Capitulo I .Ex. : Encuentros con sujetos miserables

 

Viviendo en miserables condiciones

 

 

 

En cualquier mundo, tiempo y lugar existen historias; historias de todo tipo que en sus palabras forjan la Historia de algún pueblo o lugar, él cual será recordado por mucho tiempo gracias a ellas. Existen también historias que nunca han sido escritas, millones historias que como gotas de lluvia se extinguen al ser victimas de la gravedad, esas historias son el tinte que le da color a la vida y son ellas las que pintan el paisaje de las demás.

 

 

 

¿Y que en el caso de esta historia, forjó algo…tiñó algo? Esta historia forjó la Historia de un peculiar lugar, creó en sus letras miles de leyendas y mitos, de ella se estudió y se le consideró como el más grande paso de la Justicia, el Valor, el Compañerismo entre muchas otras cosas más.

 

 

 

¿Qué tiñe entonces? Tiñe tan solo la vida de sus lectores, de los que puedan hacer conciencia en sus corazones y le puedan encontrar más de un sentido…En un mundo distinto, existe cierto desierto y es en este lugar donde nace la primera de millones gotas de lluvia. La historia de los Caballeros del Desierto…

 

 

 

 

 

El cielo azul estampado allá arriba. Alguna que otra aventurada nube surcaba por sus largos dominios, no hacía mucho viento. El Sol ardía como nunca pero aun así la gente seguía tranquila con sus ocupaciones. Las altas temperaturas del desierto eran cosas de todos los días todos parecían estar acostumbrados…Un mercado es el escenario que los ojos de cierto muchacho de apenas veintinueve observaba.

 

 

 

Se encontraba sentando en una larga banca de piedra, el cabello lacio le descendía por entre la cara hasta los hombros era de un oscuro color azul, sus brazos cruzados y sus dedos tamborileando pacientemente. Levantó uno de sus delgados brazos y con el dedo índice subió un poco sus redondos y redondos lentes de color azul. En su cara una suave mueca de alegría, pues para cualquier habitante de aquel lugar esta coloquial escena hubiera agradado.

 

 

 

Su nombre era Ice…su apellido no es importante por el momento, su padre era la persona más importante del Desierto, era más que cualquier persona que se encontrara parada en todo aquel gigantesco desierto; su padre era Dhioz, el creador de aquel ya tan mencionado desierto. En realidad ni Ice ni nadie sabía esta realidad, pues Dhioz no era más que una leyenda loca que se escuchaba debes en cuando por los pueblos.

 

 

 

La gente seguía con sus vidas, algunos intentaban regatear con los vendedores, las parejas de muchachos enamorados caminando en su propio universo, los niños que corrían por entre la gente riendo y gritando alegremente mientras perseguían una pelota en forma de cubo. En fin una imagen muy hermosa para cualquier pueblo donde fuera vista…

 

 

 

Pero la trasquilad y la alegría fueron cortadas de tajo. Desde lejos se escuchó un rígido marchar, frío, fuerte…y escalofriante. Algunos al ver de quiénes provenía tan ruido huyeron despavoridos, otros solo se escondían, mas algunos más valientes y no por ello inteligentes permanecieron justo en donde se encontraban. Ice se levantó sorprendido, era un grupo de soldados vestidos de blanco con una letra “A” bordada en su pecho…Dio algunos pasos torpes hacía atrás y luego no evitó correr un poco. Pero como la curiosidad fue más fuerte así que asomándose detrás de una pared observó lo que sucedía.

 

 

 

Un soldado de los de la fila de hasta adelante había pisado una fruta que se encontraba en el suelo frente a un puesto de tantos en el mercado. El dueño del puesto no pudo ocultar su enojo y salió de donde estaba.

 

 

 

Comerciante: (Enojado) ¡¿Qué vienen a hacer aquí?!

 

El soldado y toda la fila se detuvo…no pronunciaron ninguna palabra, pero el dueño del puesto seguía alegando.

 

 

 

Comerciante: (Enojado) Vienen con su ruidero, asustan a la clientela y de colmo destruyen la mercancía. ¡No es tan fácil conseguir esta maldita fruta en nuestras miserables condiciones! ¡Nada en este desierto es fácil!

 

Soldado: (Completamente inexpresivo) Quítese

 

Comerciante: (Lo empuja un poco) Pues no me quito y no lo haré hasta que me pague la fruta que pisó

 

 

 

Por detrás se escucharon murmullos, algunos más temerosos que otros. Luego las filas se abrieron y de en medio apareció singular sujeto (si es que ese podría ser llamado así). Era un malvavisco de color negro, al parecer era de chocolate, sus piernas y brazos eran algo cortos y para ser un simple malvavisco superaba el tamaño de algunos de los soldados…

 

 

 

Malvavisco: ¿Quieres tu fruta?

 

Comerciante: Si, quiero mi fruta

 

Malvavisco: (Dirigiéndose a los soldados) Denle su fruta

 

 

 

Los soldados desenfundaron unas espadas de color grisáceo…no eran de muy buena calidad, pero a fin de cuentas espadas, a fin de cuentas armas. Los soldados destruyeron su puesto y continuaron con los puestos cercanos, los comerciantes se veían en la necesidad de huir. Su vida era más importante que todo su dinero y fruta. Al final solo quedaba aquel enojado comerciante frente al malvavisco…

 

 

 

Malvavisco: (Saca una pistola) Y a ti te doy un trato especial, por valiente. Te dejare oír mi nombre: Dark Chao

 

Comerciante: (Perdiendo la confianza en sí) Ah…señor…no…no planeaba…hacerlo enojar….

 

Dark Chao: No importa, lo hiciste ahora silencio o recibirás un balazo justo entre tu ojo derecho y tu ojo izquierdo

 

Comerciante: No…no lo escuche…

 

 

 

Ice volteó la mirada, más sin embargo escuchó lo que había sucedido…Sintió impotencia y se escondió cubierto de miedo detrás de algunos muebles viejos que estaban recargados en la misma pared donde él se escondía…Escuchó más pisadas, se alineaban…y luego continuaron su camino…para su suerte pasaron sin ni siquiera notarlo…iban al Norte del pueblo…más suerte para él. Pues su casa estaba al Sur.

 

 

 

Ice esperó unos minutos y luego se volvió a asomar…vio el cadáver del señor sobre un lago de sangre…Ya no había nada que hacer. Se fue corriendo a su casa…

 

 

 

Finalmente arribó algo nervioso a su casa, abrió la puerta y su familia lo recibió con un fuerte abrazo. Eran su esposa Natali y su pequeña hija de tan solo siete años Rykku…”A ustedes no les pasara nada…yo las protegeré” pensaba Ice mientras aun las sostenía calidamente en sus brazos.

 

 

 

Natali: (Preocupada) Amor… ¿Sucedió algo? Te ves nervioso

 

Ice: (Intentando ocultar su preocupación) Pues…no…solo un accidente en el mercado

 

Rykku: (Abraza a su padre) Pero tú estas bien

 

Ice: (Le da un cariño en la cabeza) Si…si

 

Natali: Eso es lo importante, ven a la cocina, ya prepare la comida

 

 

 

Ice les contó sobre el “accidente” aunque solo fue una sarta de mentiras, “Un niño pequeño se había roto el tobillo y sus padres no estaban para ayudarlo, así que Ice lo había tenido que llevar cargando con el médico del pueblo”. Mientras Rykku escuchaba ilusionada a su triunfal padre, Natali pensaba…sabía que Ice ocultaba algo…nada de infidelidades ni eso…sino, preocupación por algo más dañino. Decidió no hablar más del asunto y continuar la plática normalmente.

 

 

 

Lejos de ahí en el pequeño condado de Bio-Lin, más específicamente en un pantano oscuro a las afueras del condado, estaba un “muchacho” enteco, con mirada perdida, piel pálida y enjuto de rostro; el muchacho bebía agua y comía musgo del pantano pausadamente mientras movía su cabeza de un lado a otro.

 

 

 

El entorno era solitario pero tranquilo, había tantos árboles para estar dentro de un desierto que la gente lo consideraba un lugar maligno, el lugar perfecto para que un ser como éste viviera pacíficamente, la luz que le llegaba era realmente escasa así que vivía en un su pequeño paraíso, pero de pronto y De la nada unos sujetos vestidos de blanco aparecieron por entre los enmohecidos árboles y tomaron al muchacho del cuello…

 

 

 

Sujeto #1: ¿Que haces aquí imitación de humano?

 

“Muchacho”: Aquí vivo....

 

 

 

Su voz muerta sorprendió a los sujetos tanto que lo soltaron inmediatamente y dieron algunos pasos hacía atrás, el “muchacho” encorvado avanzo hacía ellos lentamente pero fue golpeado por uno de ellos lo cual lo cual lo aturdió bastante, aprovechando eso uno de los sujetos lo tomó por detrás mientras el otro le golpeaba el estomago.

 

 

 

Sujeto #2: Pues más vale que te largues pues este “lugar” pertenece ahora John F. Abundes

 

“Muchacho”: No me iré....

 

Sujeto #1: (Mientras golpeaba al “muchacho”): Pues entonces morirás

 

“Muchacho”: ¿Pero….para…que lo…quiere?

 

Sujeto #1: Hará un centro comercial

 

“Muchacho”: ¿Un….que?

 

Sujeto #1: Ya cállate inculto (Continúa golpeándolo)

 

 

 

Pero detrás de los sujetos apareció una persona, ésta última vestida con una especie de túnica negra, turbante del mismo color con una gema roja, un fajín rojo cubría su cintura y un pantalón negro se ondulaba por sus piernas. Era un muchacho de piel negra que atravesó el cuerpo de uno de los sujetos con su fulgente cimitarra plateada. El otro sujeto al ver eso huyó temeroso hasta desaparecer por entre los árboles.

 

 

 

“Muchacho”: Y tú...... ¿Quien eres?

 

Tipo de la cimitarra: Ely Elie, el emir de los rifantes.....y tú..... ¿Que eres?

 

“Muchacho”: Un joven bien hechor de apenas quince años de edad

 

 

 

Ely se rió al oír eso, ciertamente esa cosa...”humana” no podría ser un joven, pero decidió seguir oyendo lo que él decía.

 

 

 

“Muchacho”: Me llamo Mulek Itar Tolbac Colan Hekker, pero me llaman Mitch para acortar mi largo nombre

 

Ely: ¿Y acaso resides aquí?

 

 

 

Mitch: Si, es un lugar acogedor, no salgo muy seguido, afuera hay mucho bullicio no tengo privacidad alguna con ese tipo de gente... ¿Y tú que haces aquí? tu atuendo no es como el de los demás habitantes del pueblo

 

Ely: Soy viajero, cabalgo por el desierto en busca de aventuras, y nuevas culturas

 

Mitch: Si lo que te interesa es la cultura musical debes ir afuera, en este pantano no hay mucha cultura…

 

Ely: Pues tu forma de hablar diferencia de muchos de los de los habitantes que escuché mientras me aproximaba a este lugar

 

Mitch: Soy…algo…diferente

 

Ely: (Sarcástico) No se nota…además yo pienso que---

 

 

 

En toda la conversación Mitch no parecía escucharlo, su mirada se desviaba en innumerables ocasiones al escuchar la presencia de mosquitos, moscas y otros insectos voladores. Mientras, Ely platicaba y platicaba hasta que lo tomó del brazo y se lo llevó fuera del pantano. Fue ahí cuando Mitch recobró la conciencia.

 

 

 

Mitch: ¿Whyyyyyyyyy?

 

Ely: Necesitas salir, además podrías ayudarme....sabes esa voz tuya me enchina la piel

 

Mitch: Supongo..... ¿Pero...de que serviría....alguien como yo?...

 

Ely: Odias a la gente “común”

 

Mitch: Así....es....

 

Ely: ¿Te gusta el saber y la cultura?

 

Mitch: Aja...

 

Ely: Bien eres de los míos

 

Mitch: .....No me dijiste para qué te serviría

 

Ely: Podría darte de comer…

 

Mitch: …Con eso me conformo

 

 

 

Al volver a las calles normales del pueblo Mitch quedó cegado por un momento, hace mucho que el Sol no lo golpeaba así con sus potentes rayos de luz. Ely entendió eso y espero junto con su ahora nuevo compañero de viaje hasta que el efecto pasará.

 

 

 

Ely: (Oliendo a Mitch) Bueno allá dentro todo parecía oler igual…pero…acá afuera…ciertamente hueles ¡Muy! Mal

 

Mitch: No…lo...había notado

 

Ely: (Tapándose la nariz) Es mejor que te bañes

 

Mitch: Pero….si lo….hago…diario con el….agua del pantano

 

Ely: Eeeeh….mejor busquemos algunos baños públicos, espero que en este pueblo tengan agua

 

Mitch: …Creo que…ssssssssssii

 

 

 

Por suerte de Ely y de todos los habitantes del pueblo que lograron oler el putrefacto olor que expulsaba Mitch, encontraron un baño publico ¡Con agua algo cristalina! Ambos se ducharon y Ely llenó varias cantimploras. Era raro ver agua cristalina en el desierto, solo había alguno que otro pequeño Oasis y una extrañas palmeras con grifo que sacaban agua si, pero no tan cristalina como la que estaba viendo ahora. Al salir el olor fue menos penetrante y pudieron llegar al transporte: Un dromedario con una silla de montar dorada y cargando algunas otras cosas de Ely.

 

 

 

Sin mucho esfuerzo Ely levantó a Mitch con sus mínimos veinte Kilogramos y lo sentó sobre de las cosas, él se acomodo sobre la única joroba y comenzaron su camino hacía el próximo pueblo.

 

 

 

No muy alejado de donde se habían recientemente encontrado Ely y Mitch estaba el pueblo de Milky Town, que como su nombre lo dice es un pueblo productor de leche.

 

En desierto la leche tomó mucha importancia pues con tal escasez de agua en muchos pueblos, las personas se vieron en la necesidad de saciar su sed con otro tipo de bebidas, desde el vino, el jugo y la leche entre otras. En el caso de Milky Town, la vida era bastante normal, todo lo que comúnmente se hacía con agua aquí se hace con leche.

 

 

 

En el patio trasero de una casa de entre tantas en Milky Town estaba un niño de apenas doce años de edad, traía puesta una playera azul y un par de shorts negros con grecas blancas, su cabello también azul estaba bastante alborotado, como si no se peinara (Lamentablemente el cabello así era aunque se peinara o no). Este niño sostenía una resortera en sus manos y le disparaba municiones a la pared.

 

 

 

Niño: ¡Muere!

 

-: Ya detente desgraciado…ay!....deja de dispararme…auch! Hijo de tu madre… ¡Muere tú!

 

Niño: Ya quédate quieto, tú dijiste que detendrías mis municiones con tus “poderes psíquicos”

 

-: (Le avienta una de las municiones tiradas en el suelo) Ahí tienes mi poder psíquico

 

 

 

La pequeña munición de titanio golpeó  la cara del niño, qué quedó tan aturdido que chocó con unos instrumentos de su madre que estaban sobre una repisa detrás de él. Al oír esto su madre se asomó por la ventana.

 

 

 

Madre de H0ro: H0ro deja de jugar con tus amigos imaginarios

 

H0ro: ¡Mamá! Ya te dije que Mew no es un amigo imaginario

 

Mew: Así es, señora madre de mi torpe compañero. El que usted ni nadie más me pueda ver, oír, oler, etc. No significa que no exista, pues en este triste mundo material, donde la imagen es lo más importante estoy parado yo representando a los niños no visibles del Desierto. ¡Los niños invisibles en busca de su dignificación!

 

H0ro: Eh… ¿Qué dijiste Mew?

 

Mew: (Decepcionado) Qué te habla tu mamá

 

Madre de H0ro: Ven para acá

 

H0ro: (Acercándose a pasos cortos pero veloces a su madre) No es justo...

 

Madre de H0ro: (Dándole dinero) Mira se buen niño y ve a comprar leche

 

H0ro: No quiero

 

Madre de H0ro: Entonces haber que tomas en la noche, tú te tomaste los 15 litros que quedaban en la mañana

 

H0ro: (Agachando la cabeza) Ok....

 

 

 

Sin más opción H0ro tomó dos cubetas y acompañado por Mew se dirigió a las fuentes de donde brotaba leche…Al llegar vieron que había una larga fila así que tuvieron que formarse y esperar…Ya en la fila encontraron a Fabrisio, un vecino. Y H0ro con gusto lo saludó.

 

 

 

H0ro: ¡Hola Fabrisio!

 

Fabrisio: Que onda ¿Qué, también vienes por leche?

 

H0ro: Nah, curiosamente estoy parado aquí por mera diversión, me encanta cargar cubetas entre una larga fila

 

Fabrisio: Aaaaaaaah, que curioso (Risa estúpida) yo creía que habías venido por leche (Más risa estúpida)

 

Mew: Es tan estúpido como su risa

 

Fabrisio: (Antes de que llegaran al grifo de donde salía la leche)  Ah pillin, yo sabía que si venías por leche

 

H0ro: …No me digas…

 

 

 

Los 2 llenaron sus cubetas con leche y volvieron a sus respectivas casas no sin antes despedirse, H0ro regresó a su casa después de una hora de haber salido. Le dio las cubetas a su madre y luego tomó un baño de leche bien fría, Mew mientras fue al bar más cercano.

 

 

 

Aunque les suene extraño ajeno a nuestra “realidad” al Este de Milky Town estaban los únicos Oasis con olas de 20 metros de altura en miles de millas a la redonda, los surfistas de la Costa acudían todos los años a probar su suerte en aquellas majestuosas olas que había en los Oasis de la zona. Entre esos surfistas estaba Bladu, un risueño muchacho de 17 años que realmente era pastor, pero acostumbraba huir de su trabajo para probar su suerte en las olas de aquel Oasis en medio del desierto.

 

 

 

Bladu era realmente bueno surfeando pero no tenía dinero para comprar una verdadera tabla de surf así que surfeaba en un pedazo de madera que había robado del piso de alguna casa, cubierto por lana de oveja. Lo cual era bastante inusual para todos los demás, pero Bladu no se daba cuenta de eso (Mejor dicho, no le importaba) y continuaba con lo que más le gustaba: El Surf.

 

 

 

Este año muchos surfistas habían acudido a los Oasis y Bladu los observaba extasiado mientras hacían todos sus trucos en sus respectivas tablas, para Bladu esto era realmente impresionante; minutos después Bladu se acercó a una ola y comenzó a surfear, iba bastante y bien pero al llegar a la parte más alta logró alcanzar a ver a lo que parecía un campamento…militar...su sorpresa fue tanta que olvido por completo la ola, y no tardo mucho en salir volando Kilómetros lejos del Oasis y al caer en la abrasadora arena, lo único que su mente pudo pensar era huir, lo más seguro era que en ese campamento hubiera soldados y pues podría resultar herido.

 

 

 

Lamentablemente Bladu no se despidió de sus ovejas, lo único que conservó era su pedazo de madera para Surf. Así que corrió descalzo todo el camino hasta llegar a Milky Town…Esperaba poder encontrar algo de dinero por ahí, pero no lo hizo así que decidió entrar a un bar lácteo local.

 

 

 

Apartado de aquellos Oasis, se encontraban cabalgando varios corceles a toda velocidad provocando detrás de ellos una gran polvareda. Tan solo uno blanco se distinguía entre todos ellos, al parecer el personaje que montaba aquel caballo huía de los demás.

 

 

 

Su estatura era sorprendente, su algo largo caballo castaño completamente agitado por toda su cabeza por la velocidad de su caballo, en su cara una gruesa barba y bigote. Al notar que su caballo se cansaba este señor lo detuvo y se bajo ágilmente. Los que le perseguían también se bajaron…en total eran cinco. Uno de ellos tomó un paso al frente y habló por el grupo.

 

 

 

Sujeto: Bien señor Carlo, se le acusa de haber insultado al señor Abundes

 

Carlo: ¿Y desde cuando decir la verdad es merecedor a un castigo?

 

Sujeto: Desde ahora

 

Carlo: Pues su dichoso Abundes le está quitando muchos recursos a los habitantes del desierto, eso si merece ser castigado

 

Sujeto: Eres un insolente, (A los demás) Tenemos ventaja numérica, ataquémoslo

 

 

 

Ahí se encontraba Carlo un “rebelde” de apellido Mango (Aunque en lo personal el apellido no le gustaba), que se había atrevido a reclamar por su gente y ahora estaba solo frente a cinco soldados que ya habían desenfundado sus blancas espadas y escudos en forma de “F”. Carlo observó a cada uno de sus enemigos cuidadosamente, esperando a ser atacado y así fue, pronto uno de ellos se abalanzó hacía él pero Carlo se agacho y golpeó al soldado en el estomago, con ese solo golpe lo aventó tan lejos que se perdió de la vista de sus demás compañeros...Carlo les sonrió malvadamente a los restantes, mientras ellos daban temblorosos pasos hacía atrás.

 

Carlo desenfundó solo un poco su espada y dio un grito estridente. El susto fue tal en los demás soldados que no dudaron ni un segundo más y huyeron despavoridos y desaparecieron en poco tiempo, Carlo comenzó a caminar hacía su caballo mientras reflexionaba sobre lo que estaba sucediendo...Ya tan rápido Abundes había mandado soldados en busca de su cabeza…Eso estaba mal. Subió a su caballo blanco y luego volteó dos caballos cafés se habían quedado sin dueño pues el pánico de los sujetos era tanto que ni se fijaron en donde se habían subido. Carlo se llevó a los dos caballos con él.

 

 

 

La historia apenas esta comenzando…Nada se sabe de esos extraños soldados que aparecen en diversas zonas del desierto. Pero se puede concluir que no son nada buenos… ¿Quiénes son? ¿Quién los manda? ¿Qué otros misteriosos personajes marcaran el destino de nuestros personajes? Eso…aún no se sabe, pero podemos asegurar que muy pronto sabremos quien esta detrás de todo esto.

 

 


"Caballeros del Desierto " es propiedad de Ice Eastwood Presentado por Yersi Fanel

~* Yersi-Nirvana*~