ante todo, frustrado. No había podido hacer nada para proteger al cuartel ni a sus compañeros que ahora estaban muertos.
 
- ¿Quién... quién hizo esto, Zero? ¡¿Quién fue el responsable de esto?!
 
Zero hubiera respondido de no ser porque el sonido de una siniestra risa le interrumpió. La risa provenía de la torre más alta del cuartel.
 
- Ahí debe estar. ¡Él debe ser el culpable de todo!
 
- ¡X, espera!
 
- Voy a acabar con él, Zero. ¡Voy a hacerlo pagar por esto!
 
- X... – Zero estaba sorprendido, nunca antes había visto a X tan furioso.
 
- ¡Iré por él y le daré su merecido!
 
- ¡X! ¡No! – Zero trató de detenerlo, pero el cazador de titanio azul se le adelantó sin siquiera escucharle. – Está sucediendo lo que temía, está empezando a dejarse dominar por la ira. Debo detenerlo y sacarlo de aquí antes de que sea demasiado tarde.
 
El cazador carmesí siguió al bombardero azul a la azotea de la torre. Allí, X presenció algo que lo dejó horrorizado. Al centro del lugar se encontraba una gigantesca cruz de concreto y acero, en la cual estaba siendo crucificada...
 
- ¡Alia!
 
La joven reploid tenía ambas muñecas y los tobillos encadenados a la cruz, su rostro estaba pálido, sus ojos lucían opacos. La muchacha lanzó una mirada suplicante al cazador de titanio azul.
 
- X... – Le llamó débilmente.
 
A un lado de la cruz, una siniestra figura reía diabólicamente.
 
- ¿Quién eres tú? ¿Por qué le estás haciendo esto a Alia? – Preguntó X, enfurecido.
 
El misterioso sujeto no respondió, estaba cubierto por una raída manta negra, lo único que se alcanzaba a apreciar de su rostro eran sus ojos, que brillaban con un siniestro fulgor rojizo.
 
- ¡Respóndeme! ¿Fuiste tú quien atacó la base?
 
- Ja, ja, ja... ¡Vaya que eres ingenuo, Megaman X! – La voz de la figura sonaba extremadamente familiar. – No... Yo no fui quien atacó este lugar. ¡Fuiste tú!
 
- ¿De... de qué estás hablando?
 
La figura comenzó levitar en el aire, dirigiéndose al borde de la azotea.
 
- Cuidado, X. Hay algo de este sujeto que no me agrada. – Susurró Zero detrás de X, mirando en forma recelosa hacia la siniestra figura..
 
- Mira hacia allá, X. – La sombra señaló hacia los desolados alrededores de la base. – Contempla la destrucción. La destrucción que tú provocaste.
 
- ¿De qué está hablando este tipo? El causante de todo esto fue Sigma, él fue quien ocasionó que la colonia espacial se saliera de órbita. X no tuvo nada que ver en ello. – Replicó Zero.
 
- Tal vez, pero Sigma sólo era un maverick más. – Respondió el encapuchado. – Y es bien sabido que los mavericks no hubieran aparecido de no ser por X. Todos los reploids fueron creados basándose en su diseño, lo cierto es que esta raza ha resultado ser una maldición para este planeta y para sus habitantes. De no ser por los reploids, los mavericks nunca hubieran existido, por lo tanto, X es el causante de todas las desgracias que ha provocado Sigma. Eso sin mencionar que fue él quien en su ingenuidad destruyó a Sigma cuando éste atacó la base de los cazadores, sin saber que con ello ocasionaría que el virus se propagara por toda la Tierra. ¡Él fue quien comenzó con la crisis de Eurasia!
 
Las palabras del extraño parecieron hacer mella en el capitán de la unidad 17.
 
- ¡No es verdad! ¡X no es culpable de nada! – Protestó Zero. – No lo escuches X, este sujeto sólo trata de engañarte. 
 
- X sabe que lo que digo es cierto. ¿No es así, X? Sabes que de no ser por ti, la humanidad no pasaría por estas penurias. Tú sólo has traído la desgracia a la Tierra.
 
X sólo apretaba el puño con frustración. El extraño levitó hacia donde se encontraba Alia.
 
- ¡No te atrevas a tocarla! – Gritó el cazador de titanio azul.
 
El sujeto le ignoró y tomó una de las mejillas de Alia. La joven no reaccionaba, mantenía la mirada fija en el bombardero azul, la expresión en su rostro lucía completamente vacía.
 
- ¡Quítale las manos de encima! - X estaba furioso. - Más te vale que la liberes ahora mismo, o de lo contrario... – El capitán de la unidad 17 apuntó con su X-Buster hacia el encapuchado.
 
- Es hermosa, ¿no es verdad? – Dijo éste mientras acariciaba la mejilla de Alia. – Ella es lo único que queda de tu raza, y también el último vestigio de la humanidad.
 
- ¡¿Qué estás diciendo?!
 
- Así es, X. Tal como lo escuchaste: La raza humana y la raza reploid han desaparecido, se han extinguido por culpa tuya. Tu deber era protegerlas a ambas, pero no pudiste. ¡Fallaste! Fallaste desde el momento en que permitiste que Sigma se transformara en un maverick, fallaste al no poder evitar que la colonia espacial se desplomara sobre la Tierra, al no impedir que el Nightmare se propagara. ¡Tu fracaso ha traído la desgracia a todos!
 
X apretó los dientes, la muñeca empezaba a temblarle. Tuvo que apoyar su cañón de plasma sobre su otra mano para evitar perder el objetivo.
 
- ¡X, no le escuches! Este sujeto no sabe de lo que está hablando.
 
- ¿Y por qué habría de escucharte a ti, Zero? Después de todo, tú también estás marcado por los mismos pecados que X. ¿O ya se te olvidó lo que sucedió con la pequeña Iris y su pobre hermano el Coronel?
 
Ahora fue el turno de Zero de rabiar.
 
- ¡Cállate! No creas que me dejaré enredar por tu juego.
 
La figura rió ligeramente mientras cesaba de acariciar el rostro de Alia. Sacó de entre sus ropas lo que parecía ser un bastón largo.
 
- Contémplala bien, X. Ya que ella será sacrificada para redimir tus pecados y los de toda tu raza.
 
El bastón se transformó en una guadaña de energía.
 
- ¡No! ¡No te atrevas! – X disparó varias ráfagas de plasma que acribillaron al encapuchado. Éste se tambaleó en el aire unos momentos antes de recobrar la compostura y dar un veloz golpe con su guadaña.
 
- X... – Los ojos de Alia se abrieron enormemente al sentir como la hoja láser atravesaba su pecho. Miró a X por varios segundos, antes de que el brillo en sus ojos desapareciera para siempre...
 
- ¡¡¡NO!!! ¡¡¡¡MALDITO!!!! – X disparó la carga de su X-Buster a máxima potencia, fulminando al encapuchado. Éste cayó al suelo, reincorporándose nuevamente, la manta que lo cubría había sido desintegrada. Al verlo, X y Zero quedaron sin habla.
 
- No puede ser, ese sujeto...
 
- ¡No es posible! – X cayó de rodillas al suelo, no podía creerlo. El atacante de Alia era exactamente igual a él. Ambos eran idénticos el uno al otro, parecían dos gotas de agua, lo único que los diferenciaba era el color de sus ojos, los del asesino brillaban con un siniestro color sangre.
 
- No deberías sorprenderte tanto.
 
- ¿Quién... quién eres tú? – Preguntó el cazador azul, aterrado.
 
- Acaso no me reconoces... Soy tú. – El siniestro reploid se arrodilló frente a X, mirándole a los ojos. –Tú y yo somos exactamente lo mismo. Somos asesinos, asesinos que no dudamos en eliminar a quien sea. Asesinos que no dudan al momento de jalar el gatillo, sin importar si se trata de amigo o enemigo.
 
- No... eso no es cierto...
 
- Sabes que lo es. ¿Acaso ya te olvidaste de Magma Dragoon o de Bolt Kraken? ¿Y qué hay de Spark Scorpion? Ellos eran tus compañeros y los nulificaste sin compasión alguna. Por mucho que odies la violencia, sabes que estás destinado a ella. Fue ese el camino que escogiste, recuérdalo: Estar siempre en guerra, pasar la eternidad luchando, tener por siempre las manos manchadas con sangre. Vivir y morir como un soldado, como un cazador, como un asesino. Un asesino que tarde o temprano será consumido por las tinieblas y que traerá la desgracia a este mundo. Eso eres, Megaman X.
 
- ¡No! ¡Yo nunca quise matar a nadie! Nunca quise...
 
- ¡Qué mentira más piadosa! Lo cierto es que no es así. ¿No te has preguntado por qué nunca dudas al momento de eliminar a tus adversarios? ¿Por qué los remordimientos vienen siempre después, nunca antes? La razón es muy simple, es algo que ya llevas dentro. El impulso de matar, el impulso para destruir es algo que está dentro de ti y de todos los reploids. El virus Sigma no hace enloquecer a los reploids como tú y todos los demás pensaron, simplemente los libera del autocontrol que a sí mismos se imponen, libera ese deseo de destrucción, ese deseo de muerte que hay en todos ellos. Ese deseo de destrucción que tú y otros han tratado de controlar, pero que forma parte de tu naturaleza, y que como un río, cuando se desborda resulta indomable.
 
- No...
 
- Al final, tú también has sido consumido por la oscuridad, has liberado ese deseo de destrucción y lo has manifestado aquí mismo. – El X siniestro señaló hacia el cuerpo de Alia, que aún permanecía encadenado a la cruz. – Mírala. ¡Mírala bien! Al final ella fue quien tuvo que pagar por tus pecados.
 
- ¡Tú la mataste!
 
- No, X. Tú lo hiciste, tú y yo somos el mismo individuo, ¿recuerdas? Somos parte de la misma persona, el mismo asesino, compartimos la misma alma podrida. La única diferencia es que tú aún te dejas llevar por esos remordimientos absurdos, mientras que yo ya los he superado. Esos remordimientos son lo único que te detiene para convertirte en maverick. No necesitas ser infectado por el virus, sólo necesitas librarte de ese estúpido sentimiento de culpa y verás como inician las carnicerías.
 
- ¡Ya me canse de escuchar esta patraña! - Una ráfaga de plasma salió disparada en contra del X maligno, que apenas pudo esquivarla de un salto. – X, tú sabes que no es verdad lo que este sinvergüenza dice. Tú nunca podrías hacer algo parecido. No eres ningún malvado como él te describe, sino todo lo contrario. – Intervino Zero, desenfundando su sable.
 
- Mira quien lo dice, aquél que perdió su inocencia al eliminar a la mujer que amaba. Sí que das lástima, Zero. – Replicó el doble del bombardero azul en tono burlón. Zero sólo pudo gruñir en respuesta. – Mira, Zero. - El X maligno señaló hacia la cruz de concreto, las cadenas que sujetaban a Alia desaparecieron y su cuerpo cayó al suelo.
 
- ¡Alia! – X corrió hacia ella, ignorando a su alterego malvado y al cazador carmesí. - ¡Alia! ¡Alia! ¡Por favor, respóndeme! ¡¡¡Alia!!! – X agitaba desesperadamente el cuerpo de la joven, su esfuerzo resultaba inútil, lágrimas empezaban a formarse en sus ojos.
 
- ¡Qué conmovedor! ¿No te parece una escena conocida, Zero? Al final, la chica a la que amabas también tuvo que pagar por culpa tuya.
 
El antiguo líder de la unidad de fuerzas especiales sólo apretó los dientes, contemplando con rabia la escena. Efectivamente estaba sufriendo un Deja Vu, recordó con dolor como él había reaccionado en forma parecida cuando Iris estaba muriendo.
 
- ¡Eres un miserable! - Zero se lanzó sobre del doble de X, éste esquivó el sablazo y contraatacó con un disparo de su cañón de plasma, el cual Zero apenas logró desviar. El cazador carmesí arremetió nuevamente contra el X maligno, quien respondió con un golpe de su guadaña de energía. Ambas armas chocaron un par de veces antes de que Zero derribara al siniestro reploid con una patada.
 
- ¡Ya verás!
 
- Ni lo sueñes. ¡Accionar armadura Belcebú!
 
- ¡¿Qué demonios...?!
 
Una siniestra aura naranja envolvió el cuerpo del alterego de X, el cazador maligno emergió cubierto por una armadura, pero ésta era completamente diferente a cualquier otra que Zero hubiera visto. Era de color rojo oscuro, con leves tonos naranjas y violetas en las botas, peto y casco. Su diseño en verdad resultaba escalofriante: Tres cuernos brotaban del tétrico casco, la forma del X-Buster modificado asemejaba la cabeza de un dragón, las hombreras tenían forma semejante a un par de cráneos, el peto era adornado por lo que parecía un rostro gimiendo. Un par de alas, parecidas a las de un murciélago, o mejor dicho, a las de algún tipo de demonio, daban el toque final a la armadura.
 
- Muy bien. Ahora deshagámonos de la basura.
 
- ¡¿Pero qué demo...?!
 
El X diabólico apareció inesperadamente enfrente de Zero y antes de que éste pudiera reaccionar, le disparó con su X-Buster a máxima potencia, mandando al hunter carmesí contra una pila de escombros al otro lado de la azotea.
 
- ¡¡Zero!! - X sólo observaba, con frustración y temor, como su alterego se acercaba a él con una sonrisa cruel en el rostro. - ¿Por qué haces esto?
 
- Porque es lo que tú deseas.
 
- Eso no es verdad...
 
- Sabes que lo es. ¡No lo niegues!
 
Súbitamente, una serie de horrendas imágenes aparecieron frente a X.
 
- No... ¡No puede ser!... ¡Esto no es cierto!... ¡¡¡No es cierto!!!
 
X pudo ver lo que parecía una serie de recuerdos: Como había emergido de su cápsula de hibernación y abierto el agujero en la puerta con el Solar Flare... Como había irrumpido en los cuartos de los otros cazadores, eliminándolos mientras estos se hallaban en sus cápsulas... Como había eliminado a los guardias de seguridad cuando éstos llegaron a investigar que sucedía...
 
Se vio a sí mismo avanzando a través de la base, destruyendo todo a su paso. Al llegar al centro de mando, Hawk y Blues trataron detenerlo. Cortó a Hawk un brazo con el Z-Saber y, acto seguido, usó el Iron Maiden para fulminarlo. Blues pudo protegerse gracias a su escudo de energía, pero X lo derribó de un golpe y le voló la cabeza con un tiro de su X-Buster. Después irrumpió violentamente en el centro de comando, eliminando a la mayoría de los que allí se encontraban con el Iron Maiden. Los únicos sobrevivientes fueron Target y el Dr. Koi. Cuando el científico trató de proteger a la navegante, X lo acribilló con el arma de Blues, misma que había absorbido después de eliminarlo. Target corrió en auxilio del doctor, pero X la sujetó del cuello, quebrándoselo, para después estrellarle el rostro contra la pantalla de la terminal sobre la que yacía el científico.
 
- ¿Cómo... cómo pude...?
 
- Pero espera, X, aún hay más.
 
En la siguiente imagen, X se vio a sí mismo pelando contra Signas en el exterior de la base. El comandante supremo desenvainó sus dos katanas de energía para después lanzarse sobre de X, que desenfundó el Z-Saber y accionó la armadura Falcon. La lucha se prolongó por varios minutos, hasta que X logró hurtar una de sus espadas a Signas, para después tomarlo por el cuello y, usando sus propulsores, levantarlo hasta lo alto de la estatua, estrellándolo contra ella y rematándolo con la katana que le había arrebatado.
 
- Sin embargo, no creas, que fue lo peor que hiciste...
 
- ¡¡No!! ¡¡¡Alia!!!
 
La escena que más horrorizó a X fue aquella en que se vio construyendo una enorme cruz encima de la torre principal, misma donde, segundos más tarde, crucificaría a Alia...
 
- ¡No!... ¡Maldición! ¡No!... ¿Cómo pude...? ¿Cómo pude hacerles eso?... – X abrazó el cuerpo de Alia, sus lágrimas empapaban el rostro sin vida de la joven, mientras los fluidos vitales de ésta manchaban la armadura del maverick hunter. – Hawk, Blues... Life Saver, Douglas... Dr. Koi, Target... Signas, Alia... por favor... ¡Por favor perdónenme!
- Pobre, pobre X. – Dijo el doble en forma burlona. – Se ha quedado solo. No te preocupes, yo terminaré con tu sufrimiento.
 
El reploid de ojos escarlatas levantó su guadaña de energía, lista para clavarla sobre de X, pero antes de que pudiera dar el golpe, alguien le detuvo sujetando el arma por el mango.
 
- N-no dejaré que lo lastimes... – Zero estaba gravemente herido, había perdido un brazo, varios de sus circuitos chisporroteaban y su rostro estaba manchado con sangre, pero a pesar de ello, seguía luchando.
 
- Veo que hay necios que nunca aprenden. – El X siniestro dio un rápido golpe con su guadaña en el estómago de Zero, partiendo en dos al cazador. 
 
- ¡Zero!
 
Zero trató con dificultad de hablarle a X, estaba agonizando.
 
- ¡X! N-no te dejes engañar... este... este sujeto sólo trata de confundir tu mente... trata de doblegar tu espíritu... él no existe X, es sólo una ilusión... debes... debes escapar de aquí, antes de que...
 
- Vaya que eres resistente. ¡Muere ya de una buena vez! – El X maligno desintegró la parte superior de Zero con un disparo de su X-Buster.
 
- ¡¡¡No!!! ¡¡¡Zero!!!
 
- Está hecho, X. Has acabado con todos aquellos a los que amabas. Tu peor pesadilla se ha vuelto realidad, te has convertido en lo que más odias. Gracias a ello, la raza humana y la raza reploid han dejado de existir. Ahora, ¿qué vas a hacer? Ya nadie puede detenerte. Ni siquiera Zero, tu mejor amigo, al que le pediste que se encargara de ti cuando algo así sucediera, pudo hacer algo.
 
X no respondió, bajo la mirada hacia el rostro de Alia, las lágrimas brotaban incontrolablemente.
 
- ¿Por qué? ¡¿Por qué?!... Zero... Alia... Por lo que más quieran... ¡Perdónenme!
 
El hunter azul abrazó el cadáver de la joven con todas sus fuerzas, sollozando con dolor.
 
- Descansa en paz, Megaman X. – El diabólico alterego levantó la guadaña. La hoja láser se desplomó a toda velocidad sobre el cuello del bombardero azul...
 
- ¡¡¡AAHHHH!!! – X despertó sobresaltado. Estaba sudando frío y con el rostro completamente blanco. - ¿Dónde... dónde estoy?
 
La puerta se abrió, revelando a una muy preocupada Alia que ingresaba en la habitación.
 
- ¡X! ¿Estás bien? Noté que tu cápsula de hibernación no estaba funcionando y cuando vine a ver, te escuché gritar.
 
- ¡Alia! – X corrió a toda velocidad hacia ella, abrazándola. - ¡Qué bueno que estás a salvo!
 
A la maverick hunter se le subieron los colores al rostro.
 
- Ehh... X... ¿A... a qué viene todo esto?
 
X se dio cuenta entonces de lo que estaba haciendo.
 
- ¿Eh?... ¡Disculpa! – Dijo separándose de ella bruscamente, algo ruborizado. – Es sólo que... bueno...
 
El cazador azul se sentó sobre la cápsula de hibernación, Alia se percató de lo preocupado en su semblante, se sentó a su lado, mirándolo consternada.
 
- ¿Qué sucede, X? Cuéntamelo por favor.
 
X permaneció callado por varios segundos antes de responder, su mirada permanecía fija en la pared.
 
- Tuve una pesadilla...
 
- ¿Una pesadilla?
 
- Fue tan real, Alia... Debiste haberlo visto...
 
- ¿Qué soñaste?
 
- Soñé... soñé que todo estaba destruido, la base estaba en ruinas. Signas estaba muerto, tú también, todos lo estaban, incluso Zero fue asesinado... – Lágrimas empañaron el rostro de X, Alia le miró con mayor preocupación. – Y el causante... el causante de todo aquello... era yo...
 
- Pero... ¿cómo? - Alia se sorprendió. X lucía más acongojado.
 
- Pero lo peor de todo, Alia... lo peor de todo era que... lo estaba disfrutando... ¡Estaba disfrutando al hacerlos sufrir a todos! Por primera vez en mi vida asesiné a alguien sin sentir el más mínimo remordimiento, me convertí en lo que más temía...
 
- X... – Alia colocó una mano sobre el hombro del cazador. Éste ya no pudo soportarlo más y la abrazó de nuevo, apoyando el rostro sobre su hombro. Alia respondió al abrazo, le retiró el casco y comenzó a acariciar comprensivamente sus cabellos. - Soñaste que te convertías en un maverick, ¿no es así? – El hunter sólo asintió con tristeza. – X, eso nunca sucederá. Tú no puedes convertirte en maverick, eres la persona más generosa que he conocido. Jamás podrías ser capaz de atrocidades como esas.
 
- Pero... Alia...
 
X miró a los ojos a su amiga, ésta le sonreía.
 
- Confía en mí cuando te lo digo: Tú nunca serás capaz de lastimar a nadie de esa manera, siempre has tenido un buen corazón y siempre lo tendrás.
 
El cazador no pudo evitar sonreír de nuevo mientras se secaba las lágrimas.
 
- Perdóname. – Le dijo.
 
- No tienes porque pedir disculpas. – Respondió ella.
 
- No, sí debo hacerlo. Perdóname por haber actuado tan imprudentemente ayer. Créeme, esa no era mi intención, es sólo que no quería que te angustiaras, pero al final resultó todo lo contrario. Los preocupé a todos, en especial a ti.
 
- X... – Alia le miró comprensivamente. – Pues, en ese caso, perdóname tú también por haberte dado esa bofetada.
 
- No, en realidad me la merecía. He estado actuando como un verdadero idiota, ¿no es así? Te prometo que no volverá a pasar.
 
Ella le miró un tanto desconfiada.
 
- No sé por qué razón no te creo. – Contestó algo sarcástica. X sólo le sonrió mientras llevaba una mano a la mejilla que le había golpeado la noche anterior.
 
- ....Por cierto, tienes la mano muy dura. – Dijo en tono de broma.
 
- ¡No tan dura como tu cabeza! – Respondió ella ligeramente enfadada.
 
- Sí, tienes razón, ja, ja, ja, ja, ja...
 
Alia no pudo evitar sonreír al escucharle reír de esa manera. Ambos reploids comenzaron a reír jocosamente, permanecieron sentados encima de la cápsula por un par de minutos.
 
- Bueno. Tal vez sea mejor que vaya con Life Saver, para que me dé los resultados del diagnostico, veré si ya puedo reincorporarme al trabajo. Además, tengo que supervisar a Blues y a los otros, debo cerciorarme de que cumplan con su castigo.
 
- Sí, yo también tengo cosas que hacer, tengo que analizar algunas muestras en el laboratorio. – Alia se dirigió hacia la puerta. Antes de salir volteó hacia el bombardero azul. – X, créeme cuando te digo esto, tú nunca te convertirás en un maverick.
 
- Gracias Alia. – Respondió con una sonrisa que fue correspondida por la bella hunter.
 
“Porque yo no permitiré que algo así te suceda.”
 
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- ¡Maldita sea! – Zero golpeó la pared de la cueva con rabia. - ¡Fallé! ¿Cómo pude cometer un error tan estúpido?
 
El cazador carmesí estaba realmente frustrado.
 
- Debí haberlo sacado de allí antes de que ese tipo apareciera. ¡Maldición!
 
Zero miró hacia una computadora portátil que descansaba encima de una roca.
 
- Ese sujeto sí que es astuto. Por culpa de esa pesadilla, he perdido el nexo telepático que mantenía con X, mientras exista esa interferencia no podré comunicarme con él. Lo peor es que no podré advertirle de lo que ese maldito está tramando.
 
Zero se acercó hacia la computadora, corroborando los datos que aparecían en la pantalla, su mirada revelaba mayor desazón.
 
- Mi DNA está más inestable que nunca. Puedo transformarme en maverick en cualquier momento. ¡Diablos! ¡No! Definitivamente no puedo regresar a la base.
 
Zero salió de la caverna, dirigiéndose al borde de un desfiladero que se encontraba cerca de ésta.
 
“Seguramente ‘él’ lo planeó todo para que no pudiera comunicarme con X. Lo más probable es que ya hasta me esté buscando. Debo darme prisa, o de lo contrario... Sólo espero que en ese lugar se encuentre la solución para estabilizar mi DNA.”
 
Zero miró hacia abajo. En una de las salientes del barranco se hallaba la entrada hacia un túnel.
 
- ¡Manos a la obra!
 
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- ¡Nos veremos después! – Dijo X, despidiéndose de Alia.
 
La joven respondió con un ademán antes de ingresar al laboratorio. X siguió su camino hacia la enfermería. Al doblar la esquina un reploid le salió al encuentro, alguien a quien REALMENTE no deseaba ver.
 
- ¡Vaya! Miren quien está aquí. Si se trata del cazador estrella, el buen Megaman X. – Dijo en tono mordaz.
 
- ¿Qué quieres ahora, Red Wing?
 
- Nada, sólo quería saludarte, mi buen amigo X.
 
- Que yo sepa, tú y yo nunca hemos sido amigos. – Respondió X, un tanto molesto.
 
Red Wing era el líder de la unidad 14. Originalmente era lugarteniente de Magma Dragoon, pero después que éste traicionara a los maverick hunters, fue ascendido al rango de capitán y puesto al frente de la unidad. Era un reploid de apariencia semejante a un ave, una mezcla entre petirrojo y halcón. Sobra decir que X también sostenía una rivalidad con él, sólo que a diferencia de la que tenía con Scorpion, ésta no era nada amistosa. Red Wing siempre había estado celoso de él y de sus habilidades como líder de la unidad 17, por lo que siempre aprovechaba cada oportunidad que tenía para fastidiarle. X realmente lo detestaba. Si Blues de por sí ya lo sacaba de sus casillas, no se comparaba en nada a Red Wing. Tenerlo cerca de él, molestándole a cada momento, era peor que recibir un cubetazo de agua fría en la mañana.
 
- Bueno, si quieres que te sea sincero, mi buen X, sólo vine a burlarme de ti un rato. Para variar, ayer tus habilidades sí que fueron bastante “eficaces”. – Sobra decir que estaba hablando en forma sarcástica. – Ya era hora de que un maverick te diera la paliza que te merecías, aunque por lo que pude escuchar, eso no se comparó en nada a la que después te dio Alia. Esa chica si que tiene temperamento.
 
X frunció el ceño.
 
- Red Wing, si nada más viniste a esto, mejor apártate. Tengo mejores cosas que hacer que perder mi tiempo contigo.
 
- Ya que hablamos de Alia, los vi salir a ti y a ella bastante felices de las barracas esta mañana, creo que encontraste la forma perfecta de contentarte con ella anoche, ¿no? – Dijo guiñándole el ojo.
 
X enrojeció mientras le lanzaba al pajarraco una mirada asesina.
 
- ¡No sabes ni lo que dices! Mejor quítate de mi camino, no tengo tiempo.
 
- Cómo gustes, Don Juan. – Red Wing rió ligeramente, X le miraba enfadado. – Por cierto, sí que diste un buen gemido en la mañana, hasta yo lo escuché desde mi cuarto. Alia debe ser muy buena en la cama por lo que veo.
 
- ¡Eres un imbécil! - El rostro de X tomó diversas coloraciones de rojo mientras estallaba como volcán. Se volvió colérico hacia Red Wing, pero el pajarraco salió corriendo antes de que pudiera estrangularlo. Se alejó riendo mordazmente, X sólo le miraba furioso, su rostro estaba exageradamente colorado, en lugar de pupilas tenía un par de hogueras. - Ese... ese... – Estaba tan enfurecido que no encontraba palabras para insultar al pajarraco, ya había agotado todas las habidas en el idioma español. Se alejó por el pasillo hacia la enfermería, lanzando maldiciones contra Red Wing. Se detuvo a pensar un momento antes de entrar.
 
“Aunque pensándolo bien... ¿Cómo sería tener relaciones con Ali...? ¡Ugh!” X se sonrojó terriblemente. “¡No de nuevo! ¡¿Acaso soy un pervertido o qué?! ¿Por qué siempre me pongo a pensar en esas cosas cada vez que alguien menciona algo  relacionando así a Alia?”
 
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El túnel era bastante largo y muy oscuro, tuvo que activar los sensores de visión nocturna en sus ojos para poder ver mejor.
 
“Este lugar es bastante tenebroso. Sólo espero encontrar lo que busco.”
 
Explorando las regiones más inhóspitas del cuadrante 11F5646, Zero había dado con uno de los últimos segmentos de la fortaleza donde él y X lucharon contra Sigma, durante los incidentes posteriores a la crisis de Eurasia. Múltiples recuerdos aparecían en su mente al mirar las paredes de roca. No podía estar equivocado, sabía que ese lugar no sólo contenía la clave de su nacimiento, sino también la llave para solucionar el predicamento en que se encontraba.
 
“Si mi memoria no me engaña, en uno de estos túneles debe encontrarse el pasaje hacia el laboratorio.”
 
Sin que Zero lo notara, accidentalmente pisó un interruptor en el suelo.

- ¿Mmm...? ¿Y eso?
 
Un extraño sonido empezó a resonar por las paredes del túnel. Zero no tardó mucho en descubrir la causa. El interruptor había accionado una trampa, liberando una gran roca que se aproximaba velozmente hacia él.
 
- .....¿Es una broma? – Zero bostezó, no le costó ningún trabajo partir la roca por la mitad con un sablazo. – ¡Oh! ¡Por favor! No puedo creer que realmente pensara que eso me iba a detener. ¿Qué acaso no se le ocurrió colocar mejores trampas?
 
Apenas acabó de hablar, el piso se desplomó debajo de él.
 
- ¡Esto me saco por hablador! – Se lamentó mientras caía a toda velocidad por el agujero. Al fondo del mismo alcanzó a distinguir algo. - ¡Picos! Debo hacer algo  o me destrozaré contra ellos. - Trató de frenar su caída clavando su sable sobre el muro. – ¡Esto no funciona!... Ya sé...
 
Zero disparó una ráfaga de plasma sobre los picos, logrando destruir algunos. Dirigió su caída hacia ese pequeño espacio libre, apenas salvándose de quedar ensartado en los demás. Sin embargo, ello no significó que no se diera un tremendo golpe contra el suelo.
 
- ¡Ayy!........... Ja, ja, a pesar de todo, salí bien librado. A esto le llamó tener habilidad. (NA: Yo más bien le llamo tener suerte ¬¬U)
 
Se reincorporó y miró hacia arriba, el hoyo era bastante profundo.
 
- ¡Genial! ¿Y ahora cómo se supone que saldré de aquí? – Zero dio un puñetazo contra la pared del agujero, cual fue su sorpresa al percatarse de que sonaba hueca. - ¡Hey! Esperen un momento.
 
Soltó una ráfaga de plasma con su Z-Buster, revelando un pasadizo secreto.
 
- Bueno, las cosas ya empiezan a mejorar. Me pregunto qué otra clase de peligros habrá por aquí.
 
No sabía que ponto se arrepentiría de hacer dicha pregunta.
 
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- ¿A qué te refieres con eso de que el diagnóstico desapareció?
 
- A eso, a que el diagnóstico se esfumó. La computadora parece haber sufrido una falla, toda la información se perdió, afortunadamente ya había hecho un respaldo de los datos previamente. La única cosa de la que no tenía copia guardada era tu diagnóstico.

- ¿No sabes cuál fue la causa?
 
- No con exactitud, aunque no creo que haya sido un virus informático. Alia ya protegió todas las computadoras de la base con un programa especial a prueba de ellos. Si se hubiera tratado de uno, tendría que tener la potencia del Nightmare para haber superado los firewalls. Más bien parece ser un daño producto de una falla o descarga eléctrica, aunque no he podido determinar cuál fue la causa.
 
- ¡Genial! ¡Absolutamente genial! – Exclamó X, fastidiado.
 
- De cualquier forma, logré salvar algunos datos del diagnóstico en mi memoria interna. Salvo por los análisis del Virus Scanner, la mayoría de la información que se perdió era irrelevante.
 
- ¿Entonces qué me recomiendas, Life Saver?
 
- Bueno, normalmente te recomendaría que descansaras uno o dos días antes de reincorporarte al trabajo, eso para que tus sistemas de auto-reparación terminen de curar tus heridas adecuadamente, pero como sé que no me vas a hacer caso, mejor me ahorro el consejo.
 
- ¡Life Saver! – X repuso con severidad a las palabras del médico. – Sé que a veces soy algo descuidado, pero tampoco soy estúpido. ¿Crees que me arriesgaría innecesariamente sabiendo que aún no estoy reparado al 100%?
 
- ¡¡¡Sí!!! - Las voces de Life Saver y de todos los que se encontraban en la enfermería respondieron al unísono.
 
- Francamente, X, hay días en que me pregunto cómo es que has logrado sobrevivir tanto tiempo con esa tendencia suicida que en ocasiones presentas. – Agregó el médico.
 
X sólo suspiró con resignación.
 
- ¡Oh! ¡Vamos capitán! No se deprima. Es sólo que, sinceramente, usted es un adicto al trabajo.
 
X le lanzó una mirada severa a Blues, que se hallaba fregando el piso de la enfermería.
 
- ¡Tú no hables! ¿Necesito recordarte que sólo te queda una hora para terminar tu labor antes de que te imponga otro castigo ejemplar?
 
- ¡No, señor! ¡No es necesario! – Respondió el novato nervioso mientras cepillaba el piso con mayor velocidad.
 
- Y ahora que lo pienso bien, algo me dice que tú y Hawk tuvieron algo que ver en que la computadora de diagnóstico se haya estropeado. Después de todo, ¿qué no garantiza que en medio de su riña la hayan dañado o algo por el estilo?
 
- Pues yo no recuerdo que Hawk o Blues se hayan acercado a la computadora mientras reñían. – Comentó Life Saver.
 
- Life Saver, créeme, cuando este par pelea, realmente lo destruye todo. ¿Ya se te olvido lo que pasó hace un mes en el hangar?
 
- ¡Oh! No me lo recuerdes. ¡Pobre de Douglas!... ¿Qué digo? ¿Pobre de Douglas? ¡Pobre de mí! Yo fui quien tuvo que repararlo después de que ese desastre tuviera lugar. – Respondió el médico disgustado.
 
- ¡Oh! Vamos, no es para tanto. – Replicó Blues. – Después de todo, el jefe de ingenieros sólo tuvo que estar una semana en terapia intensiva. Además, ¿quién diría que alguien tan gordo pudiera salir disparado tan alto?
 
- Sí, ¿y quién diría que un par de cazadores inexpertos como ustedes podrían llegar a ser más destructivos que el virus Sigma? No quiero pensar en la clase de desastre que le hubieran dejado a Life Saver anoche si yo no intervengo en esa tonta disputa. – Contestó X. Blues apretó los dientes al recordar los motivos de la pelea que tuvo con Hawk.
 
- Por favor, capitán, ya deje de recordarme eso. Además, no hubiéramos tenido esa riña si Hawk no fuera un gusano, mal amigo, traicionero y oportunista. ¡Mira que robar mi idea para tratar de conquistar a Target!
 
- Pues que yo recuerde, no era tu idea. – Repuso el capitán.
 
- ¡Eso no importa! De cualquier forma, no quita el hecho de que Hawk sea un vil traidor.
 
En ese momento, los dos cazadores y el médico escucharon las voces de Target y Hawk en el pasillo.
 
- Por favor, Hawk, déjame hacerlo. También es mi trabajo.
 
- ¡Nada de eso!
 
X, Blues y Life Saver se dirigieron al marco de la puerta, desde donde veían como el fortachón movía sus dos brazos a toda velocidad mientras fregaba el piso con un cepillo de dientes en cada mano, el suyo y el de Target.
 
- ¡Oh! Lo siento, capitán X, pero es que no he podido convencer a Hawk de que me permita lustrar mi parte de la base. – Mencionó Target al percatarse de que su jefe los estaba viendo.
 
- Es que no puedo permitir que unas manos tan lindas y suaves como las tuyas se maltraten por culpa de una labor como esta.
 
- ¡Oh Hawk! ¡Qué cosas dices! – Respondió la aprendiz de navegante, un poco ruborizada.
 
- ¡Grrrr...! – Blues estaba hirviendo de la rabia. - ¡Ese... Hawk! Pero juro que me las va a pagar. Le voy a enseñar a no andar queriendo pedalear las bicicletas de otros. – Decía mientras apretaba el puño, uno de los conductos de alimentación en su frente estaba por reventar.
 
- ¡Dios! No puedo creerlo. – Decía X al observar como reaccionaba su subordinado. - ¿Cómo puede actuar de esa manera si Hawk siempre ha sido su amigo? ¿Puedes explicármelo Life Saver?
 
- Bueno X, lo que sucede es que a veces los celos lo hacen actuar a uno en forma irracional. El día que te enamores y la chica que te guste empiece a ser cortejada por alguien más, te darás cuenta de ello.
 
- Pues sólo espero no actuar tan ridículo como Blues lo está haciendo ahora. – Respondió el hunter azul con una gota en la nuca al observar como Blues corría a discutir con Hawk después de que éste se ofreciera a llevar cargando a Target para evitar que la joven se fatigara. Life Saver suspiró.
 
- Amor juvenil... Al ver esa clase de escenas desearía que me hubieran diseñado con una apariencia 10 años más joven.
 
- Life Saver, no digas eso, no luces tan viejo.
 
- ¿X, sabes lo frustrante que es ser un reploid con menos de 20 años en funcionamiento teniendo la apariencia de un hombre de 40? Y a eso añade conocer a otro reploid que tiene más de 80 años de antigüedad y la apariencia de un muchachito de 17.
 
- Eh... bueno... no pero...
 
- Ahora imagínate además que la mitad de las mujeres del cuartel estén locas por ese reploid, y a ti no te prestan ni la más mínima atención porque sólo eres el médico de la base. Es muy frustrante. – Life Saver miraba a X con una expresión de médico desquiciado homicida en el rostro, misma que provocó escalofríos al capitán de la unidad 17. Afortunadamente para X, en ese momento llegó Mike.
 
- Capitán, que bueno que lo encuentro, el comandante Signas necesita que se presente en su oficina.
 
- ¡Gracias Mike! ¡Voy para allá inmediatamente! – Respondió saliendo a toda velocidad, apenas salvándose de que Life Saver le fuera a hacer “algo” (NA: Y es que con esa expresión de maniático y sus conocimientos de los lugares vulnerables en el cuerpo de un reploid, ¿quién no se aterraría de Life Saver?).
 
“Sí que los celos lo hacen actuar a uno irracionalmente.”
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Zero continuaba su trayecto a través del pasadizo, el túnel de roca había pasado a convertirse en uno de concreto y acero.
 
“Ya debo estar cerca.”
 
Lo que parecía un ojo mecánico en la pared comenzó a captar los movimientos de Zero. Repentinamente, una serie de pequeñas esferas de metal cayeron del techo.
 
- ¿Pero qué diablos?
 
Las esferas comenzaron a levitar y a dar giros en el aire a gran velocidad.
 
- ¿Qué están haciendo?
 
A una de las esferas le brotaron un par de cuchillas y velozmente se lanzó hacia Zero, el reploid apenas pudo evitarla. Las demás esferas imitaron su ejemplo y se lanzaron sobre del hunter, cada una de ellas rodeada por una serie de cuchillas. El cazador carmesí apenas podía hacer algo para esquivarlas, trataba de desviarlas y partirlas en dos usando su sable, pero algunas alcanzaban a golpearlo. Series de rasguños empezaron a ser marcados en su armadura.
 
- ¡Ah! ¡Demonios! – Una de las esferas alcanzó a hacer un corte en el rostro del maverick hunter.
 
Las esferas se movían a tal velocidad alrededor del cuarto que le resultaba casi imposible evitarlas, eran demasiadas, lo tenían acorralado. A ese paso lo harían trizas.
 
- ¡Muy bien! ¡Es suficiente! – El cazador rubio formó una pequeña esfera de energía en su mano para después golpear el suelo con ella. - ¡Rekkoha!
 
Varios torrentes de plasma salieron disparados del suelo, golpeando las esferas y desintegrándolas.
 
- Con eso tendrán.
 
En ese instante, una compuerta se abrió detrás de Zero, liberando una enorme bola de metal repleta de picos que se acercaba rápidamente hacia él.
 
- ¡Oh! ¡Diablos! Y yo que me quejaba de que la roca no era la gran cosa.
 
Zero corría a toda velocidad por el pasillo, tratando de evitar ser arrollado por esa gigantesca bola asesina. Cual fue su sorpresa al descubrir que al fondo del corredor había una pared repleta de cuchillas que también se aproximaba a él.
 
- ¡Excelente! Me tienen rodeado, éste definitivamente no es mi día. – Zero se percató entonces de una reja en el techo. – Por ahí. – El cazador disparó a la reja, revelando un conducto de ventilación por el que alcanzó a trepar antes de que la gran bola y la pared lo aplastaran.
 
- Muy bien, ¿ahora qué sigue? – Se preguntaba, algo fatigado, antes de empezar a gatear a través del conducto. Mientras avanzaba se dio cuenta de algo peculiar: Ambas paredes del ducto estaban adornadas por una serie de pequeños orificios, agrupados en pares. – ¿Me pregunto para qué servirán? – En ese instante, los orificios revelaron ser en realidad pequeños lanzallamas que se empezaron a activar en serie detrás de él. - ¡¿Quién me manda a preguntar?!