por Sei-san
V
A la mañana siguiente, Marco, totalmente restablecido, revisa su correspondencia…
-Lo típico, cuentas y propaganda basura… ¿y esto?- lee el remitente- ¿como demonios me encontró?... ay Alessia, por tu bien, ojala nunca te descubran- deja los sobres sobre la mesa, tomando sus llaves, sale.
Llega al edificio donde sus oficinas, el lugar se encuentra casi vacío, ya que muchos aprovecharon los días de asueto para descansar, saluda amablemente al guardia y aborda el elevador, dentro espera paciente a llegar a su piso, recordando algo no muy agradable…
-Ese desgraciado, si de por si no toleraba esa fecha ahora la odio- se abren las puertas, baja pensando en voz alta- afortunadamente no volveré a verlo en mi vida-entra a su lugar de trabajo encontrándose con alguien…
-Rose ¿Qué haces aquí?-
-Buenos días señor, vine a terminar el trabajo que tengo pendiente, espero no le moleste-
-No por mi esta bien pero, se supone que todos regresarían a trabajar hasta el lunes, incluida tú-
-Sí lo se, pero no tenia nada que hacer en casa y pues, para perder el tiempo…-
-Esta bien, solo una cosa no contestes el teléfono, a nadie, que dejen mensaje-
-De acuerdo ¿se le ofrecerá algo?-
-No nada si necesito algo yo te llamo- entra a su pieza, sentándose en su sillón toma unos papeles, revisándolos minuciosamente.
Siendo más de mediodía, Marco deja lo que esta haciendo, descansando en el sillón, mira su reloj…
-Ya es tarde…- va al recibidor, observa a Rose, quien concentrada en su trabajo, siente la penetrante mirada de Marco, deteniendo su labor
-¿Se le ofrece algo?-
-¿Ya comiste?-
-No-
-Entonces te invito a comer-
-Gracias-
En un bonito restaurante, Marco y Rose ya han terminado de comer, mientras toman un poco de café platican amenamente…
-Así que el profesor Stevens se puso ebrio-
-Sí, lo hubieras visto-
-¿Y el profesor Okhawa?-
-No, el parece que no toma mucho… y tú ¿como te la pasaste?-
- Bien… supongo-
-¿La pasaste con tu familia?-
-Hace tiempo… que no visito mi casa-
-Lo siento yo no…-
-No esta bien de vez en cuando es bueno sacar lo que uno lleva dentro-
-¿Te gustaría contarme?-
- Yo… no es que no me gusten los hombres pero… yo me enamore de una mujer… cuando se entero mi familia me corrieron de casa e incluso me negaron el apellido de la familia… no puedo creer que después de tanto tiempo, a la gente les siga molestando el que personas del mismo sexo se amen-
-No creo que ni con un segundo o tercer Renacimiento lo entiendan, porque los humanos somos prejuiciosos por naturaleza, nos creamos una falsa realidad perfecta y equilibrada, que todo aquel que la altere será rechazado o en el peor de los casos, lo someterán hasta hacerlo uno mas de ellos-
-Es difícil creer que aun en esta era se piense así-
-Eso ya no importa lo que importa es que ahora estas con la persona que amas, que seguro te ama igual o mas de lo que tu a ella-
-No sabe lo bien que se siente oírlo decir eso-
-Ya quita esa cara, tan linda que te ves cuando sonríes- le acaricia la mejilla, esta le sonríe.
El lunes por la mañana, Marco se encuentra en un consultorio medico, esperando a que lo reciban, en tanto lee el periódico, en el apartado de sociales…
-Otra buena nota de mí… que honor-irónico
-Joven Silvetti, el doctor lo atenderá en este momento, pase por favor-
-Gracias, Mary Ann- entra saludando amablemente- buenos días, doctor Ma… tu- tú… tú ¡¿qué haces aquí?!-
-Buenos días Marco, no nos hemos visto desde la fiesta de año nuevo-
-Mary Ann yo vine a ver a el doctor Malone, y ¡¿qué hace este tipo aquí?!-
-El doctor Malone hace dos meses que se retiro, encargándole todo a su nieto el doctor Okhawa-
-E-eso es imposible… ¡este señor es profesor de una escuela privada!-
-¿No te lo dije? También soy doctor de la escuela. Será mejor que entres ya, si no perderás tu cita-
-Diablos… de acuerdo pero que sea rápido, no soporto estar en el mismo lugar que tú- se sienta en la mesa de exploración
-Mary Ann permíteme el expediente del joven Marco-
-Silvetti, para usted soy el joven Silvetti, le recuerdo que no le he permitido tanta confianza-
-Aquí está doctor-
-Gracias…- se acerca a Marco- yo… lamento lo de aquella noche, comprendo que estés molesto conmigo y…-
-¿Molesto…? Es obvio que este molesto o ¿Qué? ¡Quiere que este súper feliz por haber perdido con un tío tan depravado y asqueroso como usted!- tales palabras, por la expresión en el rostro de Rei, lo han perturbado haciendo que agache la mirada, Marco se da cuenta de ello haciéndolo sentir, un poco, mal…
-Mire, haga lo que tenga que hacer, expéndame mi receta y en mi vida lo vuelvo a ver-
-Aquí dice que padeces una severa gripa crónica ¿hace cuanto tiempo de eso?-
-Toda mi vida pero en casa siempre me atendían y cuando la deje empeoro-
-Pero con el tratamiento que te dio mi abuelo lo has controlado bien-
-Sí, el único inconveniente es cuando voy a surtir la receta ya que dicen que soy demasiado joven para tragar tantas pastillas-
-No hay ningún problema cuando ya se es mayor de edad, aunque por tu apariencia pareces un jovencito de bachillerato… aunque en realidad tengas diecinueve-
-¿Quién le dijo que tengo diecinueve años?-
-Yo lo deduje y por lo regular nunca me equivoco-
-Pues esta vez no acertó, como aquella noche con mi estado físico-
-Si no tienes diecinueve, entonces ¿tienes más?-
-¿De verdad quiere saber cuantos años tengo?- inquiere malicioso, Rei asiente- pues véalo usted mismo en el expediente-
-Veamos, nombre: Marco Silvetti, fecha de nacimiento: 31 de diciembre de… no eso no es… edad: di…di… -
-Recién cumplí los dieciocho años el pasado 31, poquito antes de “eso”-Rei no reaccionaba ante tal descubrimiento- pero no se preocupe, no pienso demandarlo por violación ni nada de eso, odio los escándalos… ahora seria tan amable de extenderme mi receta soy un hombre muy… ahora si ya puedo decir que soy un hombre… muy pero muy ocupado, por favor- le sonríe amablemente
-Ah, sí… seguirás con el mismo tratamiento, pero en dos semanas regresas para ver si te cambiamos algo-
-No, yo no regreso aquí ni aunque me pagaran-toma su receta- que tenga un buen día, doctor Okhawa, con permiso- se retira como si nada, intrigando a Rei, que sigue sin poder creer aquel cambiante comportamiento.
"Matices" es propiedad de Sei-san presentado por Yersi Fanel