"Una Vez mas"
Por Carrie
Cloe se extrañó bastante al verlo.
Miguel al percatarse de que Cloe se dirigía hacia la valla la saludó con la
mano.
Miguel: (sonriendo) ¿Dónde estabas?
Llevo esperándote un buen rato ¿Cómo es que sales tan tarde?
Cloe: (Un poco molesta) ¿y tu que
haces aquí esperándome?
Miguel puso cara de orgullo mientras
se reía.
Miguel: Pues créeme que no ha sido fácil
esquivar a Natalia y al resto de mi club de fans.
Cloe: - Será creído-
Miguel: (riendo) ¿Modestia? ¿Qué
es eso? ¿Se puede comer?
Cloe: Anda que… (^_^U)
Miguel: Todavía no me has
contestado.
Cloe: ¡Y tu tampoco!
Miguel: (con soniquete) Pero yo
pregunté primero…
Cloe: Eh… (Intentaba replicar pero
no se le ocurrió nada) Vale, esta vez me has pillado. Tenia que recoger un
papel.
Miguel: ¡Déjamelo ver!
Al decir esto Miguel agarró el papel
que Cloe sujetaba con una mano y empezó a leerlo mientras caminaba, abandonando
el recinto y yendo hacia la calle.
Miguel: ¡Pero si es el papel de las
actividades! A ver que hay… fútbol,
voleibol, coro, teatro, baloncesto… ¿a que te vas a apuntar?
Cloe: No lo sé, supongo que ha coro
como todos los años.
Cloe llevaba yendo a coro desde hace
dos años, cuando empezó a ir al insti. Le gustaba mucho cantar y no lo hacía
nada mal. En realidad tenía mucho talento, pero ella no le daba importancia.
Miguel: Si te apuntas quiero ir a
verte a los ensayos. ¿Puedo?
Cloe: No creo que te dejen entrar.
Después de este comentario se hizo
un silencio muy incómodo. Era un día
muy soleado y tranquilo, no se oía ningún ruido, solo algún coche casual. El
silencio se mantuvo durante un minuto hasta que Miguel lo rompió.
Miguel: ¿Qué tal te va todo?
Cloe: No demasiado bien, tengo
problemas con Natalia.
Miguel: Creo que sé a lo que
refieres… ¿Te importa que nos sentemos un momento en el parque?
Cloe no tenía prisa por regresar a
casa. Sus padres siempre viajaban de viajes de negocios y casi nunca estaban en
casa. Cloe tenía que cuidar de la casa, y ocuparse de las cosas que normalmente
las chicas de su edad no hacían. Como prepararse la comida, hacer las compras
del hogar y demás quehaceres domésticos.
Cloe: Vale, No tengo prisa por llegar
a casa.
Atravesaron una calle peatonal,
pasaron por delante del centro comercial de la ciudad y torcieron a la derecha.
Rodeado de un gran número de árboles y flores se imponía el parque principal,
muy cerca de la biblioteca pública. Anduvieron por allí un rato y se
detuvieron en un banco que había al lado de una fuente grandísima. Miguel se
sacó un trozo de pan, lo desmenuzó y empezó a dar de comer a los pajaritos
que se paraban.
Cloe: (sonriendo) Bien, suéltalo
ya…
Miguel: (con un tono serio tirando el
pan al suelo) Yo en realidad, quería pedirte perdón. No sabes cuanto siento lo
que te hice. Cuando… bueno, pasó lo que tú ya sabes. Saliste corriendo y me
pasé meses sin verte a si que no te pedí disculpas.
Cloe estaba sorprendida, Miguel
siempre había sido muy orgulloso, le importaba mucho lo que pensaran los demás
de él. No creyó que fuera capaz de admitir que se había equivocado. Miguel
prosiguió.
Miguel:… aunque no deberías
haberte puesto así conmigo, al fin y al cabo tú hiciste lo mismo.
Si Cloe antes estaba sorprendida,
ahora mucho mas, estaba flipando en colores. ¿De que estaba hablando?
Cloe: Espera un momento ¿Qué yo te
hice qué? ¿Pero qué me estas contando?
Miguel
tiró el último trozo de pan con mucha fuerza, y este se perdió entre los árboles.
Miguel: Haber Cloe, lo sé todo. No
hace falta que finjas, hace tiempo que lo sé.
Cloe: (alterada) De verdad esto cada
vez se vuelve más abstracto. ¡No finjo nada! ¿El qué sabes?
Miguel: Que tenías un rollo con
Cesar.
Cloe se levantó del banco y las
palomas alzaron el vuelo. No podía
creer lo que le estaba diciendo. Cesar había sido siempre como un hermano para
ella. Se conocían desde siempre y se llevaban muy bien, pero ese mismo verano
se mudó a otro país. Cesar por aquella época estaba saliendo con Nuria pero
después del verano, lo dejaron por que sabían que la distancia era demasiado
grande. Cloe miró a Miguel con una expresión de semi - ¿tu eres tonto o que?-
y -¿esto a que viene?-
Cloe: ¿yo
con Cesar?
Miguel no
se movió ni un ápice del banco. Cloe estaba acalorada de la rabia de pié
frente a él, Miguel se levantó también.
Miguel:
Una semana antes de que cortásemos empezaste a ponerme excusas para no quedar,
uno de esos días me dijiste que no podías quedar por que te ibas a ver a tu
abuela enferma, a si que quedé con Isaac.
Isaac había
sido el mejor amigo de Miguel desde que les alcanzaba la memoria. Era un tipo
atlético debido a los muchos años jugando al fútbol, su deporte favorito.
Cabello castaño y unos ojos castaños verdosos, al igual que Miguel, él también
era bastante orgulloso.
Miguel:
Cuando íbamos por los recreativos ¡Te vimos por un escaparate en una tienda
con Cesar!
Cloe se
estaba quedando de piedra, le temblaba la barbilla de rabia, apretaba los puños
con fuerza, entonces Miguel hizo algo que Cloe no se esperaba, la abrazó. La
muchacha se quedó paralizada sin saber que hacer, la faltaba el aire.
Miguel:
Pasé unos días muy malos, pensaba en que te había fallado para que me
estuvieras engañando. Cada vez que te veía en clase hablando con él me ponía
de los nervios pensando que te estaba perdiendo. Por eso cuando el día de
nuestro aniversario me pediste que quedáramos te dije que estaba enfermo, quería
que probaras un poco de tu propia medicina. Me sentía solo, triste, vacío…
La chica
se apartó bruscamente de Miguel y se puso la mano en la cabeza, como si le
costara asimilar lo que este le estaba diciendo.
Cloe:
(temblándole la voz) ¡No puedo creer lo que me estas diciendo!
A si que...todo fue por… celos.
Miguel se
intentó acercar a Cloe al ver el estado de ésta, pero Cloe se dio la vuelta
para que no la viera las lagrimas que desde hace unos segundos le caían sobre
el rostro.
Cloe:
(chillando) ¡¡¡ERES UN IDIOTA!!!! ¿Quieres saber la verdad? Esta bien, Cesar
me acompañó a esa tienda para ayudarme a elegir un regalo para ti. ¡El regalo
de nuestro aniversario! ¡ERA UNA TIENDA DE DEPORTES!
Miguel
estaba visiblemente afectado por lo que Cloe estaba diciendo. Él no tenia ni
idea de nada. Se había movido solo impulsado por los celos, sin pensar que tal
vez fuera todo imaginaciones suyas.
Cloe:
(temblando) Así que... como creías que estaba con Cesar, ¡¡¿¿pensaste que
lo mejor era enrollarte con una de mis amigas??!!
Miguel: ¡Espera!
¡Las cosas no fueron de ese modo! Es que… los celos me perdieron, por favor
escúchame solo un momento. Estaba tan convencido de que tú me engañabas que
me cegué completamente, no era mi intención besarme con Natalia. Ella se me
declaró cuando estaba en el parque para despejarme de tantas dudas que tenía
en la cabeza, me dijo que sabía que estabas saliendo conmigo,
que no esperaba nada a cambio pero que ya no podía ocultarlo por más
tiempo. Cloe, quiero que me perdones por favor, quiero que enterremos el pasado.
Tienes razón, soy un idiota de campeonato pero creme que me arrepiento cada día.
Yo te quería demasiado, ese beso con Natalia no significó nada para mí.
Intenté olvidarte, hacer que desaparecieras de mi vida. Pero no puedo
olvidarte, nunca he dejad de pensar en ti ¡¡TE QUIERO!!
Hay a Cloe
se le colapsó todo, estaba totalmente echa un lío y esto la impedía pensar
con claridad. Los recuerdos se agolpaban en su cabeza de tal manera que parecían
dar vueltas.
Cloe: - ¿Por
qué ahora? Después de tanto tiempo... ¿todavía me quieres?-
Miguel:
Por eso… ¿querrías volver a ser mi novia?
Miguel se
llevó la mano al bolsillo y sacó algo que a Cloe le resultaba muy familiar,
era un anillo.
Miguel: ¿te
acuerdas de él? Este anillo te lo regalé pos San Valentín. Quiero que te lo
quedes por que siempre ha sido tuyo.
Miguel le
puso el anillo en la palma de la mano a Cloe, esta lo cogió con cuidado, lo
levantó al sol y empezó a leer un mensaje que tenía el anillo grabado por
dentro “M & C Juntos para siempre”
Cloe:
- M & C juntos para siempre…
¿Qué hago? Too es tan de repente… tantas noches lloré por ti. Pero ahora
las cosas son diferentes y aunque lo intentáramos de nuevo, me temo que ya no
sería lo mismo. ¿Es que no lo entiendes?-
Cloe
se quedó callada, era una decisión difícil. Ya no estaba segura de nada, ¿Era
amor lo que sentía por Miguel? ¿Podría fingir que nada había pasado?? Eso
no, le era imposible fingir. Miguel al ver que Cloe no decía nada, se empezó a
poner nervioso.
Miguel:
No hace falta que me contestes ahora mismo, puedes pensártelo unos días…
Cloe:
(llorando) No, no puedo hacerlo.
Miguel:
¿por qué?
Cloe:
Puede que te haya perdonado pero no he olvidado ¿sabes? Tu y yo no podríamos
ser felices, ya no confiamos el uno en el otro… yo estaría angustiada ¿Quién
me dice que no lo volverás ha hacer?
Miguel:
¡Cambiaré! Te lo prometo. Haré lo que tú me pidas…
Cloe:
Lo siento… pero, es demasiado. Ese recuerdo ha estado atormentándome
demasiado tiempo.
Miguel:
Cloe, por favor, solo te pido una última oportunidad.
Cloe:
¡NO INSISTAS MAS! Olvídalo y volvamos a ser amigos. Adiós
Cloe
marchaba con paso firme aunque por dentro estaba destrozada, detrás dejaba a su
primer amor, aquel que tanto la había hecho sufrir y padecer. En ese momento
tuvo la tentación de salir corriendo atrás, hacia donde estaba Miguel y
lanzarse a sus brazos pero no lo hizo, se había vuelto más fuerte. No volvería
a cometer el mismo error.
Miguel:
¡Cloe!
Cloe
paró en seco y giró la cabeza. Miguel se encontraba a unos metros de ella.
Miguel:
A mi no me engañas. Sé que aun sientes algo por mí.
Cloe
al oír esto salió corriendo atravesando el parque, después la biblioteca. No
sabia adonde ir, donde ocultarse. Eso era, ella solo quería ocultarse. ¿Había
echo lo correcto? Eso no lo podía saber.
Cloe:
(corriendo sin parar) Espero no haberme equivocado.
La
joven no sabia donde ni a quien acudir, estaba sola y eso la hacia sentir mas
desesperada todavía. Pasaba dando a la gente según corría, y al cruzar una
carretera. No vio que el semáforo se encontraba en rojo. Un coche que circulaba
justo cuando Cloe cruzaba se dirigía derecho a Cloe
Conductor:
(gritando a Cloe) ¿en que estabas pensando??? Podría haber ocurrido una
desgracia ¡¡Eres una inconsciente!! ¿Me estas escuchando??...
Cloe:
…
Cloe
seguía parada allí, de repente le fallaron las piernas y se quedó sentada en
el suelo. El conductor preocupado dejó de gritarla.
Conductor:
(mientras la levantaba) ¿estas bien?
Cloe:
¿eh?
Flash
back
Cloe
recordó el momento en el que Pablo le tendió su mano.
Pablo:
¿estas bien? ¿Cloe? ¿Por qué lloras?
Cloe
seguía sin reaccionar, el conductor estaba nerviosísimo.
Cloe:
- Pablo: La próxima vez que necesites desahogarte vendrás a verme… - ¡Claro!
Cloe
se levantó casi de un salto y salió corriendo a través de la carretera, ante
el asombro del conductor y de los curiosos que se habían acercado al ver el
semi-accidente. Cloe llamó al telefonillo del portal de Pablo.
Pablo:
¿si?
Cloe:
¿estas solo?
Pablo:
Sí, mis padres hoy comían fuera ¿Qué pasa Cloe?
Cloe:
Por favor, ábreme
Se
oyó un ruido y la puerta se abrió. Cloe entró en el portal, estaba totalmente
hundida. Iba subiendo despacio los escalones, parecía que los estuviera
contando. Cuando llegó al piso de Pablo la puerta estaba abierta.
Cloe
avanzó asta el descansillo cruzando la puerta arrastrando los pies. Pablo
estaba en la puerta del descansillo que daba al salón mirando a Cloe. Estaba
muy pálida, tenía una expresión muy triste y los ojos hinchados llenos de lágrimas.
La muchacha tiró la cartera al suelo y se abalanzo a los brazos de Pablo.
Pablo:
¿Qué es lo que te pasa?
Cloe
empezó a llorar mucho más fuerte.
Pablo:
Anda vamos a entrar, no te quedes en la puerta.
Los
dos se fueron al salón donde Pablo hizo que Cloe se sentara en el sofá, él se
arrodillo delante de ella y la dio un beso en la mejilla.
Pablo:
Venga, cálmate. No pasa nada. ¿Quieres un vaso de agua?
Cloe
negó con la cabeza sin mirar ha Pablo, no se sentía capaz de mirarle a los
ojos, estaba coloradísima por el beso de antes.
Pablo:
¿Qué le has contestado?
Cloe:
(extrañada) ¿Qué?
Pablo:
Te dije que eras muy inocente ¿Qué creías que te iba a decir Miguel?
Cloe:
Dicho así, sí que parece bastante evidente
Cloe
cuando sintió que Pablo la estaba mirando fijamente se ruborizó y bajó la
cabeza otra vez.
Pablo:
(poniéndose de pié) Os conozco muy bien a los dos. Miguel te quiere y era
cuestión de tiempo que te lo pidiera. Lo que no me imaginaba es que fuera tan
pronto…
Cloe:
Pero si…
Pablo:
Sabía como ibas a reaccionar y esperaba que vinieras a mí. Me alegro de que te
acuerdes de tu promesa.
Cloe:
Yo siempre cumplo mis promesas, es una especie de código de honor.
Pablo:
Bueno, ¿y que le contestaste?
Cloe:
Yo… no puedo salir con él.
Cloe
miró el anillo detalladamente, se lo había llevado sin querer. Esas
palabras… tantos recuerdos felices…
Pablo:
¿Aún lo quieres?
Cloe
se puso a llorar otra vez
Pablo:
(apurado) Joder, lo siento. No quería que te volvieras o poner a llorar, cada
vez que hablo contigo siempre me pasa lo mismo.
Cloe: No
es culpa tuya. Es que no es que no lo quiera, aunque tampoco estoy muy segura.
Ya no tenemos confianza el uno en el otro y sin confianza no puede haber amor.
Pablo la
secó las lágrimas.
Pablo: ¡Vamos!
¡No llores más! Estas mucho mas guapa cuando sonríes. Venga ¿Estas sola en
tu casa no? Yo como ves también así que quédate a comer conmigo. ¡Pedimos
pizza! Es que soy penoso cocinando…
Cloe:
(sonriendo) Vale
Pablo: Así me gusta ¿de qué la
quieres?
Cloe: de cualquier cosa que no sea
verde – puajj que asco, verdura… -
Después, empezaron a ver una película
mientras se comían la pizza y unas palomitas que hizo Pablo. Cloe metió la
mano en la bolsa de palomitas, cogió un puñado
y se lo metió en la boca. Puso una cara de asco horrible tosió y todas las
palomitas fueron a parar a la mesa.
Pablo: Come despacio que te
atragantas
Cloe: ¿Qué coma despacio? Están
asquerosas, las has quemado todas. ¡Si lo único que tenias que hacer era
meterlas en el microondas! No tenia que haberte dejado hacerlas.
Pablo: Es que el microondas y yo
tuvimos un conflicto. ¡Mira como has puesto todo! Ahora lo vas a recoger tú
Cloe: jejejejeje de eso nada ¡Que
chispa tienes!
Pablo: Buah! Pues que lo recoja mi
madre cuando venga.
Cloe: - Estando aquí, tumbada. Estoy
muy a gusto… la verdad es que ahora estoy mucho mas animada. No puedo creer
que a un chico tan majo pueda gustarle Mónica…-
Cloe: Pablo, quiero preguntarte una
cosa…
Pablo: (extrañado) ¿el qué?
Cloe: ¿vas a pedir salir a Mónica?
Pablo: Ya lo hice, y me rechazó.
Cloe: Lo siento.
Pablo: No lo sientas, de momento
estoy bien así. Lo de Mónica es solo cuestión de tiempo.
Cloe: ¡Suerte con ella!
(nota de la autora: que
ffffffffaaaaaaaalllllllllsssssssaaaaaaa….ejem, ¡Viva Tamahome! en fin, me
dejo de tonterías y sigo con la historia)
Pablo: ¿Qué pasó entre vosotras
que os lleváis tan mal?
Cloe: no te lo puedo contar.
Pablo: ¿Por qué no?
El móvil de Cloe empezó a sonar
justo a tiempo. A Cloe ahora lo que
menos le apetecía era hablar de Mónica. Se levantó del sofá pasando por
encima de Pablo y se dirigió a la mesa donde estaba el móvil desde hace ya un
rato sonando.
Cloe: (pulsando el “OK”) ¿diga? ¿Bea? ¡Hola Bea! ¿Qué quieres? … Bueno, está bien, ya voy.
La chica apagó el móvil, se dirigió
al descansillo, agarró su cartera y se la hecho al hombro.
Cloe: tengo que ir a casa de Bea,
quiere devolverme unos CDS que la presté.
Pablo: ¿te vas a ir sola?
Cloe: No me va a comerme el lobo,
tranquilo.
Pablo: jeje De todas formas te acompaño.
Cloe: No sé como voy a devolverte
todo lo que haces por mí. ¿Puedo pedirte un último favor?
Pablo: ¿a quien hay que matar?
Cloe: ¡Que tonto que eres!
Cloe sacó el anillo de su bolsillo y
sin mirarlo lo cogió y se lo entregó a Pablo.
Cloe: ¿puedes devolvérselo tú a
Miguel? No creo que después de la que le he montado y lo que le he dicho tenga
valor para devolvérselo.
Pablo: De acuerdo.
Los chicos bajaron a la calle,
atravesaron el parque que había enfrente de la casa de Pablo mientras charlaban
animadamente sobre la película que acababan de ver. Cruzaron un par de calles,
la iglesia, varias tiendas y restaurantes de comida rápida.
Pablo: Llevamos un buen rato andando
¿por donde vive BEA?
Cloe: Te dije que podía venir sola.
A ver, Bea vive muy cerca de aquí. Es esta calle a la izquierda.
Para ir a la calle de Bea tenían que
atravesar el aparcamiento de un centro comercial. Pablo de repente se paró.
Pablo: ¡Eh! ¿Esa no es Natalia?
Cloe se giró.
Cloe: ¿eh?
Pablo: (Gritando y agitando las
manos) ¡Natalia! ¡Natalia!
Cloe le puso la mano en la boca lo más
rápido que pudo e empujó a Pablo para que se agachara con ella entre dos
coches.
Cloe: (muy bajito) ¿tu eres tonto o
que? ¿No ves que está enfadada conmigo por lo de miguel? Lo que me faltaba.
Pablo: mmmm ¿y ahora que hacemos?
Cloe: no hay tiempo, ¡que viene
Natalia!
Efectivamente Natalia estaba
atravesando los coches buscando a quien la había llamado. Cloe empujó a Pablo
delante de los coches y ella se
escondió deprisa agachada detrás de él.
Natalia: ¿Qué tal te va, Pablo?
Pablo se estaba poniendo nervioso,
por que además de tener a Cloe detrás esta, al ver que detrás de ella había
un charco, le estaba agarrando por los pantalones para no caerse.
Pablo: (sujetándose los pantalones
disimuladamente) ¡Hola Natalia! ¿Dónde
vas?
Natalia: Estoy esperando a Miguel,
había quedado con él en la puerta del centro comercial pero llega tarde...
Pablo ni siquiera ha escuchado lo que
le ha dicho Natalia por que los pantalones los tenía tan bajos que se le
empezaban a ver los calzoncillos.
Pablo: (mirando atrás para que Cloe
dejara de tirar) ¿si? Que bien Nati…
Natalia: (extrañada) ¿te pasa algo?
No haces más que llevarte las manos al estómago y retorcerte de una forma muy
rara…
Pablo: Eh… ¡Si, ahora que lo dices
se que me pasa! Es que… bueno…tengo esa cosa, si eso, que es…. Eso.
Natalia: ¿El que?
A Pablo no se le ocurría nada, solo
sabía que Cloe cada vez le tiraba más del pantalón.
Cloe: (muy bajito) De los gases…
Pablo: De los gases.
Natalia
soltó una carcajada tan fuerte que retumbó en toda la calle. Se reía
tan fuerte que no oyó las quejas de Cloe por que estaba apunto de caer.
Cloe: (muy bajito) Abrevia que me
caigo
Pablo: ¿no podrías dejarme los
pantalones quietos un momento??
Natalia: jajajaja Tu estas hoy muy
raro. ¿Qué dices de pantalones?
Pablo: (para librarse de Natalia) ¡Mira
a Miguel1 Corre a por él!!
Natalia: (corriendo a la dirección
donde le había señala do Pablo) ¿miguel? ¡¡Adiós Pablo!! ¡Y que te
mejores de los gases! jajajajajaja
Cuando ya no se veía a Natalia Pablo
pegó un giro brusco, Cloe se soltó del pantalón e iba directa al suelo, por
suerte este la cogió antes de que se tragara el charco. Cloe se estaba
partiendo el culo.
Pablo: ¿gases? ¿No se te pudo
ocurrir algo menos vergonzoso?? Un poco mas y le dices que estoy con la
menstruación. Por burradas que no quede…
Cloe: jajajajajajaja. A sido mazo de
gracioso ¿viste la cara de Natalia cuando le dijiste eso? Jajajaja
Pablo: A si que me lo dijiste aposta
para que se riera de mí.
Cloe:
Pablo: ¡Ahora si que te vas a reír
con ganas!
Pablo cogió a Cloe y la empezó a
hacer cosquillas, Cloe se empezó a revolver como una loca.
Cloe: jajajajajaja
¡Para! ¡Para! ¡Por favor!
Pablo: (dejándola en el suelo) anda
vamonos, que se nos hace tarde.
Al día siguiente, en el pasillo común
del instituto Miguel de Cervantes, se encontraban: Luna, Nuria, Cloe y Bea
hablando sobre lo que había ocurrido la tarde anterior.
Nuria: Así que por eso no fuiste a
la parada, que fuerte.
Luna: Creo que has hecho lo correcto
en rechazar a Miguel. No es de fiar, además, tu estas enamorada de Pablo, no
tiene sentido que hubieras aceptado volver a salir con él.
Cloe frunció el ceño.
Cloe: (molesta) ¡Yo no estoy
enamorada de Pablo! Solo me gusta, y no quiero hablar más de él.
Luna: Esta bien, no te enfades…
Bea: Desde ahora intenta salir un
poco antes, Cloe, que siempre te quedas atrás. Es que quiero ir a la parada más
temprano que normalmente.
Cloe: ¿Por qué?
Nuria: Por que el chico que le gusta
pasa después de clase todos los días por la parada. Se ve que va a clases
particulares después del insti.
Cloe: ¿Cómo se llama?
Luna: Isaac, si seguro que lo conoces
¡Es el mejor amigo de Miguel!
Cloe: Es verdad, ya sé quien es. Es
muy guapo Bea, no pierdes el tiempo…
Bea: (emocionada) ¡¿A que sí?! Y
no solo es guapo, es atlético, divertido, amable, cariñoso…
Nuria: Buenoooo… el amor está el
aire
La campana que anunciaba la siguiente
clase interrumpió la conversación y tuvieron que ir a sus respectivas aulas. A
Nuria, Cloe y Luna les tocaba Música, en el edificio contiguo. Era un aula
bastante grande y bien iluminada, sus ventanas daban al campo de fútbol. Tenía
un piano junto con muchos instrumentos dispuestos ordenadamente en las estanterías.
En el centro la mesa del profesor y la pizarra a la izquierda. Todos tomaron sus
asientos cuando la profesora irrumpió en la clase cerrando la puerta tras de sí.
Era una mujer joven recién llegada de la universidad. Pelo corto moreno y ojos
castaños.
Profesora: Buenos días clase.
Agruparos en grupos de de cinco como máximo. Hoy tocaremos los xilófonos.
Toda la clase se revolucionó con un
va y ven de sillas hasta que mas o menos todos estaban dispuestos como la
profesora había mandado. Nuria se encontraba cambiando su cartera de sitio
cuando Elvira, una chica del “club de fans de Miguel” la interrumpió.
Elvira: Nuria ¿tu has visto a Miguel
y a Pablo en el cambio de clase? Es que queríamos que se pusieran con nosotras
pero parece que no están en clase. ¿Sabes si están haciendo novillos?
Nuria: (un poco molesta) ¿y yo que sé
lo que hace ese gilipollas de Miguel? De Pablo tampoco sé nada.
Elvira se quedó bastante sorprendida
por la contestación de Nuria.
Nuria: Perdona Elvi, me he pasado un
poco hablándote tan borde, lo siento. Es que me tiene bastante mosqueada
Miguel. No sé, a lo mejor están en el baño o algo así.
Pablo y Miguel se
encontraban todavía en la clase. Que por supuesto, estaba vacía.
Pablo: Tengo que darte algo de parte
de una amiga.
El chico sacó el anillo y lo dejó
encima de la mesa de Miguel, donde esté estaba apoyado.
Miguel: (extrañado) ¿Cómo que lo
tenias tú?
Pablo: Cloe vino a mi casa y me lo
contó todo.
Miguel cogió el anillo y se lo guardó.
Miguel: Ya veo… has cogido mucha
confianza con ella en unos cuantos meses.
Pablo: Eh
eh, para el carro Miguel. No empieces con tus paranoias que nos conocemos
desde que íbamos al colegio.
Miguel: Yo solo lo comentaba. No lo
digo con segundas ni nada de eso.
Miguel se echó al hombro su cartera,
girándose y dando la espalda a Pablo.
Miguel: Cloe me dio un planchazo
horrible ayer.
En su voz tenía un deje de tristeza,
después de un largo suspiro, prosiguió.
Miguel: (esbozando una falsa sonrisa)
je, y la verdad es que verdaderamente me merecía ese trato y uno bastante peor.
Pero… aun así no pienso renunciar a ella ¿sabes? Lo voy a seguir intentando
hasta que vea que he cambiado y que puedo hacerla feliz. Dejaré de lado mi
maldito orgullo. Ya no tengo nada que perder, y precisamente lo que he perdido,
lo pienso recuperar.
El muchacho se encaminó hacia la
puerta sin esperar a Pablo y desapareció de vista en los pasillos del
transitado instituto. Mientras tanto en el aula de música se dejaban de
escuchar los xilófonos por una orden da la profesora.
Profesora: bien, no habéis estado
demasiado inspirados ¿eh, chicos? No dabais ni una jejeje. Espero que para la
próxima consigamos distinguir la canción que estáis tocando. ¡Ah se me
olvidaba! Las solicitudes para ingresar en el coro del instituto en mi mesa
después de clase. Podéis ir repasando sin armar mucho jaleo, recordar que el
examen será pronto.
En los grupos todos empezaron a
hablar, a nadie le apetecía ponerse a repasar.
Cloe: ¡Que bien! Será genial. ¿Por
qué no os apuntáis al coro vosotras también?
Nuria: ¿Estas loca? Ni
harta a vino.
Cloe: ¿por qué? A mí me parece muy
divertido.
Nuria: Yo no te digo que no sea
divertido, pero para eso hay que valer. Además, Tienes que cantar delante de
mucha gente, todos pendientes de ti.
Cloe estaba tragando saliva. No se le
había ocurrido pensar en eso.
Cloe: (tartamudeando) ¿Cantar sola
delante de mucha gente? ¿Todos pendientes de mí?
Luna: (mirando sus apuntes de solfeo)
No te agobies Cloe. Piensa que ya no es como en la obra de teatro del cole ¿te
acuerdas que te entró el pánico, te tropezaste con el decorado y caíste
encima de los espectadores?
Cloe: (con sarcasmo) Pues no Luna, no
me acordaba, pero gracias por recordármelo, ya me siento mucho mejor.
Luna: Ahora eres mas mayor, más
madura, no te va a pasar eso…
Cloe: No sé, según lo que me estáis
contando, lo mejor sería no apuntarme, paso de hacer el ridículo.
Luna: no te lo tomes tan a pecho
Cloe, apúntate si quieres, yo no te digo nada.
Cloe: (como una niña pequeña
poniendo morritos) pos ahora no quero.
Nuria: Déjalo
Luna, Cloe siempre a tenido miedo escénico. Siempre será una cobarde.
Luna: jajaja
Cloe: ¡¿Qué estas diciendo?!
Nuria: Estoy diciendo la verdad.
Detrás de Nuria se puso la bandera
de España y ella, muy emocionada hacia gestos con los dedos muy raros.
Nuria: Si no te enfrentas a tus
miedos nunca conseguirás superarlos. ¡¡No vale la pena que te escondas!!
Luna: (Con la boca abierta
aplaudiendo) wwwooooooo Así se habla, Nuria.
Cloe: (ídem de ídem) wwwwwooooo me
has convencido.
Nuria: (orgullosa) Si es que soy la
caña.
Luna: ¡¡Nuria presidente!!
Nuria: Chisst presidente ejecutivo,
que suena mas importante. (Más mejor)
Todas: jejejejejejeje
Todas se empezaron a partir el culo.
En esto sonó la campana y todos empezaron a recoger sus cosas. Elvira se acercó
un poco preocupada.
Elvira: (sonriendo) Oye Cloe ¿tu
también te apuntas al coro?
Cloe: Sí, al final me han convencido
Elvira: (aliviada) uff ¡menos mal! ,
contigo y con Mónica ya no estoy sola. Bueno chicas, hasta luego.
Cloe: ¡¡¡¿¿¿Qué???!!!
¡¡Ooouuuccchhh!!!!
Elvira se fue con sus otras compañeras.
Cloe: Creo que esto no es una buena
idea.
Por fin habían acabado todas las
clases por hoy. Había conseguido no cruzarse con Miguel en todo el día
Y eso para ella había sido todo un
logro teniendo en cuenta que iban a la misma clase. Al final Cloe se apuntó al
coro aunque no le hacía ninguna gracia que Mónica fuera con ella. Las amigas
caminaban a su clase para coger la cartera, el abrigo y poder irse a su casa. Al
entrar a la clase, la gente les iba atropellando en la puerta según pasaban
corriendo.
Luna: (intentando pasar) joder, como
está el patio. La gente se vuelve loca por salir del insti lo antes posible. No
lo entiendo.
Cloe: - Como se nota que es una
empollona, jejeje -
Uno de los chicos se llevó por
delante a Cloe y esta se cayó al suelo, abriéndosele la carpeta y
desperdigando los papeles que tenía en ella por el suelo. Nuria y Luna se
empezaron a partir el culo.
Nuria:
Cloe:
Luna: Te ayudamos a recoger.
Recogieron los apuntes que estaban
tirados y los guardaron entre todas.
Cloe: ¿ya está todo? ¿No se olvida
nada?
Nuria: (mirando en la cajonera de
Cloe) Aquí te has olvidado una nota.
En ese momento apareció Bea por la
puerta.
Bea: (Entrando en la clase) Tardabais
tanto que he venido a buscaros
Cloe cogió la nota y la leyó para sí.
Bea: (Mirando la nota) ¡Es un poema!
Luna: ¿¿si?? ¿Qué dice??
Bea: “Quisiera ser mariposa para
volar hacia a ti, y decirte vida hermosa que estoy muriendo por ti.”
Luna y Bea: ¡Que tierno!
Nuria: (metiéndose el dedo en la
boca de broma) Creo que voy a vomitar.
Cloe: No pone nombre. ¿Quién lo
habrá escrito?
Bea: Si está clarísimo ¡¡ha sido
miguelito!!
Luna: Sip, yo pienso lo mismo.
Cloe: no, eso es imposible. Ayer no
sabéis como discutimos y la que armé. No puede ser.
A la puerta de la clase vacía
excepto por las amigas, se asomó un chico joven, de unos veinti y pocos años,
llevaba el uniforme de repartidor.
Repartidor: Perdonadme chicas, ya creí
que todo el mundo se había ido. ¿Alguna sabe quien es Cloe?
Todas la señalaron.
Cloe: (cortada) Soy yo.
Repartidor: Tengo unas cosas para ti
de un tal Miguel. Siento que haya tardado tanto en localizarte. Menos mal que
todavía no te habías ido. Hazme el favor y no comentes nada a mis jefes que
luego me echan la bronca.
Cloe: No pasa nada, tranquilícese.
El repartidor echó mano de un saco
bien grande y encima de la mesa dejó todas las cartas, peluches, que contenía
el saco. Todas al ver tanto regalo se quedaron sorprendidísimas, con la boca
abierta.
Todas:
Nuria: Ya te dijimos que había sido
Miguel…
Cloe: ¿¿Qué?? ¿¿Todo esto??
Repartidor: No hay ningún error.
(Sacó una lista con lo que contenía el saco)
2 poemas, cinco cartas, 1 collar y cuatro peluches (un osito, un Pikachu,
un Piolín, y un Shin-chan). Firma aquí por favor.
Cloe: (Firmando el papel) no me lo
puedo creer.
El repartidor se fue y todas se
quedaron traspuestas.
Nuria: Ese chico está de la olla. ¿A
quien se le ocurre?
Luna: Tengo la ligera sensación de
que le molas. – solo la ligera…-
Cloe: Va a ser que sí. Pero… ¿¿Quién
me va a ayudar a llevar todo esto??
Bea: ¡Uuuyy que tarde…! Tenemos
que irnos corriendo ¿verdad Nuria?
Nuria: si si, que si no se van de la
parada.
Luna: si, yo también tengo cosas que
hacer.
Todas salieron como un rayo
corriendo,
Cloe: (gritando) ¡¡Esperad!! ¡No
tengáis tanto morro!
Todas: ¡No te oímos! Te esperamos
en la parada
Cloe intentó seguirlas pero con
tanto peluche no veía por donde pisaba, y se fueron sin ella.
Cloe: ¡Ya empezamos como siempre!
La chica bajó las escaleras y casi
se cae por las escaleras, al doblar un pasillo se chocó con Pablo.
Pablo: ¿Necesitas ayuda?
Cloe le dio los peluches que era lo
que mas le abultaba (medían tres palmos cada uno), ella ya solo llevaba uno.
Cloe: (andando) ¡Me has salvado la
vida!
Pablo: - Pero tendrá morro la tía…-
¿En qué tienda has robado todo esto? ¿En el Toy Saras? Jejejeje
Cloe: (con sarcasmo) jejejeje ¡Que
gracioso!
Pablo: ¿¿Qué?? ¿Todo esto es de
él??
Cloe: Sí.
Siguieron caminando por la calle,
bajo las miradas de todos.
Chico: Mira a esos, ¿Dónde van con
tanto muñeco?
Chica: ¡Que no estamos en Navidad
todavía!
Pablo: Que vergüenza, ¿As visto
como nos mira la gente? Al final lo llevas tú.
Cloe: (seria) ¿le devolviste el
anillo?
Pablo: Sí, lo hice.
Cloe: Antes estaba preocupada por si
se había enfadado conmigo, ahora ya sé que no. Jejeje.
Pablo: ¿pero a ti te gusta o no te
gusta?
Cloe: No es que no me guste, Miguel.
En realidad creo que me sigue gustando aunque no tanto como antes. Pienso que a
lo mejor e sido demasiado drástica dando un no tan rotundo.
Pablo: ¿entonces cual es el
problema?
Cloe: Pues… el problema es que
también me gusta otra persona.
Pablo: ¿y esa persona lo sabe?
Cloe: Creo que no. Además, a él le
gusta otra chica.
Pablo se paró de repente con la
mirada fija. Cloe lo miró y se empezó a poner de los nervios y colorada.
Cloe: - ¡Oh no! Seguro que se ha
dado cuenta de que es él, tierra trágame.-
Pablo: (con cara pensativa) Cloe...
Cloe: (Acojonada) ¿qué?
Pablo: ¿No son esas tus amigas las
que están en la parada?
Cloe casi se cae al suelo del susto
Cloe: (¡¡¡Chasco!!!) Sí que son
ellas.
Pablo: (Dándole las cosas) Pues que
te ayuden ellas, que se me están durmiendo los brazos.
Cloe: jeje - ¿me toca otra vez
cargar con todo?-
Pablo se fue en la dirección
contraria y la chica cruzó la calle. Según se acercaba se distinguía A Nuria,
a Bea y a Luna, pero estaban también con dos chicos mas.
Luna: (A Bea y Nuria) ¡Eh tengo una
idea! ¿Por qué no quedamos todas y hacemos los deberes juntas? Así os ayudo
con lo que no entendáis.
Nuria: ¡Genial! En mi casa no hay
quien estudie. Hay demasiado revuelo últimamente.
Bea: ¿revuelo?
Nuria: Sí, a mi madre y a Lucas les
han dado por cambiar todo de sitio.
Cloe: (a todos) ¡Hola!
Los chicos que acompañaban a Luna,
Nuria y Bea eran Isaac y ¡¡Miguel!!
Isaac: ¡Hombre, Cloe! Hacía mucho
que no te veía ¿Qué tal te va?
Cloe: Pues no sé que decirte…
Isaac se dio cuenta de lo que Cloe
llevaba en los brazos (efecto retardado, el pobre).
Isaac: ¿por qué llevas todo eso en
los brazos?
Miguel:
Se hizo un silencio incómodo.
Isaac: (intentando cambiar de tema)
Isaac: Dentro de poco se abrirá la
feria. Además aparte de las atracciones va a haber una actuación. ¿Os venís
con nosotros cuando sea?
Bea: (mas contenta que unas pascuas
saltando y brincando) ¡¡claro!!
¡¡Que bien!!
Isaac: Pues nada. Asta mañana en
clase.
Miguel: ¡Adiós chicas!
Bea: (agitando la mano y gritando)
¡¡ADIOS!!
Luna: A veces me da vergüenza
ajena…
Cloe: ni que lo digas…
Nuria se acercó a Bea y empezó a
agitar su mano delante de la cara de esta, pero ella ni parpadeaba.
Nuria: Si que le ha dado fuerte…
Bea: (quieta sin moverse)
Luna: ¡Hazme el favor y baja ya de
las nubes!
Bea: No puedo…
Cloe: ¿a qué hora vais a quedar
para los deberes?
Luna: A las cinco y media. Bueno, me
voy que llego tarde.
Nuria: (mirando el reloj) ¡Se me ha
hecho tarde! Mi madre me mata…
CONTINUARÁ
"Una vez mas " es propiedad de Carrie, presentado por Yersi Fanel