ANTARA
Parte.7
Deivid se puso delante de nosotros, por mientras yo desenfunde mi espada.
“Ten cuidado” Dijo Deivid. Realmente fue la primera vez que el me dirigió la palabra, pero no le conteste.
Los undeads por fin tiraron las débiles rejas, eran aproximadamente cuatro los que teníamos adelante, al poco tiempo llegaron cinco por atrás, estábamos acorralados.
Eran realmente horribles, aquellos seres eran humanos muertos pero que de alguna forma seguían viviendo, este fenómeno entre los de mi raza, sabían que existía pero era lo peor que le podía pasar a alguien incluso a un enemigo, su ropa estaba desgarrada todos ellos eran hombres y despedían un feo olor, aunque nos amenazaban no podía evitar sentir lastima por aquellos seres.
Pelee con dificultad, Syols permaneció atrás de nosotros al igual que Hielo que miraba como si nada estuviese pasando.
Iraiki lanzo magia, yo no sabia que hiciese tal cosa y Deivid se encargo de la mayoría de los undeads, yo solo acabe con dos.
Después de que ganamos la pequeña batalla y de recuperar un poco de fuerzas seguimos avanzando.
Durante un todo el tiempo, realmente no sabia si bajamos, subimos o por donde nos fuimos, aquel lugar era un verdadero laberinto.
Después de caminar y caminar un rato volvimos a encontrarnos unos calabozos, pero en esta ocasión, si había gente viva.
Al principio nos tuvieron miedo, pero Iraiki los tranquilizo diciéndoles que los veníamos a rescatar. Seguimos y esta vez teníamos personas que proteger y defender. Al parecer los habían comprado como esclavos y poco a poco los habían minado en numero hasta solo quedar tres hombres y una mujer, aunque realmente no sabían que hacían con los que se llevaban.
Iraiki se puso a platicar con la mujer que ya fijándome bien era tan solo una niña de que aparentaba tan solo tener unos 14 años. Se le veía bastante deprimida.
“Vamos chica, ya no estés triste” Le decía Iraiki con cierto afecto.
“O no me mal interprete señora” Le dijo la pequeña barbarita, Iraiki hizo una mueca al oír que ella le decía “señora”.
“Estoy triste, pues han apartado a mi esposo y a mi hijo” Comento melancólica.
“¿A tu edad? ¿Casada y con un hijo?” Iraiki parecía un poco sorprendida.
“No se por que te sorprende Ya tiene la mayoría de edad” Hielo le dijo fríamente.
Iraiki se molesto, pues al parecer no se llevaban precisamente bien con ella. Pero prefirió ignorar su afilado comentario.
“Mira no te preocupes, los encontraremos” Le dijo tratando de consolarla.
Continuamos nuestra travesía por la gran montaña, al cabo de unas horas, no sabría decir cuantas, nos detuvimos en un pequeño cuarto ante sala de un cuarto mayor.
“Creo que esta siendo demasiado fácil” Dijo Syols, cuando hablaba con seriedad era realmente extraño ya que siempre se destacaba por su enorme sentido del humor, y veces se sobrepasaba con su entusiasmo.
“Tal vez ya están convencidos de que no pueden contra nosotros” Comento Hielo con una sonrisa sarcástica.
“No lo creo” Contesto el alto y rubio Alec que no había captado el sarcasmo de la chica azul.
“!O Alec esto me comienza a incomodar, tanto silencio!” Hielo tomo a Alec por el brazo y se le pego tanto que yo al ver a Iraki no tenia que estar sorprendida de la furiosa mirada que le dedicaba la chica azul.
“Hielo no se preocupe creo que podemos salir de esto” El nervioso empezó a tratar de escapar de ella.
“Hey Hielo no te preocupes si mueres de todos modos siempre regresas......... no veo cual es el problema” Especto Iraiki.
“Se que ya has visto lo que pasa, no recuerdo nada de lo que viví después de que regreso a la vida” Le dijo Hielo.
“Oigan” Deivid se levanto y se dirigió hacia la puerta que teníamos cerrado en el frente y a la cual pretendíamos dirigirnos.
“Hay algo o alguien atrás de esta puerta” Y ahora que ponía mas atención a los ruidos de la siguiente habitación se oían pasos que abruptamente pararon.
“Es cierto” Dije quedamente.
“No te preocupes Walkiri” Me dijo Syols, aun que realmente yo no lo estaba, si moría no me importaba pero luego pensé en lo que había visto, undeads, ¿ y si ellos me hacían lo mismo? Era mejor no descansar aquí en paz.
Todos nos preparamos para abordar el siguiente cuarto, estábamos ya todos en frente de la puerta cuando Deivid que siempre estaba un paso adelante, la abrió de par en par con una fuerza sorprendente.
Y ahí estaba un hombre no mayor de unos treinta años de cabello castaño y ojos cafés, nos sonreía fríamente................
Continuara.....