"La última Pesadilla" 
Por Doc.exe
Capítulo 11
 
“X... X...”
 
“¿Quién...? ¿Quién está allí?”
 
“Despierta X... despierta...”
 
“¿Quién...? ¿Quién me llama?”
 
“Ya es hora...”
 
“Esa voz... es... es tan familiar... ¿acaso...?”
 
Abrió los ojos con dificultad, todo se veía nublado. Burbujas de aire ascendían a través del fluido verdoso que parecía envolverle. En medio de esa marea verde alcanzó a divisar dos siluetas que le observaban.
 
- ¿Está seguro de esto? – Preguntó uno de los presentes, su voz poseía un timbre juvenil, parecía tratarse de un adolescente.
 
- Temo que no nos queda otra salida. – Respondió su acompañante, cuya voz denotaba que se trataba de un hombre de edad avanzada.
 
- Usted dijo que su sistema de Inteligencia Artificial aún es demasiado inestable, que aún necesitan hacerse más pruebas... ¿Qué pasará si sucede algún percance?
 
- Sé que es arriesgado... Pero desgraciadamente no tenemos otra opción, él es nuestra última esperanza.
 
- Tal vez... pero aún así, creo que es una decisión precipitada... – La silueta se aproximó, ahora podía distinguirle con claridad: Era un muchacho de baja estatura, su apariencia indicaba que se trataba de un robot, uno bastante antiguo, probablemente de mediados del siglo XXI. Su rostro era casi infantil, pero en sus ojos resaltaba una intensa frialdad. Llevaba una bufanda alrededor del cuello y cargaba consigo un gran escudo, en sus manos sostenía un casco que destacaba por una visera negra... algo en él le resultó muy familiar.
 
- ¡Es realmente increíble! Demasiado avanzado ...probablemente más que cualquier otro robot que se haya construido... No, quizás él sea la máquina más avanzada sobre la faz de la Tierra... – El muchacho volteó en dirección del anciano. - Si algo sale mal, él podría convertirse en una amenaza mucho mayor que ese androide rojo.
 
El viejo asintió con pesadumbre.
 
- El riesgo es muy alto, no tienes porque repetírmelo... Pero ahora que Rock ya no está, él es el único que puede hacerle frente a ese demonio... – El anciano se aproximó. Al distinguir su silueta en medio del fluido verde, sintió que se le formaba un nudo en la garganta. Allí estaba ese hombre al que tantas veces había visto en la forma de un holograma, tantas preguntas que había deseado hacerle en el pasado, todas ellas aún sin respuesta...
 
- Realmente desearía que fuera de otro modo... – Dijo con tristeza. - Se suponía que él sería el primero de la nueva generación. Esperaba que el mundo le diera la oportunidad de vivir de una manera diferente, en una era pacífica, sin tener que pasar por el mismo sufrimiento que tú y tus hermanos...
 
El joven robot colocó una mano sobre el hombro del anciano, la frialdad en su rostro se vio atenuada por una expresión más amable, aunque sólo duro así por unos instantes. Al parecer las palabras del hombre habían logrado conmoverle, por lo menos un poco.
 
- Para bien o para mal, sólo nos queda esperar lo mejor...
 
- Sí... tal parece que es todo lo que podemos hacer...
 
“¿...padre?”
 
- ¡Capitán X!
 
- ¿Eh? – La voz de Blues sacó a X de la ensoñación en que se hallaba.
 
- Los demás miembros del equipo de rescate ya están aquí, ¡démonos prisa!
 
- Cierto... ¡En marcha! – Gritó el capitán de la unidad 17 mientras corría hacia el telepuerto.
 
“¿Qué diablos fue esa visión?...”
 
Capítulo 11: Vorágine
 
En algún lugar del cuadrante 12F5877, un par de reploids alados observaban espantados una gran explosión a lo lejos.
 
- ¡Santo cielo! ¡Eso vino del campamento! – Exclamó Hawk al tiempo que volteaba consternado hacia Vulture.
 
El hermano mayor no contestó, simplemente permaneció mirando con recelo en dirección de la enorme nube de humo. Hawk intentó comunicarse con Nightshade por la radio. Desgraciadamente la interferencia continuaba, era como si algo estuviera bloqueando las comunicaciones.
 
- No puedo comunicarme con la capitana. ¿Qué es lo que haremos ahora? – Le preguntó a su hermano, bastante preocupado.
 
Vulture seguía mirando hacia el campamento, como si estuviera ponderando la situación.
 
- ¡Ve a buscar a Nightshade! ¡Yo iré a investigar! – Respondió tras un par de segundos.
 
- ¿Estás seguro de ir tú solo? Podría ser peligroso...
 
- ¡No contradigas las ordenes! – Le contestó toscamente. – ¡Sólo ve!
 
- E-está bien.... – Hawk suspiró con resignación. - Sólo... cuídate...
 
- No necesito que te preocupes por mí. ¡Ve y adviértele a Nightshade! Habrá que abortar la misión de ser necesario.
 
- ¡A la orden! – Hawk se dirigió hacia la entrada del túnel, antes de descender, miró a su hermano por última vez. – Buena suerte.
 
Vulture sólo le miró de reojo. Después de que Hawk se marchara, descendió de la Ride Armor y con la mirada clavada en el cielo, desplegó sus majestuosas alas y se elevó por los aires.
 
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La cazadora se había quedado sin habla al observar las marcas en el cuerpo del investigador. Sujetó con fuerza su colgante de plata, por un momento sintió que todo le daba vueltas, parecía estar a punto de desmayarse. Esos surcos de metal fundido sobre la armadura del científico provocaron que esa horrenda imagen regresara a su mente... Aquel valiente guerrero, de los mejores cazadores de la unidad 00, siempre con esa sonrisa confianzuda en el rostro... uno de los más confiables discípulos de Zero, a quien decidió dejar a cargo de la unidad en caso de que algo le sucediera... “¿Cómo pudo terminar de esa manera tan horrible? ¿quién pudo hacerle algo así?”, las preguntas de los azorados miembros de la unidad de fuerzas especiales, tras descubrir el cadáver de su jefe, volvieron a hacer eco en la mente de la reploid.
 
- ¡Capitana! – La voz del piloto del Centurión la sacó de sus pensamientos.
 
- ¿Qué sucede? – Preguntó Nightshade.
                       
- ¡Se aproximan! – Respondió Mike, señalando en dirección del río subterráneo.
 
Las aguas se sacudían violentamente, los tres reploids las observaban expectantes. Mike empezó a cargar poder al máximo en el cañón láser del Centurión. Al cabo de unos segundos, una miríada de tentáculos se levantaron sobre el río.
 
- ¡Santo cielo! – Exclamó el profesor Cid.
 
Los tres androides quedaron anonadados tras ver los enormes apéndices danzando sobre las aguas subterráneas, como si se tratara de un grupo de serpientes bailando al compás de una flauta. Casi instantáneamente, los tentáculos se abalanzaron sobre ellos.
 
- ¡Prepárense! – Gritó Mike, antes de soltar un disparo con el cañón a máxima potencia.
 
La gran descarga de energía desintegró los tentáculos y provocó una explosión, sacudiendo por completo la caverna. Algunas piedras se desprendieron del techo  y cayeron sobre el río, una gran cantidad de vapor envolvió el lugar.
 
- ¡Cielos! Eso estuvo cerca. – Dijo el profesor con un suspiro. - ¿Qué habrá sido eso?
 
Nightshade se acercó lentamente al río, observando la enorme cortina de vapor que lo cubría.
 
- ¡Capitana! – Le llamó Mike. – ¡Debemos salir de aquí! No sé que hayan sido esas cosas, pero aún no estamos a salvo, el disparo sólo debe haberlos aturdido.
 
Nightshade no respondió, parecía estar en trance, no apartaba su mirada de la neblina.
 
- Mike... esas marcas en el cuerpo de BOB... – Antes de que Nightshade pudiera terminar la oración, un extraño zumbido resonó a través del túnel.
 
El vapor finalmente se disipó y de entre las aguas emergió un grupo de extraños seres. Los tres reploids los observaron sorprendidos. Eran casi transparentes, de cuerpos rechonchos con forma de campana, debían tener por lo menos unos 50 centímetros de diámetro, de la parte inferior de sus cuerpos brotaban una serie de pequeños apéndices. A primera vista no parecían más que un grupo de sacos gelatinosos, excepto porque en su interior flotaba una esfera que asemejaba un ojo mecánico, de la parte dorsal del mismo se desprendía un cable transparente que salía de sus cuerpos y se perdía en las aguas del río.
 
- ¡¿Pero qué demonios son esas cosas?! – Exclamó el profesor Cid, espantado.
 
Nightshade las miraba fijamente, como si aquellos seres gelatinosos le hubieran hipnotizado. Lentamente, una mueca de odio empezó a formarse en su rostro,  mientras llevaba su mano izquierda al mango en su cinturón.
 
- Son... son... – Tartamudeo mientras lágrimas parecían aglutinarse en sus ojos. Empezó a apretar los dientes con fuerza – Son... ¡¡¡SON UNOS DESGRACIADOS!!! – Les gritó finalmente a todo pulmón. En ese momento los apéndices de las criaturas comenzaron a vibrar, aumentando de tamaño hasta transformarse en enormes tentáculos que inmediatamente lanzaron en contra los cazadores.
 
- ¡Capitana! ¡Cuidado! – Gritó Mike, al tiempo que preparaba la ametralladora del Centurión.
 
- ¡Los aniquilaré! – Gritó Nightshade, sin hacer caso de la advertencia de Mike. Un destello cruzó por los ojos de la cazadora al ver a los tentáculos aproximarse, rápidamente les esquivó de un salto. La hoja láser de su cuchillo de energía los rebanó en cuestión de un segundo, los trozos de los tentáculos cayeron al suelo disolviéndose en un líquido viscoso. Las criaturas emitieron un nuevo zumbido al tiempo que regeneraban sus apéndices. Antes de que pudieran atacar de nuevo a Nightshade, Mike soltó una ráfaga de metralla en contra de ellas, obligándolas a retroceder.
 
- ¿Capitana, que son esas cosas? – Preguntó Mike, extrañado por la reacción de la líder de unidad.
 
- No lo sé, pero sean lo que sean estoy segura de algo: ¡Esas cosas fueron lo que asesinó a Anthon!
 
- ¿Cómo dice, capitana? – El piloto del Centurión quedó bastante sorprendido.
 
- ¡Profesor, saque a BOB de aquí! – Gritó Nightshade, al tiempo que preparaba una serie de dardos en su mano derecha. – Nosotros nos ocuparemos de ellas.
 
- E-entendido... – El profesor tomó sobre sus hombros al maltrecho científico y trató de llevarlo hacia su Ride Armor.
 
- ¡No! ¡Espere! – Mike se volteó súbitamente y disparó una granada contra la Ride Armor del científico. Justo a tiempo, ya que en ese instante, un grupo de criaturas apareció alrededor del mecha, listas para lanzarse sobre el anonadado investigador.
 
- ¡Gracias! ¡Eso sí que fue oportuno! – Dijo suspirando aliviado.
 
El resto de los entes voladores arremetieron contra los maverick hunters. Mike intentó alejarlos con una nueva descarga de la ametralladora. Nightshade, por su parte, lanzó una ronda de dardos, logrando impactar algunas de las criaturas. La especialidad de la cazadora era el empleo de dardos venenosos, cuya efectividad no tardó mucho en quedar demostrada. Los dardos liberaron un fluido azul oscuro dentro del cuerpo de las criaturas, los extraños seres se hincharon violentamente, sacudiéndose y emitiendo un horrendo zumbido, para después reventar como si fueran globos de agua. Los cables que habían estado conectados a su parte dorsal fueron retraídos hacia el río y desaparecieron en sus aguas. Un instante después, un nuevo grupo de entes gelatinosos había emergido del río subterráneo.
 
- ¡Maldición!
 
Nightshade y Mike trataban de mantener a raya a las criaturas mientras que el profesor Cid se resguardaba detrás de ellos. Al percatarse de la Ride Armor desocupada de Nightshade, trató de arrastrar a BOB hacia allí, pero nuevamente una serie de criaturas rodearon la armadura, comprimiéndola en un santiamén con sus tentáculos. Acto seguido, intentaron atacar a los dos científicos, que esta vez fueron salvados por la capitana.
 
- ¡Escuchen! Lo mejor será que estemos cerca, así podremos resguardarnos – Les dijo el piloto del Centurión.
 
- Mike tiene razón, ¡reagrupémonos! – Ordenó Nightshade.
 
El científico asintió mientras arrastraba a su maltrecho asistente cerca del Centurión.
 
- Esto no será nada fácil. – Murmuró Mike sin dejar de disparar.
 
- ¡Lo sé! – Respondió Nightshade con desazón, al tiempo que lanzaba un par de dardos. Entablar una pelea contra aquellos entes no había sido una buena idea.
 
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Ocho rayos de luz multicolor descendieron sobre el árido terreno, materializándose en la forma de un grupo de reploids, al frente de los cuales iba cierto cazador azul.
 
- “Lo lamento, es lo más cerca que puedo enviarlos del cuadrante. Algo está interfiriendo con los sensores del satélite, no nos permite analizar el terreno. Tendrán que continuar a pie.”
 
- No te preocupes, Alia, estaremos bien. – Respondió X a través de la radio.
 
- “El Dr. Koi asegura que el dispositivo que te entregó puede filtrar la interferencia, pero he estado examinando la situación y es muy probable que dentro de la zona muerta nos sea imposible contactarlos.” – Dijo la navegadora, preocupada.
 
- Estoy conciente de ello. – Contestó el cazador azul, con la misma desazón que ella.
 
- “Por si acaso, voy a enviarte el programa de la armadura Giga. Sé que no tiene un armamento tan eficiente como el de la armadura Force o el de la Blade, pero dado que no estoy segura de brindarles apoyo dentro del cuadrante, los sensores ópticos amplificados en la armadura te permitirán anticiparte al peligro.”
 
- Entendido, estoy listo para recibirlo.
 
La maverick hunter tecleó una serie de comandos en el computador.
 
- “Inicia la transferencia.”
 
Una serie de números binarios cruzaron a través de los ojos de X.
 
- Ya tengo el programa, Alia, trataremos de mantenernos en contacto.
 
- “Buena suerte a todos... Y por favor, X, no te arriesgues.”
 
- ...No lo haré. – X bajó la mirada con pesadumbre, detestaba preocupar a Alia de ese modo. - Cambio y fuera.
 
X se dirigió al improvisado grupo de rescate, todos ellos hunters de alto nivel.
 
- Démonos prisa. Los miembros del equipo de investigación pueden estar en serios aprietos.
 
- ¡Ya oyeron al capitán! ¡A trabajar! – Añadió Blues.
 
Los hunters se pusieron en marcha rumbo al cuadrante, con X al frente del grupo.
 
X pensó nuevamente en la mirada de Alia antes de salir de la base, una mirada realmente intensa, casi pudo sentir como si los ojos de la reploid penetraran hasta lo más profundo de él...
 
“¡No es momento para pensar en estas cosas!” Se dijo mentalmente, sacudiendo la cabeza.
 
- ¡Equipo! ¡Al frente y avancen!
 
- ¡A la orden, señor!
 
Los 8 cazadores activaron sus sistemas de aceleración, desplazándose a gran velocidad a través de la llanura.
 
“Hawk, Nightshade, ¡resistan! Ya vamos en camino.” Pensó X, con su mirada clavada en dirección de la zona muerta.
 
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La lucha contra los extraños seres gelatinosos se había prolongado por varios minutos. La situación no era nada alentadora, las criaturas habían encerrado a los cuatro reploids en un círculo. A pesar de que Nightshade y Mike lograban mantenerlos a raya, cada vez que eliminaban a uno aparecían dos más para suplirlo. La capitana ya había intentado comunicarse con Hawk y con Vulture, así como con los miembros de la expedición en el campamento, pero nuevamente sus esfuerzos habían resultado inútiles.
 
- Capitana, no tiene caso intentarlo, creo que acabo de descubrir la causa de las interferencias. – Dijo Mike, al mismo tiempo que acribillaba a una de las criaturas con su ametralladora.
 
- ¿A qué te refieres? - Preguntó Nightshade, esquivando los latigazos de los tentáculos y respondiendo con sus dardos venenosos.
 
- Hay algo en este lugar, es una especie de campo electromagnético que envuelve a toda la caverna, parece estar interfiriendo con nuestros transmisores. No he podido ubicar su fuente con exactitud, pero parece estar relacionada con estas criaturas, la frecuencia que emiten es muy parecida. Ya ha comenzando a afectar los sensores del Centurión, no puedo analizar qué diablos son estas cosas en realidad.
 
- ¡Diablos! Eso significa que no podremos pedir refuerzos hasta que las eliminemos. – Dijo el profesor Cid, bastante alterado.
 
- ¡Hablando de la ironía! – Refunfuñó Nightshade, partiendo un par de entes con su cuchillo.
 
Los miembros de la expedición estaban demasiado ocupados luchando por sus vidas como para haberlo notado, pero de entre las aguas del río brotó un tentáculo mucho más voluminoso que los demás, en cuyo extremo parpadeaba lo que parecía ser un ojo.
 
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La zona muerta no era el único lugar que se había convertido en zona de combate Al mismo tiempo, a miles de kilómetros del cuadrante donde Nightshade y su grupo se encontraban, otra pelea se desarrollaba en el subsuelo, en un territorio árido y desolado, al que se había vetado el acceso hacía ya bastante tiempo. Las marcas de la lucha podían verse en las paredes del túnel de concreto, a estas alturas el lugar ya amenazaba con derrumbarse, y a pesar de eso ninguno de los combatientes tenía intenciones de ceder.
 
- ¡Yiargh...! ¡Maldición! – Nuevamente Zero había sido azotado contra el muro. Apenas tuvo tiempo de esquivar el disparo del robot guardián. La pelea se había tornado más difícil de lo que esperaba. El autómata lo mantenía a raya disparando continuamente ráfagas de energía con el cañón en su pecho. Por si no fuera suficiente, cada vez que lograba aproximarse, el guardián se las ingeniaba para esquivarlo con veloces saltos de un extremo al otro del túnel. A pesar de su tamaño, el guardián era bastante ágil, a cada pequeño descuido del cazador, el robot aprovechaba para sujetarlo con su única pinza y arrojarlo contra un muro. Zero ya se encontraba bastante magullado, numerosas grietas y abolladuras adornaban su armadura.
 
- Supongo que fue una verdadera estupidez el subestimarlo, no pensé que fuera tan fuerte. – Dijo para sí al tiempo que sujetaba con fuerza el mango de su sable de luz. – ¡Sin embargo no te confíes amigo, la pelea aún no termina!
 
El guardián respondió al desafío del cazador con un ademán. A pesar de que había recibido menor daño físico que Zero, en realidad no se encontraba en mejores condiciones que el reploid escarlata. Pese a que sus capacidades de combate e inteligencia artificial eran muy superiores a las de muchos mechaniloids, su cuerpo ya empezaba a resentir lo prolongado del combate. Nunca antes había tenido que enfrentar a un adversario verdaderamente peligroso, era la primera vez que tenía que pelear a su máxima capacidad, lo cierto es que sus sistemas ya empezaban a sobrecalentarse, no pasaría mucho antes de que su poder se agotara.
 
- ¡Prepárate! – Gritó Zero al tiempo que volvía a embestir contra el robot guardián. Éste no tardó en responder con una serie de ráfagas de energía.
 
“¡Ja! Tal como lo pensé, se está volviendo predecible. Ya tengo analizados sus patrones de ataque, puede ser muy hábil, pero no deja de ser un simple mechaniloid.” Pensaba Zero, esquivando los disparos con ayuda de sus impulsores y avanzando hacia el guardián con veloces saltos.
 
- ¡Kuuenzan! – Tras dar una voltereta, Zero consiguió ubicarse por encima del robot, listo para asestar un golpe. El guardián intentó defenderse lanzando su pinza contra el cazador...
 
- ¡Twin Dream!
 
Para sorpresa del robot, el ataque atravesó la imagen de Zero, como si se tratara de una ilusión.
 
- ¡Caíste en la trampa! – Gritó Zero, al tiempo que apuñalaba al autómata por un costado, para después derribarlo con una patada.
 
El guardián trató de reincorporarse, pero fue sorprendido por el cazador que le embistió con un potente sablazo, estrellándolo contra el muro. Acto seguido, disparó una serie de ráfagas de energía con su Z-Buster, derribando la fracturada pared y sepultando al autómata bajo los escombros.
 
- Con eso tendrás.
 
El reploid rubio dio la espalda a la pila de rocas y se alejó caminando. Apenas había dado unos pasos cuando la pinza del autómata emergió velozmente de entre los escombros, sujetándolo de las piernas y tumbándolo al suelo.
 
- ¡¿Qué diablos...?!
 
El maltrecho guardián emergió de entre los escombros, sus ojos amarillos brillaban con intensidad, lo mismo que la boquilla del cañón en su pecho.
 
- ¡Oh! ¡Maldita sea...! – Fue lo último que Zero pudo gritar antes de ser impactado por el rayo de energía.
 
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La tensión no había disminuido en el cuartel de los maverick hunters. Lo que había comenzado como una operación de rutina se había transformado en una situación de emergencia. En el centro de mando se respiraba un clima de angustia, en especial en cierta reploid de cabello rubio.
 
“¡Demonios! Esto simple y sencillamente no funciona.”
 
Alia mantenía la mirada fija en el monitor de su terminal. Las señales del satélite se tornaban cada vez más erráticas, algo muy grave estaba sucediendo en ese cuadrante. No sólo le preocupaba la seguridad de los miembros de la expedición, también la de los integrantes del equipo de rescate, estos estaban a punto de enfrentarse a una situación muy difícil, en especial X...
 
“En su estado actual no creo que salga bien librado de esta misión... ¡Maldición! ¿Por qué no pude disuadirlo de participar en esto? Algo terrible está a punto de pasar, de eso estoy segura.”
 
Repentinamente, Alia sintió como alguien colocaba una mano sobre su hombro. Al voltear, se dio cuenta de que se trataba del Dr. Koi, quien le miraba consternado.
 
- Deberías tranquilizarte, nunca antes te había visto tan alterada.
 
Alia suspiró con pesadez.
 
- No puedo evitarlo, doctor, me siento inútil. Desearía hacer algo para ayudar a X y a los otros.
 
- Lo único que puedes hacer es brindarles tu apoyo como navegante, deberías concentrarte en eso.
 
La joven volteó en dirección de la terminal.
 
- Lo sé, pero temo que ni aún así puedo servir de ayuda. – Alia señaló hacia la pantalla. – Mire esto, la interferencia no permite analizar el terreno con los instrumentos del satélite, y por más que he intentado comunicarme con los miembros de la expedición, todo es inútil. Temo que ni aún con ese aparato que le entregó a X podamos brindarles alguna clase de apoyo.
 
- ¡Je! Deberías tenerme más confianza. – Le replicó sonriendo. - Yo mismo diseñé la tecnología de ese dispositivo en base a mis viejas investigaciones. No sé que es lo que está bloqueando las transmisiones, pero te aseguro que el sensor podrá filtrar la interferencia.
 
Alia no respondió, simplemente siguió mirando a la pantalla.
 
- Además, existe otra razón por la cual le di ese sensor al capitán X.
 
Ese comentario llamó la atención de la navegante.
 
- ¿A qué se refiere, doctor?
 
El rostro del científico tomó una expresión grave.
 
- Esa firma de energía que detectamos hace poco... no me agrada en lo más mínimo. Apareció muy repentinamente y justo ahora que enviamos un grupo a investigar el cuadrante. Es muy extraño que no la hayamos detectado antes...
 
Alia comprendió a donde se dirigía el científico.
 
- ¿Cree que tenga algo que ver con lo que causa las señales que detectamos inicialmente?
 
- Así es, además de que los instrumentos la captaron justo antes de que recibiéramos la llamada de auxilio. No creo que todo esto sea coincidencia, debe haber algo más.
 
Alia llevó una mano a su barbilla, consternada.
 
- Tiene razón, hay algo muy extraño en todo esto. Es casi como si alguien o algo tratara de evitar que descubramos qué está pasando en la zona muerta.
 
- Son sólo suposiciones mías, pero aún así es preocupante, por eso fue que decidí darle ese dispositivo al capitán X. Es cierto, existe riesgo de que el intercomunicador falle, pero si al menos el dispositivo consigue enviarnos información de lo que capte en el cuadrante, tal vez podamos determinar lo que está sucediendo en realidad e idear un plan de apoyo para el equipo de rescate.
 
Alia asintió, al tiempo que apoyaba una mano sobre su consola y apretaba los puños. No podía evitar preocuparse, ¿y si de verdad había algo en el cuadrante que estuviera asechando a los cazadores? Se sentía afligida al saberlo y no poder brindarle ayuda a X.
 
El científico miró el semblante de su antigua alumna, comprendía la impotencia que la invadía en esos momentos. Colocó ambas manos sobre sus hombros, en gesto comprensivo.
 
- Desearía hacer algo más que sólo quedarme aquí a esperar. – Le dijo ella.
 
- A veces no podemos hacer otra cosa más que tener fe en aquellos que queremos, y esperar que salgan con bien. – Dijo el doctor con solemnidad. – Debemos confiar en que el capitán X, la capitana Nightshade y los demás miembros de la expedición regresarán a salvo. Debemos mantener las esperanzas y confiar en ellos, ya que si no lo hacemos, ¿quién más lo hará?
 
Las palabras del científico parecieron provocar cierto efecto en la navegadora.
 
- Sí... tal vez tenga razón... -  Respondió mientras algo de determinación se formaba en sus ojos.
 
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- ¡Capitán X, miré eso! – Blues señaló hacia una enorme nube de humo que se divisaba en el horizonte.
 
- ¡Fue cerca de esas coordenadas donde la teniente Alia ubicó la última transmisión de la expedición! – Comentó uno de los cazadores.
 
El líder de la 17 apretó los dientes, era innegable lo que significaba esa ominosa nube.
 
- ¡Aceleren! ¡No podemos perder más tiempo! – Gritó mientras aumentaba la potencia de sus propulsores, los demás hunters le imitaron.
 
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- ¡Ahh! ¡Maldita sea! – Gritó Nightshade. Uno de los tentáculos había alcanzado a golpearle en la pierna, dejando una profunda marca en uno de sus muslos.
 
- ¡Esto no pinta nada bien! – Comentó Mike, que seguía intentando mantener a raya a las criaturas con su metralleta. - No se cuanto tiempo más podamos resistir.
 
- ¡Y qué lo digas! – Decía la capitana, tratando de evitar los mortales latigazos de los tentáculos, algunos ya empezaban a provocar rasguños en su armadura, lo mismo que en la coraza del Centurión. A espaldas de los dos cazadores, se encontraban el profesor Cid y el maltrecho BOB, agazapados contra la pared del pasadizo subterráneo, observando como los hunters eran lentamente acorralados por las criaturas.
 
- ¡No podremos contra ellos! ¡Son demasiados! – Dijo Mike.
 
- En ese caso tendremos que escapar de aquí. ¿No puedes abrirnos camino usando el armamento de esa Ride Armor?
 
- Si se tratara de eso, podría exterminarlas fácilmente usando el cañón láser del Centurión, pero el último disparo estuvo a punto de provocar un derrumbe. Temo que el túnel se desplome sobre nosotros si vuelvo a utilizarlo.
 
- Quizá, pero a este paso, tal vez sea nuestra única forma de escapar...
 
Para sorpresa de los cazadores, un grupo entero de los entes gelatinosos fue acribillado de forma súbita.
 
- ¡¡¡Capitana!!!
 
- ¿Hawk?
 
El novato de la unidad 17 llegó a toda velocidad a bordo de su Ride Armor, disparando rápidamente con sus ametralladoras.
 
- ¡Justo a tiempo Hawk! – Dijo Mike, al tiempo que se unía al fuego del novato.
 
La sorpresiva llegada del nuevo adversario descontroló a las criaturas, provocando que fueran presa fácil de los disparos. Las que apenas pudieron escapar de ser acribilladas se replegaron bajo las aguas del río.
 
- Parece ser que pudimos ahuyentarlas. – Comentó Mike, con la ametralladora del Centurión humeando.
 
Aprovechando el breve momento de tregua, Nightshade se aproximó a Hawk.
 
- Hawk, ¿qué ha sucedido? ¿Qué haces aquí?
 
- Capitana, algo terrible pasó en el campamento, Vulture y yo vimos una enorme explosión en esa dirección hace poco. Vine aquí a advertirles cuando noté que los estaban atacando.
 
La cazadora se mordió el labio.
 
- ¡Maldita sea! ¡Como si no tuviéramos suficientes problemas ya!
 
Hawk miró en dirección del río subterráneo, de momento las aguas se habían tranquilizado.
 
- Capitana, ¿qué eran esas cosas?
 
- No lo sé, pero me alegra que llegaras. De verdad estábamos en aprietos, si no fuera por ti, probablemente nos hubieran hecho pedazos.
 
Hawk se sonrojó levemente por el comentario, aunque no apartó una mirada recelosa del río.
 
- ¿Dónde está Vulture?
 
- Fue a investigar lo que sucedió en el campamento... Espero que esté bien... – Dijo preocupado.
 
A Nightshade le fascinaba ver la lealtad que Hawk mantenía hacia su hermano, pese a lo mal que éste lo trataba, eso hablaba bien de él. Por supuesto, no tenía tiempo para distraerse con eso, estaba más preocupada por lo que había sucedido en el campamento.
 
- ¿Capitana Nightshade, cree usted que estas cosas hayan sido las responsables de esa explosión que mencionó Hawk? – Preguntó el profesor Cid.
 
- No lo sé, pero sinceramente, no me sorprendería. – Respondió ella, bastante irritada. Cierto rencor podía verse en sus ojos. – ¡Debemos regresar a la aeronave de inmediato!
 
En ese momento todos escucharon un chapoteo. Las aguas del río volvieron a agitarse.
 
- Están comenzando a reagruparse. – Advirtió Mike. – Y esta vez vienen en mayor número. Algo muy grande se está aproximando, tal vez sean cientos de ellas.
 
- Y yo que me quejaba por la falta de acción en la base. – Dijo Nightshade, preparando un par de dardos.
 
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- ¡¿Pero qué diablos pasó aquí?! – Vulture no daba crédito a lo que veía. La aeronave literalmente había sido partida en dos y sus restos se hallaban incendiándose. Al acercarse a explorar en busca de sobrevivientes, sólo encontró restos mutilados de cadáveres, calcinados por la explosión.
 
“¡¿Qué pudo causar esto?!” Se preguntaba mientras examinaba lo que quedaba de la nave. Avanzaba cuidadosamente, con sus sentidos alerta, el macabro suceso le daba muy mala espina. “Será mejor que vaya donde Nightshade, tenemos que abortar la misión, es demasiado peligroso permanecer aquí por más tiempo.”
 
De repente sintió haber pisado algo, al voltear hacia abajo vio el casco de uno de los pilotos medio enterrado en la tierra. Lo recogió y examinó, estaba rodeado por numerosas grietas y en el interior podía sentirse la humedad del fluido rojo oscuro.  Su rostro, generalmente inexpresivo, mostró una mueca de desazón. Con cuidado colocó el casco sobre una roca, contemplándolo por algunos segundos, después cerró los ojos y entonó una breve oración. Era lo único que podía hacer por los tripulantes caídos.
 
Entonces escuchó el sonido de propulsores aproximándose. Al voltearse no tardó en divisar al grupo de cazadores, liderado por X, aproximándose a gran velocidad dejando tras de sí una enorme nube de polvo. Aunque no se sentía a gusto con la presencia del reploid azul, en cierto modo le reconfortaba la llegada de más hunters, después de todo, era casi seguro que lo que atacó el campamento aún rondaba por la zona.
 
- ¡Maldita sea! ¡Llegamos tarde! – Gritó Blues tan pronto vio los restos de la aeronave y el humo elevándose en el cielo.
 
X sólo apretó los dientes, tratando de contener la rabia que le provocaba esa escena.
 
- ¡De prisa! ¡Todavía puede haber sobrevivientes! – Gritó mientras aceleraba.
 
- ¡Capitán X, miré! ¡Es el capitán Vulture! - Gritó Blues, señalando a una figura cerca de los escombros.
 
- Vulture... – Murmuró X, con algo de sinsabor.
 
El nuevo capitán de la unidad de fuerzas especiales no tardó en salirle al encuentro.
 
- ¡Vulture! ¿Qué sucedió? ¿Qué significa todo esto?
 
- No lo sé. Nightshade, yo y algunos miembros de la expedición salimos a explorar los alrededores cuando la aeronave fue atacada. Yo regresé a investigar, pero aún no he descubierto que fue lo que los atacó.
 
- ¿Encontraste algún sobreviviente?
 
- Negativo. La nave está completamente destrozada, al parecer todos sus ocupantes fueron asesinados.
 
- Ya veo... – Musitó X, bajando la mirada y apretando ambos puños. Al mirarlo, Vulture no tardó en darse cuenta de cual era la causa por la que el hunter azul estaba tan consternado.
 
- Si acaso es lo que te preocupa, Mike y Hawk no iban a bordo de la aeronave. Nightshade, Mike y un par de investigadores estaban investigando un túnel cuando detectamos la explosión de la aeronave. Le ordené a Hawk que fuera a buscarlos. Ya deben venir en camino.
 
X se volteó sorprendido hacia Vulture, no sabía si había sido un gesto involuntario de parte del reploid alado, pero sus palabras le habían tranquilizado... al menos de momento.
 
- ¡Capitán X! – Gritó Blues aproximándose a los dos capitanes.
 
- ¿Qué sucede?
 
- He estado tratando de contactar a la base para informar de la situación, pero hay demasiada interferencia, tampoco he podido ubicar por radio a la capitana Nightshade. Es tal como dijo la teniente Alia, hay algo que no está nada bien en este lugar.
 
- No es sorprendente. – Interrumpió Vulture. - Desde que llegamos hemos estado teniendo problemas con las comunicaciones, no sólo con la base sino también entre nosotros. Mientras estuvimos explorando fuera no pudimos contactar a la aeronave, tampoco pudimos contactar a Nightshade y a los investigadores mientras se hallaban en el túnel. Todo esto me da muy mala espina.
 
- Es bastante extraño... – Dijo X, con expresión pensativa. – Interferencias en las comunicaciones, esas señales extrañas en el satélite... y este ataque. – X volteó en dirección de los restos de la aeronave, contemplando las llamas que comenzaban a extinguirse. - ¿Estará todo relacionado de algún modo?
 
- ¡Capitán X! – La voz de uno de los cazadores interrumpió las cavilaciones del hunter azul.
 
- ¿Qué sucede?
 
- ¡De prisa! Tiene que ver esto, encontramos algo.
 
- ¡¿Qué?!
 
X, Blues y Vulture siguieron consternados al otro cazador. La imagen de los reploids avanzando se reflejaba en la pupila del ojo mecánico del tentáculo, que como culebra al acecho, espiaba a sus futuras víctimas escondiéndose entre las rocas.
 
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Los tres hunters se hallaban en guardia, observando impacientes las aguas del río agitarse. Detrás de ellos se resguardaban el profesor y su asistente.
 
- ¿Cuántos son, Mike?
 
- No lo sé, capitana. Los sensores del Centurión se están sobrecargando, estoy recibiendo lecturas de todas direcciones. Algo es seguro, se trata de un enjambre enorme.
 
Las palabras del cazador provocaron que Hawk apretara con más fuerza los mandos de su Ride Armor.
 
- No podremos contra tantos. Lo mejor será salir de aquí.
 
- No consideró recomendable movernos. – Dijo Cid.
 
- ¿A qué se refiere, profesor? – Preguntó Nightshade.
 
- Ya he visto antes está conducta en animales así como en algunos tipos de mechaniloid. Nos están asechando, esperan que tomemos la iniciativa para tomarnos por sorpresa. Sólo es necesario que hagamos algún movimiento brusco para que se lancen sobre nosotros.
 
- El doctor tiene razón capitana. Ahora que lo pienso, hace mucho que esas criaturas pudieron haber atacado. – Comentó Mike.
 
- Saben que aún con la desventaja numérica somos capaces de devolver el golpe y causarles mucho daño. – Continuó el profesor. - Están esperando a que nos confiemos para iniciar el ataque, de esa manera no perderán a tantos de los suyos.
 
- Son muy astutas las desgraciadas... – Dijo Nightshade, mirando con recelo hacia las turbulentas aguas del río.
 
- En ese caso, ¿qué podemos hacer? – Preguntó Hawk. – Si intentamos escapar es casi seguro que nos harán trizas.
 
- Hay una solución. – Dijo Mike, suspirando con pesadez. – Pero no es nada agradable...
 
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- ¿Qué sucedió? – Preguntó X al cazador mientras se alejaban de los escombros.
 
- Encontramos unos surcos enormes en el suelo, no muy lejos del sitio de la aeronave.
 
El hunter guió a los capitanes y al novato de la 17 hacia una línea de montículos  de tierra que rodeaban una serie de enormes zanjas. Daba la impresión de que el suelo hubiera sido escarbado con maquinaria pesada. El resto del equipo de  rescate ya se hallaba allí, examinado los surcos.
 
- ¡Miré! – Dijo el cazador, señalando hacia la tierra removida.
 
- ¡Cielos! ¡Son enormes! – Exclamó Blues.
 
- Es como si algo gigantesco hubiese estado excavando aquí. – Comentó uno de los cazadores.
 
- ¿Pero qué? En este cuadrante no queda ningún ser vivo o máquina que funcione. – Respondió otro.
 
- ¿No habrán sido los miembros de la expedición?
 
- ¡Para nada! – Interrumpió Vulture. – Entre la maquinaria que llevábamos con nosotros, no había ninguna excavadora, esto es obra de algo más.
 
X miró las marcas en la tierra con desazón, no le quedaba duda de lo que había sucedido. Lo que quiera que hubiese excavado ese lugar, también había atacado la aeronave, y si algo resultaba claro es que se trataba de una criatura realmente enorme. Vulture también observaba la tierra removida sin decir palabra alguna, después de unos minutos, ambos capitanes voltearon a mirarse entre sí.
 
- Esto no me agrada. – Dijo X. – Quien quiera que haya hecho esto también fue responsable de lo que le pasó a la aeronave.
 
- De eso no me queda duda. – Agregó Vulture.
 
Los otros cazadores sintieron un escalofrío al escuchar las palabras de los líderes de unidad. X volteó hacia ellos.
 
- ¡Ya no podemos perder más tiempo! ¡Tenemos que ir por Nightshade y por los otros! Si esta cosa puede viajar bajo tierra, entonces es casi seguro que estén en peligro.
 
- Eso es cierto... – Dijo Vulture. – Pero tampoco podemos dejar a esa cosa libre.
 
- ¿Qué estás diciendo, Vulture? – Preguntó X volteando de nuevo hacia él.
 
- El Highwind no era una nave de combate, pero sus defensas estaban diseñadas para resistir los embates más fuertes. Si esa cosa fue capaz de penetrar el campo de fuerza y los blindajes, entonces estamos hablando de un verdadero monstruo. ¡No podemos permitir que algo tan peligroso ande suelto!
 
- Vulture... – X parpadeó con sorpresa al escucharle hablar.
 
- Es muy probable que esa criatura, máquina o lo que sea, sea la causante de las señales que detectamos aquí. No sabemos si es capaz extenderse a otros cuadrantes, pero si es así, entonces no podemos dejar que escape de la zona muerta.
 
- ¡Pero sólo somos un pequeño contingente de rescate! – Replicó uno de los hunters.
 
– Tú lo has dicho. Vulture, es demasiado peligrosa, no podemos enfrentarla solos. – Añadió X.
 
- ¡Claro que podemos hacerlo! – Reclamó Vulture. – Somos hunters de primera clase. Con unos cuantos de nosotros debería bastar para rastrearla y exterminarla.
 
El cazador azul no podía creer lo que Vulture estaba proponiendo, era casi un suicidio.
 
- Mi misión es recuperar a los sobrevivientes del equipo de exploración, no encabezar una persecución suicida en contra de un enemigo desconocido. – Dijo X con tono firme.
 
- Pues entonces puedes ir por Nightshade y luego regresar a la base como el cobarde que eres, ¡porque no te necesito! – El reploid alado señaló a tres de los integrantes del equipo de rescate. - ¡Ustedes tres! ¡Vendrán conmigo!
 
Los tres cazadores, que hasta ese momento sólo habían permanecido expectantes ante la discusión de los dos capitanes, se mostraron bastante sorprendidos.
 
- E... e-estamos bajo las ordenes del capitán X. – Apenas atinó a responder uno de ellos, bastante nervioso. 
 
Vulture se cruzó de brazos.
 
- Pues en ese caso los relevo del mando de X, ahora están bajo el mío, ¡así que muévanse! – Les gritó mientras empezaba a caminar en dirección de los surcos.
 
Los tres cazadores se miraron perplejos entre sí. “¿Puede hacer eso?” preguntó uno de ellos en voz baja, los otros dos sólo se encogieron de hombros.
 
- Es un líder de unidad, supongo que puede. – Dijo uno mientras caminaba en dirección del bird of prey. Sus compañeros lo imitaron aunque no estaban del todo convencidos.
 
Vulture miró de reojo a los hunters que empezaban a seguirlo, pero antes de que pudiera dar un paso más, se percató de que alguien le estaba bloqueando el paso.
 
- No puedo permitir que hagas esto. – Le dijo X decididamente, Vulture sólo le miró impasible.
 
- Hazte a un lado. – Le dijo con desdeño.
 
- Estás cometiendo un error. – Insistió el líder de la 17, sin dejarse amedrentar.
 
- ¡Hazte a un lado! – Gritó Vulture, al tiempo que le daba un potente manotazo a X en el rostro, tumbándolo al suelo.
 
- ¡Capitán! – Gritó Blues, mientras corría hacia su líder en compañía del resto de los integrantes del equipo.
 
– Si no vas a colaborar, entonces no me estorbes. – Agregó el hunter alado con desdén, dándole la espalda al hunter azul, que ya estaba siendo asistido por sus compañeros.
 
- Capitán X, ¿se encuentra bien? – Le preguntó Blues mientras le ayudaba a incorporarse.
 
- Vulture...
 
X llevó una mano a su labio, notando como el golpe le había hecho sangrar. Apretó los dientes con rabia mientras veía al nuevo capitán de las fuerzas especiales alejarse con tres de sus subordinados. No podía comprender la necedad  de Vulture, ¿qué era lo que trataba de lograr con una empresa tan arriesgada? ¿Qué no comprendía el peligro en que se hallaban todos? Peor aún, ¿qué no le importaban la seguridad de Nightshade y de los sobrevivientes de la expedición? ...¿qué no le importaba la seguridad de Hawk?
 
- ¡MALDITA SEA! ¡TIENES QUE ESCUCHAR RAZONES, CON UN CARAJO! – Le gritó furioso. - ¡Lo que estás haciendo es una locura! ¡Maldición!
 
Todos los maverick hunters voltearon a ver a X, bastante sorprendidos, en especial Blues y Vulture, más que nada porque nadie imaginaba que X fuera capaz maldecir así.
 
- Escucha Vulture... – Dijo X respirando agitado por el arranque de ira. – Cometes un error, sé que hemos tenido nuestras diferencias en el pasado, sin embargo, ahora tenemos que trabajar juntos o de lo contrario no sobreviviremos. Esta cosa es demasiado peligrosa, tu mismo lo has dicho, si intentas enfrentarla sólo lo único que conseguirás será tu muerte.
 
Vulture continuaba mirando a X en forma impasible, como si esperara el momento oportuno para hablar.
 
- ¿Te has puesto a pensar en lo qué sucedería? ...¿Te has puesto a pensar un poco en lo que sentiría Hawk si algo te pasara?
 
Las palabras de X parecieron irritar al reploid alado.
 
- ¡Tienes que escuchar...!
 
- ¡NO! ¡ESCUCHA TÚ X! – Le interrumpió bruscamente. – Esa cosa mató a la mayor parte de la expedición, esos hombres estaban bajo mi cuidado, ¡era mi responsabilidad protegerlos!
 
X se sorprendió al escuchar las palabras de Vulture.
 
- Un soldado nunca abandona sus armas ni a sus compañeros, y un capitán debe anteponer la seguridad de sus hombres a la suya. Si no lo hace entonces no es más que un fracasado. – Para aumentar el asombro de X, Vulture bajó la mirada con pesadumbre en ese momento. - Yo fallé al permitir que la aeronave y su tripulación fueran destruidos. Mi honor como maverick hunter y como soldado estarían comprometidos si permito que ese asesino siga libre. ¡Por eso tengo que detenerlo a cualquier precio!
 
La determinación en los ojos de Vulture dejó estupefacto al hunter azul, no imaginaba que alguien como él pudiese albergar ese tipo de emociones. Justo en ese instante llegó a su mente una escena muy familiar...
 
- No estarás pensando en ir, ¿o sí? – Le preguntó Alia. X guardó silencio y bajó la mirada, lo cual bastó como respuesta.
 
- ¡Es una locura! – Le gritó angustiada. – Aún no te has recuperado por completo de tus heridas.
 
- Alia tiene razón, X, en tu estado actual no es conveniente que vayas. – Agregó Signas.
 
- ¡Ya lo sé! ¡Pero tengo ir! – Respondió extasiado. – Hawk y Mike son parte de mi unidad, no puedo abandonarlos.
 
- Pero X...
 
- Alia, entiéndelo por favor, ellos son mi responsabilidad, no puedo quedarme aquí sin hacer nada. ¡Tengo que ir!
 
- Me prometiste que no volverías a arriesgarte innecesariamente.
 
- Lo sé... pero tiempos desesperados exigen medidas desesperadas... principalmente de un oficial al mando. Como parte de mi unidad, su seguridad es lo más importante para mí, no puedo permanecer aquí sabiendo que sus vidas están en peligro...
 
Alia le dio la espalda a X, intentando ocultar las lágrimas que empezaban a formarse en sus ojos, lágrimas de rabia e impotencia.
 
- Supongo que no importa lo que te diga o lo que haga, vas a ir de todos modos. Esa es tu forma de ser, siempre haces las cosas a tu manera... – Le reclamó con voz trémula.
 
- Alia...
 
Al recordar la obstinación con la que había actuado en aquel momento, la misma terquedad que en esos momentos mostraba Vulture, X se sintió como un idiota. Más aún al recordar la mirada de Alia... Sin embargo sacudió la cabeza rápidamente, no era el momento para recriminarse.
 
- Vulture... – Dijo pausadamente. – ...Si en verdad te sientes así, supongo no soy quien para detenerte. Sólo te pido que no te arriesgues innecesariamente, no vale la pena jugarle a ser héroe. Si la situación se pone difícil, quiero que salgas de allí de inmediato.
 
La expresión impasible regresó al rostro de Vulture, mientras asentía en silencio.
 
- No te preocupes, no tengo intención alguna de que este lugar se convierta en mi tumba. – El cazador alado le dio la espalda a X.
 
- Capitán X, ¿qué es lo que debemos hacer? – Preguntó uno de los cazadores a los que Vulture había señalado para que lo siguieran.
 
- Acompañen a Vulture y ayúdenlo en lo que necesite, pero tengan cuidado, no cometan ninguna locura.
 
- No tienes que preocuparte por ellos. No permitiré que les pase nada. – Interrumpió Vulture, sin voltear a verle. – Y por cierto, Hawk, Nightshade y los demás están a unos 15 kilómetros de aquí, rumbo al noreste. Será mejor que te apresures, ya perdimos demasiado tiempo discutiendo, no quisiera que les pasara algo malo.
 
X nuevamente se sorprendió al oírlo.