por Sei-san
VIII
Llegan a un pequeño restaurante de agradable y sencillo ambiente, Marco se sorprende con tal lugar…
-Perfecto simplemente perfecto-
-Sabría que te gustaría- toman asiento en una de las mesas que se encuentran afuera, una jovencita se les acerca…
-Buenas tardes, ¿gustan ordenar algo?-
-No, aun no, gracias- la chica hace una ligera reverencia retirándose
-Se supone que venimos a comer ¿cierto?-
-Si pero es que aun no llega-
-¿Quién?-
-Alguien… ahora, quiero que me escuches bien-
-¿Qué?... oh sí, ya lo había olvidado, pues bien usted dirá-
-Ya no hallo como disculparme contigo ¿Qué necesito hacer para que me perdones?-
-Sencillo, dejarme en paz. Lo último que necesito es que me estén recordando a cada rato eso-
-De verdad lo lamento, malinterprete las cosas…-
-Malentendido o no, de verdad no me importa ya lo hecho, hecho esta…y ya no se puede dar marcha atrás-
-Claro que se puede, yo de verdad…-
-Yo lo creí distinto a los demás-lo interrumpe clavando la mirada en la mesa
-¿Qué…?-
-Creí que usted de verdad quería ser mi amigo… ¿sabe? Usted no es el primero que cae ante mi hermosa sonrisa y delicada apariencia, son muchos los que han intentado tener algún contacto íntimo hacia mi persona solo para saciar su instinto pero puede más el guardar las apariencias a contarle a alguien que un hombre te atrae… aunque claro hay excepciones-
-Me estas diciendo que esto es… ¿normal para ti?-
-De lo más normal pero usted ha sido el único que ha llegado más lejos que los demás. Siempre es igual, ahí tiene a su amigo el doctor, le sonreí lindo, lo trate amablemente y ¿que pasó? lo puse algo nervioso, no dejaba de mirarme a los ojos, se sentó muy cerca de mi, hubiera llegado a mas pero usted estaba ahí y se percato del gesto de celos que ligeramente se dibujo en su rostro, sospechando que usted deseaba algo conmigo-
-Tú ¿te sabes…?-
-Se perfectamente lo que soy, se que la imagen que me he fabricado me traería consecuencias pero no soy un idiota que se deja atraer por un momento de pasión; en mi corta vida no me he permitido caer en estupideces y no lo voy a hacer ahora ni nunca… tal vez por algo que valga la pena pero creo que aun así lo pensaría mucho- Rei no da crédito a lo que Marco le dice, le es imposible creer que un jovencito piense así
-Entonces…- una señorita se acerca interrumpiéndolo, no viste el mismo uniforme que los otros meseros además de que los recibe de manera diferente
-Buenas tardes, bienvenidos a Tsuki no hi, mi nombre es Yukai y seré su mesera ¿desean ordenar?-sonriente
-Buenas tardes Yukai-san ¿acaso ya son las seis?-
-En punto doctor Okhawa, veo que hoy no lo acompaña Matt-chan-
-No, el es Marco Silvetti, un amigo de Matt-
-Mucho gusto sea bienvenido- le sonríe amablemente
-Gracias el gusto es mío- le corresponde de la misma manera
-Me permiten un momento por favor, necesito ir por algo al auto… espere aquí joven Silvetti-
-Descuide lo deja en buenas manos- apunta Yukai, Rei se marcha, el rededor se muestra asquerosamente tranquilo ante sus presencias, el uno y el otro no se dejan de sonreír que mas que linda da miedo tal escena
-Señorita ¿podría atenderme? por favor-dirigiéndose a Yukai
-Lo siento señor pero ella no puede atenderlo pero con mucho gusto yo lo atiendo-
-No, yo quiero que me atienda esa bella señorita-
-Ella no atiende otra mesa que no sea esa, dígame ¿Qué desea ordenar?-
-Pe-pero…-
-Le recomiendo el platillo del día…-
-Yo… ah, esta bien- se da por vencido; de nuevo en la mesa de Marco, Yukai por fin habla
-Usted y yo nos parecemos un poco-
-¿Perdón…?-
-Es mas fácil ir por el mundo con esa careta de amabilidad con la cual el mundo se pone a nuestros pies que mostrarnos tal cual somos ¿cierto?-
-Sí, muchos lo hacen-
-Pero no como nosotros, ellos lo hacen para ocultar sus miedos, sus debilidades, su frágil naturaleza. Es tan seguro de si mismo, para usted los humanos son para usarse y que mejor que usarlos antes que ellos a uno-
-¿Existe alguna otra forma de tratarlos? Me desagradan porque con todo lo que han pasado no aprenden y si de esta forma les gusta vivir…-
-Veo que es una persona segura, sincera, decidida, fuete, no temerosa… solo te voy a decir una cosa, para que puedas ser de verdad una gran persona: permítete. Eres alguien con un gran futuro por delante y se que siempre harás lo correcto aunque para los demás no este bien…-
-¿Por qué me dice todo esto?-
-Lo veo en tus ojos y porque eres un ser afortunado, ya hubiera deseado ser como tú pero decidí aprender de la peor manera… aunque dicen que echando a perder se aprende- ve venir a Rei- no olvides lo que te dije, permítete y recuerda que después de la tormenta llega la calma-
-Sí pero también el recuento de victimas-
-No todos podemos ser felices por el mismo medio-
-Aquí tienes, revísalo si gustas-
-No es necesario, se muy bien que usted no me tomaría el pelo, ahora ¿gustan ordenar?-
-Si, adelante joven Silvetti pida lo que guste-ordenan, después de comer deciden que es hora de irse
-Gracias por todo Yukai-san-
-De que al contrario, gracias a usted, mis chiquillos estarán muy contentos-
-Hasta luego- le hace reverencia
-Hasta luego, Marco-sama, por favor no eche en saco roto lo que le dije, espero verlo de nuevo- le hace reverencia
-Sí, adiós-
En el auto, de nuevo no se dirigen la palabra, hasta que Rei reflexiona…
-¿Marco-sama? La señorita te considero alguien muy importante-
-……….-
-Deberías de hacer algo de caso a lo que te dijo, ella nunca se equivoca-
-Por favor lléveme a mi casa-
-Sí- de nuevo el silencio se apodera del ambiente.
"Matices" es propiedad de Sei-san presentado por Yersi Fanel