ANTARA
Parte.1
Me encontraba desolada, no tenia ganas de moverme ni un solo centímetro, y aunque lo intentase, esto resultaría prácticamente imposible. La jaula en que nos transportaban era tirado por caballos y extremadamente pequeña; no estaba segura de cómo había sucedido, tan solo la semana pasada me encontraba en silverwood pensando en como Rowen Kibimeya pudo romper su compromiso conmigo cuando desde pequeños nos habíamos jurado amor. Es por eso que había decidido irme de mi tierra natal, con mi maestro de armas, los humanologos nos contrataron para protegerlos “vaya protección brindamos”
Fuimos atacados en altamar por humanos y capturados, para seguramente ser vendidos como esclavos. Lo único bueno de esto es que no sabían lo que éramos en realidad, elfos capaces de disfrazarse para aparentar ser humanos.
En aquel lugar hacia un frió extremo, por lo menos para mi, yo estaba acostumbrada a un ambiente mas cálido y acogedor, aquí en cambio a donde mirara todo era desolador y gris. Uno de los humanos se acerco al pequeño cubículo en el que iba, y me pico las costillas con una rama seca.
“eres muy bonita”dijo en un tono muy extraño para mi, me limite a mirarlo desconcertada.
El simplemente rió y se dirigió a otro humano que estaba unos pasos delante de el.
“Nos deberíamos quedar con ella”comento el sujeto.
“No podemos......... ellos serán llevados a un cliente muy especial, ya nos han pagado por adelantado, no podemos darnos el lujo de no llevar el numero de prisioneros que nos pidieron”contesto aquel.
“ah”suspiro desilusionado, pero sin quitarme la vista de encima.
Pasaron varios días en que perdí la noción de mi alrededor e incluso de mi misma, el tiempo no tenia importancia, lo único que me alegraba era que si moría podría quitarme el enorme peso que mi corazón cargaba y que cada día era mas difícil de llevar desde el momento en que Rowen se fue de mi lado.
Paramos por la noche como siempre, los tratantes de esclavos se dispusieron a acampar en un pequeño claro rodeado por árboles secos.
Nosotros los elfos solo dormimos 4 horas al día, pero en mi caso, yo que quería escapar de la realidad pasaba la mayor parte del tiempo dormida, se puede considerar como que estaba intentando abandonar la vida, ya que los nuestros pueden morir de tristeza.
Esa noche pasaba normal por lo menos para los humanos. Pero aquella noche los conocí, a quienes me salvaron.
Los caballos se alebrestaron y callo una niebla tan intensa que no se podía ver mas haya de mi nariz, oí el estruendo de una batalla inmersa en la oscuridad y de repente alguien golpeo el candado de la puerta de mi jaula.
Alcance a distinguir a una mujer, aunque no estuve segura, ya que estaba perfectamente cubierta de pies a cabeza.
“vete”dijo sigilosamente. Su voz me pareció dulce y amable, aunque me causo cierto escalofrió inexplicable.
Salí rápidamente, pero no tenia gran visión de hacia donde correr para estar a salvo. Camine a ciegas a causa de la espesa neblina, hasta que me tropecé con un cuerpo que estaba en el suelo. Me detuve a examinarlo, era uno de los humanos que nos tenían prisioneros, al tocarlo detecte que estaba terriblemente frió, pero no era natural, algo o alguien lo había congelado por completo hasta matarlo. “No quisiera hallarme con lo que le haya quitado la vida”, esta bien que quisiera morir, pero esa forma me parecía poco ortodoxa.
Tome la espada larga que en vida tenia el difunto, si la cosa que había matado a ese hombre se paseaba por la oscura neblina, al menos intentaría luchar.
Poco a poco la niebla se empezó a disipar, yo preferí no moverme, hasta lograra ver al menos mas haya de dos metros.
Entonces vi a la persona que congelaba humanos.
Tenia un aspecto bastante raro, no creo que fuese humana, su piel era azulada y su cabello era blanco como la nieve, la mujer aparentaba la misma edad que yo, unos 19 años y además su ropa no era precisamente adecuada para el frió, solo llevaba un vestido corto y escotado de color blanco, si acaso lo único que le cubría era una capa que tenia puesta encima de este, aunque lo dude mucho.
Las siguientes personas que captaron mi atención fueron una mujer y dos hombres, bueno uno de ellos parecía mas bien un jovencito de 16 años, este se mantenía al margen de la batalla.
La mujer era la misma que me había liberado, no conseguí verle la cara pero luchaba muy bien con la guadaña que manejaba.
El otro hombre era grande y fuerte al ver como derribaba a sus enemigos fácilmente, hubiese parecido humano de no ser por que su cabello era blanco como el de la mujer de hielo. Me parecía que este protegía de alguna manera al muchacho de 16 años que se encontraba atrás de el, casteando algun tipo de hechizo.
“Tu” oí a mis espaldas, al voltear para saber quien me había hablado recibí un golpe que me dejo estoneada durante un instante.
“al menos me quedare contigo” alcance a ver mareada que era el mismo tipo que me había estado acosando durante el camino.....
Continuara.....