"Una Vez mas"

Por Carrie 

                                        

Capitulo 2, Juntos para siempre ¡Ya no puedo ser tu novia!

 

Cloe se extrañó bastante al verlo. Miguel al percatarse de que Cloe se dirigía hacia la valla la saludó con la mano.

 

Miguel: (sonriendo) ¿Dónde estabas? Llevo esperándote un buen rato ¿Cómo es que sales tan tarde?

 

Cloe: (Un poco molesta) ¿y tu que haces aquí esperándome?

 

Miguel puso cara de orgullo mientras se reía.

 

Miguel: Pues créeme que no ha sido fácil esquivar a Natalia y al resto de mi club de fans.

 

Cloe: - Será creído- (con sarcasmo) Te iría bien un poco de modestia.

 

Miguel: (riendo) ¿Modestia? ¿Qué es eso? ¿Se puede comer?

Cloe: Anda que… (^_^U)

 

Miguel: Todavía no me has contestado.

 

Cloe: ¡Y tu tampoco!

 

Miguel: (con soniquete) Pero yo pregunté primero…

 

Cloe: Eh… (Intentaba replicar pero no se le ocurrió nada) Vale, esta vez me has pillado. Tenia que recoger un papel.

 

Miguel: ¡Déjamelo ver!

 

Al decir esto Miguel agarró el papel que Cloe sujetaba con una mano y empezó a leerlo mientras caminaba, abandonando el recinto y yendo hacia la calle.

 

Miguel: ¡Pero si es el papel de las actividades! A ver que hay…  fútbol, voleibol, coro, teatro, baloncesto… ¿a que te vas a apuntar?

 

Cloe: No lo sé, supongo que ha coro como todos los años.

 

Cloe llevaba yendo a coro desde hace dos años, cuando empezó a ir al insti. Le gustaba mucho cantar y no lo hacía nada mal. En realidad tenía mucho talento, pero ella no le daba importancia.

 

Miguel: Si te apuntas quiero ir a verte a los ensayos. ¿Puedo?

 

Cloe: No creo que te dejen entrar.

 

Después de este comentario se hizo un silencio muy incómodo.  Era un día muy soleado y tranquilo, no se oía ningún ruido, solo algún coche casual. El silencio se mantuvo durante un minuto hasta que Miguel lo rompió.

 

Miguel: ¿Qué tal te va todo?

 

Cloe: No demasiado bien, tengo problemas con Natalia.

 

Miguel: Creo que sé a lo que refieres… ¿Te importa que nos sentemos un momento en el parque?

 

Cloe no tenía prisa por regresar a casa. Sus padres siempre viajaban de viajes de negocios y casi nunca estaban en casa. Cloe tenía que cuidar de la casa, y ocuparse de las cosas que normalmente las chicas de su edad no hacían. Como prepararse la comida, hacer las compras del hogar y demás quehaceres domésticos.

 

Cloe: Vale, No tengo prisa por llegar a casa.

 

Atravesaron una calle peatonal, pasaron por delante del centro comercial de la ciudad y torcieron a la derecha. Rodeado de un gran número de árboles y flores se imponía el parque principal, muy cerca de la biblioteca pública. Anduvieron por allí un rato y se detuvieron en un banco que había al lado de una fuente grandísima. Miguel se sacó un trozo de pan, lo desmenuzó y empezó a dar de comer a los pajaritos que se paraban.

 

Cloe: (sonriendo) Bien, suéltalo ya…

 

Miguel: (con un tono serio tirando el pan al suelo) Yo en realidad, quería pedirte perdón. No sabes cuanto siento lo que te hice. Cuando… bueno, pasó lo que tú ya sabes. Saliste corriendo y me pasé meses sin verte a si que no te pedí disculpas.

 

Cloe estaba sorprendida, Miguel siempre había sido muy orgulloso, le importaba mucho lo que pensaran los demás de él. No creyó que fuera capaz de admitir que se había equivocado. Miguel prosiguió.

 

Miguel:… aunque no deberías haberte puesto así conmigo, al fin y al cabo tú hiciste lo mismo.

 

Si Cloe antes estaba sorprendida, ahora mucho mas, estaba flipando en colores. ¿De que estaba hablando?

 

Cloe: Espera un momento ¿Qué yo te hice qué? ¿Pero qué me estas contando?

 

 Miguel tiró el último trozo de pan con mucha fuerza, y este se perdió entre los árboles.

 

Miguel: Haber Cloe, lo sé todo. No hace falta que finjas, hace tiempo que lo sé.

 

Cloe: (alterada) De verdad esto cada vez se vuelve más abstracto. ¡No finjo nada! ¿El qué sabes?

 

Miguel: Que tenías un rollo con Cesar.

 

Cloe se levantó del banco y las palomas alzaron el vuelo. No  podía creer lo que le estaba diciendo. Cesar había sido siempre como un hermano para ella. Se conocían desde siempre y se llevaban muy bien, pero ese mismo verano se mudó a otro país. Cesar por aquella época estaba saliendo con Nuria pero después del verano, lo dejaron por que sabían que la distancia era demasiado grande. Cloe miró a Miguel con una expresión de semi - ¿tu eres tonto o que?- y -¿esto a que viene?-

 

Cloe: ¿yo con Cesar? ¿De donde has sacado eso? ¡¡Sabes perfectamente que era el novio de Nuria!!

 

Miguel no se movió ni un ápice del banco. Cloe estaba acalorada de la rabia de pié frente a él, Miguel se levantó también.

 

Miguel: Una semana antes de que cortásemos empezaste a ponerme excusas para no quedar, uno de esos días me dijiste que no podías quedar por que te ibas a ver a tu abuela enferma, a si que quedé con Isaac.

 

Isaac había sido el mejor amigo de Miguel desde que les alcanzaba la memoria. Era un tipo atlético debido a los muchos años jugando al fútbol, su deporte favorito. Cabello castaño y unos ojos castaños verdosos, al igual que Miguel, él también era bastante orgulloso.

 

Miguel: Cuando íbamos por los recreativos ¡Te vimos por un escaparate en una tienda con Cesar!

 

Cloe se estaba quedando de piedra, le temblaba la barbilla de rabia, apretaba los puños con fuerza, entonces Miguel hizo algo que Cloe no se esperaba, la abrazó. La muchacha se quedó paralizada sin saber que hacer, la faltaba el aire.

 

Miguel: Pasé unos días muy malos, pensaba en que te había fallado para que me estuvieras engañando. Cada vez que te veía en clase hablando con él me ponía de los nervios pensando que te estaba perdiendo. Por eso cuando el día de nuestro aniversario me pediste que quedáramos te dije que estaba enfermo, quería que probaras un poco de tu propia medicina. Me sentía solo, triste, vacío…

 

La chica se apartó bruscamente de Miguel y se puso la mano en la cabeza, como si le costara asimilar lo que este le estaba diciendo.

 

Cloe: (temblándole la voz) ¡No puedo creer lo que me estas diciendo!  A si que...todo fue por… celos.

 

Miguel se intentó acercar a Cloe al ver el estado de ésta, pero Cloe se dio la vuelta para que no la viera las lagrimas que desde hace unos segundos le caían sobre el rostro.

 

Cloe: (chillando) ¡¡¡ERES UN IDIOTA!!!! ¿Quieres saber la verdad? Esta bien, Cesar me acompañó a esa tienda para ayudarme a elegir un regalo para ti. ¡El regalo de nuestro aniversario! ¡ERA UNA TIENDA DE DEPORTES!

 

Miguel estaba visiblemente afectado por lo que Cloe estaba diciendo. Él no tenia ni idea de nada. Se había movido solo impulsado por los celos, sin pensar que tal vez fuera todo imaginaciones suyas.

Cloe: (temblando) Así que... como creías que estaba con Cesar, ¡¡¿¿pensaste que lo mejor era enrollarte con una de mis amigas??!!

 

Miguel: ¡Espera! ¡Las cosas no fueron de ese modo! Es que… los celos me perdieron, por favor escúchame solo un momento. Estaba tan convencido de que tú me engañabas que me cegué completamente, no era mi intención besarme con Natalia. Ella se me declaró cuando estaba en el parque para despejarme de tantas dudas que tenía en la cabeza, me dijo que sabía que estabas saliendo conmigo,  que no esperaba nada a cambio pero que ya no podía ocultarlo por más tiempo. Cloe, quiero que me perdones por favor, quiero que enterremos el pasado. Tienes razón, soy un idiota de campeonato pero creme que me arrepiento cada día. Yo te quería demasiado, ese beso con Natalia no significó nada para mí. Intenté olvidarte, hacer que desaparecieras de mi vida. Pero no puedo olvidarte, nunca he dejad de pensar en ti ¡¡TE QUIERO!!

 

Hay a Cloe se le colapsó todo, estaba totalmente echa un lío y esto la impedía pensar con claridad. Los recuerdos se agolpaban en su cabeza de tal manera que parecían dar vueltas.

 

Cloe: - ¿Por qué ahora? Después de tanto tiempo... ¿todavía me quieres?-

 

Miguel: Por eso… ¿querrías volver a ser mi novia?

 

Miguel se llevó la mano al bolsillo y sacó algo que a Cloe le resultaba muy familiar, era un anillo.

 

Miguel: ¿te acuerdas de él? Este anillo te lo regalé pos San Valentín. Quiero que te lo quedes por que siempre ha sido tuyo.

 

Miguel le puso el anillo en la palma de la mano a Cloe, esta lo cogió con cuidado, lo levantó al sol y empezó a leer un mensaje que tenía el anillo grabado por dentro “M & C Juntos para siempre”

 

Cloe: - M  & C juntos para siempre… ¿Qué hago? Too es tan de repente… tantas noches lloré por ti. Pero ahora las cosas son diferentes y aunque lo intentáramos de nuevo, me temo que ya no sería lo mismo. ¿Es que no lo entiendes?-

 

Cloe se quedó callada, era una decisión difícil. Ya no estaba segura de nada, ¿Era amor lo que sentía por Miguel? ¿Podría fingir que nada había pasado?? Eso no, le era imposible fingir. Miguel al ver que Cloe no decía nada, se empezó a poner nervioso.

 

Miguel: No hace falta que me contestes ahora mismo, puedes pensártelo unos días…

 

Cloe: (llorando) No, no puedo hacerlo.

 

Miguel: ¿por qué?

 

Cloe: Puede que te haya perdonado pero no he olvidado ¿sabes? Tu y yo no podríamos ser felices, ya no confiamos el uno en el otro… yo estaría angustiada ¿Quién me dice que no lo volverás ha hacer?

 

Miguel: ¡Cambiaré! Te lo prometo. Haré lo que tú me pidas…

 

Cloe: Lo siento… pero, es demasiado. Ese recuerdo ha estado atormentándome demasiado tiempo.

 

Miguel: Cloe, por favor, solo te pido una última oportunidad.

 

Cloe: ¡NO INSISTAS MAS! Olvídalo y volvamos a ser amigos. Adiós

Cloe marchaba con paso firme aunque por dentro estaba destrozada, detrás dejaba a su primer amor, aquel que tanto la había hecho sufrir y padecer. En ese momento tuvo la tentación de salir corriendo atrás, hacia donde estaba Miguel y lanzarse a sus brazos pero no lo hizo, se había vuelto más fuerte. No volvería a cometer el mismo error.

 

Miguel: ¡Cloe!

 

Cloe paró en seco y giró la cabeza. Miguel se encontraba a unos metros de ella.

 

Miguel: A mi no me engañas. Sé que aun sientes algo por mí.

 

Cloe al oír esto salió corriendo atravesando el parque, después la biblioteca. No sabia adonde ir, donde ocultarse. Eso era, ella solo quería ocultarse. ¿Había echo lo correcto? Eso no lo podía saber. 

Cloe: (corriendo sin parar) Espero no haberme equivocado.

 

La joven no sabia donde ni a quien acudir, estaba sola y eso la hacia sentir mas desesperada todavía. Pasaba dando a la gente según corría, y al cruzar una carretera. No vio que el semáforo se encontraba en rojo. Un coche que circulaba justo cuando Cloe cruzaba se dirigía derecho a Cloe . Suerte que éste frenó a menos de un metro de ella. La muchacha se quedó como una estatua ante los insultos del conductor, se había quedado como en sock. Estaba paralizada del miedo.

 

Conductor: (gritando a Cloe) ¿en que estabas pensando??? Podría haber ocurrido una desgracia ¡¡Eres una inconsciente!! ¿Me estas escuchando??...

Cloe: …

Cloe seguía parada allí, de repente le fallaron las piernas y se quedó sentada en el suelo. El conductor preocupado dejó de gritarla.

 

Conductor: (mientras la levantaba) ¿estas bien?

 

Cloe: ¿eh?

Flash back

Cloe recordó el momento en el que Pablo le tendió su mano.

 

Pablo: ¿estas bien? ¿Cloe? ¿Por qué lloras?

 

Cloe seguía sin reaccionar, el conductor estaba nerviosísimo.

Cloe: - Pablo: La próxima vez que necesites desahogarte vendrás a verme… - ¡Claro!

 

Cloe se levantó casi de un salto y salió corriendo a través de la carretera, ante el asombro del conductor y de los curiosos que se habían acercado al ver el semi-accidente. Cloe llamó al telefonillo del portal de Pablo.

 

Pablo: ¿si?

 

Cloe: ¿estas solo?

 

Pablo: Sí, mis padres hoy comían fuera ¿Qué pasa Cloe?

 

Cloe: Por favor, ábreme

 

Se oyó un ruido y la puerta se abrió. Cloe entró en el portal, estaba totalmente hundida. Iba subiendo despacio los escalones, parecía que los estuviera contando. Cuando llegó al piso de Pablo la puerta estaba abierta.

Cloe avanzó asta el descansillo cruzando la puerta arrastrando los pies. Pablo estaba en la puerta del descansillo que daba al salón mirando a Cloe. Estaba muy pálida, tenía una expresión muy triste y los ojos hinchados llenos de lágrimas. La muchacha tiró la cartera al suelo y se abalanzo a los brazos de Pablo.

 

Pablo: ¿Qué es lo que te pasa?

 

Cloe empezó a llorar mucho más fuerte.

 

Pablo: Anda vamos a entrar, no te quedes en la puerta.

Los dos se fueron al salón donde Pablo hizo que Cloe se sentara en el sofá, él se arrodillo delante de ella y la dio un beso en la mejilla.

 

Pablo: Venga, cálmate. No pasa nada. ¿Quieres un vaso de agua?

 

Cloe negó con la cabeza sin mirar ha Pablo, no se sentía capaz de mirarle a los ojos, estaba coloradísima por el beso de antes.

 

Pablo: ¿Qué le has contestado?

 

Cloe: (extrañada)  ¿Qué?

 

Pablo: Te dije que eras muy inocente ¿Qué creías que te iba a decir Miguel?

 

Cloe: Dicho así, sí que parece bastante evidente

Cloe cuando sintió que Pablo la estaba mirando fijamente se ruborizó y bajó la cabeza otra vez.

 

Pablo: (poniéndose de pié) Os conozco muy bien a los dos. Miguel te quiere y era cuestión de tiempo que te lo pidiera. Lo que no me imaginaba es que fuera tan pronto…

 

Cloe: Pero si…

 

Pablo: Sabía como ibas a reaccionar y esperaba que vinieras a mí. Me alegro de que te acuerdes de tu promesa.

 

Cloe: Yo siempre cumplo mis promesas, es una especie de código de honor.

 

Pablo: Bueno, ¿y que le contestaste?

 

Cloe: Yo… no puedo salir con él.

 

Cloe miró el anillo detalladamente, se lo había llevado sin querer. Esas palabras… tantos recuerdos felices…

 

Pablo: ¿Aún lo quieres?

 

Cloe se puso a llorar otra vez

 

Pablo: (apurado) Joder, lo siento. No quería que te volvieras o poner a llorar, cada vez que hablo contigo siempre me pasa lo mismo.   

 

Cloe: No es culpa tuya. Es que no es que no lo quiera, aunque tampoco estoy muy segura. Ya no tenemos confianza el uno en el otro y sin confianza no puede haber amor.

 

Pablo la secó las lágrimas.

 

Pablo: ¡Vamos! ¡No llores más! Estas mucho mas guapa cuando sonríes. Venga ¿Estas sola en tu casa no? Yo como ves también así que quédate a comer conmigo. ¡Pedimos pizza! Es que soy penoso cocinando…

 

Cloe: (sonriendo) Vale

 

Pablo: Así me gusta ¿de qué la quieres?

 

Cloe: de cualquier cosa que no sea verde – puajj que asco, verdura… -

 

Después, empezaron a ver una película mientras se comían la pizza y unas palomitas que hizo Pablo. Cloe metió la mano en la bolsa de palomitas, cogió un  puñado y se lo metió en la boca. Puso una cara de asco horrible tosió y todas las palomitas fueron a parar a la mesa.

 

Pablo: Come despacio que te atragantas

 

Cloe: ¿Qué coma despacio? Están asquerosas, las has quemado todas. ¡Si lo único que tenias que hacer era meterlas en el microondas! No tenia que haberte dejado hacerlas.

 

Pablo: Es que el microondas y yo tuvimos un conflicto. ¡Mira como has puesto todo! Ahora lo vas a recoger tú

 

Cloe: jejejejeje de eso nada ¡Que chispa tienes!   

 

Pablo: Buah! Pues que lo recoja mi madre cuando venga.

 

Cloe: - Estando aquí, tumbada. Estoy muy a gusto… la verdad es que ahora estoy mucho mas animada. No puedo creer que a un chico tan majo pueda gustarle Mónica…-

 

Cloe: Pablo, quiero preguntarte una cosa…

 

Pablo: (extrañado) ¿el qué?

 

Cloe: ¿vas a pedir salir a Mónica?

 

Pablo: Ya lo hice, y me rechazó.

 

Cloe: Lo siento.

 

Pablo: No lo sientas, de momento estoy bien así. Lo de Mónica es solo cuestión de tiempo.

 

Cloe: ¡Suerte con ella!  

 

(nota de la autora: que ffffffffaaaaaaaalllllllllsssssssaaaaaaa….ejem, ¡Viva Tamahome! en fin, me dejo de tonterías y sigo con la historia)

 

Pablo: ¿Qué pasó entre vosotras  que os lleváis tan mal?

 

Cloe: no te lo puedo contar.

 

Pablo: ¿Por qué no?

 

El móvil de Cloe empezó a sonar justo a  tiempo. A Cloe ahora lo que menos le apetecía era hablar de Mónica. Se levantó del sofá pasando por encima de Pablo y se dirigió a la mesa donde estaba el móvil desde hace ya un rato sonando.

 

Cloe: (pulsando el “OK”) ¿diga? ¿Bea?  ¡Hola Bea! ¿Qué quieres? … Bueno, está bien, ya voy.

La chica apagó el móvil, se dirigió al descansillo, agarró su cartera y se la hecho al hombro.

 

Cloe: tengo que ir a casa de Bea, quiere devolverme unos CDS que la presté.

 

Pablo: ¿te vas a ir sola?

 

Cloe: No me va a comerme el lobo, tranquilo. 

 

Pablo: jeje De todas formas te acompaño.

 

Cloe: No sé como voy a devolverte todo lo que haces por mí. ¿Puedo pedirte un último favor?

 

Pablo: ¿a quien hay que matar?

 

Cloe: ¡Que tonto que eres!

 

Cloe sacó el anillo de su bolsillo y sin mirarlo lo cogió y se lo entregó a Pablo.

 

Cloe: ¿puedes devolvérselo tú a Miguel? No creo que después de la que le he montado y lo que le he dicho tenga valor para devolvérselo.

 

Pablo: De acuerdo.

 

Los chicos bajaron a la calle, atravesaron el parque que había enfrente de la casa de Pablo mientras charlaban animadamente sobre la película que acababan de ver. Cruzaron un par de calles, la iglesia, varias tiendas y restaurantes de comida rápida.

 

Pablo: Llevamos un buen rato andando ¿por donde vive BEA?

 

Cloe: Te dije que podía venir sola. A ver, Bea vive muy cerca de aquí. Es esta calle a la izquierda.

 

Para ir a la calle de Bea tenían que atravesar el aparcamiento de un centro comercial. Pablo de repente se paró.

 

Pablo: ¡Eh! ¿Esa no es Natalia?

 

Cloe se giró.

 

Cloe: ¿eh?

 

Pablo: (Gritando y agitando las manos) ¡Natalia! ¡Natalia!

 

Cloe le puso la mano en la boca lo más rápido que pudo e empujó a Pablo para que se agachara con ella entre dos coches.

 

Cloe: (muy bajito) ¿tu eres tonto o que? ¿No ves que está enfadada conmigo por lo de miguel? Lo que me faltaba.

 

Pablo: mmmm ¿y ahora que hacemos?

 

Cloe: no hay tiempo, ¡que viene Natalia!

 

Efectivamente Natalia estaba atravesando los coches buscando a quien la había llamado. Cloe empujó a Pablo delante de los coches  y ella se escondió deprisa agachada detrás de él.

 

Natalia: ¿Qué tal te va, Pablo?

 

Pablo se estaba poniendo nervioso, por que además de tener a Cloe detrás esta, al ver que detrás de ella había un charco, le estaba agarrando por los pantalones para no caerse.

 

Pablo: (sujetándose los pantalones disimuladamente)  ¡Hola Natalia! ¿Dónde vas?

 

Natalia: Estoy esperando a Miguel, había quedado con él en la puerta del centro comercial pero llega tarde...

 

Pablo ni siquiera ha escuchado lo que le ha dicho Natalia por que los pantalones los tenía tan bajos que se le empezaban a ver los calzoncillos.

 

Pablo: (mirando atrás para que Cloe dejara de tirar) ¿si? Que bien Nati…

 

Natalia: (extrañada) ¿te pasa algo? No haces más que llevarte las manos al estómago y retorcerte de una forma muy rara…

 

Pablo: Eh… ¡Si, ahora que lo dices se que me pasa! Es que… bueno…tengo esa cosa, si eso, que es…. Eso.

 

Natalia: ¿El que?

A Pablo no se le ocurría nada, solo sabía que Cloe cada vez le tiraba más del pantalón.

 

Cloe: (muy bajito) De los gases…

 

Pablo: De los gases.

 

Natalia  soltó una carcajada tan fuerte que retumbó en toda la calle. Se reía tan fuerte que no oyó las quejas de Cloe por que estaba apunto de caer.

 

Cloe: (muy bajito) Abrevia que me caigo

 

Pablo: ¿no podrías dejarme los pantalones quietos un momento??

 

Natalia: jajajaja Tu estas hoy muy raro. ¿Qué dices de pantalones?

 

Pablo: (para librarse de Natalia) ¡Mira a Miguel1 Corre a por él!!

 

Natalia: (corriendo a la dirección donde le había señala do Pablo) ¿miguel? ¡¡Adiós Pablo!! ¡Y que te mejores de los gases! jajajajajaja

 

Cuando ya no se veía a Natalia Pablo pegó un giro brusco, Cloe se soltó del pantalón e iba directa al suelo, por suerte este la cogió antes de que se tragara el charco. Cloe se estaba partiendo el culo.

 

Pablo: ¿gases? ¿No se te pudo ocurrir algo menos vergonzoso?? Un poco mas y le dices que estoy con la menstruación. Por burradas que no quede…

 

Cloe: jajajajajajaja. A sido mazo de gracioso ¿viste la cara de Natalia cuando le dijiste eso? Jajajaja

 

Pablo: A si que me lo dijiste aposta para que se riera de mí.

 

Cloe: ¡Oops…!

 

Pablo: ¡Ahora si que te vas a reír con ganas!

 

Pablo cogió a Cloe y la empezó a hacer cosquillas, Cloe se empezó a revolver como una loca.

 

Cloe: jajajajajaja  ¡Para! ¡Para! ¡Por favor!

 

Pablo: (dejándola en el suelo) anda vamonos, que se nos hace tarde.

 

Al día siguiente, en el pasillo común del instituto Miguel de Cervantes, se encontraban: Luna, Nuria, Cloe y Bea hablando sobre lo que había ocurrido la tarde anterior.

 

Nuria: Así que por eso no fuiste a la parada, que fuerte.

 

Luna: Creo que has hecho lo correcto en rechazar a Miguel. No es de fiar, además, tu estas enamorada de Pablo, no tiene sentido que hubieras aceptado volver a salir con él.

 

Cloe frunció el ceño.

 

Cloe: (molesta) ¡Yo no estoy enamorada de Pablo! Solo me gusta, y no quiero hablar más de él.

 

Luna: Esta bien, no te enfades…

 

Bea: Desde ahora intenta salir un poco antes, Cloe, que siempre te quedas atrás. Es que quiero ir a la parada más temprano que normalmente.

 

Cloe: ¿Por qué?

 

Nuria: Por que el chico que le gusta pasa después de clase todos los días por la parada. Se ve que va a clases particulares después del insti.

 

Cloe: ¿Cómo se llama?

 

Luna: Isaac, si seguro que lo conoces ¡Es el mejor amigo de Miguel!

 

Cloe: Es verdad, ya sé quien es. Es muy guapo Bea, no pierdes el tiempo…

 

Bea: (emocionada) ¡¿A que sí?! Y no solo es guapo, es atlético, divertido, amable, cariñoso…

 

Nuria: Buenoooo… el amor está el aire

 

La campana que anunciaba la siguiente clase interrumpió la conversación y tuvieron que ir a sus respectivas aulas. A Nuria, Cloe y Luna les tocaba Música, en el edificio contiguo. Era un aula bastante grande y bien iluminada, sus ventanas daban al campo de fútbol. Tenía un piano junto con muchos instrumentos dispuestos ordenadamente en las estanterías. En el centro la mesa del profesor y la pizarra a la izquierda. Todos tomaron sus asientos cuando la profesora irrumpió en la clase cerrando la puerta tras de sí. Era una mujer joven recién llegada de la universidad. Pelo corto moreno y ojos castaños.

 

Profesora: Buenos días clase. Agruparos en grupos de de cinco como máximo. Hoy tocaremos los xilófonos.

 

Toda la clase se revolucionó con un va y ven de sillas hasta que mas o menos todos estaban dispuestos como la profesora había mandado. Nuria se encontraba cambiando su cartera de sitio cuando Elvira, una chica del “club de fans de Miguel” la interrumpió.

 

Elvira: Nuria ¿tu has visto a Miguel y a Pablo en el cambio de clase? Es que queríamos que se pusieran con nosotras pero parece que no están en clase. ¿Sabes si están haciendo novillos?

 

Nuria: (un poco molesta) ¿y yo que sé lo que hace ese gilipollas de Miguel? De Pablo tampoco sé nada.

 

Elvira se quedó bastante sorprendida por la contestación de Nuria.

 

Nuria: Perdona Elvi, me he pasado un poco hablándote tan borde, lo siento. Es que me tiene bastante mosqueada Miguel. No sé, a lo mejor están en el baño o algo así.

 

 

Pablo y Miguel se  encontraban todavía en la clase. Que por supuesto, estaba vacía.

 

Pablo: Tengo que darte algo de parte de una amiga.

 

El chico sacó el anillo y lo dejó encima de la mesa de Miguel, donde esté estaba apoyado.

 

Miguel: (extrañado) ¿Cómo que lo tenias tú?

 

Pablo: Cloe vino a mi casa y me lo contó todo.

 

Miguel cogió el anillo y se lo guardó.

 

Miguel: Ya veo… has cogido mucha confianza con ella en unos cuantos meses.

 

Pablo: Eh  eh, para el carro Miguel. No empieces con tus paranoias que nos conocemos desde que íbamos al colegio.

 

Miguel: Yo solo lo comentaba. No lo digo con segundas ni nada de eso.

 

Miguel se echó al hombro su cartera, girándose y dando la espalda a Pablo.

 

Miguel: Cloe me dio un planchazo horrible ayer.

 

En su voz tenía un deje de tristeza, después de un largo suspiro, prosiguió.

 

Miguel: (esbozando una falsa sonrisa) je, y la verdad es que verdaderamente me merecía ese trato y uno bastante peor. Pero… aun así no pienso renunciar a ella ¿sabes? Lo voy a seguir intentando hasta que vea que he cambiado y que puedo hacerla feliz. Dejaré de lado mi maldito orgullo. Ya no tengo nada que perder, y precisamente lo que he perdido, lo pienso recuperar.

 

El muchacho se encaminó hacia la puerta sin esperar a Pablo y desapareció de vista en los pasillos del transitado instituto. Mientras tanto en el aula de música se dejaban de escuchar los xilófonos por una orden da la profesora.

 

Profesora: bien, no habéis estado demasiado inspirados ¿eh, chicos? No dabais ni una jejeje. Espero que para la próxima consigamos distinguir la canción que estáis tocando. ¡Ah se me olvidaba! Las solicitudes para ingresar en el coro del instituto en mi mesa después de clase. Podéis ir repasando sin armar mucho jaleo, recordar que el examen será pronto.

 

En los grupos todos empezaron a hablar, a nadie le apetecía ponerse a repasar.

 

Cloe: ¡Que bien! Será genial. ¿Por qué no os apuntáis al coro vosotras también?

 

Nuria: ¿Estas loca? Ni  harta a vino.

 

Cloe: ¿por qué? A mí me parece muy divertido.

 

Nuria: Yo no te digo que no sea divertido, pero para eso hay que valer. Además, Tienes que cantar delante de mucha gente, todos pendientes de ti.

 

Cloe estaba tragando saliva. No se le había ocurrido pensar en eso.

 

Cloe: (tartamudeando) ¿Cantar sola delante de mucha gente? ¿Todos pendientes de mí?

 

Luna: (mirando sus apuntes de solfeo) No te agobies Cloe. Piensa que ya no es como en la obra de teatro del cole ¿te acuerdas que te entró el pánico, te tropezaste con el decorado y caíste encima de los espectadores?

 

Cloe: (con sarcasmo) Pues no Luna, no me acordaba, pero gracias por recordármelo, ya me siento mucho mejor.

 

Luna: Ahora eres mas mayor, más madura, no te va a pasar eso…

 

Cloe: No sé, según lo que me estáis contando, lo mejor sería no apuntarme, paso de hacer el ridículo.

 

Luna: no te lo tomes tan a pecho Cloe, apúntate si quieres, yo no te digo nada.

 

Cloe: (como una niña pequeña poniendo morritos) pos ahora no quero.

 

Nuria: Déjalo  Luna, Cloe siempre a tenido miedo escénico. Siempre será una cobarde.

 

Luna: jajaja

 

Cloe: ¡¿Qué estas diciendo?!

 

Nuria: Estoy diciendo la verdad.

 

Detrás de Nuria se puso la bandera de España y ella, muy emocionada hacia gestos con los dedos muy raros.

 

Nuria: Si no te enfrentas a tus miedos nunca conseguirás superarlos. ¡¡No vale la pena que te escondas!!

 

Luna: (Con la boca abierta aplaudiendo) wwwooooooo Así se habla, Nuria. 

 

Cloe: (ídem de ídem) wwwwwooooo me has convencido.

 

Nuria: (orgullosa) Si es que soy la caña.

 

Luna: ¡¡Nuria presidente!!

 

Nuria: Chisst presidente ejecutivo, que suena mas importante. (Más mejor)

 

Todas: jejejejejejeje

 

Todas se empezaron a partir el culo. En esto sonó la campana y todos empezaron a recoger sus cosas. Elvira se acercó un poco preocupada.

 

Elvira: (sonriendo) Oye Cloe ¿tu también te apuntas al coro?

 

Cloe: Sí, al final me han convencido 

 

Elvira: (aliviada) uff ¡menos mal! , contigo y con Mónica ya no estoy sola. Bueno chicas, hasta luego.

 

Cloe: ¡¡¡¿¿¿Qué???!!!  ¡¡Ooouuuccchhh!!!! 

 

Elvira se fue con sus otras compañeras.

 

Cloe: Creo que esto no es una buena idea. 

 

Por fin habían acabado todas las clases por hoy. Había conseguido no cruzarse con Miguel en todo el día

Y eso para ella había sido todo un logro teniendo en cuenta que iban a la misma clase. Al final Cloe se apuntó al coro aunque no le hacía ninguna gracia que Mónica fuera con ella. Las amigas caminaban a su clase para coger la cartera, el abrigo y poder irse a su casa. Al entrar a la clase, la gente les iba atropellando en la puerta según pasaban corriendo.

 

Luna: (intentando pasar) joder, como está el patio. La gente se vuelve loca por salir del insti lo antes posible. No lo entiendo.

 

Cloe: - Como se nota que es una empollona, jejeje -

 

Uno de los chicos se llevó por delante a Cloe y esta se cayó al suelo, abriéndosele la carpeta y desperdigando los papeles que tenía en ella por el suelo. Nuria y Luna se empezaron a partir el culo.

 

Nuria:  jajajajajajajaja ¿estas bien?

 

Cloe:   

 

Luna: Te ayudamos a recoger.

 

Recogieron los apuntes que estaban tirados y los guardaron entre todas.

 

Cloe: ¿ya está todo? ¿No se olvida nada?

 

Nuria: (mirando en la cajonera de Cloe) Aquí te has olvidado una nota.

 

En ese momento apareció Bea por la puerta.

 

Bea: (Entrando en la clase) Tardabais tanto que he venido a buscaros

   

Cloe cogió la nota y la leyó para sí. Bea le arrancó la nota de las manos y la leyó en alto.

 

Bea: (Mirando la nota) ¡Es un poema!

 

Luna: ¿¿si?? ¿Qué dice??

 

Bea: “Quisiera ser mariposa para volar hacia a ti, y decirte vida hermosa que estoy muriendo por ti.”

 

Luna y Bea: ¡Que tierno!

 

Nuria: (metiéndose el dedo en la boca de broma) Creo que voy a vomitar.

 

Cloe: No pone nombre. ¿Quién lo habrá escrito?

 

Bea: Si está clarísimo ¡¡ha sido miguelito!!

 

Luna: Sip, yo pienso lo mismo.

 

Cloe: no, eso es imposible. Ayer no sabéis como discutimos y la que armé. No puede ser.

 

A la puerta de la clase vacía excepto por las amigas, se asomó un chico joven, de unos veinti y pocos años, llevaba el uniforme de repartidor.

 

Repartidor: Perdonadme chicas, ya creí que todo el mundo se había ido. ¿Alguna sabe quien es Cloe?

 

Todas la señalaron.

 

Cloe: (cortada) Soy yo.

 

Repartidor: Tengo unas cosas para ti de un tal Miguel. Siento que haya tardado tanto en localizarte. Menos mal que todavía no te habías ido. Hazme el favor y no comentes nada a mis jefes que luego me echan la bronca.

 

Cloe: No pasa nada, tranquilícese.  ¿Cosas?

 

El repartidor echó mano de un saco bien grande y encima de la mesa dejó todas las cartas, peluches, que contenía el saco. Todas al ver tanto regalo se quedaron sorprendidísimas, con la boca abierta.

 

Todas:

 

Nuria: Ya te dijimos que había sido Miguel…

Cloe: ¿¿Qué?? ¿¿Todo esto??  ¡¡Tiene que haber un error!!

 

Repartidor: No hay ningún error. (Sacó una lista con lo que contenía el saco)  2 poemas, cinco cartas, 1 collar y cuatro peluches (un osito, un Pikachu, un Piolín, y un Shin-chan). Firma aquí por favor.

 

Cloe: (Firmando el papel) no me lo puedo creer. 

 

El repartidor se fue y todas se quedaron traspuestas.

 

Nuria: Ese chico está de la olla. ¿A quien se le ocurre?

 

Luna: Tengo la ligera sensación de que le molas. – solo la ligera…-

 

Cloe: Va a ser que sí. Pero… ¿¿Quién me va a ayudar a llevar todo esto??

 

Bea: ¡Uuuyy que tarde…! Tenemos que irnos corriendo ¿verdad Nuria?

 

Nuria: si si, que si no se van de la parada.

 

Luna: si, yo también tengo cosas que hacer.

 

Todas salieron como un rayo corriendo,

 

Cloe: (gritando) ¡¡Esperad!! ¡No tengáis tanto morro!

 

Todas: ¡No te oímos! Te esperamos en la parada

 

Cloe intentó seguirlas pero con tanto peluche no veía por donde pisaba, y se fueron sin ella.

 

Cloe: ¡Ya empezamos como siempre!

 

La chica bajó las escaleras y casi se cae por las escaleras, al doblar un pasillo se chocó con Pablo.

 

Pablo: ¿Necesitas ayuda?

 

Cloe le dio los peluches que era lo que mas le abultaba (medían tres palmos cada uno), ella ya solo llevaba uno.

 

Cloe: (andando) ¡Me has salvado la vida!

 

Pablo: - Pero tendrá morro la tía…- ¿En qué tienda has robado todo esto? ¿En el Toy Saras? Jejejeje

 

Cloe: (con sarcasmo) jejejeje ¡Que gracioso!  La tienda la ha robado Miguel.

 

Pablo: ¿¿Qué?? ¿Todo esto es de él??

 

Cloe: Sí.  

 

Siguieron caminando por la calle, bajo las miradas de todos.

 

Chico: Mira a esos, ¿Dónde van con tanto muñeco?

 

Chica: ¡Que no estamos en Navidad todavía!

 

Pablo: Que vergüenza, ¿As visto como nos mira la gente? Al final lo llevas tú.

 

Cloe: (seria) ¿le devolviste el anillo?

 

Pablo: Sí, lo hice.

 

Cloe: Antes estaba preocupada por si se había enfadado conmigo, ahora ya sé que no. Jejeje.

 

Pablo: ¿pero a ti te gusta o no te gusta?

 

Cloe: No es que no me guste, Miguel. En realidad creo que me sigue gustando aunque no tanto como antes. Pienso que a lo mejor e sido demasiado drástica dando un no tan rotundo.

 

Pablo: ¿entonces cual es el problema?

 

Cloe: Pues… el problema es que también me gusta otra persona.

 

Pablo: ¿y esa persona lo sabe?

 

Cloe: Creo que no. Además, a él le gusta otra chica.

 

Pablo se paró de repente con la mirada fija. Cloe lo miró y se empezó a poner de los nervios y colorada.

 

Cloe: - ¡Oh no! Seguro que se ha dado cuenta de que es él, tierra trágame.-

 

Pablo: (con cara pensativa) Cloe...

Cloe: (Acojonada) ¿qué?

 

Pablo: ¿No son esas tus amigas las que están en la parada?

 

Cloe casi se cae al suelo del susto

 

Cloe: (¡¡¡Chasco!!!) Sí que son ellas.

 

Pablo: (Dándole las cosas) Pues que te ayuden ellas, que se me están durmiendo los brazos.

 

Cloe: jeje - ¿me toca otra vez cargar con todo?-

 

Pablo se fue en la dirección contraria y la chica cruzó la calle. Según se acercaba se distinguía A Nuria, a Bea y a Luna, pero estaban también con dos chicos mas.

 

Luna: (A Bea y Nuria) ¡Eh tengo una idea! ¿Por qué no quedamos todas y hacemos los deberes juntas? Así os ayudo con lo que no entendáis.

 

Nuria: ¡Genial! En mi casa no hay quien estudie. Hay demasiado revuelo últimamente.

 

Bea: ¿revuelo?

 

Nuria: Sí, a mi madre y a Lucas les han dado por cambiar todo de sitio.

 

Cloe: (a todos) ¡Hola!

 

Los chicos que acompañaban a Luna, Nuria y Bea eran Isaac y ¡¡Miguel!!

 

Isaac: ¡Hombre, Cloe! Hacía mucho que no te veía ¿Qué tal te va?

 

Cloe: Pues no sé que decirte…

 

Isaac se dio cuenta de lo que Cloe llevaba en los brazos (efecto retardado, el pobre).

 

Isaac: ¿por qué llevas todo eso en los brazos?

 

Miguel:  Se lo he regalado yo.

 

Se hizo un silencio incómodo.

 

Isaac: (intentando cambiar de tema)

 

Isaac: Dentro de poco se abrirá la feria. Además aparte de las atracciones va a haber una actuación. ¿Os venís con nosotros cuando sea?

 

Bea: (mas contenta que unas pascuas saltando y brincando)  ¡¡claro!! ¡¡Que bien!!

 

Isaac: Pues nada. Asta mañana en clase.

 

Miguel: ¡Adiós chicas!

 

Bea: (agitando la mano y gritando) ¡¡ADIOS!!

 

Luna: A veces me da vergüenza ajena…

 

Cloe: ni que lo digas…

 

Nuria se acercó a Bea y empezó a agitar su mano delante de la cara de esta, pero ella ni parpadeaba.

 

Nuria: Si que le ha dado fuerte…

 

Bea: (quieta sin moverse)  - ah…, amor verdadero, pura fantasía…-

 

Luna: ¡Hazme el favor y baja ya de las nubes!

 

Bea: No puedo…    - Angelitos por aquí, angelitos por allá, traralará lalará…-

 

 

Cloe: ¿a qué hora vais a quedar para los deberes?

 

Luna: A las cinco y media. Bueno, me voy que llego tarde.

 

Nuria: (mirando el reloj) ¡Se me ha hecho tarde! Mi madre me mata…

 

CONTINUARÁ

 

                      

 Notas de la autora: wweeennaass!!! ^^ Gracias por leer el capítulo 2. ¿Me lo parece a mí o este episodio es bastante mas largo que el primero? Bueno, no importa. A lo mejor tendría que acortarlos pero es que si lo hago tengo la impresión de que me como cosas. ¿Qué les parece la historia? A mi sinceramente me encanta aunque a veces me paso con las explicaciones (o me paso o no llego, jeje) Este episodio en general ha sido bastante serio con la discusión del principio de Miguel y Cloe, pero no os preocupéis que lo mas cachondo viene mas adelante. Ya los personajes están sacando a relucir sus caracteres.  ¿Cloe se decidirá de una vez? ¿Bea se declarará a Isaac? ¿Y qué pasa con Natalia? ¿Por qué en casa de Nuria están revolucionando todo?                            


"Una vez mas " es propiedad de Carrie, presentado por  Yersi Fanel

~* Yersi-Nirvana*~